NON STOP

ESTUDIÓ ARQUITECTURA, Y DURANTE AÑOS SE DEDICÓ AL MERCADO DE LA MODA COMO UNO DE LOS CREADORES DE LA MARCA SPALDING, QUE POR UN BUEN TIEMPO FUE UN ÉXITO EN CHILE Y EL EXTRANJERO, Y LUEGO LO DEJÓ EN LA CALLE. LEJOS DE DEJARSE ABATIR, SE RENOVÓ A SÍ MISMO. Y, CONVENCIDO DE SUS TALENTOS, CONSTRUYÓ UNA CARRERA EN EL MUNDO DEL INTERIORISMO DONDE HOY ES UNO DE LOS PROFESIONALES MÁS DESTACADOS DE CHILE.


A todos nos gusta la sensación de disfrutar de un rico hotel. Y de hecho, es común escuchar que para muchos, uno de sus sueños es vivir en uno. Sergio Echeverría, en cambio, sueña con cómo convertir, para otros, esta experiencia en una inolvidable. Cuál es la mejor manera de presentar los dormitorios.

Dónde tienen que estar ubicadas las cocinas. Cómo tiene que ser la iluminación e, incluso, cuáles deben ser los tapices y los colores que se tienen que usar en los sectores del restorán y las áreas comunes. Arquitecto de profesión, Echeverría comenzó su carrera profesional alejado de los planos y en 1986 creó –junto a un grupo de socios- Spalding, la icónica marca de ropa chilena que causó furor en la década de los noventa. Con ella se arriesgó a usar nuevas telas e impuso el uso del color y de texturas en un tímido, en ese entonces, mercado nacional. Llegaron a tener 15 tiendas repartidas en Chile, Uruguay y Bolivia, pero después de algunos años, y con la llegada del retail, el sueño de vestir a los chilenos, se acabó.

Dedicado hace ya más de 10 años al interiorismo, Sergio Echeverría ha sido el cerebro detrás de emblemáticos proyectos hoteleros de Santiago, como el Ritz-Carlton y el Hotel W, donde además estuvo a cargo de la conceptualización del espacio del restorán Km0. Fue mientras trabajaba en el hotel ubicado en Isidora Goyenechea que forjó parte de su exitosa carrera actual. Conocer a su ahora amigo Tony Chi, interiorista chino radicado en Nueva York que lo asesoró en el proyecto, fue en parte lo que le permitió -según cuenta- desarrollarse sólidamente en el mercado hotelero a nivel regional. “Aunque formalmente no trabajamos juntos, hasta el día de hoy tenemos un sistema que es bien interesante: él me ayuda en los conceptos, en lo que es un genio, y yo lo asesoro en la decoración, donde es más tímido”, explica.

Hoy en día, Sergio está a full. Desde hace un buen tiempo que prácticamente se lo pasa arriba de un avión: una vez al mes viaja a Buenos Aires, Bogotá y Lima, además de visitar, cada vez que puede, la oficina de Tony en Nueva York, tener París como un destino imperdible dos veces al año y visitar China por lo menos una vez. En unos meses más entregará el nuevo hotel NH ubicado en pleno Casa Costanera, donde también está trabajando en el concepto del sector de restoranes que abrirán en 2018. Pero su trabajo no se limita sólo al mercado nacional.

Hace sólo unos meses terminó la renovación del clásico Hotel Alvear de Buenos Aires y actualmente prepara -junto a su equipo- varios otros proyectos en Latinoamérica, como las nuevas residencias de lujo con servicio de amenities del hotel Alvear, ubicadas en pleno Puerto Madero, en el edificio más alto de la capital argentina; un Grand Hyatt en Colombia y la remodelación del Westin de Lima, proyecto que entregó hace siete años y que ahora le encargaron renovar.

