Leonardo Farkas

Brillando por dentro

HAY ALGO EN LEONARDO FARKAS QUE PARA NOSOTROS LOS CHILENOS, ACOSTUMBRADOS AL LOW PROFILE, ACHICADOS, CONSERVADORES, RESERVADOS, AUSTEROS, NOS PUEDE PARECER CASI IMPÚDICO. Y ES QUE ES TANTO EL BRILLO, LOS BILLETES ONDEANDO EN LA MANO, LOS RISITOS FLOTANDO EN EL AIRE, LA SONRISA FLUORESCENTE, QUE PARECE QUE UNA BOLA DE ESPEJOS OCHENTERA HUBIESE QUEDADO GIRANDO SIN PARAR SOBRE SU CABEZA.


Texto Pablo Mackenna  Foto Mat Mondaca

Pero todas esas luces se desvanecen al oírlo. Pasan los minutos y el artificio desaparece. Fade out, diría él, en uno de los cientos de giros americanos que sazonan su lenguaje. Algo muta, ya no se te hace tan extraño, se vuelve llano y surge un ser extremadamente sensible y de convicciones. Sí. ¡concha, este huevón es de verdad!, me pilló diciéndome con ganas de abrazarlo. Brillante Farkas, qué duda cabe. Pero de verdad les digo, este buen hombre, brilla por dentro.

Es difícil concentrarse bajo el fulgor de la inmensa lámpara de lágrimas multicolores que se suspende sobre nuestras cabezas, hecha cristal por cristal por encargo en algún taller de Murano. Una de las tantas joyas de la corona. Una lámpara de lágrimas que paradojalmente en su estallido arcoiris, sonríe. Al igual que leonardo Farkas, que perfectamente trajeado y enjoyado -yo me visto así para mí, aunque no vaya a ningún lado me explicara más tarde- con total amabilidad luego de ofrecer café y deliciosos panecillos, me mira fijamente y dice: Shoot.

¿Cuándo y dónde nace Leonardo Farkas?
Tough question… y es que he nacido demasiadas veces. Cuando decidí convertirme en músico, cuando me fui a EE.UU. y tocaba mañana, tarde y noche en los barcos por un plato de spaguetti, cuando decidí pasar de músico a entertainer, que no es un payaso, es un artista integral, cuando decidí dejar el showbusiness y convertirme en minero. Otra vida, comprarme ternos, otros colores. Soy de dedicarme 100% a las cosas. Sólo a la música le dediqué 20 años de mi vida. Tiempo completo. Y a los 24 años me gané mi primer millón. Libre de impuestos. Lo ahorraba todo, comía gratis, vivía en los hoteles y ahorraba. El pago y las propinas. Pasando el plato. Ahí fue cuando decidí que cuando fuera rico sería el mejor propinero del mundo.

Cuesta imaginarte bueno para ahorrar…
La gente cree que siempre tuve plata y que soy un heredero botando la plata de papá. No te digo que no he tenido un buen pasar. Pero no fui siempre rico. Y desde los 15 años que trabajo. Ya tenía mi propia orquesta. Partí recorriendo Chile con mi música y vendiendo cassettes por teléfono. La música fue siempre parte de mi vida. Según mi viejo yo a los 2 años tocaba el himno nacional en piano. Yo creo que exagera.

Pero estudié 15 años piano en la Escuela Moderna de música, estudié acordeón, trompeta, violín, estudié arreglo, dirección. Empecé a tocar en la orquesta del colegio y luego aniversarios, weddings, divorces, you name it.

¿Divorcios?
Los judíos celebramos todo. El pueblo judío ha sido siempre perseguido. No digo que otros pueblo no. Pero nos ha enseñado a disfrutar la vida y a prepararnos para las caídas. Ahorro, estudio y celebración. No entiendo los matrimonios católicos. Son muy fomes. Nosotros comemos poquito, bailamos, comemos poquito, bailamos. All night long. Los católicos comen comen y se quedan dormidos, porque no llega nunca el baile. Y a los jóvenes, de tacaños, los invitan tarde. ¡Fome!

