V de Valdivia

DE VOY, DE VAMOS, DE VENTE, DE VUELVO, DE VUELTA

ES PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE EXPLICAR LO PODEROSA QUE ES LA OBRA DEL ARTISTA FELIPE VALDIVIA PARA QUIEN NO LA HA VISTO. SU MANEJO VERBAL ES TAN PRECISO COMO LAS AGUJAS CON QUE TRABAJA, Y USANDO UN LENGUAJE ABSOLUTAMENTE PROPIO, LOGRA ESTREMECER AL ESPECTADOR DESDE LA LATERALIDAD, LA INTELIGENCIA Y EL HUMOR, PERO TAMBIÉN EL AMOR. NO ESE AMOR ROSADO ACARAMELADO, SINO ESE AMOR SINCERO, SUFRIDO, LASCIVO Y CARENTE DE TODO FILTRO. LO DE VALDIVIA ES TANTÍSIMO MÁS QUE HILOS Y GÉNEROS: SON PALABRAS QUE TODOS HEMOS PENSADO, POCOS HEMOS DICHO Y SOLO ÉL HA, LITERALMENTE, HILADO.


Texto Richard Sharman Foto Sebastián Utreras

El mundo de este artista-publicista está poblado de personas, perros, retazos de género y palabras, muchas palabras. Su mente, como la de todo buen publicista, está en constante cacería de insights, algunos publicitarios y otros no tanto, que articulan parte importante de su inconfundible discurso. “Soy publicista hace 15 años. Ese es mi trabajo y me encanta. Además soy profesor, doy clases de publicidad en la Universidad del Desarrollo. Como artista, sin embargo, soy completamente autodidacta: cuando comencé bordando, hace 10 años, no sabía ni bordar, ni dibujar, ni nada, pero fui aprendiendo. Esa particularidad de aprender sobre la marcha, de formarse a sí mismo y de enfrentarse al ‘no saber’ queda plasmado en la obra, y eso me encanta.

“Peligroso”; 1.60×70, 2017

 

“No Love”; 80×60, 2015

  

LA PALABRA HABLADA ES EFÍMERA, PERO LAS SUTURAS EMOCIONALES DEL HILO Y LA AGUJA, QUEDAN.

¿Qué viene primero, el formato o el discurso?

Mi tema no es el bordado como técnica, sino lo que materializo a través del bordado. Si bien llevo haciendo esto más de una década, el día de mañana podría pasar a usar mimbre, metal o cualquier otra cosa. El material es una nave para transportar un mensaje, y el mensaje es la verdadera materia prima.

¿El bordado se ha popularizado bastante en lo que llevamos del año. Te genera algún rechazo esto?

Cuando partí bordando, nadie más lo hacía, salvo las “señoras que bordaban”. Había referentes artísticos, como Violeta Parra, pero no era visto como un formato de arte. Hoy se ha popularizado bastante, y mucha gente me pregunta si me choca esto en términos de copia. No me choca. Mucha gente puede bordar, pero nadie va a poder decir lo que yo digo, vuelvo a que la materia prima de mi trabajo es el discurso, y eso es algo inimitable. El hilo es el lápiz con el que, por el momento, escribo.

No obstante, la materialidad es absolutamente clave en lo que hago. No solo por un tema estético, sino también sensorial del público con la obra: que toquen el bordado, que sientan el hilo, que vean la puntada. La lana, por ejemplo tiene la habilidad de catalizar recuerdos de infancia y la gente naturalmente tiende a tocarla, lo que le pase es como consecuencia de ser manoseada, es parte del proceso que tiene que vivir esa obra. Para mí, a la obra tienen que pasarle cosas producto de haber interactuado con el espectador.

 

“Tinta”, 18×18; 2014 / “Compré mi Singer en Estados Unidos y aprendí a usarla a punta de tutoriales en Youtube”.

 

Nano Valdivia en su estudio

 

 

 

 

 

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