Acabas de terminar el interiorismo del nuevo Alvear. ¿Cómo fue armar ese proyecto?
Quedó súper bien, pero fue un proceso agotador. Trabajamos durante cinco años, en los que nos tocó lidiar con toda la crisis económica de Argentina. Como no se podía importar nada, era súper complicado conseguir los muebles y los materiales para dar con el concepto que queríamos, porque tuvimos que buscar que se hiciera casi todo en la industria local. Si bien el producto argentino es muy bueno, como el mercado estaba cerrado era todo súper caro y, por ejemplo, el señor que hacía sillas estaba cobrando el doble de lo que se cobraba en un tiempo normal. Cuando ya estábamos a punto de inaugurar, con la llegada del gobierno de Macri, se abrió un poco el mercado y pudimos importar las últimas cosas que faltaban. Fue complejo, pero resultó un proyecto tremendo de bueno.

¿El concepto lo creas según cada ciudad?
Una de las razones por las que nos eligen como oficina para hacer proyectos en Latinoamérica es, justamente, porque al trabajar con diseñadores latinos se logra rescatar un poco más el carácter de cada lugar. Obviamente, si estoy haciendo el Hyatt en Colombia, debe ser un hotel que también podría estar en Estados Unidos, pero tiene que tener la identidad de uno latinoamericano. Hace diez años, todos estos proyectos los hacían oficinas norteamericanas y si ibas al Hyatt de Santiago o al de Bogotá, veías lo mismo. En Buenos Aires, Lima, o cualquier otro destino, hay una serie de cosas que son características de la ciudad y parte de nuestra tarea es ser capaces de lograr que eso se note en el hotel. Por ejemplo, en el Westin de Lima -que para mí es uno de los proyectos más importantes que he hecho, por su tamaño y calidad- realmente sientes y ves materiales propios de ese país. Todo es un poco más rústico y tiene mucho color, porque Perú es así.

Eres arquitecto de profesión. ¿Cómo pasaste de la arquitectura al interiorismo?
No sé si la profesión que elegí me gustaba realmente. Imagínate que cuando estaba en el colegio, mi duda era estudiar ingeniería o arquitectura, que deben ser de las cosas más distintas que existen. Me titulé el 85 y cuando salí de la universidad, trabajé un año completo en una oficina de arquitectos, con un primo mío, José Domingo Peñafiel. Pero lo pasé pésimo. En esa época no existía la computación, todo se dibujaba a mano y mi trabajo como recién egresado consistía en corregir planos. La verdad es que no me proyecté en eso, no me entusiasmó para nada.

Incluso, te diría que sufrí un poquito de depresión de ir todas las mañanas a trabajar. Ese año se me dio la posibilidad de abrir Spalding y me di cuenta que me encantaba el área comercial. Creo que la hotelería está más cerca de eso, porque estás diseñando algo que tiene que vender. El hotel tiene que ser exitoso, porque si no lo es, significa que mi diseño no funciona.

Fuiste uno de los fundadores de una marca bastante emblemática, que en un minuto fue todo un éxito, pero terminó cerrando después de casi 15 años.
Y esa fue una experiencia fascinante, pese a que haya terminado mal. En la tienda yo estaba a cargo del desarrollo de productos, lo que fue bastante entretenido, porque en esa época no había mucha oferta de moda en Chile. No había importaciones, el mercado era súper cerrado. Para que te hagas una idea, a nosotros la ropa nos las hacía Saville Row, que en ese tiempo era una de las fábricas más importantes del país. Yo viajaba a comprar las telas y la Francisca Sutil, que era nuestra especie de agente en Nueva York, se encargaba de embarcarlas y mandarlas a Chile. Era una cuestión súper artesanal pero muy entretenida. Spalding fue una marca que introdujo el color al clóset de los chilenos y generó un cambio en la idea de cómo había que vestirse. Nunca vendimos el traje gris con las camisas blancas. Y por eso en un momento fue tan exitosa.

 

Mirándolo con distancia, ¿por qué crees que no funcionó?
Creo que fue porque cambió mucho el mercado. Abrimos la tienda en 1986 y llegamos a tener 15 locales en todo Chile, La Paz y Montevideo, pero en los últimos años -para poder fabricar lo que queríamos- teníamos que crecer mucho en volumen, y no estábamos preparados. Cuando se abrió el mercado, todo se empezó a traer de China y de la India, entonces si antes estábamos acostumbrados a hacer 100 camisas, ahora teníamos que hacer 500 para tener un precio competitivo. La verdad es que fue una locura, pero nos tiramos a hacerlo y al final no resultó. Me pasó la típica estupidez de cuando crees que algo va a salir adelante, pero no pasa. De hecho, mi mamá me regaló una plata cuando me casé y yo, en vez de invertirla o comprar cualquier otra cosa, la metí en esta última etapa. Así lo hicimos todos los socios. Yo era bien joven, tenía alrededor de 30 años, y estaba recién casado. Cuando cerramos me quedé en la calle. Con mi mujer no teníamos ni un solo peso.

