Raimundo Encina

Raimundo Encina

REFERENTE

ES PERIODISTA. A SUS 40 AÑOS HA TRABAJADO CON MÁS DE 100 MARCAS Y MANEJA PERFECTO LOS CONCEPTOS DE INFLUENCER, EMBAJADORES Y CONVOCATORIA. NUNCA IMAGINÓ SER EMPRESARIO, SIN EMBARGO, HOY ES UNO DE LOS MÁS CONOCIDOS EN EL ÁMBITO DE LAS COMUNICACIONES.


Texto Javiera Medina Payá Fotos Kris Ossandón Producción Bárbara Álamo

Es de noche en el centro de Santiago. Un edificio antiguo, medio abandonado, destaca entre los demás. Está lleno de personas, todos amigos del fundador de Grupo Encina. El lugar está ambientado como si estuviéramos en la Belle Époque y todo es perfecto. Pero por ahora es un sueño, el evento que Raimundo imagina hacer sobre él.

Al fondo de un condominio en Vitacura está la casa de Grupo Encina. Cuesta encontrarla, no tiene un número claro ni un letrero que indique quienes están ahí. Por fuera pasa desapercibida, pero adentro el panorama es distinto: cuadros y muebles llamativos adornan el lugar. En el patio hay varias mesas y sillones bajo una carpa de colores. Ahí está Raimundo, el creador de esta empresa de comunicaciones que está detrás de varias publicaciones de los influencers.

Es la una de la tarde. Raimundo se sienta, prende un cigarro y toma un sorbo del café que le acaban de traer.

Encina cumplió 40 años en febrero y lleva más de ocho como empresario. Cuenta que creció “con olor a revista”: su papá era gerente de una editorial y su mamá creaba los crucigramas, por eso pensaba que el mundo era hacer entrevistas, reportear y escribir. Estudió Periodismo en la Universidad Finis Terrae y dice que le costó enganchar con el sistema educacional de este país. “Yo era disperso, bastante desconectado. Me gustaba salir y era gozador de la vida”, expresa. Hoy, esas características que alguna vez le jugaron en contra, lo hacen destacar en el ámbito de las comunicaciones y en la creación de eventos de todo tipo.

27F: SER INDEPENDIENTE

Trabajó más de seis años para revista Cosas y decidió renunciar justo después del terremoto de 2010. Según dice, el 27F estaba en su departamento “chiquitito” y mientras sentía que el mundo se iba a acabar, pensaba que debía ser independiente. Empezó a trabajar como freelance y se enteró que Fashion TV estaba licitando las relaciones públicas de su lanzamiento en Chile. “Como yo estaba con hambre y sed de surgir profesionalmente, decidí participar”. Ese fue su primer trabajo en el rubro. En 2011 su mejor amigo, Tomás Kast, le propuso asociarse y armar una empresa que se encargara formalmente de la producción de eventos y su convocatoria. “Fue él quien me metió el bichito del negocio, pero a los dos años seguí solo y nació Grupo Encina”. Hoy su equipo está conformado por diez personas, tienen doce clientes fijos y han trabajado con más de 100 marcas.

“Permiso, me voy a parar porque soy hiperquinético”, se excusa. Toma el café, prende otro cigarro y se sienta en otro sillón.

EL MATCH PERFECTO Y SU MEJOR CAMPAÑA

Todos seguimos en Instagram a alguien que de vez en cuando sube publicaciones alabando un producto. Influencers. Ese es el nombre que reciben quienes tienen muchos seguidores y que Encina capta para hacerlos intermediarios entre una marca y sus potenciales clientes.

¿Por qué sirven tanto las redes para promocionar a las marcas?
La gracia de las redes sociales es que todo se difunde de una manera natural, espontánea. Las redes pegan mucho porque somos un poco pueblerinos, necesitamos saber lo que está pasando. Somos de información fácil. En particular, Instagram es un match perfecto para el chileno que no lee.

¿Qué es lo más importante para que la relación influencer-producto funcione ante el público?
Lograr credibilidad, porque si no hay una unión entre ellos se nota. Hay gente que tiene masividad y son creíbles, esa es la ecuación perfecta. Igual nosotros tratamos de trabajar con marcas que despierten amor, que tienen productos que la gente realmente ocuparía y le gustaría promocionar.

Aparte de tener muchos seguidores, ¿hay otro requisito para ser embajador de un producto?
El tema de los embajadores tiene que ver con el propio sello que cada marca tiene. Es distinto ser embajador de Cabify que de Mal Paso. Respecto a los embajadores, existe una pirámide: en la parte de arriba están los mega celebrities, que son gente que tiene más de un millón de seguidores; luego están los medio influencers, que hay para todos los gustos y siempre sale gente nueva; abajo está la gente de nicho: maquilladores, arquitectos, profesionales de distintas áreas. Ellos la llevan hoy en día.

¿Es verdad que se les paga mucha plata por subir una foto en Instagram?
Todo depende. Hace cinco años la gente estaba feliz si le mandaban un café a la casa. Hoy, para muchos el rol de influenciador es parte de su trabajo. Te diría que la gente más conocida de este país se hace un sueldo paralelo gracias a las redes. No es excesivo, pero sí existe un cobro. Hay algunos que pueden cobrar tres o cuatro millones por una foto en Instagram. Karol Dance está cobrando como un millón de pesos por publicación, por ejemplo. Igual depende de las marcas. Hay marcas que son menos amigables y otras que son más cercanas. Las primeras están obligadas a pagar mucho más para que hablen de ellas.

Y para ir a eventos, ¿pagan?
Sí. Es un fenómeno que esta? en proceso y claramente si yo hago un lanzamiento de un auto y quiero que los influencers vayan, les voy a tener que pagar con algo. Ellos están en su justo derecho, si es un trabajo al final.

Has hecho muchas campañas para marcas en Instagram, ¿cuál es la que más te ha gustado?
La campaña que más me gusta es #ayudocantando, que estoy haciendo en este minuto con Fundación Vivir Más Feliz y Mazapán. Nuestro objetivo es construir un centro para niños con cáncer en Temuco.

¿Por qué es tu favorita?
Mi hermana chica murió de cáncer en 2006. Eso me hizo cambiar de mentalidad. Al ver a mi hermana tan joven con esa enfermedad terrible entendí que la vida es ahora y hay que cumplir los sueños siempre, vivir con intensidad y pasión. Desde ahí que trato de ayudar lo más posible. Hoy dirijo el comité que está haciendo esta campaña. Me encanta este proyecto.

MULTIFACÉTICO

Pero para él no todo es trabajo. Hace dos años decidió empezar a dibujar y cuenta que esa faceta le traído muchas satisfacciones. Su primer dibujo lo donó a una fundación y se terminó vendiendo a “un muy buen precio”. Si tuviera que pedirle a alguien que hable de él en sus redes sociales sería Federico Sánchez, porque “es un referente del buen gusto y del arte”, cuenta. Además, en su cuenta de Instagram @reyfoodie el periodista sube fotos con calificaciones sobre platos de comida de diferentes restaurantes que visita. Explica que “no cocino mucho, pero soy amante de comer rico y disfrutar”. Reconoce que si de él dependiera, Titi Aguayo sería la indicada de promover su cuenta. Y entre risas dice “ponlo en la entrevista para que se anime”.

Raimundo Encina termina su café y apaga el segundo cigarro de esta entrevista. Cuando le pregunto si se considera pionero en el uso de redes sociales como método de publicidad responde que no, pero añade: “me siento referente. Con humildad y satisfacción, referente. Y vamos por mucho más”.

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