PARA QUIENES HAN VISTO TODAS LAS SERIES POSIBLES, EXISTE UNA INCOMPARABLE: THE GOOD WIFE. EN ELLA ESTÁ EL SECRETO MEJOR GUARDADO DE LA TELEVISIÓN ACTUAL, UN PERSONAJE FEMENINO, ELEGANTE Y BRILLANTE, CUYA FIGURA, DIÁLOGOS Y REFLEXIONES HAN AYUDADO A ENTENDER QUE UNA MUJER A SUS 60 AÑOS PUEDE SER LO MÁS COOL Y ATRACTIVA DEL PLANETA. DIANE LOCKHART ES LA MUSA DE LOS ENTENDIDOS. SI NO LA UBICA, APLÍQUESE. CONVERSAMOS CON CHRISTINE BARANSKI, LA ACTRIZ QUE LA INTERPRETA Y QUE LA VENERA COMO SI FUERA SU FAN. 

Gracias a su tremenda interpretación en la serie The Good Wife, Christine Baranski no solo ha logrado premios, sino que además miles de admiradores alrededor del mundo, quienes siguieron semana a semana, las vivencias de la súper abogada Diane Lockhart. Fue tanto el éxito de su personaje, que cuando la serie terminó, después de 7 temporadas, crearon una secuela -que pareciera estar hecha para ella o para sus viudos-, The Good Fight. Nació el 2 de mayo de 1952 en Buffalo, Nueva York. Su padre Lucien era editor de un periódico polaco y su madre Virginia, dueña de casa. La veta artística viene de sus abuelos, ambos actores del teatro polaco. Christine comenzó a actuar en la televisión cuando aún era una adolescente bajo el nombre de Chris Charney. Después  de participar  en varios shows, decidió estudiar Arte Dramático en el prestigioso Juilliard School en Nueva York, participando posteriormente en múltiples obras de teatro con excelente aceptación. Además, actuó en películas musicales como Mamma Mia e Into the Woods. En 2009, pasó a formar parte del elenco de The Good Wife interpretando a la seca, fuerte  y feminista socia de un bufete de abogados, la serie de culto en que compartió protagonismo con Julianna Margulies y Chris Noth. Su interpretación resultó en múltiples nominaciones a los Emmy como actriz de reparto y, además, un Globo de Oro. En 2016, cuando terminó de grabar The Good Wife, comenzó su secuela The Good Fight que comienza en torno a un enorme fraude financiero que ha destruido la reputación de una joven abogado y, que, además ha afectado la situación económica de su mentora, Diane Lockhart. Desde 1983 Baranski estuvo casada con el actor Matthew Cowles. La pareja tuvo dos hijas. El 22 de mayo del 2014 Cowles murió, lo que significó un duro golpe para su viuda Christine, quien no se ha vuelto a emparejar.

¿Cómo describirías The Good Fight?

Creo que ningún otro show ha logrado reflejar como este lo que actualmente se está sintiendo en EE.UU., sobre todo en cuanto a lo que significa ser una abogada educada, liberal y feminista viviendo en la era de Donald Trump. Además, mostrar lo extraño que es vivir en el ambiente actual, especialmente para las mujeres. Teníamos una mujer que iba a ser Presidenta pero no ocurrió, y lo que ahora estamos viviendo nos parece una pesadilla.

¿Cómo ha sido interpretar este personaje?

Esta es la novena temporada que encarno a Diane y nunca había disfrutado tanto caracterizarla como ahora. Es un momento muy extraño para estar vivos en cualquier parte del mundo, existe una sensación de que vamos en caída libre y que no sabemos lo que vendrá a continuación. Todo parece absurdo. No podemos creer que personas que ejercen el poder estén torciendo la verdad, vivimos en una época muy distópica. Pasamos pegados a nuestros aparatos de televisión porque no sabemos qué es lo que pasará durante las horas siguientes.

¿Sigues las noticias por televisión?

Todo el tiempo. Durante la temporada pasada me despertaba y prendía inmediatamente las noticias hasta el momento de partir a trabajar. En el set tenía otra TV en mi camarín, donde continuaba viendo las noticias hasta que me llamaban a grabar una escena. Cuando regresaba, seguía mirando la pantalla justo cuando se anunciaba otra noticia del minuto.  Algo muy parecido a lo que actualmente está viviendo Diane, mi personaje, una mujer que siente que se está volviendo un poco loca intentando entender lo que está ocurriendo en el mundo, sobre todo porque es una mujer que ha ido escalando posiciones, esperando llegar al último peldaño. Ella siempre era la más racional del lugar, la más sensata. Lo vimos durante los siete años que hicimos The Good Wife, Diane al centro del recinto, calmando y razonando con los hombres. Verla ahora fuera de sus casillas es una opción muy dramática por parte de los guionistas. Toma psilocybin, va a clases de defensa personal,  lleva un arma en su cartera por temor a que la ataquen. En la nueva temporada incluso participa de un grupo secreto que intenta coartar las posibilidades de reelección de Trump. Totalmente distinta a la Diane que conocíamos anteriormente.

The Good Fight es la estupenda secuela de la serie The Good Wife. De todos los personajes de la emblemática TGW, quizás ninguno tenía la personalidad, fuerza y potencial de seguir evolucionando tanto como lo tenía la abogada Diane Lockhart.

¿Crees  que The Good Fight está siendo demasiado realista?

Nunca se ha tratado de Westworld o Game of Thrones, series con sus propios universos. Los Kings son realistas, escriben los episodios sin tener idea lo que ocurrirá en las próximas 48 horas y, a medida que ocurren los hechos, los incorporan. En la temporada pasada terminé como conspiradora de un asesinato contra el Presidente. Para mí fue súper dramático convertirme en una conspiradora aun no acusada. ¿Te resulta familiar?, una situación muy parecida a la de Michael Cohen, la ex abogado de Donald Trump. 

El pelo siempre impecable y una risa tan característica, que incluso en la última temporada (3) –que se ha estado exhibiendo este año– fue usada como ringtone del teléfono de otro personaje, sumados a los elegantes trajes de dos piezas de Lockhart, la tienen encumbrada como musa absoluta

del streaming. 

¿Cómo enfrentas los problemas legales en tu propia vida?

Me gusta bromear diciendo que ni siquiera me podrían sacar una multa por estar mal estacionada. Por suerte no he tenido ningún problema legal en mi vida. Pero desde que caracterizo a Diane, algo ha cambiado en mí, me he convertido en una fanática de su historia. Me he convertido en una mezcla de Diane Lockhart y Christine Baranski. Diane me ha ayudado a afilar mi intelecto.

¿Te imaginaste que la serie se extendería por tanto tiempo?

Jamás, y si lo hubiera sabido, habría tomado cursos de Derecho durante los veranos de estos 10 años para que cuando el show terminara, convertirme en un abogado. Tengo una hija que se recibió de abogada y trabaja en la Corte de Brooklyn en temas de violencia intrafamiliar. Se alegra y enorgullece al decir que su hija es como Diane Lockhart joven.

¿Qué otros aspectos de las personalidades de tus hijas ves reflejadas en ti?