Me imagino que esa experiencia, además de difícil, debe haberte formado.
Totalmente. Cuando fracasas en un proyecto tan importante, al que le pusiste tantas ganas, es súper fuerte, pero te enseña a ser capaz de partir de nuevo. Te enseña a no aferrarte a las cosas. Creo que si hubiera seguido en Spalding tendría una vida diferente, vería las cosas de otra manera. Y a lo mejor nunca hubiera llegado a hacer lo que me gusta hacer hoy día. De hecho, fue esa misma experiencia la que me llevó a dedicarme a lo que hago ahora. Como las tiendas eran conocidas por ser súper lindas, cuando cerramos nos llamaron a mí y a Max Cummins –que era mi socio- para encargarnos las vitrinas de Almacenes París y Falabella. Hicimos un tiempo algo de eso, pero era matador.

Después participamos de una casa de decoración y montamos un clóset que fue un éxito. Así partió nuestro segundo oficio y me metí en el interiorismo. Con Max trabajamos cerca de 10 años juntos y después de hacer el Ritz Carlton, que fue el primer hotel que hice, separamos las oficinas.

¿Qué elementos sientes que son esenciales en los proyectos de interiorismo que haces?
Los proyectos se dividen en dos etapas: la primera, es armar el concepto y el layout básico de cómo funciona un hotel; y la segunda, es decorarlo. Para mí, la conceptualización de los espacios es lejos lo más importante. Yo podría no hacer la decoración y quedarme tranquilo, pero siento que si no hago la primera etapa, me arriesgo a que el hotel pueda ser un desastre. Si la cocina, la entrada o el bar están donde no deberían, los hoteles no funcionan. Lo mismo pasa con las habitaciones.

Nunca tomaría un proyecto solamente de decoración porque no tengo valor agregado en eso. Puedo decorar bonito, pero eso es una cuestión de gustos. En mi oficina sólo trabajo con arquitectos, ya que por formación son capaces de entender la espacialidad, cosa que un decorador no necesariamente entiende. Cuando trabajo busco que cada lugar sea una sorpresa. Cuando vas al hotel W, por ejemplo, entras a la recepción y ya te sientes en un lugar especial. Creo que los proyectos tienen que producir magia. Y para producirla, cada lugar debe tener su propia onda.

¿En estos años ha cambiado mucho el gusto de los chilenos? 
Te diría que el chileno hoy día sabe mucho más que antes. Ahora, además, hay una nueva oferta en Santiago de muebles, tapices y materiales que, si bien no es la mejor, es bastante buena. El desarrollo de las galerías de arte también ha influido en su gusto. Hace unos años, ese mercado estaba limitado sólo a gente con mucha plata, pero hoy día es asequible y bastante más masivo. Actualmente, mucha gente joven tiene arte en su casa y pueden tener pocos muebles, pero son muebles bonitos. La iluminación también es un ítem que los chilenos hoy día entienden.

Antes los arquitectos chilenos hacían los cielos de loza y después no tenías cómo ponerle focos, pero ahora la gente quiere contar con un iluminador cuando se construye una casa. Eso sí, el uso del color sigue siendo algo poco común y a la gente le sigue costando harto usarlo. A mí, en cambio, me encanta. Tengo dos manías que vienen de la época en la que trabajé en moda: el uso de buenas texturas y tapices, y crear ambientes coloridos.

¿Disfrutas de la misma manera un espacio hecho para ti que un espacio pensado para otros?
Los espacios para mí generalmente los disfruto poco, porque prefiero vivirlos como algo en constante cambio. Por ejemplo, como me encanta el arte, cuando llega un cuadro nuevo a mi casa, si hay que buscarle lugar, se saca otro. Más que por el espacio, me gusta por las cosas que están ahí. Y aunque es entretenida, no pretende ser un proyecto de diseño.

