Luciana Echeverría

¡FUE NUESTRA TERCERA CHICA SEXY Y EN REVISTA SML QUISIMOS RECORDARLA! 


Dirección Creativa IPC STUDIO Texto ISABEL EYZAGUIRRE Fotos TOMAS EYZAGUIRRE Moda MARIA IGNACIA MACKENNA Maquillaje BERNARDITA SILVA

Tiene una cara tan angelical que cuesta entender que la hayan elegido para interpretar a una prostituta en la teleserie de Canal 13. Pequeña y de apariencia frágil, está lejos de ser la bomba sexy que vemos en Chipe libre. Habla despacio, lento y poco. Observa como si tardara más de lo común en entrar en confianza. Claro que una vez maquillada y con la cámara en frente aparece su lado sensual, ese que ella misma reconoce que ha explotado al máximo para interpretar a Diana, y por cierto, ese lado que tiene conquistado al público masculino.

Nacida en Cauquenes, es la menor de 4 hermanos, de una familia donde el arte era fundamental. Su padre era ceramista y a su madre siempre la vio creando y pintando. Cuando tenía apenas un año, se trasladaron a Ecuador, después vino Pelluhue y el Cajón del Maipo. “Mis papás seguían la naturaleza, nos quisieron inculcar eso en nuestra educación”. Ya en el colegio participaba en todos los shows de teatro que hubiera, asegura que desde los 8 años sabe que su vida estaría dedicada a la actuación.

Con sólo 23 años Luciana Echeverría tiene un currículo bastante abultado. Ha sido conductora de TV, rostro de multitienda, ha hecho cine y televisión e incluso participó en un grupo de música que la llevo a grandes escenarios, lo que de una u otra forma la inhibía. “Creo que me traumé un poco con tanta exposición infantil”, confiesa. Y es que empezó a trabajar a los 15 años en la serie Karkú de TVN, de ese programa nació el grupo Six Pack -donde participaba la mismísima Kel Calderón- con el que grabó dos discos, generando varios éxitos radiales e incluso pisando importantes escenarios como el Festival de Viña del Mar y la Teletón. “Yo estaba actuando y resulta que de eso sale un proyecto más comercial y había que hacerlo simplemente. Tampoco estaba tan preparada”, señala sin ningún dejo de nostalgia.

Al poco tiempo se retira de la banda y llega a Canal 13 donde muy entusiasmada protagonizó Corazón rebelde, pero la historia se repite y la serie lanza un disco que una vez más la lleva a grandes estadios, conciertos y teatros con presentaciones llenas y muchos fans. Sin embargo, Luciana quería actuar. Su oportunidad todavía no llegaba como ella quería. En Canal 13 le asignan la conducción del segmento infantil Cubox, donde Luciana presentaba series chilenas o de Disney. Todo destinado al público casi joven. A su propio público. Tuvieron que pasar años, un cambio de canal y otros roles para que llegara su gran papel que la mostró mucho más mujer, el de Magdalena en Su nombre es Joaquín. Ahí empezó a cautivar a varios, aparte de toda la generación que creció con ella en las pantallas y que, por supuesto, ya la tenía “fichada”. Esa teleserie intensa y desgastadora la dejó agotada y después de varios años se alejó de la televisión. Hizo miles de cosas, dentro de ellas estudió un curso de psicología. “Siento que es necesario para los actores y para todos verse un poco, entender cómo uno se desarrolla, de dónde vienen los temas de cada cual, lo hice como un ejercicio de conocerme. Yo trabajo con mi cuerpo, emociones, inteligencia y psicología”, explica.

También viajó, conoció, aprendió a editar y a subirse a un trapecio. Además en ese tiempo descubrió una gran pasión como es el cine. Ya ha realizado tres películas El gran poeta de Diego Valdés, Soles vagabundos de Tito González y la más conocida, Videoclub, de Pablo Illanes, que hace poco fue a presentar a Nueva York. Sin duda, su deuda pendiente es con el teatro. “Me han ofrecido muchos proyectos comerciales que no me han interesado”, confiesa.

Hoy día su papel como Diana la tiene feliz. Esa pausa en su carrera fue su mejor aliada ya que volvió para interpretar quizás el papel más comentado de Chipe libre. Es una mesera que de noche es una bella prostituta, que se enamora de un hombre que podría ser su padre, rol que admite no le ha costado interpretar. “Es parte de ser actriz”, señala.

Luciana asegura que para dar vida a Diana no se inspiró en ningún caso real, “me agarré de mis ideas y de mi forma de ser explotada al 100%”. Aunque reconoce que tuvo que sacar su lado más sensual, ese que en el día a día tiene bien escondido. Al hablar del futuro sólo sonríe. Algo trae Luciana entre manos. Algo que prefiere no contar. Ya sabemos que no es un grupo de música.

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