MÁS ALLÁ DE LA PALABRA ORGÁNICO

CUANDO NOS HABLAN DE ALGO “ORGÁNICO”, NUESTRA MENTE SE TRANSPORTA A UN MERCADO DE FRUTAS Y VERDURAS RECARGADO DE LUCES FESTIVALERAS Y FARDOS DE PAJA, LLENO DE ENTUSIASTAS VENDEDORES QUE EVANGELIZAN AL PÚBLICO RESPECTO DE SUS PRODUCTOS AL SON DE MÚSICA FOLK. EL GERENTE DE MARKETING DE EMILIANA, LA VIÑA ORGÁNICA MÁS IMPORTANTE DE CHILE, EN ABSOLUTO ENCAJA EN ESTA ESCENA PINTERESTESCA.

VESTIDO DE NEGRO DE PIES A CABEZA Y DE ANDAR PAUSADO, SU FENOTIPO ES MÁS BIEN DE ARTISTA-FILÓSOFO-URBANISTA QUE DE CUALQUIER OTRA COSA, CON UN MINIMALISMO INTRÍNSECO QUE SE REAFIRMA EN CADA UNA DE SUS POCAS PALABRAS. NO ES SINO HASTA QUE CAUTELOSAMENTE CRUZA LAS BARRERAS DE LA CORDIALIDAD, QUE SU APARENTE LACONISMO SE VUELCA A ENTUSIASMO, PARTICULARMENTE EN QUIENES, AL IGUAL QUE ÉL, VALORAN TANTO LA BUENA CONVERSACIÓN COMO EL BUEN SILENCIO.


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utreras

NANO MITARAKIS (32) COMIENZA SU DÍA A LAS 05:00 AM. No le gusta acompasarse al ritmo de la ciudad, ni andar a las carreras. Necesita suficiente tiempo para levantarse, cocinar y leer el diario antes de meterse a la ducha y partir a la oficina. “Necesito llegar al trabajo habiendo tenido tiempo para pensar, informarme y así ser más productivo. Además, mientras maás amaneceres vea uno, mejor”, dice mientras saltea un wok de verduras y termina una sopa de betarraga en la cocina de su departamento, donde nos invitó a almorzar. Así como se viste, decora. No hay más de cuatro objetos entre living y comedor, todos enmarcados sobre muros negros y piso de parquet oscuro. Lo esencial, y punto. Parte del visionario clan Guilisasti que hoy maneja Concha y Toro, la marca de vino más poderosa del mundo, su relación con el vino es genética.

 

Almorzamos en el mesón de la cocina, aperada de los ingredientes favoritos de nuestro anfitrión. Son pocos, pero específicos: entre ellos aceite de trufa blanca, aceite de oliva y miel de abeja. Los últimos dos son de Emiliana, ambos orgánicos. De reojo nos ve examinando las etiquetas, y se adelanta a nuestra pregunta: “La palabra ‘orgánico’ está tan prostituida, que mucha gente ya ni sabe de qué se trata. Un producto orgánico es el que proviene de campos y procesos en que no se usan químicos, pesticidas ni fertilizantes de origen sintético”. “¿Emiliana, es orgánica?” preguntamos como si se tratara de una persona. “Sí, pero además es completamente biodinámica, que es algo aún más interesante”, contesta sin perder de vista el wok. “La biodinámica se trata de un método de agricultura ecológica basado en las teorías de Rudolf Steiner, el fundador de la Antroposofía. Steiner plantea que el campo debe tratarse como un ser vivo, privilegiando y cuidando la interrelación entre suelos, plantas y animales para crear un ser equilibrado con mínima intervención externa”. Nos quedamos pegados en “Emiliana”, esta persona de la que Nano habla como si se tratase de una amiga cercana. “Al igual que una persona que puede tratarse un resfrío con productos homeopáticos, a un campo biodinámico se le trata con preparados para que esté 100% saludable. Los preparados se conocen por los números 500 al 508 y por los elementos y plantas que se usan para su elaboración, como la manzanilla, la valeriana o el diente de león, entre otros.

