Robert Redford

UN ESTILO NO TAN CASUAL

EL ACTOR DE 82 AÑOS SE RETIRA DEL MUNDO DE LA ACTUACIÓN PARA ENFOCARSE EN OTRAS ÁREAS QUE HOY LO APASIONAN. SE TERMINA UNA LARGA TRAYECTORIA QUE LO CONSAGRA COMO UN ÍCONO DEL HOMBRE QUE HA SABIDO CULTIVAR UNA IMAGEN CASUAL QUE LO HA HECHO LUCIR BIEN Y ADECUADO EN CUALQUIER MINUTO DEL DI?A.


Texto Felipe Moraga

Con el estreno de su última película, The Old Man and the Gun, en la que encarna a un célebre ladrón de bancos junto a Sissy Spacek, Casey Affleck y Danny Glover, Robert Redford aprovecha de despedirse de su carrera como actor, aunque sin cerrar la posibilidad de continuar como director, actividad que lo hizo ganar un Oscar en 1980 con la película Ordinary People (Gente como uno).

“Nunca digas nunca, pero he llegado a la conclusión de que este es el fin para mí en términos de actuación. Voy a jubilarme después de `The Old man and the gun`, porque he estado ejerciendo mi trabajo desde que tenía 21 años. Creo que es suficiente. ¿Por qué no decir adiós con algo que es muy optimista y positivo?”, declaró en una entrevista al Entertainment Weekly. Con 82 años en el cuerpo el actor se despide de la carrera que lo mantuvo trabajando durante seis décadas.

Charles Robert Redford nació en Santa Mónica, California, el 18 de agosto de 1936. Fue un adolescente rebelde que sufrió la pérdida de su madre en manos de un cáncer cuando él tenía 19 años de edad. Al año siguiente se embarcó en una aventura bohemia, que lo llevó a Italia y Francia a probar suerte como artista enfocado en el dibujo y la pintura, pero después de un año regresó a Estados Unidos decepcionado, sumido en el alcoholismo y sin haber podido superar la muerte de su madre.

Fue en medio de este caos que conoció a su primera mujer, Lola van Wagenen, una universitaria de clase media acomodada que lo influyó positivamente a salir de las tinieblas y tomar un rumbo estable. La relación terminó en un matrimonio de 27 años con 4 hijos, uno fallecido a los dos meses y medio por muerte súbita.

El debut cinematográfico de Redford fue a sus 26 años  y de la mano del director Sydney Pollack en la película “War Hunt”, que también fue la primera incursión del director. Su primer premio, un Globo de Oro al Actor Revelación en 1965, se lo ganó con el largometraje “La Rebelde”, pero su trayectoria no se consagraría realmente hasta 1967, tras cumplir los 31, con la popular comedia romántica “Descalzos por el parque”, que protagonizó junto a Jane Fonda. Fue ahí donde comienza a lucir trajes con camisa y corbata, ese look elegante y clásico al cual si supo darle una impronta casual.

La periodista Margarita Rivière, en su libro “Diccionario de la moda”, nombra a Robert Redford como una de las figuras que más influyó en la moda de los 70.

Fue un hombre que supo influenciar al público en tiempos donde los actores y cantantes eran los que marcaban tendencias. Y para la masa, eran sus únicos referentes en moda y estilo.

Interpretó a vaqueros, ermitaños, millonarios, estafadores y periodistas, pero su mejor papel era su estilo casual.

Un look más seductor fue el que comenzó a cultivar en “El precio del fracaso” (1970), donde usó camisas de mezclilla abiertas, anteojos de piloto, sombreros tipo cowboys, chaquetas de cuero, y algunos trajes de motociclista.

La versatilidad de sus personajes fue puliendo su propio estilo. En el mítico Hooker, de la película “El Golpe” (1973), personificó a un estafador sin mucho peso, cuya primera estafa lo hace cambiar su estilo para marcar su nueva posición.

En esta película Robert Redford comparte la pantalla con su gran amigo Paul Newman, y juntos forman la pareja más atractiva y estilosa de la época. Basada y ambientada en Chicago de los años 30, Gondorf (Newman) y Hooker (Redford) se vestían con unos impecables trajes, como el clásico burdeo oscuro con rayas que Redford logró popularizar. Aquí, el impresionante vestuario estaba a cargo de la reconocida Edith Head, que ganó su octavo y último Oscar por este filme.

Un look muy diferente a lo que Redford venía mostrando fue el de la película “Jeremiah Johnson” realizada en 1972, donde interpreta a un soldado ermitaño que se aísla en unas montañas rocosas con el propósito de abandonar la vida en la ciudad. Ahí comienza a cultivar un estilo muy salvaje, con pelo largo y desordenado, una barba extensa y frondosa, y ropa muy abrigada de montaña complementada con sombreros y pañuelos al cuello.