En cambio, disfruto enormemente los espacios que hago para terceros. Acabo de inaugurar el restorán Karai en el W y realmente gozo al sentarme ahí y ver cómo la gente lo disfruta. Siento que cuando los restoranes y los hoteles tienen un buen diseño, la gente está contenta. Cuando uno logra que las personas lo disfruten y que el espacio tenga movimiento y vida, es porque el proyecto resultó un éxito.

 


SIEN ESTUDIO

EL GUSTO POR LA COMIDA Y EN UN ESPACIO BONITO Y AGRADABLE, HAN HECHO DE LAS COCINAS EL LUGAR MAS IMPORTANTE DE LA CASA. CUMPLE MULTIFUNCIONES EN 360 GRADOS, PERMITE UNA EXPERIENCIA Y USO ÚNICO DEL COCINAR Y COMPARTIR UNA COMIDA O AMBIENTE SOCIAL. HOY ES EL ALMA DE LA CASA, ES EL NUEVO LIVING , YA NO SOLO ESTA RELACIONADA AL COCINAR , SINO AL TENER MAS INSTANCIAS DE OCIO, CONVERSACIONES, FIESTAS Y TRABAJO.


Sien Estudio es una firma de diseño y mobiliario vanguardista, especializada en el desarrollo y fabricación de muebles utilizando componentes de alta calidad, con especial atención en los detalles, finas terminaciones y funcionalidad, pero sobre todo, con un gran valor estético que se enmarca dentro de la corriente minimalista.

Le preguntamos a Javier Ramírez, dueño de Sien Estudio, algunos tips de las cocinas de hoy.

¿Qué es para ti una buena cocina, tu cocina ideal ?

• abierta al living y comedor.
• muy luminosa.
• todos los artefactos escondidos, panelables.
• con presencia de madera natural.
• con isla y un muro que abastece toda la cocina.
• con presencia de plantas.
• mucho mesón libre para cocinar o trabajar.
• con cafetera empotrada.
• que tenga distintas instancias de uso y ambiente.
• sin tiradores.

¿Cuál es la moda hoy en cuanto a colores, materiales, accesorios y tecnología?

• cocinas muy puras en sus terminaciones, simples e inteligentes.
• ultra funcionales.
• fusionar estilos minimalistas con clásicos.
• fusionar la cocina antigua de campo con lo contemporáneo.
• esconder todos los artefactos, refrigrerador paneleable y lavavajilla (empotrables) (escondidos).
• factor verde (plantas o huertos).
• mostrar los materiales tal como son. La maderas con barniz opaco y las piedras con las vetas naturales.
• cocinas (encimeras) o accesorios antiguos oldfashion.
• cocinas abiertas a toda la casa (nuevas casas).
• 2 cocinas , la interior y la exterior.

Colores

• blancos, grises, negros opacos.
• pasteles verde agua, palo rosa, azul pastel.

Materiales

• madera natural lenga, encina, nogal, con vetas marcadas.
• aceites naturales para maderas (no plásticos o tóxicos).
• acero inox.
• piedras de cubiertas (quarzos, mármoles, naturales).
• maderas blanquedas o negras.

Accesorios

• basurero múltiple para reciclar.
• espesas de cajoneras.
• iluminación led en muebles e interiores.
• enchufes análogos en los mesones e islas.
• especieros de cajón.
• griferías y lavaplatos negras o blancas.
• cavas integradas.
• filtro de agua en lavaplatos.

Tecnología

• artefactos controlados por un Iphone (celular) a través de una aplicación.
• hornos, microondas y encimeras.

apertura de puertas y cajones (touch). Se toca y se abren solos y se cierran con sensor suavemente.
• campanas integradas en isla que suben y bajan desde el mesón (isla).
• artefactos con interacción digital y aplicaciones.
• cubiertas mas resistentes a las temperaturas , ralladuras , y antibacterianas.
• encimera y campana en un solo producto , extrae el vapor directo desde el sartén u olla.

