DE VOY, DE VAMOS, DE VENTE, DE VUELVO, DE VUELTA

Es prácticamente imposible explicar lo poderosa que es la obra del artista felipe valdivia para quien no la ha visto. Su manejo verbal es tan preciso como las agujas con que trabaja, y usando un lenguaje absolutamente propio, logra estremecer al espectador desde la lateralidad, la inteligencia y el humor, pero también el amor. No ese amor rosado acaramelado, sino ese amor sincero, sufrido, lascivo y carente de todo filtro. Lo de valdivia es tantísimo más que hilos y géneros: son palabras que todos hemos pensado, pocos hemos dicho y solo él ha, literalmente, hilado.


Texto Richard Sharman Foto Sebastián Utreras

El mundo de este artista-publicista está poblado de personas, perros, retazos de género y palabras, muchas palabras. Su mente, como la de todo buen publicista, está en constante cacería de insights, algunos publicitarios y otros no tanto, que articulan parte importante de su inconfundible discurso. “Soy publicista hace 15 años. Ese es mi trabajo y me encanta. Además soy profesor, doy clases de publicidad en la Universidad del Desarrollo. Como artista, sin embargo, soy completamente autodidacta: cuando comencé bordando, hace 10 años, no sabía ni bordar, ni dibujar, ni nada, pero fui aprendiendo. Esa particularidad de aprender sobre la marcha, de formarse a sí mismo y de enfrentarse al ‘no saber’ queda plasmado en la obra, y eso me encanta.

“Peligroso”; 1.60×70, 2017

LA PALABRA HABLADA ES EFÍMERA, PERO LAS SUTURAS EMOCIONALES DEL HILO Y LA AGUJA, QUEDAN.

“No Love”; 80×60, 2015

  ¿Qué viene primero, el formato o el discurso?

Mi tema no es el bordado como técnica, sino lo que materializo a través del bordado. Si bien llevo haciendo esto más de una década, el día de mañana podría pasar a usar mimbre, metal o cualquier otra cosa. El material es una nave para transportar un mensaje, y el mensaje es la verdadera materia prima.

¿El bordado se ha popularizado bastante en lo que llevamos del año. Te genera algún rechazo esto?

Cuando partí bordando, nadie más lo hacía, salvo las “señoras que bordaban”. Había referentes artísticos, como Violeta Parra, pero no era visto como un formato de arte. Hoy se ha popularizado bastante, y mucha gente me pregunta si me choca esto en términos de copia. No me choca. Mucha gente puede bordar, pero nadie va a poder decir lo que yo digo, vuelvo a que la materia prima de mi trabajo es el discurso, y eso es algo inimitable. El hilo es el lápiz con el que, por el momento, escribo.

No obstante, la materialidad es absolutamente clave en lo que hago. No solo por un tema estético, sino también sensorial del público con la obra: que toquen el bordado, que sientan el hilo, que vean la puntada. La lana, por ejemplo tiene la habilidad de catalizar recuerdos de infancia y la gente naturalmente tiende a tocarla, lo que le pase es como consecuencia de ser manoseada, es parte del proceso que tiene que vivir esa obra. Para mí, a la obra tienen que pasarle cosas producto de haber interactuado con el espectador.

¿Hay un hilo conductor particular en tu trabajo desde el lado escrito?

El hecho que prácticamente toda mi obra tenga texto, ya es un hilo conductor, y dentro del discurso mismo, los textos efectivamente suelen ir en una misma dirección. Es difícil definir esta dirección y acotarla sin restringirla, pero todo lo que escribo viene de la visceralidad, y por lo tanto es 100% honesto.

Mucho tiempo me sentí intelectualmente ajeno al arte y la poesía: leía algo y no lo entendía. Miraba algo y no me hacía sentido. Por lo mismo es que evito a toda costa la sobre-intelectualidad en mis obras. Mis textos tienen mucho de insight, de cosas mundanas que a todos nos han pasado, que todos hemos sentido alguna vez, y que al verlas escritas -más aun si podemos tocarlas- reaccionamos desde muy adentro.

El arte en los tiempos de Instagram: por el formato de tu obra, ha recorrido las redes sociales muy fácilmente. ¿Cómo ves el arte en relación a nuevas plataformas como esta?

Para mi como artista, Instagram es buenísimo. Por lo mismo es que el tema de la copia no me molesta en absoluto: en el momento en que uno expone su vida más allá de su obra, como yo lo hago, uno se vuelve un “personaje público” y la copia –supongo- es natural. Además estamos en una etapa en la que a la gente le interesa el origen; de su comida, de su ropa, y también de su arte. Entender al artista hace mucho más valiosa su obra, y eso me parece excelente. Es interesante el uso que cada artista le da a sus redes sociales, porque el canal, la cuenta o lo que sea, se vuelve una galería propia. Mucha gente me compra cosas que vio en mi Instagram. Creo que esto tiene mucho que ver con el galerismo del futuro y de cómo el mundo del arte saldrá cada vez más de los museos cerrados, estando presente en el bolsillo de todo quien lo quiera ver. Los artistas estamos mostrando mucho nuestras obras a través de las redes sociales, y eso enriquece el valor que el público inexperto le da al arte.

Hay gente que, al igual que me pasaba a mí, se siente muy ajenas al arte, y con mi obra les pasa todo lo contrario, tanto por la obra misma como por mi forma de exponerla. La gente se siente parte de ella, y eso es lo que más me llena. Finalmente la democratización no se trata solo de precios, sino también de educación, de acceso y exposición.

 

 


(DOBLE CHECK Y AZUL)

Texto Rocío Ursic

Pasada la medianoche comienza lo que las mujeres chilenas conocemos como “la hora de los valientes”: esa mágica fracción de la noche en que la confianza y el alcohol están con happy hour.

Se anuncia sin falta con un sutil dzz-dzz de WhatsApp, porque aun con doble dosis de confianza en el cuerpo, en el 2017 pescar el teléfono e invitar a alguien a salir es un concepto del todo obsoleto. Algo que sí ha generado el flirteo textual es el análisis ex-post que las mujeres, al menos, nos damos el gusto de hacer en grupo, usualmente con copa de vino en mano. En uno de estos comadreos fue que una amiga argentina preguntó: “¿Che, que onda los chilenos y el ‘jaja’?”. Todas nos miramos con total despiste. Ni idea de qué hablaba. Ante nuestra confusión sacó el aparato del delito y abrió la conversación del galán whatsappero, justo en plena hora de la total confianza, para mostrarnos la evidencia.

“Podríamos salir mañana jaja” (doble check)

“No entiendo, ¿me está invitando a salir, o es broma?” Decía con genuina confusión apuntando a las cuatro letras de la discordia.  “¿Es algo chileno meterle el jaja a absolutamente todo?”.

Esa noche me quede reflexionando: ¿Es el jaja la muletilla textual del chileno? Me puse a revisar mi propio historial en busca de evidencia y efectivamente, ahí estaba:

“Te vi anoche jaja”

“En que estai? jaja”

“Lo pasé bien jaja”

“Quiero verte, jaja”

“Un vinito? Jaja”

“Podríamos repetirlo jaja”

“Gracias por apañar el sábado, jaja”

“Me cambiaste por otro jaja”

… y así tantísimos más.

No fue necesario mayor análisis. La evidencia me llevó de galán en galán y voilá: me quedó claro. El “jaja” no es más que el grito de guerra de una conquista acobardada, es el “parche ante la herida”. El colchoncito de simpatía que tanto nos gusta a los chilenos. Esa manía de enmascarar todo de broma: la total carencia de asertividad y crónica falta de cojones.

Felices los cobardes-vergonzosos con esta nueva era tecnológica en que la mensajería instantánea nos permite tirar la piedra y esconder la mano. Las mujeres ya no nos bancamos más la excusita nacional de la timidez como encanto viril. El chileno no es tímido, es cobarde; cobarde de caer mal, de decir NO, de hablar en serio, de rechazar y ser rechazado. Parchando todo con una dosis de falsa simpatía que se cae con el primer temblor.

Lo dije y qué. jaja.


A CONTINUACIÓN, SEIS PASOS DE BAILE PARA EVITAR A TODA COSTA.

En bailar debe primar la soltura de cuerpo y la disposición a pasarlo bien, dejando de lado la vergüenza para sentir y disfrutar el ritmo de cada canción. No obstante, hay límites para todo, y la pista de baile puede jugarnos malas pasadas cuando más vulnerables estamos: absortos en la música con unas copas encima.


