Lorenza Izzo

INSTALADA HACE SEIS AÑOS EN LOS ÁNGELES, LORENZA IZZO SE CODEA A ESTAS ALTURAS CON LO MÁS GRANADO DE HOLLYWOOD. AQUÍ HABLA DE LAS SERIES Y PELÍCULAS EN LAS QUE ESTARÁ ESTE 2018, HACE UN RETRATO REALISTA DE ESE MUNDO DE ESTRELLAS Y CUENTA LAS REPERCUSIONES QUE HA TENIDO EL CASO HARVEY WEINSTEIN.


Texto Manuela Jobet  Fotos Alberto Galán Producción Antonio Contreras Maquillaje y pelo Macarena Moreno Agradecimientos Hotel Bidasoa

“Conocí a Brad Pitt en el Festival de Cine de Toronto. Lo había visto de lejos cuando entré pero no fui capaz de acercarme, me congelé. Después de un rato, mientras él conversaba con Eli -mi pareja en ese entonces- fui, lo saludé y no me pude aguantar de apretarle el brazo. ‘Es Brad Pitt, es de verdad, es de verdad’, dije. Se rió a carcajadas y me abrazó. Estoy demasiado orgullosa de ese momento”.

Así de espontánea y auténtica es Lorenza Izzo. Una chica de 28 años, nacida y criada en Chile en medio del emblemático clan de mujeres Parsons y que hoy hace su vida en Los Ángeles. Ahí tiene amistades como Lily Collins  hija de Phill Collins-, Vanessa Hudgens, Molly Tarlov, Penelope Mitchell, Meghan Trainor y el propio Tarantino, a quien llama al teléfono fijo de su casa porque se rehúsa a usar celular.

Lleva seis años instalada en su casa en el barrio West Hollywood y de a poco se ha ido abriendo camino en el, para muchos inconquistable, mundo hollywoodense. Y lo ha hecho sin que se le suban los humos a la cabeza. Lo retrata con humor y al hablar de su vida actual ella misma se sorprende. En su relato hay risa nerviosa y orgullo. No es para menos. Este año integrará el elenco de la serie Casual que transmite Hulu y en septiembre estará en los cines de Estados Unidos con el estreno de The House with a Clock in Its Wall, película protagonizada por Jack Black y Cate Blanchett, y Life Itself donde trabajó con Olivia Wilde, Oscar Isaac y Antonio Banderas y que ya está nominada a los Oscar 2019. Como si esto fuera poco, junto a Diego Boneta (el Luis Miguel de Netflix) es el rostro latinoamericano para Estados Unidos del nuevo Toyota CHR, campaña para la que grabó un comercial que fue dirigido por Armando Bó, guionista y director argentino que en 2014 ganó el Oscar con Birdman.

La relación de Lorenza con Estados Unidos ha sido intermitente pero sólida. A los 12 años partió a Atlanta con su madre, la modelo y actual empresaria Rosita Parsons, acompañando a su entonces marido Eduardo Lyon a hacer un doctorado. Ahí estuvo hasta los 16. De vuelta en Chile, egresó del Santiago College y su tía Carolina Parsons la invitó a vivir con ella a Nueva York para que estudiara Teatro. A los seis meses se volvió. “Echaba mucho de menos y sentí que no me la podía. Siempre he sido muy regalona y cero independiente. Crecí en una casa chilena con una mamá que me regaloneó mucho, muy cuidada y muy querida. No pude, no me sentí capaz”. Al volver -con el rabo entre las piernas y algo frustrada, como ella misma dice-, dio la PSU y entró a estudiar Periodismo. Pero tras un primer semestre en el que reconoce haber sido feliz, quedó seleccionada en un casting para la película Qué pena tu vida de Nicolás López. En paralelo le empezaron a salir trabajos como modelo con la agencia Elite Chile y sus prioridades fueron cambiando. “Cuando estuve en el set sentí que eso era lo mío. Me di cuenta de que eso me llenaba”.

Has tenido una carrera muy exitosa, pero me imagino que detrás de eso ha habido muchos momentos de frustración.
Me da risa cuando me dicen que mi carrera ha sido exitosa. Sí, de alguna manera lo ha sido, porque logré quedarme en Los Ángeles, armar mi mundo y tener trabajos, pero las frustraciones son diarias. Por lo menos una vez cada seis meses decido no ser actriz, y creo que eso es parte del proceso. He tenido la fortuna de compartir con grandes actrices a las que les he pedido consejos y todas coinciden en que para estar acá hay que ser resiliente. Las que duran son las que aguantan los miles de no. Creo que mi esfuerzo está recién dando frutos. Hoy, mis éxitos son más emocionales que como actriz. He crecido mucho como persona y para mí ése ha sido mi mayor logro.