Los SI y los NO al momento de diseñar tu cocina

• SI materiales naturales tales como son, la piedras y maderas.
• SI colores pasteles y opacos.
• SI isla.
• SI líneas puras y simples.
• SI al botar los muros y ampliar la cocina o cocina abierta.
• SI a la cocina integrada
• SI al reciclar en la cocina

SI comedor integrado.
• SI a conversar y tomarse un café.
• NO ocupar colores fuertes
• NO cocinar ni lavar contra el muro (ideal)
• NO paleta de colores y texturas de mas de 4 tonos
• NO tiradores , a no ser que sea parte del concepto de la cocina


Al estilo Haussman

EL DECORADOR CHILENO JAIME BERIESTAIN REHÍZO ESTE DEPARTAMENTO EN BARCELONA PARA UNA PAREJA JOVEN Y SU HIJA, AL MÁS PURO ESTILO DEL URBANISTA QUE LE DIO A PARÍS EL ASPECTO QUE ADMIRAMOS HASTA HOY EN DÍA.


Texto Ignacio Pérez Cotapos Foto Estudio Beriestain

Beriestain es de esos hombres ocupados, de los que tienen muchos proyectos simultáneos pero que tienen tiempo para todo. Organizado y self made man, almorzamos con él en una de sus visitas relámpago a Santiago.
Lleva casi 20 años en Barcelona, donde se ha hecho de un nombre a nivel internacional, diseñando el interiorismo de hoteles, casas, barcos y restaurantes.

Es obsesivo por los detalles, la funcionalidad y la estética, como cuando mandó la estructura del lavamanos (diseñado por él mismo) para que tuviera exactamente el mismo color que la grifería. El lavamanos está creado en una sola pieza de mármol esculpida a mano. “No hay rincón en esta casa que no haya sido proyectado. Cada pavimento, tirador, moldura o revestimiento ha sido cuidadosamente pensado y elegido”, me explica mientras almorzamos mirando en su iPad las fotos del departamento que diseñó para un matrimonio joven en Barcelona relacionado con el mundo de la moda.

El concepto inicial fue crear un piso noble al estilo Haussmann parisino. Estos departamentos son hechos para recibir siguiendo los códigos tradicionales, con áreas claramente divididas entre la zona de vida social (como el salón, comedor y terraza) y las zonas privadas (como las habitaciones y los baños), además de contar con una entrada de servicio.

Para introducir este estilo se han creado zócalos de 20 cm de altura, molduras en paredes y techos, capiteles en los marcos de puerta y apertura con doble puerta. Por su parte, las molduras se han hecho in situ por artesanos especialistas del yeso.

A pesar de su aspecto tradicional, las puertas están fabricadas con las últimas tecnologías isofónicas, de 6 cm de grosor y con autocierre.

El parqué, colocado en espiga, es original de la casa. Se cambió enteramente la distribución de espacios, creando ejes y eliminando habitaciones, con lo cual se aprovecha cada volumen, lo que permite un recorrido agradable. “El resultado es un departamento atemporal, sofisticado y cálido, que podríamos imaginar en cualquier parte del mundo, como París, Londres o New York”, explica Jaime


EL ARRAYÁN

UBICADA EN EL ARRAYÁN, LA CASA DE PÍA CUMMINS Y RODOLFO GUERRERO PARECIERA ATRAPAR LA LUZ DEL SOL SIN IMPORTAR LA ESTACIÓN. DE TECHOS ALTOS, MATERIALES SENCILLOS Y COLORES CLAROS, ES UN ESPACIO ETÉREO DONDE ADEMÁS DE AIRE PURO, SE RESPIRA LA RELAJADA ELEGANCIA QUE LOS CARACTERIZA A AMBOS. A LA LUZ SE INCORPORAN LOS SONIDOS DEL RÍO QUE COLINDA CON EL TERRENO, Y LA SILENCIOSA OMNIPRESENCIA DE LA MONTAÑA QUE SE TORNA DORADA EN EL ATARDECER, HACIENDO DE ESTA CASA Y SU JARDÍN, UN BINOMIO EN QUE LOS SENTIDOS SE REFRESCAN.


