Fotos Augusto Carneiro Moda Lu Lima Pelo Carol Almeira Prada
SAO PAULO, BRASIL


Se trata de una zona crucial para todo look, pero que por su difícil solución a menudo no es abordada como área de interés sino como resultado azaroso de otros factores. La zona media es todo lo que ocurre entre el ombligo y el tiro del pantalón: la conjugación de texturas, cortes, diferentes largos y accesorios.


Fotos Max Jorquera Styling Mauricio Fredes


OJOS BIEN CERRADOS

Fotos Augusto Carneiro Styling Lu Lima Pelo y Maquillaje Carol Almeida 
SAÕ PAULO, BRASIL



Fotos Max Jorquera Styling Mauricio Fredes

Desde los highlands escoceses a la escena punk londinense, los hipsters de brooklyn y el mundo entero, el plaid es uno de los diseños textiles más exitosos e imperecederos de la historia.
Cargado de significado y orgullo para algunos, para otros es simplemente un acierto de estilo atemporal que se reinventa en cuanto a tamaño, color y uso.

 


La anti-moda está de moda

INDEPENDIENTE DEL GRADO DE INVOLUCRAMIENTO QUE SE TENGA CON LA INDUSTRIA DE LA MODA, SEGUIR SU EVOLUCIÓN ES UNIVERSALMENTE FASCINANTE. DESDE LA COMPRA, VENTA Y FUSIÓN DE CIERTAS MARCAS, AL NACIMIENTO Y MUERTE DE OTRAS, ES UNA INDUSTRIA EN ETERNA REINVENCIÓN, POR LO TANTO CAPAZ DE ENTRETENER A CUALQUIERA; ESTÉTICA, SOCIOLÓGICA, COMERCIAL Y ESTRATÉGICAMENTE.


Texto Richard Sharman  Foto Vetements_official

Basado en París, Vetements (pronunciado Vet-Mahn, que en francés simplemente significa “ropa”) es un colectivo de seis diseñadores anónimos congregados en torno a un sentimiento común de rebelión contra el ciclo de reinvención forzada de la moda tradicional. Lo que esto significa es que en lugar de adherirse a la producción estacional de cuatro colecciones, se centran en la creación de piezas con valor y atractivo propio, desasociables y atemporales entre sí. Bajo el mando de Demna Gvasalia, actual Director Creativo de Balenciaga (único miembro no anónimo), el colectivo no ha tardado en dar de qué hablar. De sus cinco miembros restantes, se cree que son todos diseñadores de la prestigiosa Royal Academy of Fine Arts de Antwerp, Bélgica, y que tienen o tuvieron importantes cargos creativos en marcas como Maison Margiela, Louis Vuitton, Balenciaga y Celine, mismo motivo por el cual es probable que quieran mantener su anonimato: la revolución viene desde adentro.

La primera colección de Vetements se lanzó en 2014, ocasión en la que Gvasalia aseguró que la manera en que el colectivo trabaja es absolutamente intuitiva, agregando que cada pieza se concibe de forma individual, con un desarrollo intencionadamente fugaz. “Si nos demoramos más de lo debido, desechamos la idea porque contradice la esencia del proyecto”. Un año más tarde, lanzaron su segunda colección ante la mirada expectante de la industria, sorprendida y enigmatizada por el hermetismo creativo que le rodeó. En 2015, Vetements materializó la trascendental importancia que tiene la vida real y cotidiana como fuente inagotable de inspiración creativa, utilizando la calle como referente medular y además poniendo en valor la manera real en que la ropa nace, muere y resucita. Toda esta colección celebraba a la perfección “lo fácil” y “lo auténtico”, no mediante esfuerzos trillados, sino con una acuciosa investigación en torno a la relación morfológica, sensorial e intelectual de la persona común y corriente con su vestimenta. Recursos ya explorados por otras marcas fueron empujados a la perfección, haciendo de las piezas más sencillas toda una obra de insospechada ingeniería. “A respect for real life” fue como Vogue la definió, haciendo entrever que de una u otra forma, Vetements había descifrado una pieza clave de la dirección evolutiva de la industria.

