Por sus ojos ha pasado mucho, y para ella los hechos son fundamentales para poder transmitir realidad e información de manera fidedigna. A través de su mirada los chilenos hemos sido testigos tanto de momentos clave en la historia reciente de nuestro país como también de aquello que ocurre más allá de nuestras fronteras. La muerte de la princesa diana, las atrocidades de la guerra de irak y la detención de augusto pinochet en londres, son sólo algunos de los hechos que tiene a su haber periodístico la mujer que hoy conduce el noticiero de la televisión pública de chile.

Continue reading →

MR. MARKETING

HAY PERSONAJES QUE DEBIESEN IR SIEMPRE ACOMPAÑADOS DE UN SOUNDTRACK AD-HOC. TAL ES EL CASO DEL ENIGMÁTICO BRACEY WILSON (51), QUIEN PARECIERA VIVIR EN UNA MELODÍA DE LOS AÑOS ’30 SACADA DE UN DISCO DE AL BOWLLY. EL NUEVO DIRECTOR DEL MASTER Y DIPLOMA EN DIRECCIÓN DE MARKETING DE LA UNIVERSIDAD ADOLFO IBÁÑEZ, ADEMÁS DE SER INSTANTÁNEAMENTE RECONOCIBLE POR SU CARACTERÍSTICO LOOK, SE DESTACA INTERNACIONALMENTE COMO UNA DE LAS EMINENCIAS EN MARKETING DE NUESTRO PAÍS, CON MÁS QUE SUFICIENTE MÉRITO A SU HABER PARA EMPRENDER LA TITÁNICA TAREA DE REDEFINIR Y PERFECCIONAR AL MARKETERO CHILENO DEL FUTURO.


Texto Richard Sharman Foto Sebastián Utreras

De andar pausado y pocas palabras, su currículum habla por sí solo. Durante ocho años fue Director Comercial para América Latina del grupo Saint-Laurent en Brasil, tras cuya venta regresó a Chile para asumir como Director de Marketing del gigante norteamericano Revlon. Ya en Santiago, de a poco fue expandiéndose y trasladándose múltiples veces alrededor del continente: primero como Country Manager para Chile y Argentina, con base en Buenos Aires, luego como Director Regional para toda Latinoamérica, con base en Ciudad de México, y finalmente como Director Global de Marketing a nivel mundial, con base en Nueva York. Hoy, lo que se trae entre manos es el ambicioso desafío de redefinir la formación y el alcance de los marketeros chilenos, erradicando por completo el perpetuado estigma del Marketing como una “ciencia menor”.

“Lamentablemente, la formación en marketing de Chile sigue siendo extremadamente débil; demasiado intuitiva y temperamental para lo que realmente necesita una compañía. Por lo demás, este fenómeno es bastante chileno, considerando que en países como México y Brasil -aquí al lado- el marketing es cuantitativo y empírico además de intuitivo. Por supuesto que el marketero no es una mente cuadrada; la creatividad efectivamente es su gran arma, pero necesita validar sus intuiciones y propuestas con factibilidad financiera y operativa, de lo contrario es un peligro organizacional. El marketing no es el departamento encargado de simplemente coordinar el evento o decidir si la promotora es rubia o morena: es una ciencia ingenieril, por lo que requiere ingenio aplicado”.

El renovado programa que ofrecerá a su cargo la UAI, plantea además una construcción transversal del conocimiento marketero para profesionales de otras áreas: “esta renovación ofrece tres programas: el Diploma en Dirección de Marketing, para profesionales como periodistas y diseñadores que no tienen una formación marketera formal pero necesitan un esqueleto inicial en el tema; el Magíster en Dirección de Marketing, que te da la musculatura para profundizar en temas de marketing y poner el esqueleto teórico en marcha, y el programa full, que son ambos programas”.

Pese a haber trabajado en uno de los cargos más altos de la Gran Manzana, Wilson insiste respecto al potencial de América Latina como la nueva tierra de oportunidades a nivel mundial. “No volvería a trabajar en Estados Unidos. En cambio, volvería feliz a trabajar en Buenos Aires, Río de Janeiro, Sao Paulo y el DF, además de Santiago. Hay algo en Latinoamérica que se está gestando, y pese a que de momento está ‘la crema’, hay mucho por hacer. Me encanta viajar, afortunadamente desde niño me ha tocado la suerte de hacerlo, que ha influido enormemente en mi formación. Si me preguntan cuál es la receta para que te vaya bien afuera, recomiendo nunca olvidar el viejo dicho ‘donde fueres haz como vieres’. Aléjate del ghetto chileno: disfruta el país, conoce su gente, conoce su comida, habla su idioma”. Cambiar de entorno y esforzarte por entender una cultura nueva es de las mayores satisfacciones que te permite una carrera internacional”.