Estoy feliz de decir que tengo dos hijas  muy hermosas. Ambas son muy educadas, articuladas, lectoras. Crecieron sin televisión y antes de los iPhones. Por suerte crié a mis hijas antes de Instagram e Internet, recién comenzaba esa Era y estoy muy orgullosa de ellas. Isabel se recibió de abogado y es una persona muy fuerte. Me recuerda a una joven Diane Lockhart, e incluso se parece físicamente a ella. Recién me dio un tercer nieto. Mi otra hija está en un show titulado Roswell. Fue a la Universidad de Princeton, estudió Religión y luego se graduó de Antropología en la Universidad de Oxford, finalmente volviendo a la profesión de su madre. Isabel aparte de ejercer, escribió su segunda novela. Parece que al final será una escritora. 

UNA MUJER COMPLEJA

¿Crees que las mujeres están siendo más consideradas en el campo legal norteamericano en comparación a como era años atrás?

Han recorrido un largo camino. Ahora hay muchas Diane Lockhart en el mundo, y no solo en shows de televisión. Basta nombrar a la jueza de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, a Sandra Day O’Connor, como tambien a Hillary Clinton.  Existen muchas mujeres que han dado la buena pelea y hoy están a cargo de empresas, universidades, son candidatas políticas. Pero aún se necesitan más mujeres en el Congreso y más candidatas postulando a posiciones políticas. Es un viaje lento, pero está sucediendo.

¿Qué es lo que más te gusta de Diane?

Que aunque es luchadora y feminista, no es una mujer gritona. El personaje no fue escrito como una malvada o como una víctima en el mundo masculino.  Desde el primer capítulo, ella camina a la par con los hombres. Aunque es una mujer compleja, no es una loca, no está enojada, y siempre se siente cómoda en un recinto lleno de hombres.

¿Qué te sorprendió de la temporada anterior?

Creo que lo que más me shockeó fue que Diane tuviera una aventura de una noche con otro hombre. Ella estaba muy herida luego que Kurt le fue infiel, y actuó así por despecho. Pero lo que más me preocupaba era cómo sería la reacción del público, sobre todo cuando la acusan de conspiración, porque el hombre que escoge para su aventura, y trabaja en un bar, es un activista Antifa.

¿Algún adelanto para esta temporada?

Comí con los guionistas King hace algún tiempo. Les dije que pensaba que la fuerza de su show radicaba en su inteligencia y en la sutileza que mantenían en este mundo loco en que vivimos, escribiendo tramas muy reales. Veremos más a Diane con Kurt Mcveigh. Él se muda con ella y comienzan a tener un matrimonio real. Veremos mucho más a Gary Cole, a mí me encanta trabajar con él, es un actor brillante. En esta temporada me asegura que no votó por Trump.

¿Crees que la situación política en EE.UU. está impactando a muchas personas?

Totalmente. Los médicos comentan que están recetando muchos más calmantes, ha subido el consumo de alcohol. Y muchas familias se están quebrando a raíz de la diferencia de opiniones. Además, hombres y mujeres están teniendo dificultad de conversar a raíz del movimiento #MeToo. ¿Cómo navegamos en un mundo que se está deconstruyendo tan rápido?

Eres una mujer muy elegante, a la cual le importa andar bien vestida, ¿qué estás vistiendo hoy?

Es una marca francesa llamada Jitrois cuya tienda queda muy cerca de mi casa en Madison Avenue. Lo primero que les compré fue una chaqueta de cuero negra con corte asimétrico, fabulosa. Confeccionan muy bien el cuero y la gamuza. Me siento muy cómoda con su ropa, incluso es fácil doblarla para mis viajes.

¿Cómo te distraes cuando no estás trabajando?

Tengo una casa hermosa con vista a un lago que comparto con mi familia. Y no hay nada como los niños o la naturaleza para hacerte sentir que vives en el presente, lo que te permite sentirte sensual, feliz, cómoda, viviendo el aquí y el ahora. Creo que uno de los problemas actuales es que estamos viviendo  en una realidad hiperkinética, porque las noticias mundiales gatillan demasiada ansiedad y, además, pasamos revisando nuestros celulares. Vivimos en esta realidad y la gente no sabe cómo escapar de ella. Cuando estoy con mi familia en nuestra casa de vacaciones no miro mi celular, nado mucho y voy a largas caminatas. También viajo, he ido varias veces a Irlanda e Italia. Amo ambos países.


INSTALADO DESDE EL COMIENZO DEL GOBIERNO, JUAN JOSÉ OSSA SABE QUE LA TAREA ES GIGANTE Y QUE LAS CRISIS PUEDEN OCURRIR DE UN MOMENTO A OTRO, PERO ESTÁ CONTENTO, EN EL LUGAR EN QUE QUIERE ESTAR Y TRATANDO DE HACER UNA DIFERENCIA.

Hace como siete años Juan José Ossa me mintió. Me dijo que no era político. Entonces, él era el hombre a la cabeza del Servicio Nacional del Consumidor en la primera administración de Sebastián Piñera y, aunque no recuerdo bien cuál fue mi pregunta, sí recuerdo su respuesta: “Eso tendría que preguntárselo a los políticos; yo no soy político”. La frase me quedó grabada. Y podría parecer cierto: no es diputado en campaña, no anda saludando y sacándose fotos con todo el mundo, no anda haciéndose el simpático ni echando la talla. No tiene perfil de alcalde, digamos. Hay algo nostálgico en su mirada, pero no es tímido. Sí es serio, y -con el perdón de algunos políticos- ser serio hoy parece más bien un criterio de exclusión que una característica de clase. Pero Juan José Ossa es sin duda un animal político. Vamos a lo nuestro. Algunas semanas antes de esta entrevista un módulo de Colina II hizo noticia tras descubrirse que en su interior los presos habían armado una cárcel a su pinta: eligieron decorarla con azulejos y piso flotante, compraron electrodomésticos y electrónica para equipar su residencia de largo plazo (algunos cumplían penas de hasta 35 años), luego mandaron a traer carnes de primer corte. Tenían – cómo no – wifi y celulares inteligentes y, además, manejaban todo tipo de droga, en cantidades nada despreciables. 

¿Cuándo supo usted del descaro de esos presos de Colina II?

