Dolores Román

LOS ANTEOJOS TRADICIONALMENTE SE VENDEN EN ÓPTICAS BAJO UN FORMATO QUE POCO HA CAMBIADO A LO LARGO DEL TIEMPO. IZIPIZI TIENE OTRA MIRADA PARA ELLOS: LOS VE COMO UN ACCESORIO QUE FORMA PARTE INTEGRAL DE LA MODA Y QUE DEBEN SER VENDIDOS COMO TAL. ASÍ LLEGÓ DOLORES ROMÁN A CONOCER ESTA MARCA FRANCESA EN LO QUE ELLA CONSIDERA “LA TIENDA MÁS COOL DE PARÍS”. HOY LOS DISTRIBUYE EN CHILE REPLICANDO ESA EXPERIENCIA.


Texto Manuela Jobet  Fotos Pato Mardones 

Dolores Román sabe de lo que habla cuando habla de retail. Tiene una carrera que la avala: trabajó durante años en marketing en Diesel, marca de la que también tuvo la representación en Chile al volver de estudiar Marketing Comunicacional en la San José State de California. Fue también -junto a su socio y marido Coke Pozo-, dueña de Three Monkeys, la tienda de anteojos que reunía diferentes marcas internacionales y también varias propias. Gracias a su variedad y cuidadísima estética, la tienda logró un éxito que les permitió tener varias sucursales en Chile, además de las que abrieron en Buenos Aires y Nueva York. Ese es el camino que parece estar trazado para Izipizi, la marca de anteojos que combina alta calidad, estilo y un precio de entrada que la convierten en un accesorio tan indispensable como deseado.

Todo empezó cuando tres franceses compañeros de clase detectaron en sus padres el típico y odioso problema de que siempre perdían sus anteojos. Fue esa constante la que los hizo desarrollar como proyecto universitario unos tipo antifaz, que en vez de patas tenían un imán para poder dejarlos adheridos en el refrigerador y otros muebles. Siempre a la vista y a la mano. La idea causó tanto furor, que el propio Banco Nacional de París se las compró para que sus clientes pudiesen usarlos tal como usan los lápices que cuelgan de sus mesones.  Consiguieron financiamiento y siguieron creciendo en su emprendimiento hasta desarrollar los modelos Izipizi (antes See Concept) que tanto están dando que hablar en Chile desde su llegada. “Son un objeto de diseño, de goma, liviano, las patas se doblan, no se caen a la cara, el packaging es especial. Están en el Tate de Londres, en el Moma en Nueva York. Hace unos meses montaron un Pop Up Sore en el Louvre y después de esa experiencia en la que les fue increíble, decidieron abrir una tienda propia en la rue Saint Honoré de París”.

Museos, tiendas de moda y Pop Up Stores. Puntos de venta poco tradicionales para una marca de anteojos. Es parte de su estrategia, “ellos entran en tiendas cool, concept stores. Tiendas de decoración o multimarcas cool. No quieren entrar en el sistema, quieren mantenerse fuera”, cuenta Dolores.

Después de años viajando a Paris sagradamente para ir a Roland Garros, Dolores Román conoció la marca por primera vez en su tienda favorita de la ciudad de la luz: la hoy desaparecida Collette. Entre tantas idas le llamó la atención que dentro de la alta rotación de marcas y productos, hubiese una que se mantuviera siempre: Izipizi. Entonces, y gracias a su selectivo ojo que la experiencia le ha dado, vio una gran oportunidad. Consiguió una reunión con el encargado del piso y fue él quien la puso en contacto con los jóvenes creadores de la marca. “Me contaron que la propia Colette los ayudaba mucho en orientarlos y que en los últimos años se habían convertido en la marca más rentable por centímetro cuadrado de toda la tienda”.

Al tiempo ya tenía la representación y hoy los trae a Chile.  En estos años ha sido estratégica en los puntos de venta, replicando el modelo de Colette. Aunque el rubro en Chile no está tan desarrollado como en Europa o Estados Unidos, hoy estos anteojos se pueden encontrar en Preppy Beach de Casacostanera, en las librerías Bros, Time of Interiores, Teodora y Saville Row.

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