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utrerass

“Crecí en una casa llena de objetos. Esta casa es todo lo contrario, quizás como una reacción inconsciente a la casa donde crecí. Intento acumular lo menos posible en todo orden de cosas, desde ropa a decoración y juguetes. Me regalaron el libro La Magia del Orden de Marie Kondo, y me inspiró. Si bien no es ni pretendo que esta sea una casa minimalista propiamente tal, sí quiero que sea ordenada y ligera. El resultado de lo que es hoy mi casa, que por lo demás sigue siendo ‘casa nueva’ en constante cambio, es producto de estarla viviendo intensamente en familia. Nos encanta vivir aquí en El Arrayán, estás a 10 minutos de Las Condes pero podría perfectamente ser pleno campo, por eso pensamos en una casa que permitiera mucha vida al aire libre, cocinar, recibir y pasarlo bien”.

La casa Guerrero-Cummins combina elementos nuevos y antiguos. Los banquitos de fuente de soda, por ejemplo, fueron comprados de a poco en distintos boliches de Santiago y dispuestos alrededor de una mesa carpintera.

 

Pía junto a sus hijos, Beltrán y Mateo.

 

Para leer más… Suscrí­base a Revista SML
E-mail: [email protected]


EL GOLF

EN UNO DE LOS POCOS EDIFICIOS ANTIGUOS QUE VAN QUEDANDO EN EL GOLF, TANTO EL DEPARTAMENTO DE JAIME VELA, COMO JAIME MISMO, LLEVAN UN RITMO OPUESTO AL DE LA VORÁGINE SANTIAGUINA QUE GRITA DESDE AFUERA. 


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utreras

Capitoné, cuero y terciopelo evocan chocolate, vino y jazz, por lo que si el espacio hablara, sería con las melodías mantequillosas y la inconfundible voz de Chet Baker. Entre texturas y materiales que invitan al tacto, es un espacio que sugiere la permanencia y contención de un buen libro y una copa de vino. Una combinación de objetos heredados y adquiridos en viajes y anticuarios evidencian la curatoría espontánea del lugar, como también los afectos familiares y amistosos de los que su dueño decide rodearse.

“Soy de una paleta cromática reducida, más bien sobria, y creo que el color es la mejor herramienta con la cual guiar el flujo anímico entre un espacio y otro, marcando hilos conductores y quiebres en una casa. Viví en Boston y Buenos Aires, e inevitablemente traje conmigo ciertos estilos de esas ciudades al regresar a Santiago; no sólo en cuanto a objetos, sino a sensaciones generales y estados anímicos.

En mi casa no hay espacio para la chimuchina sin sentido, pero tampoco me gusta que los objetos sean meramente utilitarios, por lo que todos tienen una naturaleza práctica-romántica”. Algo que se repite bastante, en todos los espacios, son los retratos; óleo, carboncillo y fotografías antiguas, todas perfectamente enmarcadas e iluminadas que parecen vigilar desde los altos muros de este inusual departamento.

Vista desde el comedor: sobre la mesa una escultura de Sergio Castillo, “Orbe” y una cerámica de Samuel Román. Los cuadros tienen un denominador común: retratos oscuros, interrumpidos cuadros modernos que rompieran por abajo.

 

Vista desde el living: Cuadros de Carlos Páez Vilaró, y sobre la chimenea una obra del dueño de casa junto a un retrato de Francisco Corcuera.

 

Para leer más… Suscríbase a Revista SML
E-mail: [email protected]


SANTUARIO DE LA PRODUCTIVIDAD

A COMIENZOS DE AÑO, LA REVISTA FORBES PUBLICÓ UN LISTADO DE LAS 100 MEJORES COMPAÑÍAS DEL MUNDO EN OFRECER TRABAJOS DESDE LA CASA EN MODALIDAD MEDIO TIEMPO Y TIEMPO COMPLETO, ESTIMANDO UN AUMENTO DE UN 20% RESPECTO AL AÑO ANTERIOR. 


