Accesorios masculinos

5 AMIGOS DE SML NOS CONFIESAN DE QUÉ NO SE PUEDEN DESHACER

Hay piezas en nuestro clóset capaces de burlar estaciones, tendencias e incluso el paso del mismísimo tiempo. Son elementos que, inadvertidamente, se convierten en pivotes de nuestro auto-concepto, tanto estética como sentimentalmente. En tiempos donde lo desechable está de moda, el mérito de estos objetos regalones está justamente en su trascendencia y en la habilidad con que han logrado adaptarse a nuestra constante evolución.


CRISTIÁN ANINAT, EMPRESARIO Y FOTÓGRAFO: MI BOLSO

“Este bolso lo compré hace siete años en mi primer viaje a Marruecos, puntualmente en Fes. Además de encantarme su funcionalidad y estilo, catalizó mi interés por el cuero y la marroquinería, que es a lo que me dedico hoy en día. Fue amor a primera vista por lo que, aunque no era caro, ni siquiera intenté regatearlo. Fue divertido porque no pude usarlo como en un año por el olor a cuero que tenía, y lo tuve guardado en el ático. Otra cosa que me gusta mucho de este bolso es que tiene la particularidad de que mantiene su estructura, así que lo uso para todo: gimnasio, trabajo, viaje largo, viaje corto, etc. Además de eso, en mi casa lo tengo como objeto decorativo, así que realmente le saco el jugo. Es de las pocas cosas que me vienen acompañando desde hace tanto tiempo”.

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HERNÁN GARFIAS, DISEÑADOR: MIS MOCASINES

“Estos zapatos los compré en los ‘90 en una tienda en Milán. Son Gucci, pero no era una tienda de la marca, sino que vendían varias cosas, todas muy lindas. Me fijé en ellos porque yo ya tenía un par de mocasines de la marca, pero eran los clásicos negros con suela alta. Estos eran distintos, agamuzados, de un color que no había encontrado antes y un modelo, para la época, nuevo. Y bueno, los compré… me costaron un ojo de la cara, pero había tenido tan buena experiencia con los otros, que no lo dudé mucho. Soy caminante, voy a todos lados en metro o a pie, por lo que tengo que sentirme seguro con mis zapatos. Además soy patuleco, no es raro que me caiga o me tropiece, entonces mis zapatos son importantes en mi cotidianidad”.

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BENJAMÍN OSSA, ARTISTA: MI CAMISA

“La verdad es que no soy de comprarme mucha ropa. Tiendo a aferrarme a las cosas que tengo, no por políticamente correcto ni nostálgico, sino porque soy medio pavo con el tema; con decirte que tengo un short desde tercero medio y sigo usándolo. Esta camisa perteneció a mi abuelo, Recaredo Ossa, que mandaba a hacer todas sus camisas a medida en la Camisería Europea (Av Providencia 2653). Cuando murió, hubo un montón de cosas que llegaron a la casa y que a mi papá no le quedaban así que me las quedé yo. En total fueron tres camisas las que me quedé. Son de un algodón especial, muy fresco, entonces las uso año corrido. La camisa debe ser de los ‘70, mi abuelo las mandaba a hacer largas, para que no se le salieran del pantalón. Lo más genial es que hace poco fui a arreglarle los botones y la señora que me atendió era la misma señora que había atendido a mi abuelo”.

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LUCAS DIBÁN, ABOGADO: MI CHAQUETA

“En invierno del 2006, estando en la universidad, vi esta chaqueta en una revista. Me llamó mucho la atención su color azul profundo y cómo se contrastaba con el chiporro blanco. Siempre he sido bueno para encontrar las cosas que veo, así que me puse de cabeza a llamar a cuanta tienda pude… me obsesioné un poco. En fin, ninguna tenía la chaqueta. Ya casi me rendía, cuando la última tienda a la que llamé me dijo que les quedaba una sola, que además era mi talla. Me acuerdo que ese día estaba lloviendo, y la tienda quedaba lejos. Me empapé y crucé todo Santiago, pero la conseguí. Quizás también por lo difícil que fue encontrarla es que la sigo queriendo tanto. Tengo otras chaquetas de jeans, pero esta en particular es ‘típica mía’. Irremplazable y regalona”.

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CRISTIÁN DONOSO, MUEBLISTA / DECORADOR: MIS COLLARES

“Estos dos collares tienen un significado muy importante en mi vida. Desde hace 25 años los uso todos los días, sin excepción. Llegaron a mí durante los tres años que pasé en Asia, entre Nepal y Goa, en un momento de intensa búsqueda personal. El día que se me esclarecieron las cosas, me regalaron uno de los collares y el otro llegó a mi unos días más tarde. Por eso, uno simboliza donde estoy y el otro simboliza dónde voy. Como en todo trazo, existe un punto de partida (pasado) y uno de llegada (futuro); lo que está entre ambos es la vida misma, es decir, el presente. Se trata de recordar y nunca perder el balance entre los tres”.

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