Texto Richard Sharman Ilustraciones Cosima Zu Knyphausen

1. BAILAR APUNTANDO CON EL DEDO ÍNDICE (O CUALQUIER DEDO)

Los BeeGees lo hacían a la perfección, pero eso fue en 1978, y por más que esté de moda lo retro, este paso de baile no es vintage ni nada por el estilo, sino simplemente erróneo. Los deditos, los guardamos. Gracias.

2. BAILAR SOBREACTUANDO LA CANCIÓN

Si usted no culpa a la noche, a la playa, ni a la lluvia; basta con bailarlo, no hay para qué actuarlo como si de ello dependiera su vida. Eso se aplica a todo espectro de canciones que suelen volverse lamentables y vergonzosas pantomimas.

3. IR A LA BARRA CAMINANDO-BAILANDO

“Voy por un copete”. Todo bien, pero evite a toda costa la caminada-bailada: ese andar en que se aleja de su pareja con rezagos del ritmo que interrumpió.

4. BAILAR MIRÁNDOSE LOS PIES

Caída de carnet segura. Bailar mirándose los pies es ergonómicamente incómodo y además lo hace ver como de 105 años. Ojos sobre su pareja, siempre.

5. PELVIS HACIA ADELANTE:

Cada ritmo tiene su grado de sensualidad y contacto físico, pero hay hombres que con el primer reggaetón suelen catapultar la cadera hacia delante y dejarla inmóvil toda la noche. Esto no sólo se ve horrible, sino que la gran mayoría de las mujeres lo detesta, ¿y cómo culparlas?

6. HACER EL PASO RÁFAGA:

Llegó la hora de eliminar este duro-de-matar paso de baile, que por motivos ajenos a nuestra comprensión sigue vivo, haciendo apariciones espontáneas en uno que otro matrimonio. Dejemos en claro lo que nadie ha sido capaz de decir: NADIE SE VE BIEN HACIENDO ESTE PASO, por favor superémoslo.

 


EL EMPRESARIO ARGENTINO QUE REDEFINIO EL LUJO Y CONQUISTO MIAMI

“Tarea, labor u ocupación por llevarse a cabo. Proveniente del latín ‘facienda’: “cosas por hacer”. Esa es la definición de la palabra que lleva por apellido alan faena, el empresario argentino que se roba los suspiros del mundo entero tras levantar no un edificio, sino todo un barrio en miami beach, catalizando un movimiento que terminó por consagrar a la llamada capital de latinoamérica como un polo cultural del calibre de venecia o berlín.
Pensar, crear, constelar, pero además concretar: las ideas de este porteño no quedan en grandilocuentes proyectos sin ejecución, sino que, contra viento y marea, crisis o bonanza, se hacen realidad de la forma más espectacularmente imaginable. Rey midas, visionario, genio. En fin; es fácil tirarle flores, porque efectivamente lleva el apellido bien puesto, un hombre de muchos verbos, pero finalmente movido por el simple hecho de “hacer”.


Texto Richard Sharman Fotos Archivo Alan Faena

De mirada penstiva y cejas expresivas, vestido íntegramente de blanco y con su característico sombrero sobre la cabeza, a los 53 años la figura de Alan Faena es una que inspira no sólo admiración, sino innegable intriga. Le han llamado el Gran Gatsby Latino, y efectivamente parece serlo: cómodamente extravagante, extrañamente lumínico. Una especie de mito que se pasea con merecida autoridad por las calles de las ciudades donde ha desplegado su imperio.

La historia de su éxito no es reciente. A los 18 años fundó ‘Via Vai’ junto a su socia creativa y ex mujer, Paula Cahen D’Anvers. La marca de ropa fue una de las primeras de la Argentina post dictadura, y en poco tiempo se consagró como un clásico en todo el país, definiendo gran parte de lo que sería una de las industrias de moda más fuertes del continente. Tras recorrer los titulares de cuanta revista trasandina paparazzi existe, en el año 2002 transformó la cara de Buenos Aires cuando comenzó la construcción del Faena Art District en el alicaído barrio de Puerto Madero, hoy uno de los más exclusivos spots de la capital argentina.

Más que un simple hotel, lo que Alan se traía entre manos era todo un universo, calles incluidas: un oasis de tecnología, arquitectura sostenible, naturaleza, arte y creatividad distribuido en cinco complejos residenciales (The Aleph, Los Molinos, El Porteño, La Porteña I y La Porteña II), el Faena Arts Center, y el magnífco Faena Hotel + Universe.

Tras este hit inmobiliario, a fines de 2015 revolucionó South Beach junto a su socio ucraniano Len Blavatnik, inaugurando un barrio de siete manzanas distribuidas sobre la tradicional Collins Avenue entre la 32 y la 36. El Faena District Miami está integrado por seis complejos: Faena House, un condominio de 18 pisos con diseño de Foster+Partners; el Faena Art, una organización dedicada a las artes y la cultura; el Faena Forum, espacio para el arte y la cultura; el Faena Versailles, dos torres residenciales contiguas; Casa Claridge’s, una exclusiva casa junto a la playa; y Faena Bazaar, un espacio de compras ad-hoc al paraíso del retail en que se emplaza.

Faena, Faena, Faena, Faena, Faena. Todo parece llevar su nombre en una ciudad cuyo único apellido lo lleva justamente la tradicional Collins Avenue, bautizada así en honor a su fundador. Además del Faena District, el único otro barrio de Miami con, por así decirlo, “denominación de origen”, es el Art Deco District. Y es que efectivamente Faena ya resuena como muchísimo más que un apellido o un hotel, consagrándose como una filosofía y forma de vivir.

¿Te consideras un hotelero?
En absoluto. Soy un constructor de comunidades. La hotelería es parte de un todo mucho más amplio. El objetivo tras cada uno de mis proyectos es generar no sólo una infraestructura material, sino además dotarla de contenido que enriquezca la vida tanto de quienes lo utilicen directamente como de todos a quienes rodea. Pensar en un proyecto inmobiliario como una obra finita y exclusiva de sus propietarios, es una mirada cortoplacista y absolutamente egoísta. Estos proyectos transforman las ciudades y por lo tanto a las personas. Depende de uno, como gestor, que esa transformación sea para bien y no para mal.

En Chile, lamentablemente, nos enfrentamos a desarrolladores inmobiliarios que no miden el impacto de sus obras sobre la comunidad, y efectivamente quien sufre es la ciudad y sus habitantes.

Son cosas distintas, tampoco soy desarrollador inmobiliario. Un desarrollador, a secas, y con sus razones propias, busca simplemente el beneficio en cada proyecto en que se involucra. Nosotros buscamos la transformación comunitaria en cada ciudad donde Faena aterriza, eso es lo que nos mueve. Por nuestro nivel de excelencia, pero también por nuestra mirada radicalmente distinta a la de otras compañías, nuestros proyectos se convierten, sin falta, en los más exitosos de la ciudad. Estos resultados vienen porque encaramos las problemáticas de manera distinta, y en mi opinión el encare lo es todo.

El desarrollador inmobiliario típicamente tiende a la repetición, y si me preguntan a mí, en la repetición se pierden las utilidades. Es en la creación, que al proponer un nuevo punto de vista tiene mucho más riesgo, donde está la utilidad mayor. Play big, win big. En Buenos Aires proyectar algo en un lugar descampado como lo era Puerto Madero, parecía absurdo. La ciudad crecía hacia el norte, y esto quedaba hacia el sur. Seguir hacia el norte habría sido caer en la repetición, en el huir del riesgo, y te aseguro que habría generado pérdidas.

Lo que planteamos nosotros, según todo el mundo “una locura”, fue hacer todo: desde edificios, a calles y árboles, que tampoco habían. ¿Riesgoso? MUY, pero el resultado meramente tangible de lo que generó ese riesgo, es que el metro cuadrado más caro de la ciudad, está hoy en Puerto Madero.

En cuanto al hotel mismo, pensar en competir con el Alvear y con la tradición que caracterizaba al mercado hospitalario porteño, era también otra idea aparentemente “absurda”. Riesgos, riesgos, riesgos. Pensar distinto tiene más riesgo y requiere de más huevos, pero una vez que lo haces, y si es que no corrompes en lo más mínimo la excelencia de la ejecución, las cosas andan.

El éxito de Faena responde también a nuevos mercados y nuevas generaciones. ¿Cómo es el proceso de constante adaptación a este escenario?
La gente busca, en mercados saturados, propuestas interesantes de dinamismo constante. No buscan una misma experiencia perpetua, sino algo que mantenga la excelencia pero que esté vivo, que proponga, que potencie. Nunca tuvimos que, por ser nuevos, poner ofertas ni bajar nuestros precios.