Me decías que no siempre fuiste rico, ¿la fortuna te la hiciste tú?
Mi padre tuvo mucho, pero nunca tanto como yo. Y tuvo mala suerte, tuvo que empezar muchas veces de nuevo. Mis dos padres nacieron en Transilvania y llegaron a Chile en el ´39 escapando de la guerra…

¡Que fuerte ser de Transilvania! ¿Tienes algo de Drácula porque los dientes te los veo parejitos?
Já, no sólo soy transilvánico, también gitano, judío y americano. Pero sobre todo soy chileno. Me han ofrecido la nacionalidad Rumana que me convertía en comunidad europea, he podido ser americano, pero no, yo soy chileno. Como los porotos, como le decía a Camiroaga, pero con un poquito de caviar al lado. Amo a Chile, fue el país que recibió a mis padres. En otros lugares no recibían a judíos ni a perros.

Cuando uno te ve y te oye hablar, cuesta verte como chileno. La verdad cuesta verte de este planeta. ¿En qué te reconoces chileno, eres al menos impuntual?
Mmm no. Porque soy organizado y perfeccionista. Pero amo Chile, su comida, la selección, su humor. En EE.UU. siempre tenía un cassette del Coco Legrand, o del Álvaro Salas. Y mis amigos. Todavía conservo los amigos del colegio, a mi profesor de tenis, a todos los invito a mis fiestas.

¿Es verdad que tú fuiste compañero de Lucho Jara?
Uff no, la gente cuenta tantos cuentos. Pero lo conozco hace siglos. Cuando él recién empezó, una vez lo contraté para uno de mis shows junto a Myriam.

¿Qué le pareció a tu papá que te dedicaras a la música? porque una cosa es tocar el violín o el piano tipo “formación integral de un niño” pero ¿“hombre orquesta”?
A mi padre le encantaba la música. Él también cantó en los barcos. Y a restaurante que íbamos pedía que me dejaran tocar. Se pasaba oyendo mis cassettes, me llamaba en los breaks a EE.UU. para preguntarme cómo iban las propinas, y si un jeque árabe me contrataba, me decía ¡dale! Y mi mamá ¡No, qué peligroso! Pero yo no quería ser famoso como artista. Era mi trabajo. Yo quería ser tenista. A los 9 años gané el interescolar de Chile pero a los 10, los mismos que gané me ganaban, y no soy huevón y me dije: voy a terminar siendo profesor de tenis no más, nada contra los profesores, pero caché que con la música podía hacer más.

Tu pasada por la Quinta Vergara fue bastante accidentada…
Eso fue una long story de chaqueteo. Me tiraron pistas de una canción que nunca había cantado, y si paraba diciendo esto no es mío, los habrían pifiado. Pero habría parecido que me pifiaban a mi. Así que a inventar no más y ponerle para adelante. Luego en la Teletón de nuevo.

¿Sabes qué? yo siempre digo ¡who cares! ¿Cuál ha sido tu gran momento en la música?
Ha habido muchos momentos bonitos, pero una vez en Las Vegas frente a 15 mil personas, sucedió algo mágico. Yo terminé parado arriba del piano, terminan los gallos y les dije ‘saquémonos todos la polera’ me acuerdo, y todos se sacaron la polera y quedó la grande.

¿Tenías calugas por lo menos?
No, pero daba igual. Ese día, con todo el mundo coreando ¡Leonardo, Leonardo! Yo me sentí un rockstar. Me gustaría tener registro de ese momento. Tú ya sabes lo que se dice de la vida de los músicos: sex, drugs and rock&roll. No te voy a decir que no tuve éxito de jóven porque no me iba mal, pero muy luego me casé y no me he portado, y Dios lo quiera, no me portaré mal. Y las drogas las ví, me ofrecieron muchas veces, pero a mí alguien me metió en la cabeza de chico de que si yo fumaba algo, iba a tener hijos enfermos mentales, o sin una mano o sin un pie y nunca me atreví ni a probar.