Gracias al refortalecimiento de la Unidad de Inteligencia al interior de Gendarmería sospechábamos que algunas formas de crimen organizado estaban operando al interior de algunas cárceles. En una visita de rutina en enero supe de la existencia del llamado Módulo Beta y de inmediato me llamó la atención que estuvieran concentrados allí tantos condenados por narcotráfico. Sin ser especialista entiendo que la población penal debe segregarse, pero aun así no me pareció tan buena idea ese nivel de concentración. Supe también que Gendarmería tenía ciertas dificultades para manejar este módulo y, por último, se me informó que se sospechaba que desde ahí se estaba proveyendo droga al interior de todo el penal, y eventualmente hacia Colina I. De hecho, no se descartaba que estuvieran, incluso, vendiendo hacia afuera. Obviamente se ordenó un allanamiento. Producto de ello descubrimos dos cosas muy graves: Primero, que había droga -mucha droga-, armas, celulares, antenas repetidoras y otros elementos prohibidos. Pero, además, ahí supimos que las aldabas estaban dadas vueltas. Las puertas habían sido directamente sacadas, dadas vuelta y luego soldadas, pero con los cerrojos y candados hacia adentro. Y, por supuesto, Gendarmería no tenía la llave.  Ante la magnitud de lo encontrado se decidió cerrar ese módulo y sus 112 reos fueron trasladados a otros penales del país. Ese mismo día, a modo de símbolo, instalamos el cartel que decía “CET”. Se refiere a un Centro de Estudio y Trabajo. En Colina no hay y el plan es abrir uno en cuanto se pueda.  Sobre las preguntas obvias -¿Cómo ocurrió esto a vista y paciencia de Gendarmería? ¿Desde cuándo vivían así los perlas? – el subsecretario responde lo único que puede: “No puedo comentar una investigación en curso. Además, no estoy al tanto de todo. El Ministerio Público es un ente independiente.” Sí se apura en recordar las palabras del director de Gendarmería sobre que las responsabilidades parten desde las jefaturas. “El hilo no puede cortarse por lo más delgado”, sentencia. Se acomoda en su silla y sigue. “Pasa lo siguiente, en general en estas pegas, cuando uno hace algo bueno, no faltará quien lo encuentre malo o, en el mejor de los casos, insuficiente. Pero cuando uno hace algo bueno, y todos coinciden en que es bueno, poco demoran en aparecer los que se preguntan por qué no se hizo antes. Y eso es un poco frustrante. Es claro que importa entender y deslindar las responsabilidades presentes y pasadas, pero uno igual adivina bajo esos comentarios cierta pequeñez política”. Segundo de tres hijos del matrimonio de Juan Luis Ossa Bulnes y Lucía Santa Cruz Sutil, Juan José María nació en la primavera del 79. Para el plebiscito tenía sólo 10 años y cuando supo que había ganado el NO estaba contento pues vería a otro señor en la tele. El gusto por lo público está en sus genes, de eso no hay duda, aunque su militancia llegó más bien tarde. Recién en 2010 junto a un grupo de amigos se inscribió en Renovación Nacional, el partido que su padre, abogado y político, ayudara a fundar. 

¿Y por qué en Renovación Nacional, subsecretario?

Entré a RN pues me representaba un partido que en la época de Pinochet había jugado un rol muy distinto al de otros partidos, y había empujado a una transición de la cual buena parte del país de ese entonces, y de hoy, se sentía y se siente orgulloso. En el desaparecido Colegio Apoquindo fue un alumno desordenado, pero no mal portado. Bien deportista y aficionado a la guitarra, dice que siempre supo que sería abogado. “Por un tiempo coqueteé con la idea de ser arquitecto y, de hecho, tomé los electivos pensando en esa carrera”. Pero eso duró poco. 

Me cuenta que fue presidente de curso y luego del Centro de Alumnos.

Sonríe de medio lado e insiste: “No soy político, pero cuando se ha trabajado en dos gobiernos uno ya entiende del tema. Además, este cargo es más político y, ¿sabe?, curiosamente me gusta más. Mucho más. A pesar de que en el otro lo pasaba mejor. En esta pega se viven más crisis, más momentos difíciles y más tensión. Puede a veces ser ingrato”. Imagino que en parte su comodidad en esta oficina se debe a las inmejorables relaciones que tiene con el ministro Hernán Larraín y con la subsecretaria de DD.HH. Lorena Recabarren. Es sabido que no en todas las carteras ocurre igual y varios de sus comentarios durante nuestra conversación traslucían el buen ambiente de trabajo que hay en esta.  Ossa dice que siendo subsecretario de Justicia descubrió una faceta de sí que no conocía: una especie de resiliencia, en el preciso significado que le da el diccionario: soportar momentos de alta tensión sin perder la compostura ni la capacidad de tomar decisiones. Las crisis sacan lo mejor de él. Quizás la peor que le tocó enfrentar fue la que tuvo con Gendarmería el año pasado. La misma que le costó el puesto a Claudia Bendeck, primera mujer a la cabeza de dicha institución. Los propios gremios pidieron sentarse a hablar con él como interlocutor. Esa mesa culminó en noviembre del año pasado con todos sonriendo para la prensa. De los acuerdos alcanzados en ella se hizo un protocolo y de ese documento salió un proyecto de ley que entró en enero al Congreso. 

Una de las peticiones más sentidas de Gendarmería es mejorar la carrera funcionaria. ¿En qué va eso?

Hay un proyecto de ley y lo que queda por discutirse se verá en el Congreso. No ha habido nueva mesa de trabajo ni la va a haber. De hecho, la toma de hace algunos días se produjo tras una reunión técnica y que no alcanzó a durar ni cuatro minutos. Dicha toma fue desalojada rápidamente.Nosotros entendemos que a los gremios de Gendarmería les gusta el proyecto pues así lo declararon cuando se firmó el protocolo. No sólo eso, cuando fueron a exponer a la Cámara dijeron que este proyecto era un gran avance e incluso dijeron que el ministro se las había jugado por ellos. Poco después de eso se tomaron el Ministerio.

Pero, ¿para qué tomarse el Ministerio si están conformes con la ley?

No tengo una respuesta, pero si la toma fue una técnica de negociación, no les va a resultar. El presupuesto que hay representa un gran esfuerzo fiscal en época de vacas flacas y es lo que hay. Lo demás se deberá analizar en la sede legislativa.

No debe ser fácil negociar con Gendarmería. Usted es la autoridad, pero ellos tienen el poder, el poder de ir a huelga…