Todo lo contrario. Al estar conscientes de que nuestra propuesta de valor era justamente el ser interesantes, pensantes y vanguardistas -pero además excelentes- pudimos mantener los precios más caros y lograr que la gente quisiera quedarse en nuestro hotel como parte de su experiencia en la ciudad. No buscamos ser un oasis que contradiga la esencia del lugar donde nos emplazamos, sino acompasarnos a su identidad y realzarla de forma genuina: estar en Faena es estar en Miami, es estar en Buenos Aires.

Lo más importante es entender que esto no es una fachada de genialidad que realmente funciona igual que todo lo demás. No. Esto no es cualquier compañía y por eso el éxito tampoco ha sido cualquiera.

La decoración de interiores de Faena Buenos Aires estuvo a cargo del arquitecto y diseñador Philippe Starck, quien tomó inspiraciones criollas mezclándolas con vanguardia internacional

En Miami, Faena House rompió los records históricos de venta de todo el estado de Florida. ¿Qué se siente ser del sur y dar cátedra en el norte? ¿Llevas tu latitud a cuestas?

Llevo toda la región a cuestas. Me encanta ser el primer proyecto latinoamericano que llega con bombo y platillo del sur al norte, y siento que el norte efectivamente necesita más voces y talentos del sur. En mi opinión, Latinoamérica tiene uno de los acerbos de talento más grandes del mundo. Tiene mentes capaces de superar la adversidad, adaptarse al cambio y crear a como dé lugar. Esa es una de nuestras grandes riquezas como región.

El problema es que efectivamente la infraestructura no está dada para ayudar a quienes piensan distinto. La creatividad, las ideas y la pasión están impecables. Falta generar una forma de facilitar y apoyar este talento, que lo haga volar y que lo posicione como nuestro baluarte regional de exportación.

Faena es un ejemplo de esto: yo aquí no llegué solo, sino que me traje artistas, pensadores, creativos de Latinoamérica y les sumé otros del mundo entero. Si bien digo que llevo la región a cuestas, creo que no existen las banderas sino las ideas.

Reservado, pero rodeado de las mentes creativas más poderosas de nuestra era, Faena es especialista en constelar talentos a través de los cuales da vida a sus ideas. Esta constelación faénica no es algo etéreo, sino absolutamente concreto, y lleva el nombre de Faena Collaborative, una multitalentosa armada conformada por, entre otros, Sir Norman Foster, Francis Mallmann, Rem Koolhaas, Sho Shigematsu, Baz Luhrmann, Juan Gatti, Philippe Starck y Paul Qui.

¿Qué grado de involucramiento tiene el Faena Collaborative con la ejecución de cada proyecto?
Tiene total involucramiento. Faena es mucho más que una marca. Somos un movimiento en base a grandes pensadores, exploradores urbanitas y aventureros epicúreos quienes nos juntamos en una misma plataforma interdisciplinaria. El Faena Collaborative es un centro para la imaginación, un lienzo sobre el cual los participantes presentamos, desarrollamos y ejecutamos nuevos conceptos e ideas destinados a construir comunidades.

¿Cual es la importancia que tienen las ideas en la filosofía Faena?
Las ideas son motores que transforman la manera en la cual vivimos y pensamos. Son herramientas potentes con la facultad de cambiar el mundo por completo. Por esta convicción es que considero fundamental la existencia del Faena Collaboratory como “think tank” creativo; un verdadero laboratorio de ideas de donde germinan proyectos y se concretan realidades.

¿Como logras contagiar pasión a individuos creativos, con sus respectivos egos, bajo una misma idea?
Esto no es un sueño mío, sino de un montón de gente que empuja para el mismo lado con sus ideas. Me toca trabajar con mentes muy grandes y claro, con mucho ego, pero tienen en común que respetan las buenas ideas y ven su participación no como algo mayor ni menor, sino como algo que es parte de un todo. La gente inteligente respeta las ideas claras. Baz Luhrmann, por ejemplo, entiende que dentro de Faena está un storytelling, y eso es justamente lo que el hace: trabaja con guiones, con imágenes.

Juan Gatti, diseñador de Almodóvar y Spinetta entre muchos otros grandes, se refiere al Collaborative como “los nuevos románticos”. ¿Que hay de cierto en esto?
Mucho. Soy, por sobre todo, un storyteller. Me gusta contar historias y llevarlas a la vida. De eso es que se trata Faena: de hacer participes a distintas personas de una historia a través de ritmos, con sonidos, imágenes, colores y sabores. De una experiencia holística memorable.

¿Qué es para ti el lujo?
El lujo, para mí, es encontrar la sintonía de la vida. Las distintas facetas vitales, bien ecualizadas, generan el valor del instante, encauzan la atención al presente. Cuando uno logra transmitir eso, cuando la persona valora el segundo que está viviendo gracias a la instrumentalización de elementos en la justa medida, eso es lujo, y eso es el Universo Faena. Lo clave en el lujo es la impecabilidad y el cálculo en todo orden de cosas. Para mí no existe lo mayor y lo menor. No importa si haces una remera o un edificio, pero si lleva la misma impecabilidad, esfuerzo y excelencia ambos pueden generar el mismo impacto en una persona.

¿Hay algo en particular que te dé miedo?
Los miedos son parte de la realización. Si te dijera que no los tengo, sería mentira. Pero sí considero que los miedos me mantienen concentrado y atento. El miedo, como todo, es una sensación no del todo negativa, siempre y cuando uno sepa que no puedes sucumbir a él. El miedo bien puede ser el mar sobre el cual navegas, y lo que cohesione a tu equipo a llegar a puerto.

¿Vives hacia el próximo proyecto, o hacia el que está?
El proyecto que está, ya está; y el proyecto que viene es el hoy. Sé que tengo varios proyectos que se vienen, pero lo que más me motiva es disfrutar el proyecto del hoy. Lo que pasó ya fue, y lo que viene vendrá. No me quedo ni en el pasado ni pretendo estar en el futuro. El futuro está construido de presentes.

¿Una de las key-words que la prensa ha acuñado en torno a tu imagen, es “excéntrico”. ¿Qué opinas de esa caracterización?
Eso es algo que se ve desde afuera. Yo soy yo. Aprendí haciendo lo que hice gracias a ser quien soy. Nunca he sido otro. Mis ideas vienen de mi personalidad, de mi entendimiento vital, que permea todo: desde cómo me muevo, a cómo me visto y cómo pienso. Decir que alguien es excéntrico es subjetivo, y viene desde el punto opuesto, que es la normativización de todo.

¿Qué es raro? ¿Qué es excéntrico? Que me lo diga el que no lo sea. Todos debiésemos ser libre pensantes, todos debiésemos ser excéntricos. ESOS son los agentes de cambio, los que no se quedan achunchados en lo estándar. Los que empujan los límites, se atreven, se arriesgan y ganan. Faena, como lugar, tanto en Buenos Aires como en Miami, también responde a eso: un centro al que confluye gente que valora la individualidad y que entiende que todo puede ser distinto, todo puede ser mejor


Dos mentes piensan más que una -eso está claro- pero cuando se trata de gemelos con una misma formación, profesión y talentos complementarios, las ideas y los resultados pasan de sumarse a multiplicarse exponencialmente. Con su productora, andino, la idéntica dupla de cristóbal y sebastián zegers cosecha éxitos con un modelo de publicidad completamente distinto al que hasta hoy ha marcado la pauta nacional, y los resultados de su apuesta hablan por sí solos.


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utreras

Hay uno más chascón que el otro, pero en el resto son idénticos. Una vez que se les oye hablar, sin embargo, se agudizan un par de diferencias. Éstas no son obvias; no hay uno que hable más, ni sepa más, ni “lleve la batuta”. No se pisan los pies entre ellos, sino que se complementan, y si tienen algo que decir sobre lo que dijo el otro, interrumpen con un gesto de pausa y el anuncio de “un aporte”.

    

Con experiencias de éxitos y fracasos a cuestas, la dupla volvió al marketing tras dejar el competitivo mundo del emprendimiento digital y su paso por Los Ángeles, California, donde junto a poderosos socios lanzaron Huntcha, una red social para encontrar pareja, que sucumbió ante la popularización de Tinder. No temen hablar de fracasos, apuestas ni éxitos, y son los primeros en defender la calidad de la industria creativa chilena, de la cual han sido agentes activos durante más de una década. En todo momento de sus carreras, los gemelos Zegers más bien han sido trillizos, omnipresentemente acompañados por lo que los une más allá de la genética: el Marketing. Andino, que fundaron junto a otros tres socios, Humberto Sichel (Chilevisión), Jaime Villareal y Cristóbal Jaramillo es el desenlace de esta triangulación.