En este mismo contexto fue que nació, inesperadamente, una de las piezas que mejor explica la propuesta de Vetements, y que rápidamente se convertiría en el objeto más cotizado del verano europeo: la polera amarilla DHL. El 1 de octubre 2015, un modelo abrió la pasarela de Vetements en la semana de la moda de París, vestido con un par de pantalones brillantes, bototos Dr. Martens y una polera amarilla con el icónico logo de DHL, la multinacional de logística y distribución más grande del mundo. La semana siguiente, la pieza salió a la venta por 185 libras y al cabo de unas horas estaba completamente agotada. En seguida, la polera DHL se apoderó de las redes sociales, como también de las portadas de decenas de publicaciones impresas de moda y cultura internacional, suscitando toda clase de comentarios escépticos al respecto, entre ellos el titular del diario inglés Daily Mail que preguntaba: “Would you pay £185 for this shirt?”.

Con sólo unas pocas colecciones, lo que Vetements volvió a poner de moda fue, paradójicamente, la anti-moda: Una especie de caballo de Troya que viene a hackear a su propia industria desde adentro. ¿Un desfile de moda dedicado a la anti-moda? Así es. Después de todo, la contradicción es definitivamente un derecho fundamental, particularmente en la moda, que tiene la inusual habilidad de tomar incluso su más acérrimo opositor y hacerlo propio. El punk, sin ir más lejos, fue justamente un movimiento anti modal, anti sistemático, y en fin, anti todo, prontamente transformado, sin embargo, en una de las modas más impercederas de la historia, al igual que ocurriría más tarde con el grunge y más recientemente el normecore.

Muchos se preguntan si lo de Vetements es subversividad y desacato o simplemente burla, pero no hay respuestas oficiales al respecto. Al igual que lo hicieron Duchamp en 1917 con su Urinario, o Warhol con sus Cajas Brillo en 1964, Vetements parece entender que el éxito e impacto de su propuesta yace en su capacidad de provocación interna y externa, que en caso de ser exitosa podría catapultar al colectivo y transformarlo en el próximo gran movimiento cultural de este siglo.



CONCEPCIÓN COCHRANE BLAQUIER ES LA JETSÉTICA DISEÑADORA ARGENTINO-BRASILEÑA, HIJA DE DOLORES BLAQUIER Y LAIR COCHRANE, CUYO ESTILO PERSONAL Y DESLENGUADA SINCERIDAD LA HAN TRANSFORMADO EN UNA PODEROSA MARCA DE MÉRITO PROPIO DEL OTRO LADO DE LA CORDILLERA.


dirección creativa y producción IPC STUDIO fotos InÉs García Baltar maquillaje Sofia Rubinstein para Shoot Management pelo Walter Pampin para Estudio ID con productos Alfaparf Milano producción Rochi Garcia Torres para Civiles Network texto RICHARD SHARMAN agradecimientos hotel ALVEAR PALACE

Son las 12:00 pm de un día viernes en la ciudad de Buenos Aires, que vestida de jacinto para recibir la primavera, nunca fue menos furiosa. Desde la suite presidencial del Hotel Alvear Palace se ven las copas de los jacarandá en flor por toda Recoleta mientras los porteños entran y salen de las heladerías y cafés seis pisos más abajo, como de costumbre.

La noche anterior se inauguró el Roof Bar Alvear en lo que alguna vez fue la terraza del Hotel y donde, hace 3 años, nuestra entrevistada fue la primera y última persona en usar el espacio para celebrar su cumpleaños #30, un regalo del nieto de los dueños del icónico hotel, Saúl Sacca, para su amiga. Mientras esperamos, uno de los anfitriones del Alvear nos advierte que cree haberla visto hasta tarde en el evento, por lo que eso podría explicar su atraso.