Algo tiene Carolina del Real (36) que hace que sea un placer conversar con ella. Pueden ser sus grandes ojos claros que te clavan la mirada, su voz ronca, media rasposa, su capacidad de reírse de sí misma, aunque probablemente sea la honestidad y valentía con que enfrenta su vida; VIH incluido. A la edad de 29 años Carolina supo que tenía el virus, ella que estudió en colegio de niñitas bien, que no consumía drogas. Ella, que hasta ese momento había tenido tres pololos de varios años de relación con cada uno, la hija mayor, muy cuidada de sus papás, la prontamente relacionadora pública, la niña bonita que tenía un tremendo futuro.


Texto Isabel Eyzaguirre Foto Maximiliano Jorquera

Todo comenzó el año 2009 cuando sintió que se le agotaron las energías, tenía fiebre constantemente, picazón en los ojos que rápidamente se transformaba en una terrible conjuntivitis, una seguidilla de molestias de las que no salía y, que al poco tiempo derivaron en una feroz neumonía, que, como dice ella, fue la que le salvó la vida. Perdió la cuenta de cuántos doctores la vieron, de la cantidad de exámenes que se repitió hasta el cansancio, de las noches sin dormir esperando su diagnóstico.

Sabía que había algo peor; sospechaba del cáncer, del lupus, de cualquier cosa, menos del SIDA. “Mi entorno me quería convencer de que tenia depresión, pero como yo convivo con ella, sabía que no era eso, lo sentía diferente, me fui deprimiendo en el proceso, sentía que nadie me creía. La complicidad con mi papá siempre fue muy importante, yo lo miraba y le decía, papá esto no es depresión. El me decía lo sé, vamos a descubrir qué pasa con tu cuerpo.

Me acuerdo cuando me descartaron Lupus, me enojé mucho, ‘¿qué tengo?’, gritaba, quería que alguien me dijera, es tremendo lo que tienes, pero esto es”, relata. Así, sin diagnostico peregrinó por diferentes clínicas hasta que llegó convulsionando con 40 grados de fiebre, sin saturar y con las uñas moradas a la Urgencia de la Clínica Cordillera. “No me la llevo sin saber qué tiene”, repetía su padre. Fue ahí, delante de ella que pidieron repetir la ronda de exámenes y agregaron uno que jamás le habían hecho; Test de Elisa, “para descartar un posible VIH, SIDA”, fueron las palabras del doctor. Carolina recuerda cómo se sacó la mascarilla y dijo, “papá: SIDA, no tengo”.

Al poco tiempo el resultado positivo cambió la vida no sólo de Carolina sino de la familia completa. Son pocas las cosas que recuerda; su papá al lado de ella sin apenas poder hablar, “la Carolita tiene SIDA”, le dijo a su ex mujer, que se desvaneció ahí mismo, al lado de la cama de su hija. Carolina confiesa que jamás lo imaginó. “Llevaba un año en cama sin haber tenido relaciones sexuales, con nadie. En ese momento yo encontraba que estaba casi recuperando mi virginidad”, bromea.

¿Qué pasó contigo cuando te dicen que tienes VIH, SIDA?
Cuando me dicen que sí, fue muy fuerte pero encontré la respuesta. No me tranquilizó, pero sentí que se acabó la búsqueda, la gente que me iba a dar coaching a mi cama cuando yo no quería ver a nadie, los que me rezaban y yo no soy católica, otros se enojaban, me decían “pon de tu parte, cómo vas a estar así, nos tienes agotados”; una amiga me mandó a la cresta porque ya no podía ir más a la universidad y éramos compañeras de trabajo.

Dejamos de ser amigas porque yo vivía enferma y ella se aburrió. Vi todas esas imágenes. Por un lado, fue una tapada de boca para todos y para mí una respuesta.

¿Cómo fue esta noticia para tu entorno?
Fue todo muy rápido, me cambiaron de clínica, yo estaba aislada, full morfina. Mi familia estuvo conmigo, ellos sufrieron, mi hermana estaba de 7 meses de embarazo, mis hermanos siempre entraban a verme de buena cara, pero yo sé que lo pasaron mal. Todos fueron muy valientes, estaban presentes, mi papá que nunca se ha fumado un pito, me decía “disfruta la morfina, relájate”. Después con el tiempo te enteras que en la sala de espera estaba quedando la escoba.

¿El querer saber quién te lo transmitió, es inmediato?
Yo tenía la suerte que desde mi primer pololo formal, con quien estuve 5 años, hasta el último eran tres personas. Encontré necesario avisarles, ellos no podían pasar por lo mismo que yo, entonces cuando salgo de la UCI agarro el teléfono. Partí por el que era el más fácil, el primero, hablamos, me apoyó, él ya era papá, era cero necesario que se chequeara, y fue un súper apoyo. Después voy al segundo, su polola estaba recién embarazada y se habían hecho los exámenes, el se los repitió igual, pero salió negativo. Ahí supe que era el tercero.