¿Pensaste alguna vez que ibas a compartir escena con esas actrices?
Aunque me odien por mi respuesta, la verdad es que sí. Tenía la ingenua idea, la ilusión de que iba a estar caminando por red carpets, porque fue algo que decidí desde muy chica. Lo que nunca pensé fue que iba a actuar con la gente que estoy actuando.

¿Has sentido el estigma de latina en Hollywood?
Cuando llegué, la mayoría de los papeles que me tocaban eran de nana o mamá joven mina, que no tiene nada de malo, pero hoy en día se me han abierto las puertas a muchas otras cosas. Los estereotipos son muy fuertes, Hollywood es lo más machista y cerrado de mente que hay. Pero hoy, sí podría tener el papel de una doctora o un policía. En Los Ángeles se está viviendo un cambio heavy de empoderamiento femenino.

¿Ese cambio tiene que ver con los casos de abuso que se han destapado?
Cien por ciento. Se me hace difícil hablarlo con claridad, porque creo que se mezclan muchas cosas. Creo que el mundo en general ha tenido una cultura muy machista, que el hombre trabaja y la mujer cuida a los niños. Pero ahora las mujeres nos hemos dado cuenta de que no es eso nomás lo que queremos. Antes, cuando se hablaba de que una niña se metía con el director para conseguir el papel, había dos opiniones: una que ella era una zorra y la otra era que bien por ella que lo logró, independiente de la forma en que lo hizo. El destape de lo que pasó con Harvey Weinstein remeció todo.

¿Lo conoces?
Lo saludé un par de veces, pero no lo conozco. Era la persona más poderosa de Hollywood, él cambió la industria por completo. Fue el responsable de todo lo que conocemos hoy día como Hollywood, pero lo hizo a costa de mucho, aprovechándose de muchos. Siendo un monstruo.

¿Qué opinión tienes de todo lo que pasó?
A mí me importa mucho cómo vamos a cambiar todo esto, qué vamos a hacer para que estos movimientos que han surgido de verdad se mantengan. No me parece sano meter a todos los hombres en el mismo saco, y quiero ser clara en que no estoy defendiéndolos, para nada. Pienso que hay que hacer un cambio en el sistema, de fondo, porque uno no puede castigar a todo el mundo y que quede solo en eso.

¿Has estado expuesta a algo así?
Por suerte no, pero me impacta lo común que es. No tengo amigas que no tengan historias con un productor o algún hombre que no haya abusado de su poder.

¿Se nota todo esto en el ambiente?
Sí. La gente anda muerta de miedo de hablar. Uno no se puede tirar ninguna talla, y con cualquier opinión que des algún grupo se va a sentir ofendido. Hay que tener mucho cuidado, porque está todo muy tenso. Espero que se calme eso de no poder hablar y que nos encontremos en lo que tenemos en común. Estados Unidos es un país muy interesante en ese sentido.

¿Y qué opinas de lo que pasó en Chile con Herval Abreu?
Lo encuentro muy heavy. Creo que hay veces en las que se necesita un remezón para que la gente despierte. No tengo muy clara mi posición, pero me gusta lo que está pasando, que despertemos y lo cambiemos. Que abramos los ojos.

Dicen que acá esto recién está empezando…
Sí, va a explotar. Creo que el destape gringo va a hacer que el destape acá en Chile sea grande.

¿Por qué crees que el destape se produjo ahora y no antes?
Mi teoría es que cuando Trump salió electo hubo un completo destape de gente enojada. Vi que se despertó algo, especialmente en los liberales, que causó que todas las rabias salieran al aire. Un destape de rabia interna, de querer hacer algo por ello. La gente se está moviendo.

Histriónica, emocional, impulsiva. Así es Lorenza. Y llena de energía. Cada una de sus respuestas es larga y el humor aparece a cada rato. Pero cuando toca hablar de temas sensibles, se detiene, hace una pausa y se le va la mirada, sobre todo cuando repasa su último año. Un año en el que vivió dos grandes penas: su reciente separación de Eli Roth, reconocido director de cine, y la muerte de Antonio Eguiguren, ex pareja de su mamá y con quien vivió desde los 17 años. Dice que su relación con Eli fue muy linda. “Me casé muy enamorada, pero a veces las cosas no funcionan. Nosotros en vez de quedarnos en algo que no nos estaba haciendo felices, preferimos hacer nuestro camino separados. Lo que más nos importaba a los dos, y te lo digo muy de verdad, es que nos queremos mucho y nos respetamos demasiado. Somos mejores amigos a otro nivel, hablamos casi todos los días, pero dejamos de crecer juntos bajo el título de casados y decidimos seguir creciendo juntos con el título de amigos. Yo nunca había tenido una relación así y por eso mismo fue muy difícil, porque no es que no lo quisiera más, fue que mi camino y el suyo en este minuto era estar solos. Y porque nos queremos, no nos quisimos atrapar. Fue con mucho amor y con mucha lágrima también”.

