Happening, una esquina porteña

“NUESTRAS VIDAS NO ESTÁN EN MANOS DE NUESTROS DIOSES, SINO EN MANOS DE NUESTROS COCINEROS.” LING YU TANG 


Crítica gastronómica por Diego Álamos

Este restaurant de carnes es realmente el que más se parece a las buenas parrillas de Buenos Aires, y en esto no se puede inventar. Hoy vemos algunos elegantes locales del rubro, pero son más bien de estilo americano, eso que llaman barbacoa. La parrilla argentina es la mejor del mundo, en gran parte gracias a su fórmula de fuego y tradición. Y el Happening lo logra con creces. Me atrevo a decir que si buscamos ese sabor único, en Santiago no hay otra igual. Y conste que he ido a todas. Familiar y sencillo, este local es también muy habitual de ejecutivos de empresa que buscan algo especial.

Nos instalamos dos amigos y yo en una rica y fresca terraza muy bien puesta con unos toldos triangulares como velas de yate y lindas enredaderas. De entrada, pedimos una provoleta a la parrilla, mollejas asadas rociadas con jugo de limón y un solo chorizo nada seco. Todo suficiente para despertarnos el hambre de una vez. Además, nada era muy caro. De fondo, nos pasamos a las carnes. Yo más canchero, dejé que mis amigos pidieran. Y creo que lo hicieron bien: una porción bastante grande de entraña y un medallón de lomo para mi gusto un poco magro. No porque le faltara algo, sino porque el corte es así, y acá sí que hay una gran diferencia con los vecinos, ya que a ellos les gusta la carne con más sabor, y eso sólo lo da la grasa entreverada. Yo elegí una porción de vacío que en Chile llamamos tapabarriga. Muy pocos la conocen como carne de asado y la verdad es que el asado por excelencia en el campo argentino es este corte. Estaba perfecta, a punto tal como la pedí.

Los otros platos llegaron en el tiempo justo sin esperar demasiado y también tal como fueron solicitados. De acompañamiento, una ensalada de berros, lechugas surtidas y una ensalada de pepinos, tomates, pimientos asados y aceitunas. Suficiente paras tres. De postre flan casero, aceptable para dos. Y yo, frutas surtidas. La carta de carnes y de vinos en general es bastante surtida. Como final debo decir que hay también buenos pescados, aunque cuesta entender que se vea gente que pida un salmón a la parrilla o cebiche en un lugar así. Créanme que conozco a algunos. En fin, curiosidades chilenas.

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