Cada uno de estos preparados busca generar un efecto retributivo al campo e influir en la dinámica del crecimiento de las plantas. Para que un campo sea certificado orgánico se necesita tratar la tierra de esta forma al menos tres años, y dos más para ser certificado biodinámico. Es mucho trabajo y requiere un equipo muy comprometido, pero es una inversión que garantiza que ese campo va a estar preparado para enfrentar las exigencias de un campo agrícola sin desangrarlo ni herirlo, y eso es muy satisfactorio. Al final es entregarle retribución a un ser que nos alimenta, es darle amor, es cuidarlo”.

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V de Valdivia

ES PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE EXPLICAR LO PODEROSA QUE ES LA OBRA DEL ARTISTA FELIPE VALDIVIA PARA QUIEN NO LA HA VISTO. SU MANEJO VERBAL ES TAN PRECISO COMO LAS AGUJAS CON QUE TRABAJA, Y USANDO UN LENGUAJE ABSOLUTAMENTE PROPIO, LOGRA ESTREMECER AL ESPECTADOR DESDE LA LATERALIDAD, LA INTELIGENCIA Y EL HUMOR, PERO TAMBIÉN EL AMOR. NO ESE AMOR ROSADO ACARAMELADO, SINO ESE AMOR SINCERO, SUFRIDO, LASCIVO Y CARENTE DE TODO FILTRO. LO DE VALDIVIA ES TANTÍSIMO MÁS QUE HILOS Y GÉNEROS: SON PALABRAS QUE TODOS HEMOS PENSADO, POCOS HEMOS DICHO Y SOLO ÉL HA, LITERALMENTE, HILADO.


Texto Richard Sharman Foto Sebastián Utreras

El mundo de este artista-publicista está poblado de personas, perros, retazos de género y palabras, muchas palabras. Su mente, como la de todo buen publicista, está en constante cacería de insights, algunos publicitarios y otros no tanto, que articulan parte importante de su inconfundible discurso. “Soy publicista hace 15 años. Ese es mi trabajo y me encanta. Además soy profesor, doy clases de publicidad en la Universidad del Desarrollo. Como artista, sin embargo, soy completamente autodidacta: cuando comencé bordando, hace 10 años, no sabía ni bordar, ni dibujar, ni nada, pero fui aprendiendo. Esa particularidad de aprender sobre la marcha, de formarse a sí mismo y de enfrentarse al ‘no saber’ queda plasmado en la obra, y eso me encanta.

“Peligroso”; 1.60×70, 2017

 

“No Love”; 80×60, 2015

  

LA PALABRA HABLADA ES EFÍMERA, PERO LAS SUTURAS EMOCIONALES DEL HILO Y LA AGUJA, QUEDAN.

¿Qué viene primero, el formato o el discurso?

Mi tema no es el bordado como técnica, sino lo que materializo a través del bordado. Si bien llevo haciendo esto más de una década, el día de mañana podría pasar a usar mimbre, metal o cualquier otra cosa. El material es una nave para transportar un mensaje, y el mensaje es la verdadera materia prima.

¿El bordado se ha popularizado bastante en lo que llevamos del año. Te genera algún rechazo esto?

Cuando partí bordando, nadie más lo hacía, salvo las “señoras que bordaban”. Había referentes artísticos, como Violeta Parra, pero no era visto como un formato de arte. Hoy se ha popularizado bastante, y mucha gente me pregunta si me choca esto en términos de copia. No me choca. Mucha gente puede bordar, pero nadie va a poder decir lo que yo digo, vuelvo a que la materia prima de mi trabajo es el discurso, y eso es algo inimitable. El hilo es el lápiz con el que, por el momento, escribo.

No obstante, la materialidad es absolutamente clave en lo que hago. No solo por un tema estético, sino también sensorial del público con la obra: que toquen el bordado, que sientan el hilo, que vean la puntada. La lana, por ejemplo tiene la habilidad de catalizar recuerdos de infancia y la gente naturalmente tiende a tocarla, lo que le pase es como consecuencia de ser manoseada, es parte del proceso que tiene que vivir esa obra. Para mí, a la obra tienen que pasarle cosas producto de haber interactuado con el espectador.