No. Nosotros tenemos el poder y la autoridad. Ellos tienen una fuerza gremial potente, básicamente porque su trabajo es tan importante, que dejar de hacerlo puede generar trastornos muy relevantes, aunque la ciudadanía en general no los ve. Negociar implica entender que pueden existir diferencias legítimas, que uno está abierto al diálogo, pero también se debe entender que el orden público debe mantenerse. Cuando las cosas se extreman es esto último lo que debe cautelarse.El tema con Gendarmería es una de las muchas aristas que tiene el tema penitenciario, probablemente la mayor deuda del Ministerio de Justicia. Abordarlo de manera integral es uno de los muchos compromiso-país instalados por el gobierno y, de hecho, es una de las mesas intersectoriales que lleva adelante el ministro Alfredo Moreno desde su cartera, en un trabajo en conjunto con el Ministerio de Justicia. Ossa ha visitado muchas cárceles y a algunas ha ido muchas veces. Pero cuenta que nunca le ha pasado que ir sea una mera visita en su agenda del día. Dice que no ha perdido la capacidad de asombrarse y que no se ha endurecido al punto de no condolerse de la miseria humana que hay dentro de tantos de esos recintos en Chile. Se nota que le importa. Habla sin pausa de este tema. “Por demasiados años el tema de los reos de Chile fue un tema de nicho: le interesaban sólo a algunas ONG especializadas y siempre con el foco puesto en los DD.HH., pero no habían estado en el foco de la clase política. Por supuesto que es un tema de DD.HH., pero esta administración está empeñada en relevar que la solución del tema penitenciario es también un tema de seguridad pública, y desde esa perspectiva DEBE interesarnos a todos. Ese es el mensaje que queremos enviar. Reinsertar a los presos es muy rentable socialmente y poner el énfasis en eso ha logrado multiplicar apoyos. Es primera vez que tenemos a tantos empresarios -de hecho la CPC completa- a nuestra disposición para programas de reinserción. Nuestro proyecto +R (más reinserción) se diferencia de todo lo anterior pues ya no se trata de uno o dos pilotos, sino de un esfuerzo sistemático de darle oportunidades a una buena parte de la población penal a través de capacitación y acompañamiento psicológico. No es sólo enseñar un oficio, sino también darles herramientas para el manejo de la frustración. Y, quizás lo más relevante en este sentido, es que las empresas se comprometen a darles un trabajo por al menos un año. Eso es un espaldarazo gigante, pues sabemos que el riesgo de reincidencia va de la mano con la cesantía y la enorme frustración que esta trae consigo. No sabe lo emocionante que fue ver las largas filas en la Penitenciaría de personas que se inscribían en el +R”. Ossa sigue y analiza la importancia de la gestión en este y otros temas y, como ejemplo, me cuenta de la “nueva” cárcel de mujeres en Talca. Dice que su inauguración fue uno de los momentos bonitos que ha vivido en este cargo. “Fue de esos momentos en que uno siente que, más allá de las visitas a Valparaíso, más allá de los informes y los papeles, uno puede hacer una diferencia. Ocurre que hace poco se abrió en esa ciudad un nuevo Centro de Internación Provisoria para los menores infractores de ley, y entonces, el edificio que ellos ocupaban quedó vacío. Se nos ocurrió entonces trasladar a las mujeres que estaban en un centro penitenciario en condiciones de hacinamiento atroces durmiendo en camarotes de 5 pisos”, cuenta de modo de ilustrativo. “Apurar la obra y lograrlo en pocas semanas fue pura gestión. Dimos 3 semanas de plazo para hacer las modificaciones requeridas y salió. Hay muchas cosas que son de largo plazo y no se verán en años, pero también hay muchas que se pueden hacer por reglamento, cateteando, siendo un poco pesado (a veces bien pesado), dando plazos, siendo duro con los proveedores”.

Para hacer todo eso es fundamental que a alguien realmente le importe.

Exacto. A mí me importa. Por eso sostengo que la gestión debe equilibrarse con la capacidad de asombro y la emoción. Eso hace que las cosas resulten. Como antes le importaron los clientes insatisfechos o directamente abusados, hoy a Juan José Ossa le preocupan los miles de usuarios que tiene la cartera, y que emplea a 30.000 funcionarios a lo largo del país. Aparte de Gendarmería, el Ministerio de Justicia tiene a su cargo otros cinco servicios: la Defensoría Penal Pública, la Corporación de Asistencia Judicial, el Registro Civil, el Servicio Médico Legal y el Sename.

¿Cómo vuelve a su casa después de una visita a los tristemente famosos centros del Sename?

A veces francamente desesperanzado por el tamaño de la empresa, pero esas son las menos de las veces. Es imposible dejar fuera la emoción, pero las políticas públicas no son sólo emociones: las decisiones, negociaciones y soluciones no son sólo emociones. Lo importante es fijar metas de corto, mediano y largo plazo, escribirlas, separarlas, no confundirlas y entender que, aunque avancemos, la contingencia va a seguir, pues el problema es grande. Por supuesto que si yo pudiera por decreto cerrar todos los Cread hoy y tener todas las nuevas residencias de menores listas, lo haría con gusto. Darles a todos esos niños un lugar limpio, bonito, donde estén bien cuidados, algo parecido a un hogar. Mira por la ventana, y quizás para llevar su cabeza a otro lado me dice apuntando a una oficina en el edificio vecino: “Salude a la Intendencia”. Luego, vuelve a la conversación:“El tema de la infancia es prioritaria para nuestro gobierno y va mucho más allá de la división del Sename: está avanzando una nueva ley de adopción, está el tema de la imprescriptibilidad de los delitos sexuales cometidos contra menores…”. Llevamos un buen rato hablando de temas duros, y quizás porque quiere una pausa me ofrece un té. Cómo estarán los tiempos que cuando el subsecretario pide su café y mi té, se apura en aclarar que eso lo paga de su propio bolsillo.

Usted es bien melómano. ¿Tiene oído absoluto?

(se ríe) No! Estoy muy lejos de eso. El otro día pensé por un instante que mi hija (la menor de sus tres niños) tenía oído absoluto por la forma en que repitió el sonido del timbre, pero bueno, es muy chica aún. Yo tengo un oído educado que probablemente es lo contrario a tener odio absoluto. Mis padres nos dieron siempre la posibilidad de tocar instrumentos. Yo me quedé con la guitarra. El 2014 con dos amigos del colegio formó Juana (el nombre es a propósito de una canción de Lou Reed, el músico que los unió) y se estuvieron juntando semanalmente por 4 años. Él cantaba y tocaba el bajo. Al principio tocaban canciones del propio Lou Reed. Luego empezaron a versionar esas canciones al punto en que ya eran casi por completo otra cosa. Después de un tiempo, cuando se deshicieron del pudor empezaron a escribir canciones propias. “Lo más difícil fue hacerlo en español. El inglés nos daba cierta distancia y nos protegía de nuestras vergüenzas, pero logramos superar eso y al final nos atrevimos. Y hasta sacamos un disco corto. Lo pasábamos muy bien”.

Hoy no tiene tiempo… casi todas sus horas se las lleva el trabajo.

Desde el regreso a la democracia, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ocupa un edificio de influencia art déco emplazado en la esquina de Morandé con Moneda. En 1938 fue escenario de la tristemente célebre matanza del Seguro Obrero, donde murieron 59 miembros del Partido Nacional Socialista. No sé si fue a propósito de algún ruido, pero mi entrevistado de repente me advierte que ahí penan. 

¿Usted cree en esas cosas?

No. Por supuesto que no. Ni siquiera estoy seguro de creer en Dios. Pero al menos ahora, y desde que soy padre, le puedo decir que me gusta la idea de llegar a creer. Creo que es una herramienta que no sobra para nada. Pero más convicciones que esa no tengo en este ámbito. Lo que tengo es más bien apertura. Después de ese paréntesis de lo sobrenatural, termina con un “Pero igual dicen que penan” y sonríe otra vez.

¿Se imagina siguiendo en política cuando termine su trabajo en este edificio?

Me gusta la política. Me gusta la política pública. Estaría disponible para otro gobierno de centro derecha. Pero por el minuto mi horizonte es el compromiso que tengo de acompañar al Presidente Piñera hasta el último día, (eso descarta un cargo de elección popular, al menos para la elección del 2020). Mi buena suerte es que yo tengo una especie de seguro de felicidad: me encanta ejercer mi profesión, por eso no me quitan el sueño la política ni el poder. A continuación, baja un poco la voz: “Lo que sí le puedo confesar, con algo de vergüenza propia, es haber sido sorprendido jugando a ser político”. Me cuenta más sobre ese recuerdo, mitad propio, mitad oído de sus padres, de cuando él tenía unos 6 o 7 años. Imposible no imaginar a este hombre cuando medía la mitad de lo que mide hoy vistiendo chaqueta, llevando un montón de hojas bajo el brazo y discutiendo con alguien sobre algo que probablemente no entendía. Qué ternura. De eso han pasado muchos años. Ahora ya es todo un político: ahora sí entiende y lo que es mejor, le importa. s


SU CABEZA INQUIETA Y CURIOSA HAN LLEVADO A ESTE ARQUITECTO A ESPECIALIZARSE EN EL DISEÑO DE INTERIOR. DESDE AHÍ, TRABAJA ARMANDO ESPACIOS LLENOS DE BUEN GUSTO PERO QUE, ADEMÁS SON CÁLIDOS Y TIENE ATMÓSFERA. METÓDICO Y PERSEVERANTE, GERMÁN MARGOZZINI HOY ESTÁ A CARGO DEL DISEÑO INTERIOR DE RIESCO LEGUÍA, EL NUEVO PROYECTO DE INMOBILIARIA INDESA.