Excéntrica, estrafalaria, y de una vitalidad galopante, mientras esperamos su llegada el equipo de producción nos advierte entre cuchicheos acerca de sus looks, su ropa y sus horarios. Momentos más tarde anuncian su llegada desde el primer piso, señalando que efectivamente viene cargada: trae dos enormes maletas de vestidos y accesorios, muchos de su propia autoría. La antecede un ronco vozarrón de tonada porteña y el sonido de los tacos más altos que haya visto la humanidad. Se abre la puerta y entra a paso decidido saludando a todo el mundo como si nos conociera de siempre y esta fuese su casa. Anteojos oscuros, jeans negros rajados y camisa blanca: su tenida típica y sus colores favoritos.

Su piel trae el bronceado de Mustique, de donde llegó hace un par de días, y por su sangre corren Brasil y Argentina con la misma fuerza. Eso sí, lo canchera lo trae por ambos lados; es una persona rítmica e histriónica que claramente sabe lo que quiere y cómo conseguirlo.

EL DESEMPAQUE

Concepción rápidamente se disculpa por la demora y comenzamos a desempacar su artillería. Cual Mary Poppins, sus maletas desenfundan decenas de vestidos de cola larga, chaquetas militares, pantalones vinílicos, sombreros de copa y platafórmicos zapatos de hasta 25 centímetros de alto los cuales, por cierto, no transa. “El único momento en que no uso zapatos altos, es para viajar”, confiesa con resignación. A propósito de viajes, el constante movimiento es algo que la caracteriza y que se ve plasmado en cada una de sus creaciones, tanto para su homónima marca propia, “By Concepción”, como para sus colaboraciones con importantes marcas internacionales. Desde Mónaco, donde es amiga de Pierre Casiraghi, a Grecia, donde es una más del clan Niarchos, y Nueva York, donde acaba de atender el matrimonio de su prima Nieves Zuberbühler con Julio Santo Domingo, la diseñadora porteña se mueve alrededor del mundo de fiesta en fiesta, coleccionando ropa única que suma a su eterna colección. Nos encontramos frente a una exótica mezcla latinoamericana de Iris Apfel y María Antonieta.

LOS JACARANDÁ ESTÁN A TOPE, ¿NO TE PARECE?

¿Buenos Aires te representa como ciudad?

Esta es mi casa, y en algún momento la elegí para instalarme y vivir. Tengo mucho de porteña, pero mi padre es brasileño, así que mi otra mitad está en Sao Paulo y Río, que me fascinan. Nací un lunes de carnaval, por lo que definitivamente soy una chica tropical, aunque me considero por sobre todo, una ciudadana del mundo. Eso sí, los jacarandá en Buenos Aires están a tope, ¿no te parece?

¿Lo que más te gusta es viajar?

Ríe, nos mira por sobre sus anteojos oscuros y dice: “Lo que a mí más me gusta, es pasarlo bien. Siento que nuestro paso por este mundo es tan efímero que intento hacer lo que me gusta y maximizar mi plenitud. Eso es algo re argentino: la “culpa cero”, no creo en el goce culposo. Siempre que pueda despertarme en la mañana y vivir en esplendor multisensorial, lo haré. Por eso viajo siempre que puedo, y tengo amigos en todos lados. Necesito movimiento para inspirarme.

Le preguntamos por la fiesta de anoche y confiesa que no fue. Le decimos que alguien dijo haberla visto, pero nos dice que se quedó preparando su ropa para la sesión. “Some things never change”, dice mirando sus maletas. “Crecí disfrazándome, metida entre baúles llenos de polillas, y voilá: mírenme un par de décadas más tarde. Soy capaz de pasarme horas frente al espejo disfrazándome para salir. Horas” reitera.

¿Dress to express or impress?

“BOTH”, responde sin titubear mirando al horizonte. “To express, sí, but if you impress, cuánto mejor”, agrega entre los anglicismos que tanto la caracterizan. “Para mí la moda es “lo que a uno le queda bien”. Cada cual tiene que estar cómodo cuando se mira al espejo, porque esa comodidad se transmite a quien te mira.

¿Provocación o complacencia?

Ninguno. No estoy pensando en el otro a la hora de vestirme, ni me importa mucho el efecto que mi ropa tenga sobre los demás. Si te gusta bien, si no… también. El goce de vestirme es mío.