 

“Tinta”, 18×18; 2014 / “Compré mi Singer en Estados Unidos y aprendí a usarla a punta de tutoriales en Youtube”.

¿Hay un hilo conductor particular en tu trabajo desde el lado escrito?
El hecho que prácticamente toda mi obra tenga texto, ya es un hilo conductor, y dentro del discurso mismo, los textos efectivamente suelen ir en una misma dirección. Es difícil definir esta dirección y acotarla sin restringirla, pero todo lo que escribo viene de la visceralidad, y por lo tanto es 100% honesto.

Mucho tiempo me sentí intelectualmente ajeno al arte y la poesía: leía algo y no lo entendía. Miraba algo y no me hacía sentido. Por lo mismo es que evito a toda costa la sobre-intelectualidad en mis obras. Mis textos tienen mucho de insight, de cosas mundanas que a todos nos han pasado, que todos hemos sentido alguna vez, y que al verlas escritas -más aún si podemos tocarlas- reaccionamos desde muy adentro.

Nano Valdivia en su estudio

 

 

El arte en los tiempos de Instagram: por el formato de tu obra, ha recorrido las redes sociales muy fácilmente. ¿Cómo ves el arte en relación a nuevas plataformas como esta?
Para mí como artista, Instagram es buenísimo. Por lo mismo es que el tema de la copia no me molesta en absoluto: en el momento en que uno expone su vida más allá de su obra, como yo lo hago, uno se vuelve un “personaje público” y la copia -supongo- es natural. Además estamos en una etapa en la que a la gente le interesa el origen; de su comida, de su ropa, y también de su arte. Entender al artista hace mucho más valiosa su obra, y eso me parece excelente.

Es interesante el uso que cada artista le da a sus redes sociales, porque el canal, la cuenta o lo que sea, se vuelve una galería propia. Mucha gente me compra cosas que vio en mi Instagram. Creo que esto tiene mucho que ver con el galerismo del futuro y de cómo el mundo del arte saldrá cada vez más de los museos cerrados, estando presente en el bolsillo de todo quien lo quiera ver. Los artistas estamos mostrando mucho nuestras obras a través de las redes sociales, y eso enriquece el valor que el público inexperto le da al arte.

Hay gente que, al igual que me pasaba a mí, se siente muy ajena al arte, y con mi obra les pasa todo lo contrario, tanto por la obra misma como por mi forma de exponerla. La gente se siente parte de ella, y eso es lo que más me llena. Finalmente la democratización no se trata sólo de precios, sino también de educación, de acceso y exposición

 

 


Uno de los mejores Cabernet Sauvignon del mundo

LA DISTINGUIDA REVISTA ESTADOUNIDENSE WINE SPECTATOR RECONOCIÓ A DON MELCHOR 2014 CON 96 PUNTOS, EL QUE A LA FECHA SIGUE SIENDO EL PUNTAJE MÁS ALTO OBTENIDO POR UN VINO CHILENO EN DICHA PUBLICACIÓN. LA REVISTA LO SELECCIONÓ ADEMÁS DENTRO DEL EXCLUSIVO LISTADO DE HOT WINES –VINOS EXCEPCIONALES Y CON ALTOS PUNTAJES-, SIENDO EL ÚNICO VINO CHILENO DISTINGUIDO EN ESTA CATEGORÍA, ADEMÁS DE INCLUIRLO EN LA SELECCIÓN DE VINOS COLECCIONABLES, QUE AGRUPA ÚNICAMENTE A VINOS DE EXTRAORDINARIO POTENCIAL Y VALOR EN EL TIEMPO.


Este excepcional puntaje se suma a los históricos logros de Don Melchor en Wine Spectator, en donde ha sido distinguido en ocho ocasiones dentro los 100 Mejores Vinos del Mundo -y en tres dentro de los 10 mejores-, corroborando su posición entre los máximos exponentes del Cabernet Sauvignon de Chile y el mundo.

 Revisa su historia y todas sus variedades en Don Melchor