Él se hace el test cuando yo le cuento y sale positivo. Tuvo la generosidad de decirme la verdad, porque pudo decirme “no fui yo” y me deja con que alguien me está mintiendo. Me dio mucha pena, el es un tremendo tipo y de hecho, nuestra relación se terminó por mi debilidad, porque me sentía muy mal, él nunca mostró síntomas, una vez lo vi resfriado.

¿Qué relación tenías con el SIDA?
Yo lo asociaba a tener una vida sexual súper dispersa, como que fuera acumulativo, yo me veía muy fuera del grupo de riesgo. Ahora sé que el grupo de riesgo somos todos. No conocía a nadie que tuviera el virus, era algo muy lejano a mí. Tiempo después de mi diagnóstico me acordé que fui con mi papá como a los 13 años a ver a un familiar lejano a la clínica, que murió de SIDA. Me acuerdo de estar en el ascensor y decirle, “¿papá, el tiene cáncer? ¿se va a mejorar?” “No creo que lo vuelvas a ver Carolita, él tiene SIDA, una enfermedad de mierda”. Las cosas de la vida. Aún así nunca investigué.

Hoy día con todo bajo control, ¿qué es lo más difícil? ¿Lo laboral, lo social?
En el tema laboral es más evidente. En lo social nadie te dice en la cara “encuentro asqueroso lo que tienes y nunca te podré mirar de otra forma más que de amiga”. Eso es más difícil que alguien te lo diga.

¿Crees que así lo piensan?
Por supuesto. Pero no estoy cerrada al amor. Desde que me diagnosticaron he vuelto a estar en pareja, tuve un pololo cuatro años. La verdad es que me va re bien, pero yo ahora no quiero nada.

STAND UP

“las estadísticas del vih son alarmantes. Ha avanzado un 125%, hay un alza importante en las mujeres,
en la población trans, en los mapuches y en la isla de pascua. También se disparó en la población sobre los 50 años y en los niños de 13 han aumentado los casos”

Hoy Carolina vive sola, trabaja, mantiene sus amistades y se ha realizado completamente con su Stand Up con el que recorre colegios de todo Chile contando la vida de esta niñita bien que se infecto de SIDA. Sólo al final revela que es su propia historia. Curiosamente antes del virus no sabía qué hacer; había intentado en Bachillerato de Humanidades, en Párvulos y en Relaciones Públicas, había trabajado de garzona, barwoman, promotora, en producción y en todo lo que le ofrecieran. Pero es hoy, cuando siente que su trabajo no lo cambiaría por nada. “Si hoy me llamaran de un banco y me dicen te queremos de relacionadora pública, ¡no gracias!. Mi vida es inestable económicamente pero me llena el alma y el corazón”.

¿Sientes que a raíz del VIH descubriste tu vocación?
Siempre me gustó escuchar, mis amigas en el colegio me contaban sus problemas como si yo fuera sicóloga, no sabía que tenía pasta para las comunicaciones, para hablar de corrido en TV sin ponerme nerviosa y con las charlas es lo mismo; pararme en el escenario frente a todos estos alumnos y estar en un Stand Up sin para de hablar y lograr esa conexión, esa montaña rusa de emociones y dejarlos muy revueltos, es lejos lo que más amo hacer. Les cuento mi vida, me río de mí, de mi papá, de mi hermana, de mis amigos, hablamos del primer beso, de los mejores amigos, de la importancia de cuidarlos. Son los que yo aún conservo.

¿Qué es lo principal que quieres comunicar con estas charlas?
Lo más importante es dejar claro que a todos nos puede pasar, quiero que quede claro que ellos no son inmunes a nada, cómo se tienen que proteger, qué es realmente el virus, yo les digo “yo estoy bien, tengo mi tratamiento, pero esto jode, esto se siente, no da lo mismo, yo tengo la fuerza, el tratamiento es bueno, pero no se lo doy a nadie”. “De algo hay que morirse”, me responden algunos. Si no te importa por ti, piensa en tu mamá, a alguien le va a doler. Vivir con el virus, ser fármaco dependiente, es difícil.

¿Qué preguntas te hacen los adolescentes?
Se quedan callados, mucho wow, son efectos especiales, algunos se ponen a llorar, una vez se desmayó una niñita. Yo dije “pongan ojo ahí, porque si se desmaya es por algo”, después se descubrió por qué. Hay más emociones que preguntas. Igual después me agarran solos y me dicen “yo hice tal cosa, ¿estoy en riesgo?”, o me cuentan detalles súper privados. Me escriben al fanpage con lujo de detalle todo lo que hicieron.

¿De qué colegios te llaman para hacer las charlas?
Estoy más en los colegios subvencionados, públicos y de regiones. El único que ha marcado la diferencia fue el Santiago College. He conocido colegios fantásticos de Quillota, de Angol, con unos programas de educación maravillosos, buena infraestructura, profesores comprometidos, pero finalmente hablan de que sus alumnos son vulnerables porque detrás de ellos hay familias menos informadas, algunos conviven con el alcoholismo, sin figuras paternas o maternas, etc.