Le gusta lo que hace y trabaja en eso. Pero también lo aplica en su casa, una antigua que compró hace 10 años, que remodeló por completo, y en la que no sólo ha impreso parte de su sello como diseñador de interiores -y del de su mujer-, sino que le ha servido para aprender de jardinería, lo que hoy se ha convertido en un descubrimiento gracias a las ganas de convertir lo que antes era un estacionamiento, en un espacio para hacer vida al aire libre. Lo fue guiando y armando a pulso con cuerdas, hilos y cintas. Con sus propias manos le dio forma, e incluso salvó, gracias a un armazón que fabricó de manera artesanal, unos cuantos cipreses que agonizaban después de una nevazón. Y fue él mismo quien plantó unas palmeras en la vereda del frente de su casa para tapar una muralla fea de ladrillo. Así de obsesivo es con los detalles. Arquitecto de profesión, su curiosidad incansable ha sido responsable de incursiones en la música, que lo tienen hace más de un año tomando clases para ser DJ profesional. “Alguna vez leí que uno deja de descubrir música nueva como a los 30 años. Para mí fue increíble darme cuenta de que todos los días descubro música nueva. Aprender cosas siendo más grande es muy bueno porque te hace mantenerte activo, ayuda a que la cabeza se active de nuevo. Uno ya no es la esponja que era cuando chico, se empieza a atrofiar, entonces me gusta sentir que la estoy usando y aprendiendo”.

En los años que lleva trabajando ha desarrollado el hospitality design como su especialidad. Diseña lugares -hoteles, spa, restaurantes- para recibir a gente, y en todos ellos hay mucho más que decoración. Hay detalles, atmósfera, calidez. “Eso para mí es muy importante, porque un lugar no tiene que solamente ser lindo. Puedes entrar a un bar de mala muerte, feo, pero que si tiene luz baja y buena música, igual es rico estar ahí. Por eso me preocupo de los detalles, aunque debo admitir que no siempre me resulta porque no tengo el control de todo. Yo puedo hacer recomendaciones, pero el uso final que se le de a cada lugar se escapa de mi control. No soy el que vive ahí el día a día”. Uno de los proyectos en los que está trabajando es Riesco Leguía, el edificio de la inmobiliaria Indesa a cargo de los arquitectos -y amigos-, Constanza Hagemann y Nicolás Valdés que se inaugurará a fines de este año en El Golf. Para intervenirlo, Margozzini investigó y desarrolló un concepto. “Partí buscando los proyectos inmobiliarios que había alrededor para así poder saber cuál era la oferta que había en el barrio. Y la verdad es que no era mucha. Me encontré con cosas bien fomes, frías y con una presentación no muy buena. Ahí vi una oportunidad para hacer la diferencia”. Con eso en mente, y conociendo el movimiento constante del barrio, quiso hacer de los departamentos un lugar tranquilo, sereno, que se descontextualice del entorno. “Pensé que qué rico sería estar en la mitad de la ciudad pero llegar a tu departamento y que sea un lugar blanco, calmo, contemporáneo. Estar en medio del ruido, pero poder salirte. Ese fue mi punto de partida”. La experiencia hotelera lo llevó a elegir materiales nobles como madera y mármol, todos heavy duty, duraderos, que no se deterioran fácilmente. “Es un lugar contemporáneo porque su distribución es contemporánea, con espacios integrados. Todo de líneas simples, puro, sin adornos. No hay cosas que molesten, incomoden, o te saquen de contexto”. Blancos, grises, maderas claras, luz, pocos cuadros, todo oculto. Así se imagina los departamentos de este proyecto, y así será también el piloto que armará para terminar la visión de cómo se imagina los departamentos y poder representarlos.  “Me lo imagino así porque todo tiene que ver con el concepto. Por eso es importante llegar a él, porque va a ser la génesis y no me salgo de ahí nunca. Y no lo hago por capricho, sino porque es la manera de lograr la sensación que quiero. Si me empiezo a embalar y le meto otras cosas, se empieza a desvirtuar todo”.


ES LA COLUMNISTA DEL MOMENTO, LA QUE HABLA DE FEMINISMO, TENDENCIAS, SEXO; LA PSICOANALISTA LACANIANA QUE LLEVAN A LA TELE; LA AGOTADA MAMÁ CUARENTONA DE 4 NIÑOS, INCLUÍDA UNA GUAGUA DE 9 MESES; LA EX ADOLESCENTE TÍMIDA QUE LO PASÓ MAL Y HOY ESCRIBE Y HABLA SIN QUE LA PAREN. ES CONSTANZA MICHELSON. 


Texto Ximena Torres Cautivo Fotos Sebastián Utreras

 

La Coni, como le dicen familiarmente a la psicoanalista, columnista y escritora Constanza Michelson (40) es una tan de este tiempo, que me hace sentir vieja eterna. Old fashion.

Ella, a propósito de senectud, se describe físicamente por escrito como si nunca la hubiéramos visto, mientras viaja rumbo al sur por el fin de semana: “Siempre he sentido que tengo cincuenta años, así es que no sé si me veo más joven o más vieja que mi edad espiritual, la verdad. Estatura media, he sido gorda y flaca, hoy las dos cosas, acabo de tener guagua y no sé que talla tengo. Tengo ojos saltones, pero todos afirman que son lo más importante en mí. Supongo que, como dice Clarice Lispector, lo más importante es la mirada”. 

No es la mirada lo que a mí me queda de ella, sino su boca. Tiene una boca de tamaño mediano, rosada, bonita, de lengua movediza y discurso hipnótico. Le aprietas play y habla, habla, habla, sin pausa, con una envidiable capacidad de no perder el hilo, pese a una hemorragia de llamadas que entran a mi celular e interrumpen nuestra conversación. Debe ser porque está en la flor de la edad, porque a mí se me habría ido la onda hace rato, o porque tiene una gran autoconciencia de sí misma y de su discurso, o porque, como ella misma dice, así compensa los años en que su timidez la volvió muda, casi autista. “Estoy recuperando lo que no dije en esos tiempos de silencio”. 

Cuesta creerle que se haya quedado callada alguna vez, pero al saber quién es su padre y que en su pubertad explotó el escándalo en su familia como una bomba de racimo, la entendemos y acatamos su pedido de no entrar en más detalles sobre el tema. “Ya lo hablé una vez y fue suficiente; quien quiera saber más que googlee”, nos dice. 