“Ambos somos publicistas, de la misma universidad y casi el mismo curso. Cristóbal estudió Ingeniería Comercial un año pero se cambió y egresamos juntos. Teníamos módulo los sábados en la mañana, un ramo medular de la carrera en el que junto a un grupo simulabas ser una agencia y tenías que presentar una campaña en tiempo limitado. Ninguno de los dos había sido muy académico en el colegio, pero la creatividad catalizó la responsabilidad en ambos. “Nos encantaba aplicar creatividad a un caso puntual” dice Sebastián, a lo que Cristóbal agrega: “el marketing tiene el valor agregado que existe creatividad asociada a un resultado comercial”.

“Formamos Andino como respuesta a nuestra visión de lo que debe ser una agencia de publicidad hoy, que no tiene nada que ver con el rallado de cancha tradicional”. “¿Andino es una productora o una agencia?”, interrumpimos. “Es una productora, justamente porque literalmente queremos pararnos desde otro lugar. Y desde ahí proponer campañas que vayan acordes con el presente de Chile”.

“Suena tan obvio como que 2+2 es 4, pero hasta hace un tiempo no lo era, y la evidencia está en que las campañas publicitarias hasta hace pocos años sólo eran vistas porque se imponían a través de los medios, pero no de la ‘carne’ misma, ¿me explico?”; asentimos, y el otro Zegers complementa nuevamente las palabras de su contraparte. “Empieza a primar lo atractiva de tu campaña como factor clave y decisivo para una marca. Hoy hay que ganarse la atención, merecerla, porque hoy, dado que se puede elegir qué ver y qué no, una campaña debe lograr querer ser vista. Suena simple, pero logrado no lo es”.

La génesis de Andino es generar campañas que nacen desde un lugar más parecido al de un programa de TV, que necesita ganarse su rating.

“Hacemos campañas puntuales para nuestros clientes, no mantenciones mensuales, es decir que somos más bien ‘la amante’. Creativamente es un modelo que nos acomoda más, no por capricho sino por maximización de habilidades y eficiencia”.

“Cuando decides estudiar publicidad, tienes que saber que te estás metiendo en el negocio de tus clientes, por lo que si bien la creatividad puede ser algo pelacable de eterno desarrollo, cuando tienes tiempo limitado, recursos limitados y resultados por maximizar, esa creatividad pasa a requerir una asertividad mucho mayor, pero no por eso menos ingeniosa”.

“Cuando decimos que los números hablan por sí solos, no exageramos: sus últimas 15 campañas han sido hits. El éxito de lo que hemos hecho no es porque seamos ‘más creativos’ que otros, sino porque entendemos la maduración del público y por lo tanto la importancia de tratarlo como un espectador cuya atención hay que ganarse”.


EL PERIPLO DEL MOAI

Alejado del bullicio patrimonial que vivieron Perú, México, Egipto y otras naciones del mundo, Chile nunca se vio en la necesidad de desarrollar una infraestructura capaz de resguardar y gestionar su patrimonio, una falencia latente en la identidad nacional actual. En este adverso contexto fue que la artista visual Rosa Velasco protagonizó una de las historias de repatriación cultural más recientes de nuestra historia; una hazaña convertida en obra y acción de arte, en la que un MOAI de dos metros de altura y una tonelada de peso recorrió el mundo para ser devuelto, contra viento y marea, a su remota cuna polinésica.


texto Richard Sharman ilustración Meche Sánchez

A PARTIR DE LA II GUERRA MUNDIAL, LAS JÓVENES NAciones post-coloniales fueron tomando conciencia del valor del patrimonio cultural, vinculado al concepto de su -muchas veces borradaidentidad. El resultado del conflicto dejó una realidad natural y social en la que los individuos se desconocían como parte de un colectivo. Con la tibia evidencia de lo que la propaganda cultural había causado en la Alemania nazi y con la urgente necesidad de recuperar a toda costa esta cohesión social, las naciones del mundo iniciaron la búsqueda de sus raíces, de su identidad, de su esencia individual y colectiva, surgiendo así una nueva actitud política internacional de rescate del pasado, de valoración de los restos históricos, artísticos y culturales, de definiciones conceptuales y de búsqueda de identidad como un punto de referencia geográfico e histórico: la cultura como aglutinador sociopolítico.

Fue así como en 1983, Italia devolvió a Ecuador más de 12.000 objetos precolombinos después de siete años de litigio; en 1987 la República Democrática de Alemania devolvió a Turquía 7.000 tablillas de escritura cuneiforme de Bogazköy, y en 2007 la Universidad de Yale, tras casi diez años de negociaciones, restituyó al Estado peruano un centenar de piezas arqueológicas extraídas de Machu Picchu. No obstante, desde finales de los años ‘60 y comienzos de los ’70, la Unesco ha reportado un aumento exponencial en “robos materiales de patrimonio” tanto en museos como en sitios de interés arqueológico, especialmente en los países del hemisferio Sur. En el Norte, a los coleccionistas privados y a las instituciones oficiales se les ofrecen cada vez más obras de origen ilícito.

LA DISCORDIA DEL MOAI

La historia del “Moai de la discordia” o más bien de la “Discordia del moai”, se inició a comienzos de los años ‘70 cuando el anticuario santiaguino, Mario Velasco, dejó Chile para trasladarse junto a su familia a Buenos Aires. Una vez instalado, Velasco fue contactado por un coleccionista norteamericano de apellido Betesh, quien recorría el mundo en busca de piezas arqueológicas provenientes de la Polinesia.

El anticuario sabía que un amigo suyo en Santiago, Carlos Ossandón, tenía un moai original, por lo que, acompañado por expertos del Museo Británico, regresó a Chile con la intención de comprarlo. Regalado en 1927 como ofrenda al Presidente Carlos Ibáñez del Campo por las autoridades rapa nui, el moai había permanecido en la casa de Ossandón, primero en Santiago Centro y luego en Vitacura, por más de 60 años. Ya en poder de Velasco, el moai cruzó la cordillera por primera vez a bordo de un camión de carga, llegando a Buenos Aires donde permaneció en tránsito temporal en la aduana de Puerto Madero. Betesh ofreció a Velasco 30 mil dólares por la figura de piedra y mientras se negoció la venta, la pieza fue trasladada a Ámsterdam para ser sometida a peritajes de autenticidad.

Para facilitar las transacciones de propiedad, la venta del moai se realizó a través de un intermediario argentino en Buenos Aires, quien fue responsable de emitir los cheques de pago de Betech. Ya pasados meses desde que el moai había dejado tierra argentina, los cheques de pago resultaron falsos, por lo que Velasco inició un juicio por robo en contra del firmante argentino, quien al poco cayó preso. En medio de la desarticulación del Ejercito Revolucionario del Pueblo como consecuencia del Operativo Independencia liderado por las fuerzas armadas argentinas, ambos abogados a cargo del caso desaparecieron, por lo que el caso se complicó aún más. Desde la cárcel, el imputado
en Argentina por fraude contraatacó a Velasco, acusándolo de haber vendido una falsificación. El juez a cargo del caso ordenó que el cuerpo del delito fuese devuelto a Argentina para ser sometido a un nuevo peritaje de autenticidad. Pese a las acreditaciones del Museo Británico, la justicia trasandina declaró culpable a Velasco, quien hastiado del tema, abandonó al moai de la discordia en las bodegas de Puerto Madero.

Durante casi una década, su hija Rosa obstinadamente insistió respecto a la importancia de recuperarlo y repatriarlo. Eventualmente su padre accedió, regalándole la estatua con la condición de que no lo involucrara en el proceso.

“AHÍ COMENZÓ LA SEGUNDA BÚSQUEDA: ¿QUIÉN HABÍA COMPRADO EL MOAI? EVENTUALMENTE DIMOS CON SU PARADERO; UN BIOQUÍMICO ARGENTINO HABÍA ADQUIRIDO AMBAS CAJAS, CUERPO Y SOMBRERO, PENSANDO QUE ERAN ROCAS Y MINERALES”

“Llegué a Buenos Aires y supe que cada 10 años la aduana argentina hace un remate a ciegas de todos los objetos que no han sido retirados por sus dueños”, cuenta Velasco. “Ahí comenzó la segunda búsqueda: ¿quién había comprado el moai? Eventualmente dimos con su paradero; un bioquímico argentino había adquirido ambas cajas, cuerpo y sombrero, pensando que eran rocas y minerales”. Asustado por la legalidad de su compra, tras unas breves negociaciones el nuevo propietario accedió a re-vender el moai a la artista chilena en 1980.

