Olivia Benoit

¿SER BIÓLOGA O SER ARQUITECTA? ESO ERA LO QUE SE PREGUNTABA OLIVIA BENOIT CUANDO INGRESÓ A LA UNIVERSIDAD, PERO TRAS UN AÑO EN EL QUE CURSÓ ESTUDIOS DE BACHILLERATO, OPTÓ POR LA ARQUITECTURA. POR ESTOS DÍAS ESTÁ ENFOCADA EN LA CALIDEZ DE LA MADERA Y EN EL DISEÑO DE SUELOS DE ESTE MATERIAL EN EL QUE ELLA ESTAMPA SU TÉCNICA.


Texto Juan Andrés Vallejos Foto Sebastián Utreras

Mondän es un término sueco antiguo que significa “elegante” o “de buen gusto”, palabra que llama la atención no solo por su puntuación poco frecuente en el español, sino también porque define muy bien los pisos de madera trabajados que hace Olivia Benoit junto con sus socias en Mondän Studios, un lugar en el que tras dar los primeros pasos al ingresar, se pueden percibir ese aroma y calidez tan característicos de este material.

Ella sabe de las bondades de la madera. Sabe del valor agregado que esta le da al entorno y de la calidez que les brinda a los ambientes. Asegura que el cuidado que las personas les otorgan a los suelos de madera es superior a cualquiera de otro tipo. Pero no son solo los pisos en los que se enfoca esta joven emprendedora. La madera es utilizada por ella también para crear desde mesas hasta pantallas de lámparas, pasando por cuadros redondos con impresiones del sur de nuestro país o de Nueva York.

Olivia fue madre en su época universitaria, lo cual para muchos pudo haber sido un camino difícil, pero ella reconoce que no lo definiría así, sino como un camino con tiempos muy ajustados. Su temprana maternidad la tuvo que acomodar a los dedos con pegamento, a los tramos en metro o en auto estando atenta a maquetas que no podían sufrir ni un percance y lógicamente también a la curiosidad de su hijo al ver casas o pequeñas ciudades de cartón piedra que, ante sus ojos infantiles, solo podían ser traducidos como juguetes. “Más de una vez se me derrumbó una maqueta, o faltaba algún arbolito que Vicente tomaba”, recuerda Olivia con humor.

Ella busca vivir todos los días de la vida disfrutando cada cosa que hace o que la rutina le exige, consiguiendo el equilibrio entre ser madre, arquitecta y emprendedora. Se toma unos segundos antes de responder de qué manera lo logró. Sonríe y responde con total sinceridad: “gracias a mi memoria”. Esa es su técnica. No usa agendas ni tampoco Google Calendar para estar a los tiempos que el trabajo y la maternidad exigen.

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