Me dijiste que no siempre fuiste rico, que tu padre perdió muchas veces ¿Cómo así?
Primero en Brasil, tenía minas de hierro y lo estatizaron. Cuando algo que vale mil y te dicen tome, yo creo que vale uno y ahora es mío, es duro. Mi papá era muy correcto, la gente lo quería mucho. Partió en Quinta Normal vendiendo leche. Todos la aguaban, hasta que hicieron control de calidad y el único que vendía la leche Purita era mi papá. Y así creció. Llegó a tener 80 camiones, construyó la ruta Santiago – La Serena, partió a Brasil y sin nada volvió a emprender en la minería a Chile. Y aquí llega la Unidad Popular, y de nuevo le quitan todo.

Teníamos un Cadillac y luego íbamos al colegio en una Citroneta. La vida cambió, ¿no te parece? Mi papá decía, la plata va y viene. Pero siempre fue muy bueno con sus trabajadores. Buenos sueldos, buena comida. A mí me tenían que dar lo mismo que a ellos cuando iba a la mina. Todos por igual. Financiaba los carnavales, los llevaba de paseo a la playa. Todo eso lo aprendí de él.

Políticamente, me imagino que con tanta mala experiencia con gobiernos de izquierda no les debe haber tenido mucha simpatía.
Mi padre no se metía en política. En la UP ayudó a gente de derecha y con Pinochet escondió a gente de izquierda. Pero cuando iba Pinochet al norte le pedían el Cadillac para pasearlo. Tenía una pisquera donde daba mucho trabajo y de nuevo se lo fregaron con el impuesto. ¡Impuesto al pisco –decía- lo que toma la gente del pueblo! No quedó con un buen sabor en la boca, como diría la Monica Lewinsky…you know.

¿Cómo fue tu entrada al mundo de la minería?
Partí con unos socios australianos y luego solo con mi empresa y me traje un señor muy famoso de Codelco. Y se armó la clásica pirámide eterna, que el directorio, que el gerente, que los gerentes de área, que el jefe, el subjefe y me cabreé. Además, no sabían nada de fierro. Yo poco, pero ellos, pfff, menos que mi dentista. Y dije, aquí no se despide a nadie sin mi consentimiento. Sólo contrataciones. Eso es un golpe muy duro a la autonomía de los mandos. Pero es que tampoco me gustaba la cosa arbitraria. Y cualquiera, desde el último operario que necesite hablar algo, lo hablaría conmigo.

Todo un control freak…
No, soy perfeccionista y necesito estar metido en todo. Mira mis fiestas. He visto tanta fiesta bien organizada trabajando en mi vida, en Dubai o Abu Dabi, que sé cómo hacerlo bien. Desde la iluminación hasta los cubiertos, desde la música a la salsa del plato. Para mi último cumpleaños probé 5 bernaises, que la pimienta, que un poquito más de terragón antes de dar el O.K. Y a los artistas los conozco a todos, así que me encargo yo. En los puertos y en las minas soy igual, de las fiestas para mi gente también me preocupo personalmente. Medio kilo de filete por persona, bar abierto, todos curados pero en bus para la casa y al otro día, libre. Y si hay un barco esperando, pues le pago un día más.

¿Todos esos artistas que van a tus fiestas son realmente tus amigos?
Unos más otros menos, pero es que he conocido a mucha gente, he tocado con Julio Iglesias, con Paul Anka canté “My way” en mi cumpleaños, Air supply, K.C, he teloneado a Tom Jones, hasta a los Grateful Dead. A Don Francisco, Jerry Lewis se lo presenté yo, años después de que le copiara la Teletón.

A tu vuelta a Chile retomas el negocio del hierro. ¿Qué tanto era oportunidad y qué tanto melancolía por tu padre en eso?
Algo tiene que ver con el legado de mi padre. La gente piensa que yo heredé. Pero lo de mi padre en minería se había acabado el año 75. Empecé con el fruto de mi trabajo.