¿Te has ofrecido para hacer charlas en los colegios más tradicionales de Santiago?
Cuando partí, sí. De hecho, mis amigas, que tienen a sus niños en esos colegios, me dicen, “deberías estar en todos los colegios”, pero el problema es que los papás no se ponen de acuerdo. Ponen mil excusas: “los niños no están preparados”, “no es la edad”, “una cosa es que les hablen de sexualidad y otra muy distinta es que le hablen del SIDA”, “porque a mi hija no le va a pasar, mis niñitas me cuentan todo”… esas son las respuestas. Entonces cuando me llamó el Santiago College fue genial y los alumnos fueron súper respetuosos, fueron dos charlas muy masivas, fue muy lindo.

¿Crees que en algún momento eso se va a revertir?
Espero. Esos niños están más expuestos porque se creen inmunes, yo sé con quién me junto, esa respuesta la escucho todo el tiempo. Se juntan con gente de su misma clase social, pero esto no tiene que ver con eso, no discrimina y hay mucho conservadurismo. La mayoría de los papás juran que la niñita está con el pololo de la mano y no tienen idea lo que hacen cuando salen de la casa. Son familias conservadoras, donde los adolescentes manejan plata, pero no la gastan en condones, sino que en trago, en droga o en zapatillas.

¿Te has arrepentido alguna vez de haber hecho pública tu enfermedad?
Nunca jamás. Creo que es lo más importante que he hecho en la vida, es la hija que no tuve, yo creo que es mi granito de arena al mundo, es mi hito, yo sé que mi sobrina va a recordar esto cuando yo no esté y va a estar orgullosa, y cada vez que me dicen “gracias a tu testimonio yo me atreví y me hice el examen y ahora tengo cultura de prevención”, me siento feliz. Poder ayudar a la gente que está en el piso y se vuelve a parar, es impagable la satisfacción


Nos acercamos a hablarle a alguien en un evento cualquiera. Tiene una sonrisa perfecta: dientes albos y prolijos. La música está fuerte, así que no nos queda más que acercarnos aún más, porque apenas se escucha lo que nos dice. Error. Nos golpea un inesperado tufo: ¿cigarro, café, hambre? ¿Todas las anteriores? ¿Y dientes blancos?

Muchas veces se malentiende la salud bucal como el mero color de los dientes. Por supuesto que existe una evidente correlación entre ambos, sin embargo una boca saludable abarca muchísimo más que un blanqueamiento periódico.


Texto Sebastián Cornejo

SEIS TIPS PARA UNA EXCELENTE SALUD DENTAL, MÁS ALLÁ DEL BLANCO.

Hidratación
Está comprobado que una buena hidratación corporal disminuye la incidencia de enfermedades en las encías y el mal aliento.

Lengua
La porosidad de la lengua hace que en ella se acumulen residuos de comida, que inciden en el aliento y la salud general de la boca. Todo cepillado integral debe incluir una (o varias) pasadas por la lengua.

Hilo dental
Lo que pocos entienden es que el hilo dental no es un accesorio secundario al cepillado, sino de igual importancia. Es entre los dientes que se acumula y pudre comida, y la única forma de sacarla es con este implemento. Quien no usa hilo dental, no se ha realmente lavado los dientes.

Enjuague
Hay dentistas que no recomiendan ni validan la efectividad de los enjuagues bucales. No obstante, coinciden en que los que no tienen alcohol sirven para deshacerse de restos ya removidos por el cepillado y el hilo dental, además de dejar un buen sabor en la boca.

Control periódico y limpieza profesional
NADA ni NADIE reemplaza al dentista. Para una salud dental a prueba de todo, no deben pasar más de 6 meses entre control y control.

Alimentación
En términos de digestión, todos somos diferentes. Por lo mismo es que muchos dentistas aconsejan poner especial atención a lo que comemos para evitar el mal aliento -no olvidemos que la boca y el estómago están conectados. Este consejo va más allá del ajo: existen una infinidad de alimentos que pueden alterar nuestro aliento.


Don Moncler

EL QUE SABE, SABE LO QUE ES A UNA PARKA LA INSIGNIA FRANCO-ITALIANA MONCLER. PERO NO NECESARIAMENTE SABE QUIÉN ES LA VERTIGINOSA MENTE CREATIVA RESPONSABLE DE RESCATAR DEL CUASI OLVIDO A LA MARCA FUNDADA EN 1952.


texto Nina Mackenna   foto Getty Image

 

 

Remo Ruffini (55) es el empresario italiano nacido y criado en el lago Como, y cuya larga historia de amor con Moncler lo llevó a convertirla en el ave fénix de la industria del lujo en la ropa de nieve.