“En ese momento, Chile no tenía firmado el tratado de paso de obras de arte, por lo que era muy difícil sacarlo de Buenos Aires, entrarlo a Chile y llevarlo a la isla”, cuenta Velasco. El moai permaneció frente a la piscina de la casa de conocidos de la familia Velasco en Tortuguita, Buenos Aires, por más de unadécada. El dueño de casa insistió, desde su llegada, que la estatua estaba maldita y que le había traído enormes pérdidas a su, previamente exitoso, negocio. No fue sino hasta el año 2002 que Rosa emprendió la titánica tarea de repatriar la estatua a través de una acción de arte titulada Devolver. Junto a arqueólogos expertos en el tema, la artista creó un molde del moai en tamaño real como vestigio de su extracción y del consecuente vacío patrimonial que dejó en su origen geográfico y humano.

La obra fue exhibida en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires ante autoridades de ambos países, dando inicio al regreso del moai a tras más de 75 años recorriendo el mundo. El 12 de marzo del 2006, a bordo de un avión de LAN, cuerpo y sombrero regresaron a tierra chilena, y días más tarde, a Rapa Nui a bordo del buque de la Armada “Aquiles”. Una vez instalado en la isla, Velasco editó el documen-tal experimental Devolver en el que cuenta, de comienzo a fin, su epopeya polinésica contemporánea. Devolver llamó la atención de autoridades patrimoniales y culturales alrededor del mundo, siendo exhibido en Italia, Colombia y Chile mismo.

De acuerdo a lo señalado por la convención de la Unesco en 1972, el Patrimonio Cultural se compone de aquello que a lo largo de la historia han creado los ciudadanos de una nación y que, en el presente, seguimos generando y cuidando quienes vivimos en la actualidad. A 10 años del periplo del Moai, sigue existiendo un lamentable descuido nacional hacia nuestro patrimonio. No queda más que preguntarnos cuántos otros moldes como el de Devolver podrían realizar otros artistas como Rosa Velasco, generando una bizarra pero interesante “Colección del Vacío” y una reflexión en torno a nuestra identidad vendida.

“La palabra PATRIMONIO se refiere a todo aquello que se recibe de los padres y que, por lo tanto, es propio por derecho universal e indiscutible. En un sentido más amplio que el particular o familiar, patrimonio puede hacer referencia a un gentilicio o nación, en cuyo caso involucra no sólo los bienes materiales sino también los espirituales e inmateriales que le son propios y que en conjunto diferencian e individualizan a ese grupo humano en particular. El tema patrimonial no sólo se trata de entender, valorar y proteger la forma, sino también el fondo de la humanidad.”


texto Javier Sanfeliú Ilustración Sebastián Cornejo

Hace poco una persona me comentó que en una reunión social alguien le había preguntado cuál era “su arroba”.
La pregunta ya no es “¿de qué colegio saliste?” -una de las peores preguntas de la historia moderna- sino que hoy el asunto se trata de la construcción de tu identidad digital.

La primera pregunta que nos asalta en esta época digital es ¿somos esa persona que decimos ser en las redes? Algunos se manifiestan por su nombre y otros bajo pseudónimos. Los primeros al parecer somos esos que decimos que somos (tenemos identidad clara) y los segundos parecen ser esos que son pero bajo una capa de misterio para poder decir todo lo que no se atreven a decir o bien para hacer uso de su poder de odio, los populares trolls o haters.

Pero cabe también dudar de si uno es realmente ese que aparece en 140 caracteres; dudar de si efectivamente esa vida que vemos es una radiografía clara de lo que vivimos o sólo es una representación de aquello que queremos que crean somos. En redes como Instagram es muy alto el nivel de felicidad en contraste con el índice de miseria que mostramos. Pareciera ser que la gran mayoría de las personas viven en Disneylandia, en fiestas interminables, rodeados de gente que ríe y celebra.

¿Son amigos todos los que aparecen en nuestras fotos o es sólo una representación abstracta de lo que es la amistad? El filósofo Jean Baudrillard describe en su libro Las Estrategias Fatales el fenómeno de la amplificación o mejor llamado de la “pornografía comunicacional”. Está todo aumentado, desvirtuado o fuera de la realidad para provocar más bien un impacto que no se condice con lo real.

La sensualidad nunca es tan sensual, la alegría nunca es tan alegre, el amor nunca está tan enamorado, y la amistad nunca es tan profunda ni afiatada como mostramos, por ejemplo, en una foto de un asado dominguero al lado de una piscina. A los espectadores de este show mediático (porque muchas veces eso es lo que es) les provocamos un vacío ya que somos finalmente una suerte de spot de nosotros mismos. Al parecer en redes estamos casi todo el tiempo sobrevendiéndonos, diciendo que tenemos más airbags de los que en realidad tenemos.

Pero no todo es tan caótico ni tan infeliz. Hay redes en las cuales la opinión nos muestra tal cual somos. Interesante es el caso de Andrónico Luksic en Twitter. Aburrido o molesto de tanto ataque, el hombre más poderoso (o más bien multimillonario de Chile), ha decidido meterse en la conversación de Twitter soportando hordas de trolls y opiniones en contra, pero también encontrando a personas dispuestas a dialogar y no sólo eso, sino que recibiendo ideas y comentándolas.

Complejo: claramente es un empresario que habla desde un poder supremo, cuyas inversiones han provocado daños y beneficios, pero que sin embargo se incluyó de manera voluntaria a la conversación. Es quizás un ejemplo para sus pares empresarios, históricamente desconectados de “la calle” o de “la gente”, a la cual conocen por PowerPoints hechos por agencias de comunicaciones. Luksic está en la calle popular, Twitter.

Ya sea para ganar capital social o reputación, por curiosidad o por obligación, lo cierto es que para bien o para mal se sumó a la conversación con su arroba (@aluksicc) y hoy es un miembro muy interesante a observar en la comunidad twittera, como también puede ser una machi, un pescador de Castro o un bombero cercano a Santa Olga. Hay casos donde personas anónimas y sin poder se han transformado en referentes de su sector. No es necesario sino de convicciones.

Podríamos desconfiar de Luksic, como también desconfiar de cualquiera de los mencionados, porque no sabemos quién de verdad está detrás del arroba que usa. Entonces, ante la pregunta “¿qué arroba eres tú?” hay que detenerse un poco y rebobinar a esos tiempos en que la pregunta de verdad más allá del mundo digital es “¿quién eres tú?”.

Para responderla, no hay herramienta más eficaz y mágica que el simple diálogo. Usarlo transforma la sociedad. Bienvenida sea siempre y bienvenidos sean todos, sin distinción.


OJO ESPACIAL

Vicente García Mekis (33) ha hecho del espacio la médula de su carrera. No hablamos de un astronauta, sino de un arquitecto convencido de la suprema importancia que tiene el ambiente en el que vivimos y nuestra relación con los objetos de los que nos rodeamos. Fotógrafo y co-fundador de la exitosa marca de decoración online Kilima, es una de esas personas con “ojo espacial”, una singular característica evidenciada a cabalidad en cada uno de los proyectos en los que se involucra este risueño rey midas de la estética integral.

Al entrar al departamento de Vicho, algo inevitablemente hace ‘click’ respecto a él y su conocido ojo espacial. Pareciera que cada objeto y color ha sido dispuesto y ajustado hasta lograr un diálogo integral con quien lo habita, y es imposible no sentirse como espectador en una muy bien lograda sinfonía hombre-espacio. Al igual que sus diseños y cada una de sus fotografías o acuarelas, se trata de una mezcla exacta de nostalgia y prolijidad en donde cada cosa tiene su lugar; un inusual híbrido entre lo práctico y lo romántico.

Su espacio es una materialización de su mente, y los objetos que diseña junto a su socia Javiera Pérez-Cotapos, responden a la perspicaz percepción de ambos respecto al nuevo rumbo de la decoración en el retail: consumidores cada vez más involucrados con el espacio que habitan y una industria comprensiva respecto a sus nuevas necesidades.

“Gran parte de mi formación estética y de mi interés por los espacios y objetos, se lo debo a las revistas. Mi mamá es decoradora, y en la época en que no existía ni Amazon ni Pinterest ni nada por el estilo, la única forma de mirar hacia afuera y de poder meterse en las casas y espacios de otros, era viajar e “importar” revistas.

Tengo grabado ese momento en que llegaban las ediciones nuevas a la casa, esa sensación de renovación de nuevas ideas, comparable únicamente a mirar por una ventana o tener un pasaporte en las manos. Cuando uno estudia la manera en que viven distintas personas alrededor del mundo, vas dándote cuenta que pese a que existen una infinidad de estilos decorativos, la forma en que utilizamos e intervenimos nuestros espacios se rige siempre por una combinación entre razón y emoción.

