Franco Noriega

PRIMERO NADADOR, LUEGO ACTOR, DESPUÉS MODELO DESCUBIERTO POR MARIO TESTINO Y HOY EMPRESARIO GASTRONÓMICO CON BASE EN ESTADOS UNIDOS Y SERIAS GANAS DE EXPANDIRSE A AMÉRICA LATINA. ESTE PERUANO DE 30 AÑOS, QUE SE HIZO VIRAL COCINANDO SIN POLERA, LE PONE POCAS O NINGUNA BARRERA A SU PULSIÓN POR PROBARSE EN DISTINTAS CANCHAS Y LO HACE CON ESTRATEGIA Y CUERPO DE ATLETA. AQUÍ, UNA CONVERSACIÓN QUE SE INICIÓ EN EL PASADO CARNAVAL DE RÍO, DONDE FRANCO NORIEGA DESFILÓ DISEÑOS DE JEAN PAUL GAULTIER, Y CONTINUÓ POR FONO SANTIAGO-NUEVA YORK, DONDE VIVE HACE AÑOS.

El recuerdo es nítido. La primera vez que vi a Franco Noriega fue un sábado por la tarde, días antes de que comenzara el Carnaval de Río. Yo estaba echada en una reposera del Copacabana Palace, con la mirada perdida en la piscina, cuando entre tanto cuerpo en traje de baño, uno destacaba por completo: el de un tipo alto, de rulos desordenados, brazos, pectorales y abdominales al descubierto y trabajados con dedicación, que con un short rojo, zapatillas, una mochila en la espalda y un skate en la mano atravesaba la escena para salir del hotel. “Estupendo”, pensé, y seguí en modo avión. No volví a mirarlo hasta dos días después cuando, por alguna razón que desconozco, una de mis hermanas, que sabía las razones de mi viaje a Brasil, me mandó un mensaje del estilo “mentira que estás con Franco Noriega” y una breve, pero contundente explicación de su “fama” continental, avivada por los videos en que cocina de torso desnudo; virales que llamaron la atención, incluso, de Ellen DeGeneres, que lo entrevistó en su show. Supe entonces que el tipo del skate era el modelo peruano elegido por el diseñador francés Jean Paul Gaultier para desfilar sus diseños en el sambódromo, motivo de mi estadía en Río. Los siguientes cinco días, el tipo del cuerpo esculpido por los dioses fue mi compañero de trabajo. Mismos desayunos, mismos almuerzos, mismas van para trasladarse de lado y lado. Mismo team.

¿Cómo se hace para sentarse frente a un hombre descomunalmente atractivo y que ese ruido mental no contamine cada saludo, cada diálogo?

Franco Noriega lo hace fácil: es educadísimo y gracioso. Como ese compañero de colegio que siempre hace reír y a la vez escucha. Fue cuestión de tiempo para que en la terraza del mismo hotel, mientras desayunábamos, yo le preguntara por qué diablos en su plato había ocho huevos duros y aprovechara el vuelo para aclararle que los musculosos no son lo mío. Que un tipo de 30 años estaba fuera de mi radar. Que un modelo Dolce & Gabbana no me interesaba en los más mínimo. Rompió en carcajadas.

Meses después, retomamos el diálogo y vía telefónica sostuvimos esta conversación Santiago-Nueva York, donde ha hecho su vida. 

Actor, modelo, chef, empresario. ¿Qué eres, finalmente? 

Me defino como una persona multifacética. Me mudé aquí, a Nueva York, para estudiar canto y actuación en la American Academy of Dramatics Arts, hace casi 12 años, y en este tiempo he ido aprovechando las oportunidades que se me han ido presentando en el camino. Llegué y se presentó la posibilidad de modelar. Mario Testino me “descubrió”. Es una carrera que me ha dado muchísimas cosas interesantes en mi vida, soy quien soy –en cierta manera- gracias a los años que vengo modelando. Después de un tiempo en eso, de haber trabajado para Calvin Klein, Dolce & Gabbana y Hugo Boss, llegó el momento en que se puso un poco monótono. Vengo de una familia de restoranteros. Mis papás tienen varias  cadenas de comida en Perú, entonces fue un poco natural para mí pasar a la gastronomía. Estudié en el French Culinary Institute, aquí en New York.

Antes de todo eso, fuiste nadador. 