Y tú te vienes a Chile con tu mujer, que a pesar de venir de una familia de muchas lucas del negocio hotelero, parece que no les gustó tanto “el hombre orquesta” y te la entregaron sin ni uno…
Es verdad, pero después perdieron los hoteles igual, que eran del bisabuelo. ¿Sabes qué heredé de la familia de mi mujer? La cuchara esa con resorte para sacar bolitas de helado.

¿Qué significa la filantropía para ti?
La forma de vida que ha tenido toda mi familia por generaciones, y parte de mi religión.

Hay gente a la que le molesta la forma, el baile de las propinas, la parafernalia de la donación pública.
Lo que pasa es que en Estados Unidos es muy común. Tú vas a una fiesta de fundraising y todos empiezan a levantar la mano. Acá no, se esconden. A mí me da rabia y me subo y agarro el micrófono y los aprieto. ¡Todos los que me pasaron sus tarjetas de negocios, que quieren ser mis directores o abogados, ¡pónganse ahora! les digo, y se esconden como que se abrocharan los zapatos. Porque claro, ellos se supone que dan, pero para callado. Yo veo como van en 100.000 y luego 120.000 y me tiro 20 millones. Y todos serios, en vez de celebrar, y después devuelvo las cosas para que las rifen de nuevo. Pero empecé a caerles mal, porque los dejaba expuestos. ¿Prefieren que no vaya y juntar un décimo? ¿No se trataba de los niños, de los pobres? ¿Quién entiende? Yo empecé con el tema del sueldo ético con los trabajadores, a ver si alguien me seguía y hasta la Iglesia se me tiró encima. Yo no digo que haya miles de personas con más plata que yo, pero cientos sí, fuera de los que tienen por ahí que nadie ni sabe. ¿Y dónde están?

Hacer ciertas cosas públicas tiene que ver también con invitar a otros a seguir el ejemplo. Una vez le pregunté a un amigo empresario por qué se ponían tan poco. ¿Sabes lo que me dijo? Es que nosotros somos católicos. Plop. El empresario chileno es muy tacaño. Yo estudio mucha religión, todas, me gusta. Y me dicen que son católicos. ¿Y qué pasó con el diezmo? No dan ni el 1 %. Y después esos mismos empresarios quieren ser contratistas míos. Bueno, entonces tienen que pagar como yo, dar comida como yo. No pueden despedir a siniestra. Las cosas como yo, si no, conmigo no. Y ya no les gusta tanto. Tienen los Lamborghini guardados en las casas para que nadie los vea y les pidan ¿Ellos no me entienden? Yo no los entiendo.

¿Y tú en cuanto andas, superas el diezmo con tu filantropía?
Uff yo creo que ya he dado el 60 o 70 % de lo que he producido.

Hay billonarios como Bill Gates que han decidido dejarles lo mínimo a sus hijos como herencia, ¿Cuál es tu política?
No dejarles tanto. Yo ahora ya no tengo ingresos. Vivo de los intereses, que es el 3% en bonos americanos y me voy comiendo el capital. Y mi mujer se pone nerviosa y me pregunta por los niños. Quiero dejarlos bien, pero también pienso que si mi papá me hubiera dejado un millón de dólares cuando salí del colegio, quizás no estaría donde estoy. Yo quiero que ellos sepan lo que es el esfuerzo. Mi hija a veces me dice, bueno, aprovecho de viajar contigo en avión privado ahora, porque no creo que pueda hacerlo más adelante.

¿Qué críticas te duelen con respecto a tu labor filantrópica?
Mira, después de tantos años me entra por un oído y me sale por el otro. Lo que ven es sólo una parte menor de la que hago. Mi vida es la filantropía. Y no tengo que demostrarle nada a nadie.
Y no es mentira. Ha construido miles de viviendas sólo en Chile, otras tantas ampliado. Escuelas y multicanchas. Ha llevado equipos médicos y sistemas de comunicación a zonas remota. Apoya a decenas de instituciones y a todas las iglesias. Más de un templo salió de su bolsillo. Carabineros, bomberos y cuanto deportista y artista se han ganado sus becas. Tiene centros de acogida para niños y otras instituciones benéficas en Israel y en Palestina por igual. Como también en Polonia, Ucrania, Rumania y en la India. En EE.UU. apoya hospitales y cárceles. Y así, suma y sigue.