Por eso el retail me genera tanta fascinación: en la medida en que se logra descifrar esta proporción, uno pasa a cumplir un rol clave en la vida de tu consumidor, ayudándolo a vivir como quiere vivir”.

Al poco egresar de Arquitectura cumplió el rito de pasaje de trabajar en un estudio de arquitectos, experiencia tras la cual se sumó al equipo del Museo de la Moda, liderado por Jorge Yarur, fascinado por lo que un museo de esas características es capaz de ofrecer a sus visitantes. “Al final un espacio existe en la medida en que se utiliza” enfatiza, gesticulando en círculos y refiriéndose a su propia casa. “En esa utilización es que un espacio cambiará radicalmente según su habitante y los objetos con que decida rodearse.

Por eso es que hablar de espacio necesariamente nos lleva a hablar de objetos, los cuales sean prácticos o decorativos, inevitablemente adquieren un protagonismo tal que terminan siendo apéndices inanimados de nuestro cuerpo. En ese sentido me acomoda mucho ser arquitecto y trabajar tanto con lo micro como lo macro. La arquitectura entrega una formación espacial excelente que te permite trabajar con espacios de forma transversal. No soy de los que creen en la aridez de la formación profesional, sino más bien en la educación continua y en el cruce de disciplinas. Uno estudia para generar habilidades prácticas, pero también para desarrollar formas de pensar y enfrentar problemas con inteligencia lateral, sea en construcción, decoración, diseño, retail o todas juntas”.

Puedes visitar su página web KILIMA


Por sus ojos ha pasado mucho, y para ella los hechos son fundamentales para poder transmitir realidad e información de manera fidedigna. A través de su mirada los chilenos hemos sido testigos tanto de momentos clave en la historia reciente de nuestro país como también de aquello que ocurre más allá de nuestras fronteras. La muerte de la princesa diana, las atrocidades de la guerra de irak y la detención de augusto pinochet en londres, son sólo algunos de los hechos que tiene a su haber periodístico la mujer que hoy conduce el noticiero de la televisión pública de chile.

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MR. MARKETING

HAY PERSONAJES QUE DEBIESEN IR SIEMPRE ACOMPAÑADOS DE UN SOUNDTRACK AD-HOC. TAL ES EL CASO DEL ENIGMÁTICO BRACEY WILSON (51), QUIEN PARECIERA VIVIR EN UNA MELODÍA DE LOS AÑOS ’30 SACADA DE UN DISCO DE AL BOWLLY. EL NUEVO DIRECTOR DEL MASTER Y DIPLOMA EN DIRECCIÓN DE MARKETING DE LA UNIVERSIDAD ADOLFO IBÁÑEZ, ADEMÁS DE SER INSTANTÁNEAMENTE RECONOCIBLE POR SU CARACTERÍSTICO LOOK, SE DESTACA INTERNACIONALMENTE COMO UNA DE LAS EMINENCIAS EN MARKETING DE NUESTRO PAÍS, CON MÁS QUE SUFICIENTE MÉRITO A SU HABER PARA EMPRENDER LA TITÁNICA TAREA DE REDEFINIR Y PERFECCIONAR AL MARKETERO CHILENO DEL FUTURO.


Texto Richard Sharman Foto Sebastián Utreras

De andar pausado y pocas palabras, su currículum habla por sí solo. Durante ocho años fue Director Comercial para América Latina del grupo Saint-Laurent en Brasil, tras cuya venta regresó a Chile para asumir como Director de Marketing del gigante norteamericano Revlon. Ya en Santiago, de a poco fue expandiéndose y trasladándose múltiples veces alrededor del continente: primero como Country Manager para Chile y Argentina, con base en Buenos Aires, luego como Director Regional para toda Latinoamérica, con base en Ciudad de México, y finalmente como Director Global de Marketing a nivel mundial, con base en Nueva York. Hoy, lo que se trae entre manos es el ambicioso desafío de redefinir la formación y el alcance de los marketeros chilenos, erradicando por completo el perpetuado estigma del Marketing como una “ciencia menor”.

 

“Lamentablemente, la formación en marketing de Chile sigue siendo extremadamente débil; demasiado intuitiva y temperamental para lo que realmente necesita una compañía. Por lo demás, este fenómeno es bastante chileno, considerando que en países como México y Brasil -aquí al lado- el marketing es cuantitativo y empírico además de intuitivo. Por supuesto que el marketero no es una mente cuadrada; la creatividad efectivamente es su gran arma, pero necesita validar sus intuiciones y propuestas con factibilidad financiera y operativa, de lo contrario es un peligro organizacional. El marketing no es el departamento encargado de simplemente coordinar el evento o decidir si la promotora es rubia o morena: es una ciencia ingenieril, por lo que requiere ingenio aplicado”.

El renovado programa que ofrecerá a su cargo la UAI, plantea además una construcción transversal del conocimiento marketero para profesionales de otras áreas: “esta renovación ofrece tres programas: el Diploma en Dirección de Marketing, para profesionales como periodistas y diseñadores que no tienen una formación marketera formal pero necesitan un esqueleto inicial en el tema; el Magíster en Dirección de Marketing, que te da la musculatura para profundizar en temas de marketing y poner el esqueleto teórico en marcha, y el programa full, que son ambos programas”.

 

Pese a haber trabajado en uno de los cargos más altos de la Gran Manzana, Wilson insiste respecto al potencial de América Latina como la nueva tierra de oportunidades a nivel mundial. “No volvería a trabajar en Estados Unidos. En cambio, volvería feliz a trabajar en Buenos Aires, Río de Janeiro, Sao Paulo y el DF, además de Santiago. Hay algo en Latinoamérica que se está gestando, y pese a que de momento está ‘la crema’, hay mucho por hacer. Me encanta viajar, afortunadamente desde niño me ha tocado la suerte de hacerlo, que ha influido enormemente en mi formación. Si me preguntan cuál es la receta para que te vaya bien afuera, recomiendo nunca olvidar el viejo dicho ‘donde fueres haz como vieres’. Aléjate del ghetto chileno: disfruta el país, conoce su gente, conoce su comida, habla su idioma”. Cambiar de entorno y esforzarte por entender una cultura nueva es de las mayores satisfacciones que te permite una carrera internacional”.


Algo tiene Carolina del Real (36) que hace que sea un placer conversar con ella. Pueden ser sus grandes ojos claros que te clavan la mirada, su voz ronca, media rasposa, su capacidad de reírse de sí misma, aunque probablemente sea la honestidad y valentía con que enfrenta su vida; VIH incluido. A la edad de 29 años Carolina supo que tenía el virus, ella que estudió en colegio de niñitas bien, que no consumía drogas. Ella, que hasta ese momento había tenido tres pololos de varios años de relación con cada uno, la hija mayor, muy cuidada de sus papás, la prontamente relacionadora pública, la niña bonita que tenía un tremendo futuro.


Texto Isabel Eyzaguirre Foto Maximiliano Jorquera

Todo comenzó el año 2009 cuando sintió que se le agotaron las energías, tenía fiebre constantemente, picazón en los ojos que rápidamente se transformaba en una terrible conjuntivitis, una seguidilla de molestias de las que no salía y, que al poco tiempo derivaron en una feroz neumonía, que, como dice ella, fue la que le salvó la vida. Perdió la cuenta de cuántos doctores la vieron, de la cantidad de exámenes que se repitió hasta el cansancio, de las noches sin dormir esperando su diagnóstico.

Sabía que había algo peor; sospechaba del cáncer, del lupus, de cualquier cosa, menos del SIDA. “Mi entorno me quería convencer de que tenia depresión, pero como yo convivo con ella, sabía que no era eso, lo sentía diferente, me fui deprimiendo en el proceso, sentía que nadie me creía. La complicidad con mi papá siempre fue muy importante, yo lo miraba y le decía, papá esto no es depresión. El me decía lo sé, vamos a descubrir qué pasa con tu cuerpo.

Me acuerdo cuando me descartaron Lupus, me enojé mucho, ‘¿qué tengo?’, gritaba, quería que alguien me dijera, es tremendo lo que tienes, pero esto es”, relata. Así, sin diagnostico peregrinó por diferentes clínicas hasta que llegó convulsionando con 40 grados de fiebre, sin saturar y con las uñas moradas a la Urgencia de la Clínica Cordillera. “No me la llevo sin saber qué tiene”, repetía su padre. Fue ahí, delante de ella que pidieron repetir la ronda de exámenes y agregaron uno que jamás le habían hecho; Test de Elisa, “para descartar un posible VIH, SIDA”, fueron las palabras del doctor. Carolina recuerda cómo se sacó la mascarilla y dijo, “papá: SIDA, no tengo”.