En los años 70 Moncler -cuyo nombre es una abreviación de Monestier-de-Clermont, el pueblo alpino donde se producía originalmente- era todo un fenómeno en Europa, luego de ser el sponsor oficial del equipo francés de ski en los Juegos Olímpicos de Invierno, en Grenoble (1968).

Ruffini compró una alicaída Moncler en el 2003. La irrupción en el mercado de marcas más baratas como North Face, sumada a una cantidad enorme de franquicias y licencias de poca monta y alto poder destructor de prestigio, habían disipado el control durante los años 90 deprimiendo las ventas de la icónica etiqueta.

Lo primero que hizo Ruffini fue retomar el control recomprando todas las franquicias. Luego fue a buscar la inspiración en el origen mismo de la marca. Así revivió el espíritu y look originales de las primeras chaquetas para la nieve de Moncler, pero con la mejor tecnología disponible.

Abrió la primera tienda en Saint Moritz, luego en París y de ahí a Milán. Hoy son más de 200 en el mundo.

Luego de una década construyendo un prestigio sin precedentes en ropa deportiva de lujo, Ruffini llevó la compañía a la bolsa italiana el 2013, en una de las operaciones bursátiles más importantes en la historia de Italia. A los 10 minutos de transarse la acción, Remo Ruffini se había convertido en un billonario.


Reina Sur

Texto Richard Sharman Foto Vicente García Mekis

La casa en Colina del banquetero Juan Pablo Johnson es un proceso, no un resultado. Por lo mismo es que su dueño se refiere al espacio como una creación en constante evolución, cuya génesis es intuitiva y de ritmo propio. Es una casa de difícil definición, incluso para su dueño, quien la ocupa religiosamente de jueves a sábado hace 27 años y donde se hacen además, los mejores eventos de Santiago. En un esfuerzo por definirla tiramos al aire descriptores como “ecléctico”, “orgánico”, y otros similares, pero lo cierto es que todos le quedan cortos.

Reina Sur es el nombre de esta casona de más de 200 años, convenientemente ubicada a sólo media hora de Santiago. Las dos palabras de su nombre le vienen como anillo al dedo a su acampada sencillez, cuyos colores desgastados rinden tributo tanto al paso del tiempo como al campo chileno, quienes le acompañan perpetuamente. Es una casa siempre abierta a amigos, llena de plantas y colores que invitan no a la contemplación sino al uso, como actores sobre un gran escenario. Cada pieza tiene una historia, y absolutamente todo lo que hay en la casa, se usa. “No me interesa que la casa sea de catálogo, sino que la gente se sienta bienvenida, la use y participe de sus espacios. Es una casa para vivir, para celebrar”.

Tras pasear por sus largos pasillos e inusuales espacios, nos queda claro que la Reina Sur y su dueño comparten, por sobre todo, una característica medular: la generosidad.

Casona Reina Sur


5 AMIGOS DE SML NOS CONFIESAN DE QUÉ NO SE PUEDEN DESHACER

Hay piezas en nuestro clóset capaces de burlar estaciones, tendencias e incluso el paso del mismísimo tiempo. Son elementos que, inadvertidamente, se convierten en pivotes de nuestro auto-concepto, tanto estética como sentimentalmente. En tiempos donde lo desechable está de moda, el mérito de estos objetos regalones está justamente en su trascendencia y en la habilidad con que han logrado adaptarse a nuestra constante evolución.


CRISTIÁN ANINAT, EMPRESARIO Y FOTÓGRAFO: MI BOLSO

“Este bolso lo compré hace siete años en mi primer viaje a Marruecos, puntualmente en Fes. Además de encantarme su funcionalidad y estilo, catalizó mi interés por el cuero y la marroquinería, que es a lo que me dedico hoy en día. Fue amor a primera vista por lo que, aunque no era caro, ni siquiera intenté regatearlo. Fue divertido porque no pude usarlo como en un año por el olor a cuero que tenía, y lo tuve guardado en el ático. Otra cosa que me gusta mucho de este bolso es que tiene la particularidad de que mantiene su estructura, así que lo uso para todo: gimnasio, trabajo, viaje largo, viaje corto, etc. Además de eso, en mi casa lo tengo como objeto decorativo, así que realmente le saco el jugo. Es de las pocas cosas que me vienen acompañando desde hace tanto tiempo”.

__

HERNÁN GARFIAS, DISEÑADOR: MIS MOCASINES

“Estos zapatos los compré en los ‘90 en una tienda en Milán. Son Gucci, pero no era una tienda de la marca, sino que vendían varias cosas, todas muy lindas. Me fijé en ellos porque yo ya tenía un par de mocasines de la marca, pero eran los clásicos negros con suela alta. Estos eran distintos, agamuzados, de un color que no había encontrado antes y un modelo, para la época, nuevo. Y bueno, los compré… me costaron un ojo de la cara, pero había tenido tan buena experiencia con los otros, que no lo dudé mucho. Soy caminante, voy a todos lados en metro o a pie, por lo que tengo que sentirme seguro con mis zapatos. Además soy patuleco, no es raro que me caiga o me tropiece, entonces mis zapatos son importantes en mi cotidianidad”.