Es la penúltima entre 4 hermanos, incluida Carolina, elegida segunda Miss Chile en 1991, cuando la Coni tenía 13 años y estudiaba en The Grange School. “Yo la veía como una princesa, segura de sí misma, resuelta. Tenemos 10 años de diferencia; nuestras historias son distintas. Pero no puedo afirmar lo que ella sentía entonces”. Sí sabe lo que ella sentía en su adolescencia. 

Explica: “Yo era la rasca del Grange. Es una conciencia forzosa de clases lo que sentía (y con este asunto de la cuestión de clases parte mi nuevo libro de ensayos). En las fotos de mi etapa de prepúber, 12, 13 años, yo soy la que tenía el jumper más corto de todas mis compañeras; lo veo en las fotos de esa época. Por buscar amor, yo iba a terminar siendo la puta de los cuicos, por eso reacciono y me desclaso y me dedico al pensamiento. Cuando en mi familia se produce la gran debacle, experimento el cruce entre clase y machismo, y quedo en la posición de puta, no de dama, me vuelvo un ser inferior dentro de mi clase, el de la chica al que ningún hombre iba a considerar en serio”…

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CON EL ESTILO DIRECTO QUE LO CARACTERIZA Y QUE LO TIENE CONVERTIDO EN EL COMENTARISTA DEPORTIVO DEL MOMENTO, CONFIESA QUE EXISTE UNA GUERRA FRÍA ENTRE EL PERIODISTA Y EL EX FUTBOLISTA. Y CON LA ECUANIMIDAD QUE TAMBIÉN ES SELLO SUYO, OPINA QUE ES COMPRENSIBLE QUE UN JUGADOR QUE VIENE DE UN MEDIO DE POCA CULTURA, SE PONGA SOBERBIO SI DE REPENTE SE ENCUENTRA CON 15 MILLONES DE EUROS POR AÑO.


Texto Manuela Jobet Fotos Sebastián Utreras

En un juego donde simular es un arte, donde el encargado de impartir justicia no siempre lo hace en forma “ciega”, en el que la línea entre tener carisma y ser divo se cruza permanentemente, y donde al talentoso se lo exime del trabajo duro, encontrar a alguien honesto, justo, humilde y trabajador es una refrescante novedad.  

Waldemar Méndez (47), lleva 25 años en Chile. Llegó a los 22 a perseguir su carrera de arquero en un medio menos competitivo que el argentino. Su estatura no le iba a permitir ser un portero destacado, pero “en lo futbolístico no me arrepiento de nada de lo que hice. Fui súper serio, profesional y desarrollé una carrera en relación a mis capacidades, tampoco tenía para mucho más”. Por eso siempre pensó en su vida después del fútbol, una en la que no viviría a expensas de lo que una carrera exitosa y prolongada en Europa puede costear. Se capacitó para ser un comentarista deportivo sin tener las anchas espaldas de alguien con más nombre. Y su estilo directo, su análisis justo y su poco afán por los reflectores lo posicionan hoy como uno de los mejores del medio…

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EN UN AÑO CRÍTICO PARA LOS MEDIOS, CON CIERRES Y PÉRDIDAS ECONÓMICAS, MARÍA JOSÉ O’SHEA SE TRANSFORMÓ EN EDITORA DE LA TERCERA PM QUE, EN SUS NUEVE PRIMEROS MESES DE GESTACIÓN, HA LOGRADO CAMBIAR HÁBITOS DE LECTORÍA Y HA DADO UNOS CUANTOS Y CERTEROS GOLPES. PARA ESO, ESTA PERIODISTA DE 39 AÑOS HA USADO TODA SU EXPERIENCIA COMO REPORTERA, EDITORA Y SUBDIRECTORA DE MEDIOS IMPRESOS Y ABSORBE A LA VELOCIDAD DE LA LUZ LOS NUEVOS Y MUTANTES CÓDIGOS DE LO DIGITAL. NO SABE MUY BIEN HACIA DÓNDE LA LLEVARÁ ESTE PROYECTO QUE CALIFICA DE “PIONERO” Y “EXPLORATIVO”, PERO ESTÁ SEGURA DE QUE QUIERE SER PARTE DEL PROFUNDO CAMBIO CULTURAL EN EL QUE ESTÁ INMERSO.   


Texto Rita Cox Fotos Alberto Galán

Podría estar conduciendo cualquier noticiero central o programa de actualidad del domingo en televisión pero, hasta ahora, María José O’Shea ha dedicado sus energías al periodismo escrito. Primero en La Segunda, luego en Capital y actualmente en La Tercera. La política y la contingencia han sido lo suyo desde los comienzos de la construcción de su carrera, aunque en 2016 hizo un break y se metió a fondo en el mundo de la adolescencia y creó Mimag.cl, un diario de vida colectivo, enfocado en mujeres de entre 15 y 24 años. Un universo de temas que le fascinaron y fascinan, que la llevaron a dejar por casi dos años los terrenos del reporteo diario, aunque siguió escribiendo y publicando entrevistas en Reportajes, de La Tercera. El paréntesis duró hasta marzo de 2018, cuando como una surfista se metió en la gigantesca e impredecible ola del periodismo diario y digital, como editora de La Tercera PM. En radio Duna, conduce de lunes a viernes Nada Personal junto a Matías del Río.

39 años, casada con el abogado y subdirector del Centro de Estudios Públicos (CEP) Lucas Sierra, madre de una niña de 13 y de un niño de 6, María José O’Shea se muestra como una mujer reservada en esta entrevista. Como contrapunto al 99 % de los entrevistados, a ella no le provoca gran interés hablar de sus asuntos cotidianos o privados frente a una grabadora. No es pudor o vergüenza. Simplemente no le nace, rasgo que viene a reforzar esa aura elegante que tiene. Si uno la mira un rato, no es disparatado imaginarla como personaje de Downton Abbey…    

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VOLVIÓ A LA TELEVISIÓN Y SU REGRESO NO PUDO SER MÁS ACONTECIDO. CONDUCE EL FENÓMENO TELEVISIVO DEL 2018 Y SU NOMBRE ES DE LOS MÁS COTIZADOS DE LA INDUSTRIA, SIN EMBARGO, A MITAD DE AÑO SU SALUD LE VOLVIÓ A PASAR LA CUENTA. TOMANDO LOS RESGUARDOS NECESARIOS, JULIÁN HACE UN BALANCE A CASI DOS DÉCADAS DE SU DEBUT TELEVISIVO. REFLEXIVO Y OPTIMISTA, LE PONE EL PECHO A TODO Y VA POR MÁS.


Texto Carlos Loyola Lobo Fotos Alberto Galán

Es el último jueves de noviembre, Santiago vive una primavera calurosa, es mediodía y el tráfico avanza a cuentagotas por Manuel Rodríguez. Estamos a poco más de 24 horas para que comience la entrega número 40 de la jornada solidaria que lleva movilizado al país y a los rostros televisivos durante cuatro décadas y esta vez el ritual sigue al pie de la letra lo esperado. Camionetas y buses estacionados afuera del Teatro Teletón, donde como es costumbre, se ubica el epicentro de casi toda la maratónica transmisión, técnicos y voluntarios con poleras con la cruz roja y blanca entran y salen y ya adentro del teatro, el sonido de un ya tradicional reloj a la espera de la respuesta correcta es lo primero que se escucha.