Al poco tiempo el resultado positivo cambió la vida no sólo de Carolina sino de la familia completa. Son pocas las cosas que recuerda; su papá al lado de ella sin apenas poder hablar, “la Carolita tiene SIDA”, le dijo a su ex mujer, que se desvaneció ahí mismo, al lado de la cama de su hija. Carolina confiesa que jamás lo imaginó. “Llevaba un año en cama sin haber tenido relaciones sexuales, con nadie. En ese momento yo encontraba que estaba casi recuperando mi virginidad”, bromea.

 ¿Qué pasó contigo cuando te dicen que tienes VIH, SIDA?
Cuando me dicen que sí, fue muy fuerte pero encontré la respuesta. No me tranquilizó, pero sentí que se acabó la búsqueda, la gente que me iba a dar coaching a mi cama cuando yo no quería ver a nadie, los que me rezaban y yo no soy católica, otros se enojaban, me decían “pon de tu parte, cómo vas a estar así, nos tienes agotados”; una amiga me mandó a la cresta porque ya no podía ir más a la universidad y éramos compañeras de trabajo.

Dejamos de ser amigas porque yo vivía enferma y ella se aburrió. Vi todas esas imágenes. Por un lado, fue una tapada de boca para todos y para mí una respuesta.

¿Cómo fue esta noticia para tu entorno?
Fue todo muy rápido, me cambiaron de clínica, yo estaba aislada, full morfina. Mi familia estuvo conmigo, ellos sufrieron, mi hermana estaba de 7 meses de embarazo, mis hermanos siempre entraban a verme de buena cara, pero yo sé que lo pasaron mal. Todos fueron muy valientes, estaban presentes, mi papá que nunca se ha fumado un pito, me decía “disfruta la morfina, relájate”. Después con el tiempo te enteras que en la sala de espera estaba quedando la escoba.

¿El querer saber quién te lo transmitió, es inmediato?
Yo tenía la suerte que desde mi primer pololo formal, con quien estuve 5 años, hasta el último eran tres personas. Encontré necesario avisarles, ellos no podían pasar por lo mismo que yo, entonces cuando salgo de la UCI agarro el teléfono. Partí por el que era el más fácil, el primero, hablamos, me apoyó, él ya era papá, era cero necesario que se chequeara, y fue un súper apoyo. Después voy al segundo, su polola estaba recién embarazada y se habían hecho los exámenes, el se los repitió igual, pero salió negativo. Ahí supe que era el tercero.

Él se hace el test cuando yo le cuento y sale positivo. Tuvo la generosidad de decirme la verdad, porque pudo decirme “no fui yo” y me deja con que alguien me está mintiendo. Me dio mucha pena, el es un tremendo tipo y de hecho, nuestra relación se terminó por mi debilidad, porque me sentía muy mal, él nunca mostró síntomas, una vez lo vi resfriado.

¿Qué relación tenías con el SIDA?
Yo lo asociaba a tener una vida sexual súper dispersa, como que fuera acumulativo, yo me veía muy fuera del grupo de riesgo. Ahora sé que el grupo de riesgo somos todos. No conocía a nadie que tuviera el virus, era algo muy lejano a mí. Tiempo después de mi diagnóstico me acordé que fui con mi papá como a los 13 años a ver a un familiar lejano a la clínica, que murió de SIDA. Me acuerdo de estar en el ascensor y decirle, “¿papá, el tiene cáncer? ¿se va a mejorar?” “No creo que lo vuelvas a ver Carolita, él tiene SIDA, una enfermedad de mierda”. Las cosas de la vida. Aún así nunca investigué.

Hoy día con todo bajo control, ¿qué es lo más difícil? ¿Lo laboral, lo social?
En el tema laboral es más evidente. En lo social nadie te dice en la cara “encuentro asqueroso lo que tienes y nunca te podré mirar de otra forma más que de amiga”. Eso es más difícil que alguien te lo diga.

¿Crees que así lo piensan?
Por supuesto. Pero no estoy cerrada al amor. Desde que me diagnosticaron he vuelto a estar en pareja, tuve un pololo cuatro años. La verdad es que me va re bien, pero yo ahora no quiero nada.

STAND UP

“las estadísticas del vih son alarmantes. Ha avanzado un 125%, hay un alza importante en las mujeres,
en la población trans, en los mapuches y en la isla de pascua. También se disparó en la población sobre los 50 años y en los niños de 13 han aumentado los casos”

Hoy Carolina vive sola, trabaja, mantiene sus amistades y se ha realizado completamente con su Stand Up con el que recorre colegios de todo Chile contando la vida de esta niñita bien que se infecto de SIDA. Sólo al final revela que es su propia historia. Curiosamente antes del virus no sabía qué hacer; había intentado en Bachillerato de Humanidades, en Párvulos y en Relaciones Públicas, había trabajado de garzona, barwoman, promotora, en producción y en todo lo que le ofrecieran. Pero es hoy, cuando siente que su trabajo no lo cambiaría por nada. “Si hoy me llamaran de un banco y me dicen te queremos de relacionadora pública, ¡no gracias!. Mi vida es inestable económicamente pero me llena el alma y el corazón”.

¿Sientes que a raíz del VIH descubriste tu vocación?
Siempre me gustó escuchar, mis amigas en el colegio me contaban sus problemas como si yo fuera sicóloga, no sabía que tenía pasta para las comunicaciones, para hablar de corrido en TV sin ponerme nerviosa y con las charlas es lo mismo; pararme en el escenario frente a todos estos alumnos y estar en un Stand Up sin para de hablar y lograr esa conexión, esa montaña rusa de emociones y dejarlos muy revueltos, es lejos lo que más amo hacer. Les cuento mi vida, me río de mí, de mi papá, de mi hermana, de mis amigos, hablamos del primer beso, de los mejores amigos, de la importancia de cuidarlos. Son los que yo aún conservo.

¿Qué es lo principal que quieres comunicar con estas charlas?
Lo más importante es dejar claro que a todos nos puede pasar, quiero que quede claro que ellos no son inmunes a nada, cómo se tienen que proteger, qué es realmente el virus, yo les digo “yo estoy bien, tengo mi tratamiento, pero esto jode, esto se siente, no da lo mismo, yo tengo la fuerza, el tratamiento es bueno, pero no se lo doy a nadie”. “De algo hay que morirse”, me responden algunos. Si no te importa por ti, piensa en tu mamá, a alguien le va a doler. Vivir con el virus, ser fármaco dependiente, es difícil.

¿Qué preguntas te hacen los adolescentes?
Se quedan callados, mucho wow, son efectos especiales, algunos se ponen a llorar, una vez se desmayó una niñita. Yo dije “pongan ojo ahí, porque si se desmaya es por algo”, después se descubrió por qué. Hay más emociones que preguntas. Igual después me agarran solos y me dicen “yo hice tal cosa, ¿estoy en riesgo?”, o me cuentan detalles súper privados. Me escriben al fanpage con lujo de detalle todo lo que hicieron.

¿De qué colegios te llaman para hacer las charlas?
Estoy más en los colegios subvencionados, públicos y de regiones. El único que ha marcado la diferencia fue el Santiago College. He conocido colegios fantásticos de Quillota, de Angol, con unos programas de educación maravillosos, buena infraestructura, profesores comprometidos, pero finalmente hablan de que sus alumnos son vulnerables porque detrás de ellos hay familias menos informadas, algunos conviven con el alcoholismo, sin figuras paternas o maternas, etc.

¿Te has ofrecido para hacer charlas en los colegios más tradicionales de Santiago?
Cuando partí, sí. De hecho, mis amigas, que tienen a sus niños en esos colegios, me dicen, “deberías estar en todos los colegios”, pero el problema es que los papás no se ponen de acuerdo. Ponen mil excusas: “los niños no están preparados”, “no es la edad”, “una cosa es que les hablen de sexualidad y otra muy distinta es que le hablen del SIDA”, “porque a mi hija no le va a pasar, mis niñitas me cuentan todo”… esas son las respuestas. Entonces cuando me llamó el Santiago College fue genial y los alumnos fueron súper respetuosos, fueron dos charlas muy masivas, fue muy lindo.

¿Crees que en algún momento eso se va a revertir?
Espero. Esos niños están más expuestos porque se creen inmunes, yo sé con quién me junto, esa respuesta la escucho todo el tiempo. Se juntan con gente de su misma clase social, pero esto no tiene que ver con eso, no discrimina y hay mucho conservadurismo. La mayoría de los papás juran que la niñita está con el pololo de la mano y no tienen idea lo que hacen cuando salen de la casa. Son familias conservadoras, donde los adolescentes manejan plata, pero no la gastan en condones, sino que en trago, en droga o en zapatillas.