Has criticado mucho la ley de donaciones en Chile.
Lo peleé mucho, incluso fui al congreso, pero no entienden. Como si reducir el impuesto le quitara, las 5 veces más que regalaste. Cuando di 1.000 millones a la Teletón, en realidad me costó 1700 millones. Es de locos. En EE.UU. no me lo creen. Yo creo que no lo arreglan para tener la excusa de no dar. ¿Sabes qué?, sí me han dolido algunas críticas. Si alguien hace algo bueno de corazón, sin recibir nada a cambio y luego me critican por mis fiestas. Disfruto dando. Compartir con los amigos también es un regalo. Y ser un buen empleador. He llegado a tener 3 mil trabajadores. Nunca alguien ha ido a la televisión alegando miseria de mi parte. Nunca tuve un sindicato porque sabían que de haber un problema, lo podían hablar conmigo y solucionarlo.

A la municipalidad de Viña le regalaste una de las versiones originales del pensador de Rodin avaluado en 15 millones de dólares y un piano fazioli avaluado en 3. ¿Cuál es el límite?
El pensador es hermoso. No tenía ningún sentido tenerlo en mi jardín donde nadie la veía. Como el gigante egoísta. El problema es mi perfeccionismo. Para que quedara bien, tuve que arreglar la plaza completa y traer a la gente de Siemens de Alemania para iluminarlo. Quería que hubiese un sistema de sensores para que los jóvenes pasaran el teléfono y apareciera la historia. Casi los vuelvo locos.

¿Quién filtra la cantidad de pedidos que te tienen que llegar? Supe de una mujer que se matriculó para un premio que dabas por el día de la madre y prostituía a su hija de 12 años.
Por suerte, ni su relato tenía los méritos. Tengo gente, que me cuesta plata, que están recibiendo los pedidos, que son miles, lamentablemente muchos de ellos falsos.

¿Qué te parece el estado de la política?
Es una de las razones por las que me fui de Chile. Una es porque ya no podía ir al cine con mis hijos. Lo otro es que no me gusta el tono de la discusión política. El otro día se mandaban al siquiatra entre los candidatos. ¿Qué es eso? Yo fuera siquiatra los demando, como si fuera malo.

¿Te has terapeado?
Por supuesto. Soy judío. Todo el mundo debería ir al siquiatra. Y al dentista.

Me la dejaste boteando. Explícame el color de tus dientes. No existe ni en el pantón de colores de Ceresita. Its unreal.
Mira, cuando yo conocí a Julio Iglesias dije ¡Oh my God! ésos son los dientes que quiero. Como los de Donna Summer en esa época, como los de Beyoncé. Pero no tenía ni los 16 mil dólares ni las dos semanas para no comer. Así que tuve que esperar. Hasta que pude y le lleve la foto que tengo con Julio al doctor y le dije: así quiero quedar. Se quedó medio complicado y me dijo que era demasiado blanco y ahí lo paré. ¡Cómo es la cosa, el que paga soy yo o tú!

Farkas presidente. ¿Qué fue eso?
Fue de cariño de algunas personas y una humorada. Mi mujer me mata. Y yo no tengo paciencia. Los echaría a todos el primer día. A todos los políticos corruptos. Que son muchos. Igual que eché a todos los directores de mi empresa. Y hablaría directamente con el pueblo, que elijan ellos. Suena casi comunista. Pero nada que ver. El comunismo no. Yo te digo, nunca he visto a alguien tirarse al mar en Miami lleno de tiburones para irse nadando a Cuba. Yo he ayudado a muchos a emprender y no me gustaría que luego vinieran y les confiscaran su trabajo.

