Nazir Diuana

HABLEMOS DEL PENE


Texto Galo de la Huerta  Fotos Mingorita 

Chile ha de tener más grafittis fálicos que kilómetros de costa. Igualmente, la fascinación con el miembro masculino trasciende el manifiesto callejero, adentrándose en el humor, los insultos populares y, en fin, un incuantificable historial sociolingüístico que nos une con aquello que cuelga entre las piernas. Pero algo esconde nuestra exacerbada fascinación genital. Algo que los hombres en general callan, pero que el hombre chileno, en particular, del todo reprime. Se estima que alrededor del 6% de la población masculina mundial padece de algún grado de disfunción eréctil. La cifra varía según el rango etario en cuestión, pero lo cierto es que el problema afecta a jóvenes, adultos y a la tercera edad por igual.

El chileno Nazir Diuana está determinado a marcar un antes y un después en la manera en que la sociedad chilena e internacional aborda y derriba el tabú del pene. Este Cirujano Uro-Genital santiaguino -que tiene consultas en España, México, Emiratos Árabes, Estados Unidos y Chile-, habla con franqueza de huaso sobre su especialidad. No anda con rodeos. “El pene esto”, “el pene lo otro”, “la cosa con el pene es que” en fin. Esa palabra que tanto se evita en Chile, “pene”, que tantos ‘monos’ nos da, la lleva por título su más reciente publicación, Manifiesto del Pene. “Cada especialidad médica tiene un perfil específico. Los urólogos somos casi todos cortados con la misma tijera, particularmente en cuanto al humor”, cuenta Diuana. “El primero en tirar la talla, es siempre el urólogo. En retrospectiva me hace sentido haber seguido esta especialidad como producto de la curiosidad insatisfecha de mis propias trancas y dudas: familia católica, país conservador, etc. Ya en la escuela de medicina me di cuenta de que la sexualidad masculina, específicamente el funcionamiento o malfuncionamiento del pene, era y sigue siendo una gran interrogante para muchos hombres, y un tabú que debió haberse derribado hace siglos. La sexualidad, al fin y al cabo, es salud”.

¿Cómo decidiste ser urólogo en medio de todo este tabú hacia la sexualidad masculina?
Para el urólogo hombre existe la grandísima ventaja de que, aunque vengas de una familia chilena, ultra católica, cartuchona y en la que no te enseñaron absolutamente nada de educación sexual, la escuela de medicina te inculca una normalidad frente al tema. El ser doctor hace que te des cuenta del enorme vacío de información que existe en ti mismo y el resto de la población acerca de la sexualidad saludable. Si uno tiene un problema a la vista, de inmediato va al oftalmólogo y usa anteojos. Si tienes problemas cardíacos, acudes al cardiólogo y te tomas una pastilla. Sin embargo, si uno tiene problemas sexuales, pueden pasar años antes que el paciente acuda al urólogo. Esa desinformación tiene que cambiar, porque repercute en la vida de los hombres más allá del acto sexual.

El Dr. Nazir Diuana M.D. comenzó sus estudios de Medicina a los 15 años cuando se trasladó a la Universidad Autónoma de México. Se graduó en 1978 y posteriormente, en Miami, continuó su especialidad quirúrgica como urólogo, sub especializándose en Andrología y Disfunción Eréctil. Entre 1990 y 2002 fue Instructor Clínico Quirúrgico e Investigador de la American Medical Systems, donde desarrolló las revolucionarias técnicas de implantación de pene y cirugía estética genital con anestesia local. “Yo no he vivido otra vida más que la de doctor. Fue algo que me vino naturalmente. La medicina la respiré desde que la conocí. Como me entrené en la universidad donde se inventó la primera prótesis de pene, había mucha información en torno al tema y por eso me interesó la sub especialidad Disfunción Eréctil. Sin embargo, Miami es un ambiente sumamente competitivo, y para que me fuera bien tenía que llegar con algo nuevo. No podía pretender posicionarme con temas que ya estaban tratados y semi solucionados. El tema de la impotencia, pese a que había bastante tabú, se fue abriendo cada vez más y llegué al punto donde estoy hoy, en que tengo pacientes de todas las edades. Lo que sí, sigo pensando que no hay hombre más incapaz de abordar la sexualidad que el hombre chileno”.