¿Te has arrepentido alguna vez de haber hecho pública tu enfermedad?
Nunca jamás. Creo que es lo más importante que he hecho en la vida, es la hija que no tuve, yo creo que es mi granito de arena al mundo, es mi hito, yo sé que mi sobrina va a recordar esto cuando yo no esté y va a estar orgullosa, y cada vez que me dicen “gracias a tu testimonio yo me atreví y me hice el examen y ahora tengo cultura de prevención”, me siento feliz. Poder ayudar a la gente que está en el piso y se vuelve a parar, es impagable la satisfacción


EL CREADOR DE IMÁGENES

“ESTOY ACOSTUMBRADO A ENMARCAR LA REALIDAD PARA CREAR IMÁGENES”, ASÍ DE NATURAL SE HA TOMADO TOM FORD SU TRAYECTO DESDE LA MODA AL CINE. CON EL ESTRENO Y LOS RECONOCIMIENTOS RECIBIDOS POR ANIMALES NOCTURNOS, SU SEGUNDO FILME, CONFIRMAMOS QUE EL EXPERIMENTO ES MÁS QUE UN CAPRICHO Y QUE ESTAMOS ANTE UN CINE DE AUTOR CUYAS MEMORABLES PELÍCULAS NO DEJAN INDIFERENTE A NADIE, MENOS AÚN A QUIENES COMPARTEN SU PASIÓN POR LA ESTÉTICA.


Texto Carlos Loyola Lobo

Corría septiembre del año pasado, y en La Semana de la Moda de Nueva York se reunían en un mismo lugar celebridades como Tom Hanks, Jon Hamm, Alicia Keys, Julianne Moore, Baz Luhrmann, Neil Patrick Harris y la inefable Anna Wintour, entre otros, citados por el mismísimo Tom Ford para presentar en un pequeñísimo salón, y a todos los mencionados vestidos de mentada gala, su colección otoño invierno. Sin embargo, la cabeza del diseñador estaba en Venecia.

Una semana más tarde presentaría en competencia su segundo largometraje, Animales nocturnos, en el Festival de Cine que se ha convertido en una de las plataformas vitales para que las películas tengan alguna chance en la temporada de premios de fin de año.

Siete años después de su celebrado debut cinematográfico con A Single Man, el diseñador y hoy director de cine de 56 años, nacido en Texas, con una carrera prometedora en Gucci e Yves Saint Laurent y con 100 tiendas de su propia marca alrededor del mundo, confiesa que el cine ha resultado ser su proyecto de diseño supremo: “dentro de una película puedes decidir la vida o la muerte de los personajes; lo que dicen y cómo lo dicen; puedes diseñar el aspecto que va a tener el ambiente, las habitaciones, los escenarios y, por supuesto, la ropa que van a llevar puesta.

Además, es un mundo que una vez filmado continúa existiendo para siempre, absolutamente imperecedero. El negocio de la moda, por otra parte, resulta demasiado efímero. Desde el momento en que diseñas algo, ese objeto recibe un valor de novedad, resulta poderoso pero a la vez fastidioso. Sin embargo, seis meses después esos zapatos ya no son lo más, es un círculo sin fin que puede resultar agotador”, ha dicho en entrevistas.

Basada en la aplaudida novela Tony and Susan del americano Austin Wright (publicada en español como “Tres Noches” por Editorial Salamandra), Ford es rápido en aclarar que libro y película son sumamente diferentes, por lo que hace hincapié en la palabra “basado”. Lo que le atrajo de la novela fue el monólogo medular articulado en torno a la venganza, como también la posibilidad de hacer una película acerca de un libro que es a su vez acerca de un manuscrito.

En una entrevista realizada por Vogue Hommes, el diseñador-director no titubeó en contestar la pregunta que todos están haciéndose: ¿es estéticamente comparable Animales nocturnos con A Single Man, su aplaudido debut cinematográfico? “Diría que lo es, e incluso que la supera”, contestó con toda seguridad y sin miedo alguno de sobreprometer.

Lo cierto es que finalmente Animales nocturnos recibió el Premio del Jurado en el Festival de Venecia. El éxito no se detuvo ahí, nominaciones a los Globos de Oro, al Bafta y una nominación a los recientes Premios Oscar cuentan entre los reconocimientos. La crítica nuevamente cayó sorprendida. Ya podríamos hablar de Tom Ford como un autor hecho y derecho, conocedor a propiedad de los mundos que habita en sus filmes. Sus creaciones cinematográficas tienen una elegancia, una decadencia y una melancolía ya reconocibles. A diferencia de A Single Man estamos ahora ante una cinta mucho más oscura y violenta, siempre basada en una obra de la literatura. Tom Ford ha vuelto a la que parece ser su mayor pasión, en la que se toma su tiempo, porque no deja la moda y ya vemos que en el cine no ha querido dar pasos en falso.

Deudor del cine de Hitchcock, David Lynch y con reminiscencias de Almodóvar, Tom Ford nuevamente nos deleita con una estética exquisita en un filme intenso y seductor, así como su personalidad y su exitoso trabajo en las pasarelas.


Don Moncler

EL QUE SABE, SABE LO QUE ES A UNA PARKA LA INSIGNIA FRANCO-ITALIANA MONCLER. PERO NO NECESARIAMENTE SABE QUIÉN ES LA VERTIGINOSA MENTE CREATIVA RESPONSABLE DE RESCATAR DEL CUASI OLVIDO A LA MARCA FUNDADA EN 1952.


texto Nina Mackenna   foto Getty Image

 

 

Remo Ruffini (55) es el empresario italiano nacido y criado en el lago Como, y cuya larga historia de amor con Moncler lo llevó a convertirla en el ave fénix de la industria del lujo en la ropa de nieve.

En los años 70 Moncler -cuyo nombre es una abreviación de Monestier-de-Clermont, el pueblo alpino donde se producía originalmente- era todo un fenómeno en Europa, luego de ser el sponsor oficial del equipo francés de ski en los Juegos Olímpicos de Invierno, en Grenoble (1968).

Ruffini compró una alicaída Moncler en el 2003. La irrupción en el mercado de marcas más baratas como North Face, sumada a una cantidad enorme de franquicias y licencias de poca monta y alto poder destructor de prestigio, habían disipado el control durante los años 90 deprimiendo las ventas de la icónica etiqueta.

Lo primero que hizo Ruffini fue retomar el control recomprando todas las franquicias. Luego fue a buscar la inspiración en el origen mismo de la marca. Así revivió el espíritu y look originales de las primeras chaquetas para la nieve de Moncler, pero con la mejor tecnología disponible.

Abrió la primera tienda en Saint Moritz, luego en París y de ahí a Milán. Hoy son más de 200 en el mundo.

Luego de una década construyendo un prestigio sin precedentes en ropa deportiva de lujo, Ruffini llevó la compañía a la bolsa italiana el 2013, en una de las operaciones bursátiles más importantes en la historia de Italia. A los 10 minutos de transarse la acción, Remo Ruffini se había convertido en un billonario.


Reina Sur

Texto Richard Sharman Foto Vicente García Mekis

La casa en Colina del banquetero Juan Pablo Johnson es un proceso, no un resultado. Por lo mismo es que su dueño se refiere al espacio como una creación en constante evolución, cuya génesis es intuitiva y de ritmo propio. Es una casa de difícil definición, incluso para su dueño, quien la ocupa religiosamente de jueves a sábado hace 27 años y donde se hacen además, los mejores eventos de Santiago. En un esfuerzo por definirla tiramos al aire descriptores como “ecléctico”, “orgánico”, y otros similares, pero lo cierto es que todos le quedan cortos.

Reina Sur es el nombre de esta casona de más de 200 años, convenientemente ubicada a sólo media hora de Santiago. Las dos palabras de su nombre le vienen como anillo al dedo a su acampada sencillez, cuyos colores desgastados rinden tributo tanto al paso del tiempo como al campo chileno, quienes le acompañan perpetuamente. Es una casa siempre abierta a amigos, llena de plantas y colores que invitan no a la contemplación sino al uso, como actores sobre un gran escenario. Cada pieza tiene una historia, y absolutamente todo lo que hay en la casa, se usa. “No me interesa que la casa sea de catálogo, sino que la gente se sienta bienvenida, la use y participe de sus espacios. Es una casa para vivir, para celebrar”.

Tras pasear por sus largos pasillos e inusuales espacios, nos queda claro que la Reina Sur y su dueño comparten, por sobre todo, una característica medular: la generosidad.

Casona Reina Sur