Algunas sillas dispuestas de manera desordenada en la platea y sobre el escenario Julián Elfenbein ensaya junto al equipo técnico y de producción lo que será el bloque dedicado a “Pasapalabra”, el programa estelar revelación del año en la televisión chilena, un espacio hecho para la familia, cuyo modelo ya es replicado en salas de clases, en reuniones de amigos, y es motivo de infinitos memes que se difunden por whatsapp y las redes sociales…

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EL ITALIANO FABRIZIO SBANO TRAE A CHILE LO MEJOR DE SU PAÍS: ROPA DE PRIMERA CALIDAD Y LA POSIBILIDAD DE HACER TRAJES A MEDIDA CON LA IMPECABLE CONFECCIÓN ITALIANA.


Texto Manuela Jobet  Fotos Pato Mardones

Basta con leer “Made in Italy” en una etiqueta para que ese objeto se convierta en uno calificado y deseable. Su manufactura, la calidad de sus materiales y el buen gusto que caracteriza a los italianos, han hecho de esa frase una marca registrada a nivel mundial. Y Fabrizio Sbano lo sabe. Instalado en Chile desde hace 12 años, Sbano predica y practica. Su look es impecable y su procedencia se detecta a la legua. Elegante, clásico, sobrio y con ese “algo” típicamente italiano.

Después de trabajar por 16 años en Ermenegildo Zegna, marca de la que fue Gerente General para el Cono Sur, encargándose de la apertura de cada una de sus tiendas de la región, en 2011 decidió dar un paso al costado y aplicar lo aprendido en la casa italiana esta vez bajo su propio alero.

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LA LARGA HISTORIA DE UNA PARTE PEQUEÑA, CERRADA Y LLENA DE CÓDIGOS MISTERIOSOS Y ABSURDOS DE LA VIDA SOCIAL DE UNA CIERTA CLASE CHILENA, LA MÁS PODEROSA Y A SU VEZ LA MÁS COMPLEJA, ES LA QUE HA ALIMENTADO LITERALMENTE JUAN PABLO JOHNSON LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS. EL MÁS DESTACADO E INFLUYENTE BANQUETERO QUE HA EXISTIDO, EL QUE INVENTÓ UN ESTILO, SE RETIRA. REPASAMOS SU VIDA.


Texto Nina Mackenna Fotos Sebastián Utreras y Fernando Gómez

Pablo Johnson tiene 58 años y no tiene canas, ninguna. Se ha dedicado la vida entera a hacer los más fabulosos banquetes para sus clientes y las más fascinantes fiestas para sí mismo y sus amigos. Ha ejercido una profesión que, como la conocemos, la inventó él y cuyo nombre no existe en la RAE: la banquetería.

Habla bajo y calmado casi todo el tiempo, hasta que habla alto y se exalta, los ojos se le salen de las orbitas y alecciona a su interlocutor aleteando los brazos, con pensamientos que brotan de la guata, sin reflexión, sin cocimientos de fuego lento y largo, solo emergen, instintivas, sus ideas. Después de conversar con él un rato, se entiende que en su vida las cosas simplemente fueron sucediendo. Jamás fueron parte ni de un plan ni de algún trazado de hombre visionario, sin embargo, todos sus pasos han sido, muy a pesar de su intención, una especie de zancadas de gurú que consigue ver allí donde otros están ciegos.

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MATEO, COMPETITIVO, AUTO DECLARADO HEDONISTA, ATEO, LIBERAL CON TROPEZONES SEXISTAS, BUENO PARA LA CONVERSA Y DESPLEGAR NOMBRES DE GRANDES PENSADORES. EL ABOGADO, CIENTISTA POLI?TICO Y ANALISTA DE LA ACTUALIDAD, CRISTÓBAL BELLOLIO, HABLA DE CÓMO HA LLEGADO A SER QUIÉN ES Y DESMITIFICA TODOS LOS RUMORES ACERCA DE LA BARBA MEDIA HIPSTER QUE ANDA TRAYENDO.


Texto Rita Cox Fotos Sebastián Utreras

Pertenece a esa nueva, refrescante y escasa fauna de académicos que, aunque cargados de máster, doctorados y harto término en inglés, no se quedan encerrados en las oficinas de sus universidades y cuando salen al mundo no hablan en difícil o, derechamente, no latean. Al contrario. Aunque durante esta entrevista Cristóbal Bellolio – profesor asistente de la Escuela de Gobierno de la Adolfo Ibáñez- no tuvo pudor en citar cien nombres de autores para él imprescindibles  -desconocidos para quien teclea estas páginas-, este abogado y doctor en filosofía política, especializado en las ideas de libertad, teoría política y religión, se las arregla sin mayor esfuerzo para ser entretenido. Lo hace tiñendo sus argumentos de vida real y cercana: desde fútbol (su fuente inagotable), literatura, figuras y trivia pop, cotidianidad y biografía.

Así se le escucha de lunes a viernes como analista en el programa radial La Prueba de ADN, junto a Andrea Arístegui y Gerson del Río. Así se le lee hace diez años en revista Capital, donde puede escribir del súper comentado libro feminista Teoría de King Kong, de la irrupción de los millennials en la escena política nacional, de los beneficios que podría tener eliminar el doblaje de los dibujos animados, y de todo lo que ataje su radar. El hilo conductor es la mirada liberal. Bellolio, ideólogo de Red Liberal, y en 2012 precandidato a la alcaldía de Providencia, tiene en pausa, pero no apagado, el interés de volver a ser un actor político.

De traje a cuadrillé en tonos cafés, camisa de jeans, peinado cuidadísimo y un casco de bicicleta elegido con pinzas llega al café de Pocuro que recomienda  para sentarse frente a la grabadora. Está a unas cuadras de su casa (es vecino de su amigo Hernán Larraín Matte), donde vive con su pareja, la fundadora del emprendimiento de moda Prilov. Juntos debutaron hace unas semanas como padres de una niña que eligieron llamar Roma, como la ciudad que a él le fascina y cuyo nombre antes había tatuado en una de sus piernas.

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CON 24 AÑOS, JHONA BURJACK ES UNO DE LOS MODELOS BRASILEÑOS CON MAYOR ÉXITO A NIVEL MUNDIAL. EN SU INSTAGRAM, DONDE REUNE A MÁS DE 250 MIL SEGUIDORES, MUESTRA SUS TRABAJOS CON MARCAS COMO MOSCHINO, DOLCE & GABBANA, ARMANI Y JEAN PAUL GAULTIER. SU BELLEZA EXCÉNTRICA Y ESPONTANEIDAD LO HACEN DESTACAR EN MÚLTIPLES PASARELAS A NIVEL MUNDIAL Y COPAR PÁGINAS DE REVISTAS COMO GQ, HACHI, LAMPOON, VICTOR MAGAZINE MEN, VOGUE, VULKAN Y WONDERLAND.


