Conocer Sri Lanka

LA ISLA SRI LANKA SE CONVIERTE EN UN FASCINANTE DESTINO TURÍSTICO GRACIAS A SU INCREÍBLE GEOGRAFÍA, PAISAJES LLENOS DE VIDA SALVAJE Y SU DELICIOSA GASTRONOMÍA.


Texto y Fotos Dac Luksic 

“Cuando le conté a mis amigos o cercanos que me iba a Sri Lanka, todos se quedaban sorprendidos. Pocas personas conocen el país o les interesa ir. Yo siempre sentí una curiosidad, sobre todo porque me fascina viajar y conocer culturas nuevas.

Llegamos a Colombo, la capital, y partimos rumbo a Galle. En los 120 kilómetros que tenía el recorrido, me impresioné con las carreteras y la buena infraestructura. Decidimos partir el viaje ahí para conocer el Fuerte de Galle, patrimonio de la UNESCO ocupado por los portugueses, ingleses y holandeses.

Al llegar, nos chequeamos en el Hotel Amangalla, parte de la cadena Aman. Era una casa colonial maravillosa del siglo XVII. Estar ahí fue como volver al pasado gracias a su decoración colonial típica inglesa y una piscina de la cual no dan ganas de moverse. Además, en su restorán se puede comer el mejor Rice Curry de la zona mientras suena música en vivo. De la ciudad impresiona el contraste que tiene, realmente increíble, muy cingalesa pero a la vez muy internacional.

El Fuerte es una auténtica maravilla, con tiendas y restaurantes por todos lados. Todo es caminable y mientras se recorre, se van encontrando rincones soñados. El clima tropical lo hace aún más exótico. Probamos el restaurante Fort Printers, instalado en lo que antes fue una mansión y que hoy, restaurada, tiene un curry de langosta que es una locura. También vale la pena probar el mejor cangrejo de la vida en The Tuna and The Crab.

Imperdible ir a la ciudad de Bentota, donde se encuentra la casa de Geoffrey Bawa, el famoso arquitecto cingalés que fue pionero del estilo Modernismo Tropical. Almorzar en los jardines es como estar en un cuento.

Otra actividad muy recomendable es hacer una clase de cocina en los campos de arroz. Fue una experiencia única que repetiría mil veces. Cocinamos comida típica cingalesa como el Rice and Curry con arroz rojo, pollo, camarones, berengena, plátano, piña y ensaladas. Todo es acompañado de gente e implementos locales. Incluso hicimos nuestra propia leche de coco tal como la hacían las familias locales antiguas.

Siguiendo el viaje llegamos a Tangalle, ciudad costera donde las playas y el ambiente llaman a relajarse y disfrutar de esta maravillosa costa. Nos quedamos en el Hotel Amanwella, también de la cadena Aman (para mí son los mejores hoteles del mundo). El hotel es un espectáculo. Está inspirado en la arquitectura de Geoffrey Bawa y es uno de los lugares más lindos que he conocido en mi vida. El nivel de detalle es alucinante, desde cómo se viste el staff con los típicos sarongs, hasta los bowls hechos de coco para limpiarse los pies. La playa es preciosa, con palmeras altísimas, arena dorada y un mar espectacular para bañarse. Todo esto siempre en compañía de un mozo que espera atento a que le pidas algo para tomar o que te cambie la toalla mojada.

Aunque casi siempre comimos en el hotel porque su cocina era buenísima, una noche fuimos al AGA restaurante, un hotelito en la costa con 6 mesas y un ambiente de lo más auténtico. Recomiendo ir y pedir el curry de pescado. Para los más relajados, una buena opción es Ceylon Riders, un lugar donde además de comer rico se puede hacer yoga.

Quienes no conocen un safari africano, tienen que ir al Udawalawe National Park a ver elefantes. Es de verdad una experiencia única. Tuvimos la suerte de ver manadas de elefantes, búfalos, cocodrilos y muchos monos. Estando ahí el mismo hotel nos preparó un picnic en una colina que fue el broche de oro de un día perfecto.

Otro imperdible es Sigiriya, una fortaleza en una roca que tiene 2 mil años. Ahí vivió el Rey Kasyapa y construyó su palacio real. Después de su muerte fue usado como monasterio budista y hoy es patrimonio de la UNESCO. Es realmente increíble. Los 200 metros que tiene se pueden subir por una especie de andamios construidos hace poco. Es impresionante pensar en cómo llegaron estas personas hasta acá. Es una de los pocos lugares en el mundo donde se aprecia tan bien la planificación urbana antigua.

Muy cerca de Sigiriya está el Templo de Oro de Dambulla, uno de los más importantes de Sri Lanka que fue construido dentro de una roca. Para terminar fuimos a Adams Peak, donde están las famosas plantaciones de té Ceylan. Aunque mucha gente va a Nuwara Eliya que es lo más famoso, esta zona es mucho más linda, auténtica y remota. Un paseo en helicóptero es muy recomendable; ver cada paisaje desde arriba es alucinante y te empapa de las maravillas que tiene este país único”.

LA RUTA PERFECTA

Colombo
1 noche.

Dambulla
2 noches en el Hotel Jetwing Vil Uyana. Desde ahí ir a conocer Sigiriya y Dambulla Cave Temple. Si hay más tiempo, tratar de ir a Anuradhapura y Polonnaruwa, dos ciudades imperiales.

Tea Trails
3 noches en el Hotel Ceylon Tea para ver Nuwara Eliya, Ela y Adams Peak. En el camino vale la pena pasar por Kandy, ciudad importante donde se ve mucho la colonización inglesa.

Galle
2 noches en el hotel Amangalla.

Tangalle
3 noches en el hotel Amanwella para terminar el viaje en la playa. Desde el hotel se puede ir al Parque Nacional Udalawawe a ver los elefantes.

Share this post