Con beneficios comprobados que incluyen un ahorro para el empleador de hasta us11.000 por empleado al año, y una disminución en el tiempo de traslado y desgaste emocional que eso implica, esta es una modalidad que en menos de lo esperado dejará de ser tendencia para convertirse en norma global.

para acompañar este cambio de escenario, lo primero y más importante es entender que el espacio en que trabajamos se traduce en la productividad que alcanzamos, y que por lo tanto nuestra home-office se vuelve nuestro santuario.

Fotos Pato Mardones Styling Mari Mackenna


PROVIDENCIA

EN UNO DE LOS EDIFICIOS MÁS CLÁSICOS DE PROVIDENCIA, PAZ Y EDUARDO HAN CREADO UN ESPACIO ÚNICO EN QUE CONVIVEN LAS INCREÍBLES HISTORIAS, ANÉCDOTAS Y ANTIGÜEDADES QUE HAN COLECCIONADO DURANTE SUS 53 AÑOS DE MATRIMONIO. 


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utreras

Entre la sobriedad de materiales aparecen sin falta las chispas de humor y celebración que caracterizan a la pareja, evidentes desde el primerísimo encuentro con ambos al cruzar la puerta. Este es un hábitat definido no sólo por la elegancia de su acopio material, sino también por el incuantificable valor inmaterial tras cada objeto; desde la foto autografiada de Marilyn Monroe, a panteras de cerámica enlacada y enormes óleos de la aristocracia francesa, cada pieza tiene su historia, y no existen mejores narradores que sus mismos dueños para darles vida. Entre pesadas cortinas y enormes lámparas de lágrimas, aquí las reliquias francesas e italianas, lejos de intimidar al visitante, lo invitan a investigar, examinar y maravillarse.

“Este departamento tiene un tema no menor de luz eléctrica. Hay pocos enchufes, y los muros son tan gruesos que ponerse a romperlos es casi sacrílego. Por lo mismo es que los colores y texturas se acoplan muy bien a la luz solar y a cómo ésta varía durante el día. Tengo una relación cercana con los objetos por haber sido anticuaria durante muchos años. Viajaba a París y Roma a buscar las mejores piezas y las traía a Chile, aunque obviamente esto significaba que muchas veces ni siquiera alcanzaba a pensar en venderlas y me las quedaba.

Es interesante el tema de los objetos, porque muchos se heredan, pero muchos se adquieren, y así se va dando una mezcla absolutamente representativa de la vida misma: un encuentro entre lo que te tocó y lo que eliges proactivamente para ti y tu propia familia. Soy maniática de la simetría, pero no pretendo en ningún momento vivir en un museo. Si tengo cosas lindas, es para que se usen; esta es una casa para la familia, para los amigos. Mi papá nos tenía prohibido sentarnos en ciertos sillones, tocar ciertas cosas, y a mí eso de “los objetos sagrados” me patea.

Nos encantan las visitas, nos encanta que vengan nuestros hijos, nietos y amigos y que usen nuestra casa… para eso está. Adoro cocinar, y la comida siempre reúne a la gente, pero todo cocinero sabe que para comer, cocinar no basta. También tiene que existir un espacio que se acople a todo lo que rodea la ocasión, haciendo del más simple almuerzo una memorable celebración”.


MAGDALENA BOCK Y GERMÁN MARGOZZINI

LAS CONDES

“ARQUITECTURA/ DISEÑO INTERIOR/ HOSPITALITY”. ASÍ SE LLAMA EL ESTUDIO DE INTERIORISMO DE GERMÁN MARGOZZINI; AUNQUE TRAS VISITAR LA CASA EN LA QUE VIVE JUNTO A MAGDALENA BOCK Y LAS HIJAS DE AMBOS, NINA Y GRACIA, NO HACE FALTA BAJADA ALGUNA PARA ENTENDER QUE SU ESPECIALIDAD ES JUSTAMENTE CREAR AMBIENTES QUE INVITEN A NO SER USADOS, SINO VIVIDOS: EL DISEÑO Y LA ARQUITECTURA AL SERVICIO DE LA HOSPITALIDAD. POR SU LADO, MAGDALENA ES LA ACTUAL DIRECTORA DE LA REVISTA ED, Y EN CONJUNTO HAN ACUMULADO SUFICIENTE EXPERIENCIA COMO PARA SABER QUE UNA CASA ES UN ESPACIO ORGÁNICO QUE CRECE CONFORME AL DINAMISMO DE QUIENES LA HABITAN.