Dirección creativa IPC Studio Fotos Maximiliano Jorquera Moda Mauricio Fredes Maquillaje Bernardita Silva Producción Bernardita Braun Asistente Nazareth Bastias


EL POETA, ESCRITOR, POLEMISTA Y FUNDADOR DEL THE CLINIC SE ENCONTRABA DE VISITA, UNA VEZ MÁS EN CUBA, LA MISMA SEMANA EN QUE OBAMA LLEGABA A LA ISLA RETOMANDO UNAS RELACIONES CORTADAS POR MÁS DE 50 AN?OS, Y EN QUE TOCABAN GRATIS EN LA HABANA LOS MISMÍSIMOS ROLLING STONES. UNA DE LAS CARAS MÁS VISIBLES DE LO QUE ELLOS ENTENDÍAN COMO LA DECADENCIA DE OCCIDENTE. FUE EN ESE MOMENTO EN QUE PATRICIO FERNÁNDEZ DESCUBRIÓ QUE EL MUNDO HABÍA CAMBIADO. Y DECIDIÓ ESCRIBIR “CUBA: VIAJE AL FIN DE LA REVOLUCIÓN”, UN EXTRAORDINARIO LIBRO AMOROSO Y TRISTE A LA VEZ. Y ES QUE EN LOS TRES AÑOS EN QUE LO ESCRIBIÓ, FUERON MUCHAS MA?S LAS COSAS QUE CAMBIARON. PARTIENDO POR ÉL. HOY PARECE TOMAR DISTANCIA FRENTE A TODO. Y ABRAZAR LA DUDA.


Texto Pablo Mackenna Fotos Alberto Galán

Toda isla es una posibilidad. Un tablero donde se pueden jugar todas las partidas. Todo viaje es una posibilidad. La concreción del sueño de un mundo nuevo. Pero algo siempre falla. En Viaje al fin de la noche (Louis-Ferdinand Céline), del que Patricio Fernández se presta del título para su última novela, su antihéroe deambula por un mundo resquebrajado siempre al borde del abismo; en El señor de las moscas de Golding o la misma La tempestad de Shakespeare ya veremos en qué se transforman un grupo de niños o adultos liberados de ataduras frente a sus peores demonios en ese tablero ajustado. Cuba fue un sueño colectivo. Qué duda cabe. El sueño imposible de un puñado de hombres que luego fue el sueño de una isla y el de un continente. Pero Cuba es Cuba. Música y caña, ron y mujeres. Patricio Fernández viaja unas 15 veces a Cuba en los últimos 25 años (entre 10 y 20 me dirá para horror de mis matemáticas) para ser testigo del fin de este sueño, uno que la verdad nunca cuajó, que tuvo mucho de trampa y subsidio, del amoroso y del técnico. Pero viaja también a descubrir qué sostiene la sonrisa de ese pueblo, cómo se vive con las alitas cortadas, el corazón henchido, y un amor propio inversamente proporcional a sus expectativas en el futuro.

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CON EL ESTILO DIRECTO QUE LO CARACTERIZA COMO COMENTARISTA, WALDEMAR MÉNDEZ CONFIESA QUE EXISTE UNA GUERRA FRÍA ENTRE EL PERIODISTA Y EL EX FUTBOLISTA. Y CON LA ECUANIMIDAD QUE TAMBIÉN ES SELLO SUYO, OPINA QUE ES COMPRENSIBLE QUE UN JUGADOR QUE VIENE DE UN MEDIO DE POCA CULTURA, SE PONGA SOBERBIO SI DE REPENTE SE ENCUENTRA CON 15 MILLONES DE EUROS POR AÑO. «PERO INDEPENDIENTE DE ESO -CONCLUYE- PARA MÍ SON TIPOS QUE LE HAN GANADO A LA VIDA».


Texto Manuela Jobet Fotos Sebastián Utreras

En un juego donde simular es un arte, donde el encargado de impartir justicia no siempre lo hace en forma “ciega”, en el que la línea entre tener carisma y ser divo se cruza permanentemente, y donde al talentoso se lo exime del trabajo duro, encontrar a alguien honesto, justo, humilde y trabajador es una refrescante novedad.

Waldemar Méndez (47) lleva 25 años en Chile. Llegó a los 17 a perseguir su carrera de arquero en un medio menos competitivo que el argentino. Su estatura no le iba a permitir ser un portero destacado, pero “en lo futbolístico no me arrepiento de nada de lo que hice. Fui súper serio, profesional y desarrollé una carrera en relación a mis capacidades, tampoco tenía para mucho más”. Es así como siempre pensó en su vida después del fútbol, una en la que no viviría a expensas de lo que una carrera exitosa y prolongada en Europa puede costear. Se capacitó para ser un comentarista deportivo sin tener las anchas espaldas de alguien con más nombre. Y su estilo directo, su análisis justo y su poco afán por los reflectores lo posicionan hoy como uno de los mejores del medio.

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A LOS 8 AÑOS YA TENÍA CLARO QUE QUERÍA SER DIRECTOR DE ORQUESTA. EN TERCERO MEDIO DEBIÓ DEJAR EL COLEGIO PORQUE ERA INCOMPATIBLE CON ESTA PASIÓN. “EMOCIONALMENTE FUE DIFÍCIL, LA MÚSICA TE PIDE EXCLUSIVIDAD, ES MUY CELOSA”, CONFIESA. PERO VALIÓ LA PENA, HOY ES DIRECTOR ASISTENTE DE LA FILARMÓNICA DE LOS ÁNGELES, LOGRO QUE SOLO UN CHILENO HABÍA ALCANZADO: EL MAESTRO JUAN PABLO IZQUIERDO EN LA FILARMÓNICA DE NUEVA YORK, EN LOS TIEMPOS EN QUE SU DIRECTOR ERA LEONARD BERNSTEIN.


Texto Manuela Jobet Fotos Josefina Pérez y Juan Millán

Cuando Paolo Bortolameolli (35) habla de música clásica, lo hace con pasión, una pasión que se nota incluso a través de la cámara de Skype que nos conecta. Gesticula, pronuncia cada letra con exactitud y se detiene también cuando reflexiona sobre los misterios de este arte tan lejano para algunos. Tal como si estuviera en el podio dirigiendo a una orquesta, batuta en mano.

Creció en una familia en la que las artes siempre fueron parte de la cotidianeidad. En su casa se leía mucho, iban a museos, al teatro, pero la música siempre sonaba de fondo. Unas veces envasada, otras saliendo del piano en el que aprendió a tocar, y en el que años antes lo había hecho su abuelo, quien le transmitó esta pasión. “Empecé con clases particulares a los 14 años. Después entré a estudiar al Conservatorio y estudié también Dirección de Orquesta en la Universidad de Chile. Después me seguí formando en Yale y en el Peabody Institute en Estados Unidos. Siempre fui un loco por la música, escuchaba todo el día. Mis mesadas las gastaba en la Feria del Disco y todos los viernes iba a escuchar a la Sinfónica, sin importarme lo que tocaran. La obsesión por la música me formó mucho”. A los 8 años fue a su primer concierto. Ahí, después de escuchar en vivo la Quinta de Beethoven y conocer al director de esa orquesta, decidió que era eso a lo que quería dedicarse. “Siempre he pensado que todos los seres humanos tenemos talentos, el punto es encontrarlos. Lamentablemente algunos no tienen esa dicha, y hay otros que los descubren de mayores. Yo me siento muy afortunado de haberme cruzado a los 8 años con lo que me tocaba las fibras más íntimas”.

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