Cerraste tus minas de hierro en el momento justo antes de la debacle. ¿De dónde viene ese ojo, intuición, estudio o le preguntas a Paribeth la alineación de los astros como dijo alguien por ahí?
No soy esotérico. Pero si voy a China y veo una fábrica y el gallo me da mala leche, o viajo con alguien 5 días y veo que tiene 30.000 empleados y un par de calzoncillos, o trata mal a la mujer, no me cierra. A mí me ofrecían muchas minas y me mostraban miles de papeles y números. Yo leo dos páginas y ya sé si esto es falso o no. La metalurgia es mi expertise, sin tirarme flores. Muchos amigos me mandan cosas para que se las revise porque confían en mi know how.

¿Por qué una vez que te fue bien en la minería no diversificaste? 
Hay cosas en que no me ha ido bien, como en petróleo de roca, negocios que me han estafado, como con cobre, hice exploraciones en el sur que finalmente no quise desarrollar porque soy conservacionista y estaba en territorio mapuche. Yo nunca he tenido una mina a rajo abierto ni subterránea. Yo tomé antiguos desechos con mala ley, y los exploté con nuevas tecnologías. Y todo esto sin agua. Con imanes. Jamás un daño ambiental. Sueldo ético y cero impacto ambiental. ¿Quién logra hacer negocios así? Me han ofrecido miles de negocios rentables pero sucios con el mundo, he ganado más plata de la que jamás soñé, claro que quisiera más para regalar, pero no a cualquier costo. Hoy cerré todo y puedo estar más con mi familia.

¿Se resintió tu familia con tu trabajo?
Mucho, dormía 3 horas al día. Y cambié. Retaba a los mozos, alegaba en el avión privado porque no tenían la tostadora para los wafles, cuando antes viajaba en aero boliviana con 17 escalas y me demoraba dos días en llegar. Me perdí. Mi señora se casó conmigo, entre otras cosas, por mi sentido del humor. Y eso ya no estaba. Mi hijo sólo pedía que jugara un poco con él. Me había puesto huevón, pero dije basta.

Hagamos política ficción. ¿Cuáles serían tus ejes programáticos como gobierno?
Todos los chilenos deben vivir bajo un techo digno. Que puedan los padres hacer sus cosas privadas en privado. Yo trabajo mucho con las condiciones mentales y el hacinamiento no es bueno. Lógicamente lo de las pensiones, los sueldos y el endeudamiento.

Una vez dijiste que a los directores de la AFP los meterías a todos en un lugar lleno de cocodrilos. Lo que es yo, tuve hasta pesadillas con el charco de cocodrilos con tu sonrisa.
Se quedan con la plata, con el ahorro de los chilenos dándoles qué, ¿un 6%? Le prestan la plata a los bancos, que además son los dueños de las AFP, o sea un claro conflicto de interés y los bancos endeudan a la gente con su propia plata al 40%. Es vergonzoso. Y entre ellos se la prestan a huevo. Los cocodrilos es menos de lo que merecen.

Tú que sigues a la Roja y llevas bien la cuenta con todas las banderitas que regalas ¿cómo explicas que 30.000 huevones se puedan pagar un viaje a Rusia, no estaremos tan mal?
La verdad no sé, pero te digo algo, no son sólo las puras banderitas, que me las venden sueltas los canallas. Después tengo que comprar los palitos. ¡Chuta madre!

Te han comparado con Trump, un tipo que nunca ha pagado un impuesto ni ha regalado un peso, ¿no te parece odioso?
Salvo tener una mujer bonita, no entiendo. Ni joyas usa. Lleva unas colleras baratas que se las repite. Para qué decir de mi reloj de diamantes. A mi me ofrecieron hacer su programa The Apprentice. Pero dije que no. Si en mi empresa digo que nadie despide a nadie sin mi autorización, no puedo aparecer haciendo el show después “you are fire, you are fire”.