__

BENJAMÍN OSSA, ARTISTA: MI CAMISA

“La verdad es que no soy de comprarme mucha ropa. Tiendo a aferrarme a las cosas que tengo, no por políticamente correcto ni nostálgico, sino porque soy medio pavo con el tema; con decirte que tengo un short desde tercero medio y sigo usándolo. Esta camisa perteneció a mi abuelo, Recaredo Ossa, que mandaba a hacer todas sus camisas a medida en la Camisería Europea (Av Providencia 2653). Cuando murió, hubo un montón de cosas que llegaron a la casa y que a mi papá no le quedaban así que me las quedé yo. En total fueron tres camisas las que me quedé. Son de un algodón especial, muy fresco, entonces las uso año corrido. La camisa debe ser de los ‘70, mi abuelo las mandaba a hacer largas, para que no se le salieran del pantalón. Lo más genial es que hace poco fui a arreglarle los botones y la señora que me atendió era la misma señora que había atendido a mi abuelo”.

__

LUCAS DIBÁN, ABOGADO: MI CHAQUETA

“En invierno del 2006, estando en la universidad, vi esta chaqueta en una revista. Me llamó mucho la atención su color azul profundo y cómo se contrastaba con el chiporro blanco. Siempre he sido bueno para encontrar las cosas que veo, así que me puse de cabeza a llamar a cuanta tienda pude… me obsesioné un poco. En fin, ninguna tenía la chaqueta. Ya casi me rendía, cuando la última tienda a la que llamé me dijo que les quedaba una sola, que además era mi talla. Me acuerdo que ese día estaba lloviendo, y la tienda quedaba lejos. Me empapé y crucé todo Santiago, pero la conseguí. Quizás también por lo difícil que fue encontrarla es que la sigo queriendo tanto. Tengo otras chaquetas de jeans, pero esta en particular es ‘típica mía’. Irremplazable y regalona”.

__

CRISTIÁN DONOSO, MUEBLISTA / DECORADOR: MIS COLLARES

“Estos dos collares tienen un significado muy importante en mi vida. Desde hace 25 años los uso todos los días, sin excepción. Llegaron a mí durante los tres años que pasé en Asia, entre Nepal y Goa, en un momento de intensa búsqueda personal. El día que se me esclarecieron las cosas, me regalaron uno de los collares y el otro llegó a mi unos días más tarde. Por eso, uno simboliza donde estoy y el otro simboliza dónde voy. Como en todo trazo, existe un punto de partida (pasado) y uno de llegada (futuro); lo que está entre ambos es la vida misma, es decir, el presente. Se trata de recordar y nunca perder el balance entre los tres”.


LA HISTORIA MÁS ESCANDALOSA DEL SIGLO XX LA PROTAGONIZARON ELIZABETH Y RICHARD SIN DUDA

ESTA ES UNA DE ESAS HISTORIAS CON TINTES DE MITO QUE SE SIGUEN CONTANDO DÉCADAS MÁS TARDE CON EL MISMO ENTUSIASMO DE SIEMPRE, PROPULSADAS POR LA NOSTALGIA DE QUE PRÁCTICAMENTE TODOS SUS COMPONENTES PARECEN ESTAR EN EXTINCIÓN: DESDE TEATRALES BESOS EN ESCALINATAS DE AVIONES Y DESLENGUADAS DECLARACIONES DE ODIO, A EXÓTICAS RECONCILIACIONES; LUJURIA, GLAMOUR, TRAGEDIA Y, POR SUPUESTO, JOYAS… MUCHÍSIMAS  JOYAS.


Texto Richard Sharman   Fotos Getty Images

 

El romance entre Elizabeth Taylor y Richard Burton fue probablemente el más ruidoso, turbulento y delirante de la historia de Hollywood. Ambos británicos, ambos actores, propensos al escándalo y a la vida pública, estrenaron el concepto de lo que actualmente conocemos como “celebridad”, ya que el espectáculo de sus vidas personales superó con creces a las películas que protagonizaban, y la pecaminosa mundanidad de su existencia sólo los enalteció ante su público, volviéndolos perpetuamente inalcanzables y fascinantes.