¿Tu fijación por la moda, de dónde viene?

Probablemente de mi abuela. Somos una familia muy grande, de muchas mujeres. Mi madre Dolores tiene 7 hermanas, por cierto todas divinas. Mi abuela, Malena Nelson de Blaquier, quien está ad portas de los 100 años, siempre rompió esquemas y jamás le importó el qué dirán sino lo que ella sentía acerca de sí misma. Quedó viuda muy joven, y en vez de hacer el tradicional luto cerrado de no sé cuánto tiempo, rápidamente se emparejó con un tipo 20 años menor que ella, el mejor amigo de su hijo. Siempre marcó tendencias, y de seguro fue la primera it-girl de Argentina, antes que existiera el término. Mi abuelo, su marido, murió en el triángulo de las Bermudas; fue a Estados Unidos a comprar un avión, y a la vuelta desapareció. Es una historia muy trágica pero muy romántica: mi abuela se compró una casa en Nicaragua, desde donde se dedicó a buscarlo por más de un año.

Vienes de una familia muy importante en Argentina, con un legado muy fuerte a cuestas. ¿Has construido sobre ese legado, o te has alejado de él?

De todas maneras he construido sobre él. Creo que, sin quererlo, repito muchas cosas de mis antepasados, tanto lo bueno como lo malo. De todas formas agradezco mucho lo que me han dado y espero saber quedarme con lo bueno y aprender de lo malo.

Tu nombre, ¿te identifica?

Muchísimo. No tener personalidad con un nombre como Concepción, es imposible. Nunca hubo otra en el colegio ni en la universidad. Siempre fui la única, y eso inevitablemente te marca. Además es un nombre de importancia familiar. Le rinde tributo a la finca de mi familia materna, “La Concepción”, donde además fui concebida. Es un lugar muy importante para mi familia, y por ahí han pasado un sinfín de personajes incluyendo la Princesa Benedicta de Dinamarca, el Maharajá de Jaipur, los Kennedy, Henry Ford, Nelson Rockefeller y el Príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la Reina de Inglaterra.

¿Es cierto que tu abuela tuvo un romance con el Príncipe de Edimburgo?

Si acaso es cierto o no, sólo lo sabrán ellos. Es una de las muchas historias que guardará por siempre la finca.

Por parte de tu padre estás emparentada con el Almirante Lord Cochrane, quien lideró la independencia de Chile, Perú y Argentina junto a San Martín y O’Higgins. 

Así es, ese es otro personaje fascinante de mis antepasados, un prócer de origen escocés que incluso está enterrado en Westminster Abbey. La suya es una historia que vale la pena leer, ¡qué vida!

Terminando maquillaje y pelo pasamos a la habitación, donde está desplegada una milésima parte de su clóset, que aun así ocupa la mayor parte del espacio. Concepción comienza su ritual de vestimenta, que no deja de recordarnos a Kirsten Dunst en María Antonieta de Sofía Coppola. Cada vestido que saca evidencia su talento como diseñadora y el estilo maximalista por el cual se ha hecho conocida en Argentina. Aquí no sólo hay aristocracia, sino también meritocracia.

“No soporto el minimalismo”, dice mientras se agrega un quinto cinturón a la cintura y le abrocha una rosa a su insigne galera de 1800, destartalada y quién sabe con cuántas historias a cuestas. “Necesito todos mis accesorios para irlos probando y viendo con qué me siento más cómoda. Es un arte basado en la intuición. Hay días que prefiero una cosa, otros que prefiero otra”.

Alrededor de 20 cinturones de cuero con tachas variadas, dos pares de pantalones de látex que compró en un “sex shop re cheto” en Nueva York, ocho sombreros de distintos estilos, un tocado ceremonial indio, una tiara dorada, una variedad de arneses y hasta una fusta trenzada, son todas parte de su kit de viaje. Cada postura toma su tiempo, y Concepción es estricta en respetarlo. “Soy fanática irremediable de la ropa. Viajo siempre con 5 maletas, las cuales me demoro una semana o más en armar, me da igual pagar el sobrepeso, lo vale. No tolero que me apuren o opinen sobre mi equipaje. Viajar liviano, simplemente no es lo mío. A la hora de comprar, no tengo la adrenalina con la marca o la etiqueta. Me fascinan los mercados, las ventas de garaje. Soy fanática de lo único, del regateo y del hallazgo”.