¿Qué actitud tiene el hombre hacia los problemas urológicos-genitales?
El hombre sigue viendo la impotencia, y los problemas sexuales en general, como una vergüenza, como un atentado a su virilidad y masculinidad, lo cual es un error. La impotencia es un problema médico y como tal, tiene tratamiento. Como todo problema médico, el primer paso es el auto reconocimiento. Cuando los problemas se callan, cuando se pelotean culpas y se apuntan dedos, la impotencia genera una serie de destrucciones en la pareja y en la autoestima, que son todas producto de la ignorancia. Esto sigue sin hablarse porque lo que han hecho los medios, la iglesia y la historia, es ensuciar el sexo en lugar de enfrentarlo como se debe. El sexo no es sucio, y eso es algo que hay que quitarse de encima cuanto antes.

¿En Chile ha cambiado en algo esta actitud?
Ha cambiado. Sin embargo, cada vez que vuelvo a Chile a dar charlas y hablar del tema, sigue siendo mal recibido y recibo quejas, cartas, llamados, etc. Es difícil pensar que en el 2018 eso sea real, pero lo es.

¿Tu libro Manifiesto del Pene es una respuesta a eso?
Quise llevar mi mensaje y mi conocimiento a los hombres de forma coloquial, dejando en claro que hoy en día no existe excusa para no afrontar el problema directamente. Los problemas al pene son todos curables, no es una cruz que se tenga que cargar. Mi libro surge como una guía para todos esos problemas por los cuales aún no vamos al doctor. El hombre en general no tiene esa costumbre, a diferencia de las mujeres, y lo cierto es que debiésemos tenerla. Todos los problemas son solucionables en la medida en que se enfrenten a tiempo. Ir al urólogo ya no es sinónimo de que te hagan un examen rectal para examinar la próstata, sino de una preocupación proactiva por tu vida sexual. El pene es un órgano reproductor que es además para orinar, pero primeramente es un órgano reproductor.

El libro no está escrito para doctores, sino para todos quienes quieran leerlo: hombres y mujeres, padres y madres. Lo escribí yo, así como me oyes hablar, con confianza y sin vergüenza. Llevo muchos años en esto, y si algo me han enseñado mis pacientes, es que todos somos iguales y vamos para el mismo lugar. Los 65 años llegan. Los 70 también. La edad y la sexualidad no son mutuamente excluyentes, y se puede llegar perfectamente a la tercera edad y seguir disfrutando de una sexualidad plena, en la medida en que cada hombre aporte a desmitificar la sexualidad masculina, visite su urólogo y hable de esto con sus amigos, familiares y cercanos.

¿Cuál es el rol de la educación en la construcción y destrucción de un tabú sexual?
Me llegan pacientes que han tenido problemas congénitos que debiesen haberse tratado muy tempranamente y que, por ignorancia o miedo, los papás han decidido ignorarlo en total detrimento de su hijo. Eso no puede ser. Los papás tienen que saber la forma del pene de sus hijos, es imposible ignorarlo. Por eso es que digo que este libro también es para ellos.

¿Pene = hombría?
Quien niegue que el pene es parte esencial en la identidad del hombre, no sabe de lo que habla. La disfunción eréctil juega con eso, y por lo mismo es tan importante abordarla sin tapujos. El miedo es el mal del hombre en su relación con su sexualidad. Antes de que un paciente llegue a buscar ayuda, pasan entre tres y cinco años en los que echan culpas, buscan excusas, se sienten mal. Es una irresponsabilidad, ni siquiera por la mujer o la pareja, sino por uno mismo, psicológica y físicamente. No debiese pasar un solo día en que nuestra sexualidad no nos haga sentir bien. Lo único que hace el miedo, es que caigamos en manos de charlatantes y estafadores. Este no es un problema que se deba tratar de alguna otra manera que no sea médica.

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