¿Esto te ha hecho evaluar volver a Chile?
Me lo he preguntado muchas veces, incluso antes de mi separación, pero la verdad es que yo armé una vida allá aparte e independiente de él. Hace tres años que conscientemente separé mis trabajos de su nombre. Todas las pegas que he hecho no han tenido que ver con él, excepto en esta última película con la Cate Blanchett, en la que tuve un papel chiquitito. Estando casada y enamorada decidí separarme de su nombre porque no quería seguir siendo la mujer de. Nuestra relación era muy linda por eso, porque éramos independientes. En ese sentido, cuando me separé no me cuestioné irme de Los Ángeles, porque allá está mi carrera, mis amigos, mi casa, mis restoranes favoritos.

¿Descartas volver a Chile?
Para nada. Pero como estoy en un momento muy frágil de mi vida por la muerte de Antonio y mi separación, no me cuestiono cosas a largo plazo. Mi plan es año a año y ver qué pasa. Me he dado cuenta de que uno no controla nada. Pero no descarto volver a Chile, me encantaría trabajar acá. Me muero de ganas de trabajar en algún proyecto chileno con directores como los Larraín, que los encuentro crack.

¿Ha tenido muchos costos estar lejos de tu familia?
Con la Clarita, mi hermana, somos una. Perderme cosas de mis hermanos, el día a día, me duele, porque somos muy unidos. Perderme la graduación de mi hermana, sus logros importantes, o no poder abrazar a mi familia cuando pasan por momentos difíciles. Eso me hace bolsa. Lo más dificil es no estar ahí cuando me necesitan, me cuesta harto, me castigo harto. Soy muy culposa. Para mí es un trabajo constante no castigarme tanto.

Es precisamente ese no querer perderse cosas importantes lo que la trajo a Chile esta vez. Es que a comienzos de mayo se jugó la copa de polo O’Toño, en memoria de Antonio Eguiguren.

¿Cómo viviste su muerte?
Fue muy duro, porque Antonio era un papá. Sigue siendo muy duro y si lo hablo me pongo a llorar. Yo estaba en Los Ángeles cuando murió, y fue muy heavy. Ha pasado un año y meses y la mayoría del tiempo siento que todo pasó ayer. Es muy extraño lo que ocurre con el tiempo cuando te pasa algo así. Pero a la vez ha sido muy lindo darme cuenta de que estas cosas le pasan a mucha gente. Descubres que hay muchos pasando por el mismo proceso. Te das cuenta que no estás tan sola. He aprendido mucho del duelo.

¿Cómo qué?
Dicen que son como olas. De repente vas caminan do y de la nada te llega una ola y es como ¡wow!. Me encantaría hablar más del tema porque siento que nadie lo habla. Yo soy muy loca para mis cosas y me gusta estudiarlas, entonces cuando me pasó esto compré todos los libros existentes en duelo y muerte y me impactó darme cuenta de que no hay tantos, que la gente no habla tanto del tema, de lo que te ocurre física y emocionalmente. Está esta teoría de que existen cinco estados: no creerlo, la rabia, la pena, la negociación y la aceptación. No tienen un orden y te pueden dar todos en diez minutos. Y es muy cierto. Cuando me sienta mejor me encantaría poder compartir mi experiencia, porque dan ganas de estar ahí para otra persona. Uno se siente muy solo.

¿Te ayudaron esos libros?
Sí. Hay uno muy bueno, A Year of Magical Thinking, de la Joan Didion. Ella perdió a su marido y dos meses después a su hija mayor, entonces se puso a escribir notas. Cuando se sintió mejor, juntó todo e hizo este libro. A mi me ayudó también a entender lo que sufre mi mamá. Es bien interesante, porque a pesar de que es muy personal y muy de uno, no es muy personal ni muy de uno lo que estás sintiendo. Uno puede encontrar consuelo en saber que otras personas sintieron literal, palabra por palabra, lo mismo que tú.

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