Además de su atelier de alta costura donde atiende pedidos del mundo entero, últimamente se ha dedicado a hacer colecciones cápsula para distintas marcas. “Hice Prüne, Converse, De la Ostia, Rueda y una marca de anteojos italianos. Espero prontamente estar haciendo cosas para Chile, me encantaría trabajar para marcas y tiendas departamentales del otro lado de la cordillera”.

Trabajaste también en televisión. ¿Qué te pareció eso?

Hice Lucky Ladies, que me divirtió mucho. También fui jurado de una especie de Argentina’s got Talent, que fue toda una experiencia. Me encanta la TV. La gente me preguntaba con horror por qué haría esto, pero para mí la vida se trata de las historias que uno recolecta. Digo que sí a todo, porque prefiero hacer las cosas y equivocarme a no hacerlas.

Se prepara para las primeras fotos, sellando el look con unos anteojos oscuros, sin los cuales se rehúsa a ser fotografiada. Mientras se ajusta la galera, habla de Daphne Guiness y los Rolling Stones como sus referentes estéticos, además de su manía por usar perfumes de hombre. “Me gusta oler a macho”, dice riendo. Da un par de aplausos y se declara lista para comenzar. Pese a que le pedimos no subir fotos a su cuenta de Instagram, fiel a su personaje desobedece y sube no uno sino cuatro previews a su cuenta, que en segundos se llenan de likes y comentarios, entre los cuales destaca uno particularmente acertado:

¡Diosa!  ¡Nuestra Lady Gaga porteña!


foto Javier Álvarez  producción Mauricio Fredes y Nazareth Bastías pelo y Maquillaje Fernanda Acuña agradecimientos Hotel Isla Seca, Zapallar


Foto R.O.O.R   Producción Mauricio Fredes

 El lino es la primera fibra vegetal utilizada por la industria textil, remontándose a tiempos faraónicos. Debe utilizarse en combinación con otros textiles para evitar el “look crucero”, entendiendo su mayor debilidad: las arrugas. Cuando más se luce es al contrastarse con otros géneros que evidencian su singular textura.



dirección creativa y producción IPC STUDIO fotos ROCÍO AGUIRRE moda MARI MACKENNA Y GERRI KIMBER revocadora RAYEN PALACIOS maquillaje ROSARIO CARVALLO

Josefina Cisternas no se pierde entre el montón. En ningún montón. Dentro de las modelos no es una más, sino que tiene un look distintivo que oscila entre belleza, inocencia y misterio, y comparada con otras jóvenes de su edad (23), parece tener bastante clara la película, con un disco y un emprendimiento a punto de salir del horno. A los 15 años ganó Elite Model, pero mucho antes, a los seis, se instaló junto a su familia en Estados Unidos, donde siempre estuvo rodeada de un potente ambiente musical. Hoy está del todo instalada en Chile, mientras que su familia sigue en Estados Unidos. “¿Desde cuándo cantas?  Le preguntamos entre tomas, a lo que responde, en tono de pregunta: “Desde siempre”. Socráticamente, le pedimos que nos cante algo, y en lugar del típico ‘ay no, que plancha’ sonríe y rápidamente entona “Rolling in the Deep” de la sufrida pero brillante británica, Adele. Tal como sospechábamos, su voz tampoco se pierde en el montón: dulce, pero con dejos de picardía. Le preguntamos si el disco de seis canciones en el que ha estado trabajando se asemeja a la sufrida Adele, y rápidamente aclara que no. “Es mucho más Ellie Goulding. Electropop”. Para dejarnos en claro que no estamos frente a una Adele, cierra los ojos y entona “Habits” de Tove Lo. Nadie la interrumpe sino hasta que termina, y por supuesto saca aplausos.