¿Tú eres republicano o demócrata?
No me interesa la política, pero hay cosas que me hacen ruido. Que no se puede decir “Merry Christmas” porque puede haber alguien que no cree, que el profesor tiene que preguntarle al alumno ¿cómo quieres que te diga: señor, señora, hombre, mujer o it? … ¡Nos estamos volviendo locos! Lo políticamente correcto se volvió insane.

¿Te consideras “one of a kind”?
Sí, pero no lo diría yo.

¿Y en qué minuto empiezas a realizar que eras particular?
Lo rubio de chico. En el norte eran más morenitos. Mira, yo tenía el pelo liso con gomina como mi papá me decía. Cortito. Pero un día no me lo corté y fui a la piscina y me salgo y me hice así con la toalla y ¡plaf ! se me encrespó. A los 17 en París, una galla me lo cortó y no me gustó y nunca más. Nadie se mete en mi pelo. Si alguien dice que me ha cortado el pelo, que lo diga delante de mí. Y cómo seré de rucio que mi primera empresa en EE.UU. se llamaba “Rucios musical Inc”. Igual con mi hermana nos echábamos un líquido como de limón, Sun In, secador de pelo, luego al sol y quedaba más rubio todavía.

En términos generales ¿cómo definirías tu look si tuviera un nombre? 
Es mi propio estilo. Y va cambiando. Siempre me han gustado los ternos cruzados. Cuando era artista colores más fuertes, fosforescente amarillo, rojo Versace. Y los trajes siempre a la medida. Entre hombros, estómago y cintura soy muy especial. Lo único que me mando a hacer en Chile son las camisas. Mi molde lo tienen en los lugares que me interesa. Mis últimos trajes los hice en el Four Seasons de las islas Mauricio. Ahora de marca uso Silly, Brioni, Beyond, Ángelo Galats y Millonaria. Mis corbatas preferidas son Beyond, una pura tienda en Beverly Hills, y Brioni. Las más clásicas, Hermès. Pero me las hago especiales, 4 cms. Y siempre con pañuelo, pero yo tengo mi propia forma de dármelo vuelta, no la regular. Zapatos, mucho Louis Vuitton, y me gusta la serpiente.

¿Y qué pasó con el animalismo?
¡No, para! Yo soy muy animalista, pero también religioso. Y en la Biblia la serpiente no es nada de buena. El cocodrilo tampoco es bueno ¿Tú sabías que la serpiente tenía piernas y trató de violar a Eva?

No, pero la mentira tiene piernas largas. Eso sí lo sé. Jaja ¿Cuál es tu tema con las joyas?
Es verdad, tengo un tema. No me cruzo con otros hombres que usen tantas joyas como yo. Las conozco bien y soy un zorro negociando. Cuando voy a la India, llamo a cuatro proveedores finos y los cito con sus guardaespaldas y todo, a la misma hora. Y los hago esperar. Para que sepan que hay competencia. Y saco mi lupa y regateo. Business is business.

Tienes muchos relojes y muy vistosos. ¿Tu padre era igual? 
No, mi padre usaba un Seiko. Me gustan los relojes. Yo no sé de mecanismos ni nada. Me gustan más por los diamantes. Sé que todo esto parece un poco show off. Pero me gustan, aunque sea para andar por mi casa. Yo uso mucho más rose gold, tengo diamantes amarillos. Ahora me mandé a hacer un reloj de oro amarillo con diamantes blancos y me tuve que comprar pulsera especialmente de oro amarillo, porque no tenía muchas para hacer el juego.

Una última ficción. Por fuerza mayor tienes que subirte a un avión chico con una maleta de mano.
No entiendo. ¿Adónde voy, por cuánto tiempo?

A Nueva York, por una semana. ¿Qué echarías?
Lo siento. No viajo con menos de 8 maletas. Tendría que nacer de nuevo.

Ya pero Leonardo, es un juego.
Mmm… ¿Quieres conocer mi piscina? ¡Es dorada! SML

 

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