En 1973 filma “Nuestros años felices” (The Way We Were), dirigida por Sydney Pollack y protagonizada junto a Barbra Streisand. En ella interpreta a Hubbell Gardiner, un oficial de la armada de los Estados Unidos guapo, inteligente y muy individualista. Su papel lo hace lucir increíbles uniformes, y es en esta película que muestra un icónico look compuesto por un inmaculado suéter blanco con cuello alto y jeans, que usa mientras camina por la orilla de la playa junto a su compañera de reparto.

Una de sus grandes y más reconocidas películas fue “El gran Gatsby” (1974), donde encarna a un excéntrico multimillonario de los años 20 que muestra un estilo muy lujoso en los Hamptons. Una de las tenidas más célebres de esta película fue el traje de tres piezas cruzado color rosado pastel de Jay Gatsby, el cual supo llevar como nadie para resaltar la personalidad del simple y melancólico personaje y en un momento en que el rosado no era un color permitido para hombres. El vestuario de “El Gran Gatsby” ganó el Oscar en la edición de 1975, y estuvo a cargo de la diseñadora griega Theoni V. Aldredgela. Sin embargo, todo el mundo atribuye el estilo de Jay Gastby a Ralph Lauren, que fue quién diseñó los trajes en este filme.

“Los Tres Días Del Cóndor” (1975), ha sido catalogado como uno de los mejores filmes de la extensa carrera de Robert Redford. Dirigida también por Sydney Pollack y adaptada de la novela de James Grady, acá el actor inmortaliza el clásico “pea coat” o abrigo estilo marinero, prenda con orígenes en el siglo XVIII, y que fue utilizada en las marinas europeas, ganando popularidad tras el uso de los navys estadounidenses.

En esta cinta, Redford interpreta a un investigador de la CIA y para crear el look lo vistieron con un blazer de paño, pantalones vaqueros, suéter y corbata de lana. Otro de los atractivos de este filme fue su melena desordenada, un corte icónico y que marca una identidad de los 70 como sinónimo de rebeldía y estilo hippie.

En “El Jinete Eléctrico” (1979) nuevamente comparte escena con Jane Fonda, pero esta vez fuera de la ciudad y vestido de vaquero, con un traje con decenas de luces, con el cual toma un caballo valorado en millones de dólares y huye al desierto.

En “África Mía” (1985) se convierte, junto a Meryl Streep, en ícono de estilo al usar una chaqueta tipo safari con mucha sofisticación en unos de los paisajes más hermosos de África. Esta chaqueta nace por requerimientos de las tropas del ejército británico, las cuales necesitaban un diseño alternativo al clásico europeo para los desafios que presentaban el clima y el terreno africano. La propuesta fue tan efectiva e inmortal que perdura hasta hoy.

Independiente de los personajes que interpretó, Redford siempre ha sido reconocido por la gran preocupación que le pone a su imagen. “En 1963 vi el famoso sombrero Borsalino sobre la cabeza de Marcello Mastroianni en `Fellini 8 ½`y quise uno para mí. Como en Nueva York no lo encontré, le escribí una carta a Vittorio Vaccarino, uno de los descendientes de la familia fundadora, contándole mi intención de ir hasta la misma fábrica de la firma a buscarlo, ubicada en la pequeña ciudad del noroeste de Alessandria, en Italia. Y así lo hice”, relata el mismo Robert Redford en el documental Borsalino City, dirigido por Enrica Viola.

Siempre rechazó el mundo acosador de Hollywood, y sobre todo a los paparazzi que lo asediaban día y noche. Por eso y por su gran amor a la naturaleza, Redford se instaló en las montañas del Colorado para vivir en tranquilidad y silencio, y así también gozar de la naturaleza en toda su inmensidad. Su espíritu ecologista intenta concientizar al resto de la importancia de respetar la naturaleza. El actor ha sabido aprovechar la fama para hacer lo que realmente le gusta, rodar películas independientes y proteger el medio ambiente.

“Me encantaría retomar mi pasión por el dibujo y la pintura, porque me estoy cansando de actuar. Soy una persona impaciente, y es duro para mí esperar sentado y hacer toma tras toma. En este momento de mi vida, a los 80 años, me daría más satisfacción regresar a la pintura porque no dependería de nadie. Solo de mí, como solía ser”, manifestó en una entrevista realizada por su nieto Dylan Redford, en 2016 en el Walker Art Center de Mineápolis.

Robert Redford ha sido un hombre que ha vivido su vida plenamente y su sensibilidad lo ha llevado a conectar siempre con el arte y la naturaleza. Ahora sabe cuando retirarse para seguir incursionando en otras áreas de su interés. Todas sus experiencias las ha logrado transmitir en su imagen segura, sofisticada y casual. Es un ícono indiscutido de la moda.

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