Desde los 12 hasta los 17 fui nadador profesional y estuve en varias competencias internacionales. La natación, lo que aprendí de ella, ha sido fundamental en mi vida. Cuando eres atleta piensas en metas. Metas a corto y mediano plazo. Siempre tienes una meta que lleva a otra cosa más grande. Y ahora en mi vida, veo las cosas que hago con metas, constantemente estoy poniéndome dónde quiero llegar. La disciplina es otro tema. La natación es un deporte extremadamente voraz, que requiere muchísimo esfuerzo y, obviamente, una mentalidad muy fría, porque realmente las milésimas de segundo cuentan. He pasado por la natación, por el modelaje, por la comida y ahorita estoy en la música, una de mis pasiones y uno de los motivos por los que salí del Perú.

¿Qué te sigue conectando con Perú?

Mis orígenes en Perú y mi familia son de las cosas más lindas que tengo. Tuve la suerte de crecer en una familia muy consolidada. Mi familia es todo, lo sigue siendo. Tengo una hermana, Andrea, un año mayor, mi compañera de vida. Mis padres trabajaban muchísimo cuando éramos pequeños, estaban muy enfocados en hacer crecer el negocio familiar gastronómico y no estaban mucho en la casa. Estábamos con Andrea casi todo el día al cuidado de Delfina, que nos crió y a quien considero como mi madre. Tengo recuerdos muy lindos de nosotros siempre juntos, principalmente en la cocina, con Delfina cocinando. Con mis papás, en tanto, viajábamos muchísimo fuera del país y ese era el momento en que ellos podían realmente desconectarse y darnos su atención al 100%. En Lima mi vida era muy apegada al mar. Me encantaba correr en tabla. 

¿Te costó emigrar a Estados Unidos?

Es que cuando decidí salir del Perú ya había viajado muchísimo. Cuando nadaba,  todos los veranos -de enero a marzo- partía a algún lugar a entrenar. México, Argentina, Brasil, Estados Unidos, incluso estuve en Chile entrenando en el Estadio Italiano. Fue muy natural para mí tomar la decisión de buscar nuevos horizontes y nuevas propuestas. Y Nueva York era una ciudad que a mí me traía una ilusión muy grande. Todo lo que veía de NY siempre era muy cinematográfico. Es increíble, porque ya llevo aquí 12 años y sigo sintiendo lo mismo por esta ciudad. 

¿Cómo fue ese primer contacto con NY?

Fue increíble porque venía de estudiar Administración y Negocios Internacionales en la UPC de Perú y llegar a esta ciudad me cambió completamente el formato al  estar expuesto a tantas culturas y todos persiguiendo el arte. Dos años después conocí a Testino. 

Estudiaste actuación, pero no hiciste carrera en eso.

Decidí aprovechar la oportunidad del modelaje. Pero durante ese tiempo de formación como actor, pude conocer lo que significa la exploración, la exploración cuando uno va creciendo, en ese momento yo tenía 17-18 años, acababa de llegar, todavía era un teenager. Ese nivel de libertad que te da una ciudad como NY y estudiar una cerrera como Arte Dramático, que finalmente es tan libre y te abre la mente de tantas maneras, abre tus emociones y te puedes poner en diferentes papeles. 

Cuéntame de tu experiencia con Testino. 

Fue surreal. Lo conocí por una amiga de mi mamá. Me encontré con él un martes, en el Soho, me hizo unas polaroids, muy rápido, de frente, de costado, 3/4; y me dijo “seguimos en contacto”. Dos días después me llamó y me dijo: “Franco, te acabo de bookear para la campaña de Dolce & Gabana que es en Londres y tu avión sale mañana”. El viernes estaba viajando a Londres para hacer una campaña. 

¿Qué tal la vida de modelo en ese nivel?

El modelaje te abre las puertas de una manera impresionante, conoces lugares  impresionantes, los mejores hoteles y fiestas. 

¿Es distinto al circuito del modelaje femenino?

El mundo de modelaje de hombre, a diferencia del de la mujer, efectivamente es más limitado. Es por eso que decidí también buscar otros horizontes en la cocina. Las mujeres pueden llegar a ser súper modelos y los hombres realmente no. Puedes trabajar toda tu vida de modelo, la carrera es muy, muy larga, incluso más que la de la mujer, porque el hombre en verdad se pone mejor con el tiempo, pero no es tan bien pagada. Es más bien un trampolín para llegar a hacer otra cosa. 

