Vetements

La anti-moda está de moda

INDEPENDIENTE DEL GRADO DE INVOLUCRAMIENTO QUE SE TENGA CON LA INDUSTRIA DE LA MODA, SEGUIR SU EVOLUCIÓN ES UNIVERSALMENTE FASCINANTE. DESDE LA COMPRA, VENTA Y FUSIÓN DE CIERTAS MARCAS, AL NACIMIENTO Y MUERTE DE OTRAS, ES UNA INDUSTRIA EN ETERNA REINVENCIÓN, POR LO TANTO CAPAZ DE ENTRETENER A CUALQUIERA; ESTÉTICA, SOCIOLÓGICA, COMERCIAL Y ESTRATÉGICAMENTE.


Texto Richard Sharman  Foto Vetements_official

Basado en París, Vetements (pronunciado Vet-Mahn, que en francés simplemente significa “ropa”) es un colectivo de seis diseñadores anónimos congregados en torno a un sentimiento común de rebelión contra el ciclo de reinvención forzada de la moda tradicional. Lo que esto significa es que en lugar de adherirse a la producción estacional de cuatro colecciones, se centran en la creación de piezas con valor y atractivo propio, desasociables y atemporales entre sí. Bajo el mando de Demna Gvasalia, actual Director Creativo de Balenciaga (único miembro no anónimo), el colectivo no ha tardado en dar de qué hablar. De sus cinco miembros restantes, se cree que son todos diseñadores de la prestigiosa Royal Academy of Fine Arts de Antwerp, Bélgica, y que tienen o tuvieron importantes cargos creativos en marcas como Maison Margiela, Louis Vuitton, Balenciaga y Celine, mismo motivo por el cual es probable que quieran mantener su anonimato: la revolución viene desde adentro.

La primera colección de Vetements se lanzó en 2014, ocasión en la que Gvasalia aseguró que la manera en que el colectivo trabaja es absolutamente intuitiva, agregando que cada pieza se concibe de forma individual, con un desarrollo intencionadamente fugaz. “Si nos demoramos más de lo debido, desechamos la idea porque contradice la esencia del proyecto”. Un año más tarde, lanzaron su segunda colección ante la mirada expectante de la industria, sorprendida y enigmatizada por el hermetismo creativo que le rodeó. En 2015, Vetements materializó la trascendental importancia que tiene la vida real y cotidiana como fuente inagotable de inspiración creativa, utilizando la calle como referente medular y además poniendo en valor la manera real en que la ropa nace, muere y resucita. Toda esta colección celebraba a la perfección “lo fácil” y “lo auténtico”, no mediante esfuerzos trillados, sino con una acuciosa investigación en torno a la relación morfológica, sensorial e intelectual de la persona común y corriente con su vestimenta. Recursos ya explorados por otras marcas fueron empujados a la perfección, haciendo de las piezas más sencillas toda una obra de insospechada ingeniería. “A respect for real life” fue como Vogue la definió, haciendo entrever que de una u otra forma, Vetements había descifrado una pieza clave de la dirección evolutiva de la industria.

En este mismo contexto fue que nació, inesperadamente, una de las piezas que mejor explica la propuesta de Vetements, y que rápidamente se convertiría en el objeto más cotizado del verano europeo: la polera amarilla DHL. El 1 de octubre 2015, un modelo abrió la pasarela de Vetements en la semana de la moda de París, vestido con un par de pantalones brillantes, bototos Dr. Martens y una polera amarilla con el icónico logo de DHL, la multinacional de logística y distribución más grande del mundo. La semana siguiente, la pieza salió a la venta por 185 libras y al cabo de unas horas estaba completamente agotada. En seguida, la polera DHL se apoderó de las redes sociales, como también de las portadas de decenas de publicaciones impresas de moda y cultura internacional, suscitando toda clase de comentarios escépticos al respecto, entre ellos el titular del diario inglés Daily Mail que preguntaba: “Would you pay £185 for this shirt?”.

Con sólo unas pocas colecciones, lo que Vetements volvió a poner de moda fue, paradójicamente, la anti-moda: Una especie de caballo de Troya que viene a hackear a su propia industria desde adentro. ¿Un desfile de moda dedicado a la anti-moda? Así es. Después de todo, la contradicción es definitivamente un derecho fundamental, particularmente en la moda, que tiene la inusual habilidad de tomar incluso su más acérrimo opositor y hacerlo propio. El punk, sin ir más lejos, fue justamente un movimiento anti modal, anti sistemático, y en fin, anti todo, prontamente transformado, sin embargo, en una de las modas más impercederas de la historia, al igual que ocurriría más tarde con el grunge y más recientemente el normecore.

Muchos se preguntan si lo de Vetements es subversividad y desacato o simplemente burla, pero no hay respuestas oficiales al respecto. Al igual que lo hicieron Duchamp en 1917 con su Urinario, o Warhol con sus Cajas Brillo en 1964, Vetements parece entender que el éxito e impacto de su propuesta yace en su capacidad de provocación interna y externa, que en caso de ser exitosa podría catapultar al colectivo y transformarlo en el próximo gran movimiento cultural de este siglo.

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