Miguel Flores-Vianna

HAUTE BOHEMIANS

DIANA VREELAND DECÍA QUE EL OJO TIENE QUE VIAJAR, Y ESO ES LO QUE REPITE EL FOTÓGRAFO DE LIFESTYLE ARGENTINO, MIGUEL FLORES-VIANNA. ORIUNDO DE LA PROVINCIA DE MISIONES, SE HA CONVERTIDO EN UNO DE LOS MÁS COTIZADOS DEL MUNDO GRACIAS A SU MIRADA AL INTERIOR, AL ALMA DE LAS CASAS, DE LOS LUGARES Y DE LA GENTE.


Texto Ignacio Pérez-Cotapos Fotos Miguel Flores-Vianna

Lo nuevo y perfecto no es su estilo. Le gusta lo deteriorado, lo descascarado, los cables a la vista y los sofás con el género roto. Todo esto enmarcado en palacios renacentistas, castillos ingleses, soñadas casas en los Hamptons o estancias en Argentina. “Me gustan los lugares que te muestran que el mundo es grande y que el sentido de la estética puede tener muchas facetas”. Instalado en Inglaterra desde 2012, vivió también en Sudáfrica y Nueva York donde fue editor de revistas como Elle Decor, Town and Country y Veranda. Miguel Flores-Vianna ha pasado gran parte de su vida recorriendo el mundo para fotografiar lugares únicos a los que muchas veces tiene acceso gracias a su amistad con los dueños, todos admiradores de su talento y pasión por rescatar espacios y detalles que a ojos de muchos pasarían desapercibidos.

Fue estilista y productor, lo que le permitió conocer a personas como el fotógrafo italiano Oberto Gili y el francés François Halard. “A través de ellos aprendí a ver de una manera diferente, a valorar lo imperfecto y sobre todo a entender que en las yuxtaposiciones de estilos y culturas, uno encuentra una especie de perfección poco perfecta”.

Es editor y colaborador permanente para la lujosa revista de interiores Cabana, creada por su gran amiga Martina Mondadori, sinónimo de buen gusto y estilo italiano. “Colaborar en Cabana ha sido muy interesante, sobre todo después de muchos años trabajando en medios donde imperaba la estética minimalista. Sus páginas están llenas de referencias al color, a influencias étnicas, al ‘more is better’. Poco a poco la revista está consiguiendo reimponer ese gusto y pienso que es porque ha encontrado una voz dentro de un grupo de lectores y ha sido fiel a ella. Con los libros pasa un poco lo mismo, porque en general son más auténticos y muestran un visión especifica. A la gente le gusta eso”. Su larga trayectoria ha quedado plasmada también en Haute Bohemians, el libro en que Miguel Flores-Vianna hace un recorrido por sus más emblemáticas fotos llenas de personalidad y vida en más de trescientas páginas.


Los salones de la casa Londinense de la diseñadora textil Nathalie Farman Farma, muestran la influencia de las culturas Francesa, Rusa y Persa. Estos tres países han, en cierta manera, formado la visión de Farman Farma y aparecen representados en los objetos y mobiliarios de su casa.


La casa de campo del artista Alessandro Twombly en las afueras de Roma, es un repositorio de su pasión por los objetos que adquiere durante sus viajes, mezclados con mobiliario heredado de sus padres. High and Low se mezclan dando a las habitaciones un aire de gran sofisticación y mundo.


El cuarto de huéspedes de la casa de Amberes del decorador Gert Voorjans. Voorjans es el diseñador de todos las boutiques del modisto belga Dries van Noten.


El apartamento Milanes de Ossana Visconti, donde los cuartos construidos durante el Renacimiento son hoy el lugar donde ella muestra su colección de arte contemporáneo.


A la izquierda: La colección de cameos del anticuario Guillaume Feau en su escritorio en París. A la derecha: El escritorio de Guillaume Feau en París no solo es un lugar de trabajo sino también el repositorio de sus colecciones de objetos desde mármoles griegos, pasando por objetos renacentistas y hasta piedras encontradas en sus caminatas por el campo.


A la izquierda: Uno de los cuartos del hotel Particulier de los historiadores de arte y decoradores Joseph Achkar y Michel Charriere. La pareja ha restaurado su residencia parisina, convirtiéndola en una verdadera cápsula del tiempo donde hasta el último detalle es de origen de los siglos XVII o XVIII. A la derecha: Un rincón en el cuarto azul del anticuario Andrew Allfree en Montigny, el castillo del siglo XVII que posee en Normandía. Allfree, inglés de nacimiento, compró Montigny en los años 80 y lo fue restaurando poco a poco.


 

A la izquierda: La mesa en la cocina de la casa de Umberto Pasti y Stephan Jansson. La pasión de Pasti por las flores siempre lo llevan a crear inmensos arreglos que se ven en todos los cuartos de la casa. A la derecha: Objetos encontrados en el jardín de la casa en la costa Atlántica de Marruecos del paisajista y escritor Umberto Pasti y su pareja, el couturier Stephan Janson, son utilizados en la decoración de la misma.


A la izquierda: Pocas casas son tan interesantes como el apartamento Londinense del anticuario Peter Hinwood, coleccionista de alma, con muchísimo conocimiento y muy buen ojo. Todo lo producido por la cultura islámica es para él de mucho interés y su casa es testigo de esa pasión. A la derecha: Salón del Castillo de Val Gardena, en el Tirol Italiano, de la familia Franchetti. La boiserie que cubre los salones es pino tallado por campesinos en el siglo XVIII.

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