La pareja comenzó su amorío en Roma durante el rodaje de la fastuosa película Cleopatra, en 1962. Como ambos ya estaban casados cuando se conocieron, hasta el mismo Vaticano condenó públicamente la relación, tildando a la pareja de ser un par de “vagabundos eróticos”, lo cual lejos de detenerlos, avivó la sed de ambos por la irreverencia provocativa de la que hicieron un arte. Se casaron, se divorciaron, se volvieron a casar y se volvieron a divorciar. Primero en Montreal y luego en Botsuana, rodeados de, como dijo Taylor, “los nuestros… los animales”. Su primer matrimonio duró casi 10 años, entre 1964 y 1974. 16 meses después de su primer divorcio, en una reunión con sus abogados para finalizar el papeleo, se reenamoraron explosivamente y decidieron volverlo a intentar, aunque en esa ocasión el matrimonio apenas duró unos meses, alcanzando a co-protagonizar un total de 11 películas desde su primer encuentro.
“Nos amábamos tanto que no era normal. Hasta nos divertía pelear. Peleábamos como nadie más ha peleado” dijo Taylor en una entrevista a Vanity Fair. Para la actriz, lo que la mantuvo eternamente atraída a Burton, fue el humor que ambos compartían. “Cuando quiero herirla, conozco perfectamente su punto débil: su doble pera”, bromeaba Burton en una entrevista, a lo que su mujer rápidamente contestaba: “Lo mismo yo, conozco su mayor inseguridad: sus marcas de acné”, y ambos se echaban a reír con complicidad frente a las cámaras.
Y es que sus peleas fueron casi tan famosas como sus películas: amaron amarse, amaron odiarse y no dejaron nada a la imaginación del público. Se tomaban los insultos como preámbulos sexuales, por lo que cada pelea se convertía en una desenfrenada noche de pasión y en una nueva joya para Elizabeth la mañana siguiente.

 

 

En sus memorias, tituladas My Love Affair with Jewelry (2002), Taylor confesó que los tres amores de su vida habían sido Richard Burton, Mike Todd (de quien enviudó) y las joyas, lo cual Burton supo siempre usar a su favor. “Jamás discutí sobre joyas con Richard. Él me las daba espontáneamente, según su propio gusto y a su propia conveniencia”.
Durante el rodaje de Cleopatra, y como regalo de compromiso, Burton le regaló a Taylor un collar de esmeraldas y diamantes cuyo colgante también puede utilizarse como broche. Posteriormente, le regaló además un anillo, brazalete y pendientes, que juntos recibieron el nombre “Gran Duquesa Vladimir”.

Uno de los regalos más famosos que Burton le hizo a su mujer fue el diamante Krupp, de 33.19 quilates, montado en un anillo de platino y comprado por el actor en 1968 por $305,000 dólares. Hoy en día, el diamante es conocido como “The Elizabeth Taylor Diamond”. En otra ocasión, tras una discusión en la que Burton se rió de las manos de Elizabeth, ésta supo obtener lo que quería; Burton nunca sospechó cuánto le costaría la broma, y aunque quiso poner un límite de un millón de dólares, Cartier finalmente consiguió la pieza tras una dura subasta en la que se enfrentó, entre otros, a Aristóteles Onassis, llegando a pagar un precio que ascendió a un millón cien mil euros. Este diamante de 69’42 quilates recibió el nombre de diamante “Taylor-Burton”. Al principio, Elizabeth lo llevaba como anillo pero debido a su gran tamaño y peso, le pidió a Cartier una cadena, también de diamantes, para llevarlo al cuello.

Otra de las piezas más importantes que Burton regaló a Taylor fue la famosa perla “La Peregrina” del siglo XVI, una de las perlas simétricas con forma de pera más grandes del mundo. Burton le obsequió la gema a Taylor en 1969 en el Día de San Valentín luego de adquirirla en subasta por $37,000 dólares y tras superar la oferta del Duque de Cádiz, miembro de la familia real española. A menudo encontrada en retratos de Velázquez, la perla perteneció al rey Felipe II de España y fue exhibida por las reinas María I de Inglaterra, Margarita de Austria, Mariana de Austria, Isabel de Borbón y María Luisa de Parma, antes de que Napoleón Bonaparte III la heredara de su tío, José Bonaparte I, en 1844. La Peregrina hoy en día forma parte de un espectacular collar de perlas y diamantes que Taylor comisionó a Cartier.

En su diario de vida, Burton explicaba que su amor por Elizabeth Taylor era tan grande, que sólo las más fastuosas joyas le hacían tributo. Para su cumpleaños número 40, Burton le obsequió a Taylor el pendiente de diamante “Taj Mahal” que data del siglo XVII y está asociado a una de las historias de amor más importantes del mundo: el Sha Jahan recibió este diamante de su padre y decidió regalárselo a la más querida de sus esposas, la Reina Mumtazi-Mahal. Cuatro años después, Mumtaz murió mientras daba a luz y el dolido Sha mandó edificar el Taj Mahal para mantener viva su memoria. Tras regalárselo a Taylor, Burton comentó a la prensa: “Me hubiese gustado comprarle el Taj Mahal, pero habría costado demasiado transportarlo”. En el interior del diamante está inscrito “El amor es eterno” en parsi.