¿Cómo te han caído las acusaciones de abuso contra Testino?

Sólo puedo hablar de mi experiencia con Mario, siempre de muchísimo respeto. Es un excelente fotógrafo. Creo que definitivamente el mundo de la moda necesita fotógrafos como Mario y lo extrañamos a morir. Las acusaciones que ha recibido por parte de otros modelos son cosas que realmente no puedo imaginar. Sé que él  es súper bromista y sensual a la hora de hablar, bromea mucho con el sexo y creo que es parte de esa picardía que hace que sus fotos sean tan provocativas, porque en pleno set siempre hay una especie de broma en torno a eso. Pero más allá de la broma, realmente no ha pasado. Espero que regrese muy pronto a la  moda, porque definitivamente se le extraña. 

¿Cómo fue tu paso desde la moda a la cocina?

Trabajé en Macy’s un tiempo, como director creativo de las líneas millenials, y luego, con ganas de hacer algo distinto e influenciado por la tradición de mi familia y también del Perú, estudié en el Internacional Culinary Center en el French Culinary Institute con la idea de abrir un restaurante. No sabía en ese momento cómo se llamaría, sí sabía que iba a ser un restaurant de comida peruana. En Perú cocinamos mucho con la brasa, una manera muy latina también de cocinar. Primero abrí Brasa y un día estaba caminando en el Lower East Side, en Manhattan, y vi un lugar pequeño, casi listo para abrir. Decidí entonces abrir Baby Brasa. Es un restaurante de sesenta mesas. Hacemos comida orgánica peruana.  No hay nada mejor que comer rico y saludable. Tiene también, un concepto joven, cool. 

Un antes y un después lo marca tu performance cocinando sin polera. 

¡Definitivamente! No hubo mucho brainstorming detrás. Estaba en mi casa, muy cómodo, muchísima gente siempre me decía “oye, Franco, qué comes para lucir así” y, en paralelo a estar abriendo el restorán, comencé a dar tips sobre mi sistema de alimentación. Me hizo sentido hacerlo sin camisa para que la gente pudiera ver que, efectivamente, si se come de esta manera, pueden obtener mis resultados. De tips, estos videos escalaron a virales y fue así que me invitaron a shows como el de Ellen DeGeneres. Eso marca algo muy interesante en mi carrera: la atención del público hacia ver un contenido nuevo, una propuesta diferente. 

Eres bien estricto en tu dieta. Cero alcohol, ocho claras de huevo al desayuno y harta restricción. ¿Vanidoso o saludable?

No hay mucha vanidad. Tomé muchísimo en un momento de mi vida, pero hace casi ya diez años que dije “no más alcohol”. A lo más me tomo de vez en cuando una copa de vino, pero no es que me encante la sensación que da el alcohol. Y bueno, las ocho claras de huevo, es mi desayuno porque tengo un metabolismo extremadamente acelerado, entonces comer tanto huevo en la mañana me da la oportunidad, primero, de llenarme; pero también hay cerca de seis gramos de proteína por huevo y ahí ya son casi 50 gramos de proteína en la mañana y súper limpia, libre de grasas. Es una súper forma de empezar el día. En un lugar como Río de Janeiro es perfecto: me levantaba en la mañana, me tomaba un jugo de frutas, las claras de huevo, y me iba en skate por toda la playa de Ipanema y Copacabana hasta Leme. Ese tipo de desayunos te carga para poder hacer un full día de ejercicios. 

Pero te reconoces guapo 

Gracias por el piropo, pero la verdad es que no lo pienso tanto. Es evidente que mi apariencia me ha abierto puertas, por supuesto; pero por otro lado, en la contraparte, hay este estereotipo que un chico guapo o una chica muy linda puede ser algo tonto o tonta, y creo que es a veces un poco tratar de probar que el estereotipo es incorrecto en mi caso. 

Estás viviendo un momento bien especial en NY: el #Metoo por un lado y Trump por el otro

El movimiento #Metoo le ha dado voz a muchísimas mujeres y hombres que se han sentido expuestos al acoso sexual en entornos profesionales. Es muy importante porque ha empoderado a muchísima gente y creo que en momentos como los de hoy, con un presidente como el que tenemos, que dice lo que quiere sin ningún tipo de censura, este movimiento es muy necesario para la humanidad. SML

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