Jaime Bellolio

EL JOVEN UDI

PUDO HABER SIDO EL PRESIDENTE DE LA UNIÓN DEMÓCRATA INDEPENDIENTE, PERO PERDIÓ LAS ELECCIONES DEL PARTIDO FRENTE A LA CANDIDATURA DE JACQUELINE VAN RYSSELBERGHE. AÚN ASÍ, JAIME BELLOLIO VE EN LA CASONA DE SUECIA UNA OPORTUNIDAD PARA RENOVAR CIERTAS POSTURAS DE MOSTRAR UN EJE MÁS JUVENIL CON LOS OJOS PUESTOS, COMO ÉL AFIRMA, HACIA EL FUTURO Y NO HACIA EL PASADO.


Texto Juan Vallejos Fotos Sebastián Utreras

DE GUSTO POR LO OUTDOOR Y DE TROTAR CADA VEZ que el tiempo se lo permite, el actual y joven diputado va a la reelección por un nuevo periodo en el distrito 30, antes ocupado por José Antonio Kast -en aquel entonces UDI y actual candidato independiente a la Presidencia de la República-, con quien ha mantenido una relación cercana, pero con quien reconoce no compartir del todo sus posturas y su forma de decir las cosas.

Bellolio se considera a sí mismo como un “liberal clásico”. Si por el lado de la izquierda algunos parlamentarios lo tildan de conservador, dentro de la misma UDI lo han tildado de “demasiado liberal” y hasta le han reprochado que muchas veces prefiera juntarse a discutir más con los de izquierda que con los de su propio sector. Pero Bellolio se defiende; considera que de eso se trata ser parlamentario, en sus propias palabras, “se trata de parlar, de discutir”.

¿Es usted católico?
Sí, lo soy. Pero tengo claro que si bien uno no puede sacarse su idea de fe, tampoco es válido argumentar desde la fe en el debate público. Al hacerlo obviamente estás restringiendo tu argumentación hacia solamente aquellos que comparten tu fe. Entonces en el debate público suelo ser, si se puede ocupar la expresión, mucho más racionalista kantiano que como argumentaría en un ámbito más familiar.

¿Es un díscolo dentro de la UDI?
No me considero un díscolo, pero sí me considero como alguien que quiere cambiar las cosas, frente a muchos que no las quieren cambiar. Hay tendencia a mantener el status quo porque es la tradición, porque viene así, y también por miedo.

¿Cuáles son esas diferencias con la UDI más tradicional?
Valoro profundamente lo que se hizo de convertir a la UDI en el partido más grande de Chile y derribar ese mito de que sólo la izquierda puede estar en las poblaciones, pero hoy la política ha cambiado radicalmente y la forma de ejercer el poder también. Así como Chile cambió, la UDI en su interior también lo hizo, pero hay quienes se rehúsan a aceptarlo. Por ejemplo, insisten que las decisiones deben ser tomadas por la directiva sin mayor participación o por el Presidente o Presidenta; personalmente creo que eso no es así. Hoy el poder se ejerce de manera mucho más horizontal y mucho menos vertical. No es que quiera evaluar con los criterios del 2017 a quienes ejercieron el poder el ‘97, sino que no puedes usar la misma lógica del SÍ y el NO o de la Guerra Fría para el 2017, porque simplemente no cuadra.

¿Quiere cambiar la UDI desde adentro?
Por supuesto que sí. Puede sonar algo paradójico, pero la UDI necesita volver a sus orígenes de los 90, que la hicieron distinta al resto de los partidos, pero no con la lógica de los 90, porque la política de esos años es radicalmente distinta a la política del 2017.

Se ha posicionado como el rostro joven de la UDI. ¿Es sólo el rostro o tiene también ideas más renovadas y rejuvenecidas dentro del contexto del partido?
Sí, la UDI es un partido conservador en el amplio sentido de lo que eso significa. Es decir, que es reacio a los cambios. Lo conservador tiene cosas positivas y negativas, de lo positivo está que se valora cierta institucionalidad, cierta cultura y forma de hacer las cosas. Por otra parte, como riesgo…

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