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utreras

Ubicada en un tradicional barrio de Las Condes, la pareja llegó a esta casa sin corredores ni anuncios, simplemente tocando timbres y preguntando si el inmueble en cuestioón estaba en venta. “siempre nos encantó esta ubicación y en particular esta calle, así que un día fuimos puerta a puerta preguntando si algo se vendía. Llegamos a la casa que más nos gustaba, y nos dijeron que no estaba en venta, pero que la del frente sí. Esa, la de al frente, es nuestra actual casa. Entramos a verla y yo de inmediato perdí todo interés: todo estaba pintado color mostaza y en general estaba muy poco cuidada. Germán, en cambio, que tiene un ojo infalible para estas cosas, en cuanto salimos me dijo: ‘ Maida, esta casa tenemos que comprarla ’. Confío plenamente en su ojo, así que me entregué. En ese momento éramos muy jóvenes y no teníamos la plata para ponernos a remodelarla de una, así que la hemos ido arreglando por proyectos, algo que también ha sido muy gratificante. Desde lo más micro a lo macro, remodelamos todo; fachada y jardín incluidos.

Lo entretenido es que la casa ha crecido con nosotros. Cuando la compramos queríamos tener hijos, y ese era el proyecto: que la familia creciera bajo este techo. Teníamos todo un plan de cómo iba a ser cada espacio, pero por supuesto… otra cosa es con guitarra: llegaron las niñitas y nuestros planes se adaptaron a la realidad y no a la teoría. Con hijos uno se va entregando a la espontaneidad, y como no nos interesa tener la casa perfecta sino un espacio que crezca y se adapte a cómo somos, estamos felices con el resultado”.

Comedor diseño de Germán Margozzini, sillas Sollos Brasil, lámpara Circa Lightning. Al fondo, sillas antiguas. En los muros, cuadro de Amalia Valdés, grabado de Matta y cuadro de Copello.

 

Magdalena Bock y Germán Margozzini y sus hijas Nina y Gracia.


Reina Sur

LA CASA EN COLINA DEL BANQUETERO JUAN PABLO JOHNSON ES UN PROCESO, NO UN RESULTADO. POR LO MISMO ES QUE SU DUEÑO SE REFIERE AL ESPACIO COMO UNA CREACIÓN EN CONSTANTE EVOLUCIÓN, CUYA GÉNESIS ES INTUITIVA Y DE RITMO PROPIO. ES UNA CASA DE DIFÍCIL DEFINICIÓN, INCLUSO PARA SU DUEÑO, QUIEN LA OCUPA RELIGIOSAMENTE DE JUEVES A SÁBADO HACE 27 AÑOS Y DONDE SE HACEN ADEMÁS, LOS MEJORES EVENTOS DE SANTIAGO. EN UN ESFUERZO POR DEFINIRLA TIRAMOS AL AIRE DESCRIPTORES COMO “ECLÉCTICO”, “ORGÁNICO”, Y OTROS SIMILARES, PERO LO CIERTO ES QUE TODOS LE QUEDAN CORTOS.


Texto Richard Sharman Foto Vicente García Mekis

Reina Sur es el nombre de esta casona de más de 200 años, convenientemente ubicada a sólo media hora de Santiago. Las dos palabras de su nombre le vienen como anillo al dedo a su acampada sencillez, cuyos colores desgastados rinden tributo tanto al paso del tiempo como al campo chileno, quienes le acompañan perpetuamente. Es una casa siempre abierta a amigos, llena de plantas y colores que invitan no a la contemplación sino al uso, como actores sobre un gran escenario. Cada pieza tiene una historia, y absolutamente todo lo que hay en la casa, se usa. “No me interesa que la casa sea de catálogo, sino que la gente se sienta bienvenida, la use y participe de sus espacios. Es una casa para vivir, para celebrar”.

Tras pasear por sus largos pasillos e inusuales espacios, nos queda claro que la Reina Sur y su dueño comparten, por sobre todo, una característica medular: la generosidad.