¿Por qué la educación debe comenzar en casa?

texto Javier Sanfeliú  ilustración Jorge Martinez

Escena uno: un niño en un supermercado patalea porque la mamá no le quiere comprar la pelota. El niño berrea y se agita incluso golpeando a la mamá haciendo que el resto de los consumidores miren, como pidiendo que la mamá haga algo. La mamá entonces toma la pelota y la pone en el carro. El niño calla.

Escena dos: niño de quinto básico no puede mantenerse quieto en la sala de clases, la profesora le llama la atención. Niño sale y pega un portazo.

Escena tres: niñita interrumpe el diálogo del papá y la mamá en la mesa. Los papás dicen “estamos conversando”. La niña arremete de nuevo y papá le dice “ya, dime, de qué se trata”. Papá y mamá la escuchan.

Situaciones cotidianas que se repiten en casos como éstos son miles. Niños que no han sido educados en el control de sus deseos y en el respeto por los mayores. Los psicólogos educativos han definido el síndrome como “Del Emperador”: Escogen qué hacer, para dónde ir, qué comer, dónde viajarán en vacaciones y qué se pondrán. No siempre del mejor modo, sino por lo general, todo lo contrario. También se le llama Trastorno de Oposición Desafiante (TOD).

 

Características:

En líneas gruesas, son agresivos con los mayores. Pueden incluso llegar a la violencia física; tienen escasa tolerancia a la frustración. La pobre autoridad paterna no les ha enseñado a regular sentimientos y emociones. Y lo peor de todo: la culpa no la tienen ellos, sino sus padres. En general ambos están en el mundo laboral, por ende son educados por la nana que está muchas veces limitada a servirlos, negándosele la oportunidad de pararles el carro.

Al llegar a la casa y con el escaso tiempo que tienen los padres con ellos, éstos lo dedican al regaloneo como compensación de su ausencia, generándoles una curiosa confusión: lo que estos niños entienden por amor es justamente lo que les hace daño, porque en el fondo un niño pide inconscientemente que le enseñen a crecer y a comportarse, ya que serán parte de una sociedad que no tendrá misericordia ante sus caprichosas conductas. Entonces el Emperador o Emperatriz entrará en crisis: vivirá alterado por la frustración: tocará desesperadamente la bocina,  adelantará maníacamente filas en un taco, usará ardides para ser siempre un campeón, tendrá torpe relación con sus pares, dará bote y hará ricos a psicólogos y a la industria farmacéutica.  En el caso que pueda, claro.

Nunca saldrá de su ombligo, sufrirá. Probablemente repita el modelo en su propia familia, se separará, estará ausente. Tendrá culpa (si logra sentirla) y tendremos, de forma colectiva, una sociedad emocionalmente fracturada en loop.

Este ha sido un problema no sólo para colegios sino también para universidades. Una vez fuera del cascarón colegial, el rol pasa a ser de los profesores que reciben niños sin faro y quienes intentan heroicamente corregir esas fracturas formativas, intentando inspirar en ellos aquello que la casa no pudo, una tarea rara vez exitosa.

Si estamos en la primera edad, aproximadamente entre los cero y los siete años, todo puede corregirse. Se puede pedir ayuda, se puede socializar con otros padres y se puede encontrar una salida sensata pensando tanto en el bien del individuo en cuestión como el de la sociedad a la que se incorporará, y bien valdrá la pena porque de Emperadores el mundo está tristemente repleto. Pueden ser fácilmente reconocidos por el ojo inexperto: En los restaurantes y los tacos. En jefaturas y en la política. Puertas adentro y puertas afuera. Y seamos francos; estamos en el punto de quiebre, no podemos bancarnos ni uno más.


ES SIN DUDA EL MAYOR ESPECTÁCULO DEPORTIVO QUE SE PUEDE VER EN ESTA PARTE DEL MUNDO. UNO QUE COMBINA LA MAGIA DEL POLO CON EL GLAMOUR QUE SE VIVE DENTRO Y FUERA DE LAS CANCHAS. EN SUMA, UNA FIESTA IMPERDIBLE.


foto Andrés Benítez  texto Malcolm Macgibbon

 

Es una fiesta, no cabe duda alguna. Un espectáculo donde convienen el deporte de primer nivel y el glamour como pocas veces se ve en estas latitudes. Por algo el abierto de Palermo es conocido como el verdadero campeonato mundial de polo, mismo motivo por el cual al lugar físico que lo alberga se le conoce como “La Catedral”, a la que sólo acceden los mejores jugadores -casi todos argentinos-, lo que da cuenta de la supremacía que tiene el país vecino en este deporte.

Un dato interesante: el “piso” para que un equipo juegue en Palermo es de 28 goles de hándicap por equipo, es decir, dos tantos más que el “techo” que se pone en el resto del mundo. En Estados Unidos, el máximo hándicap de un equipo es 26; en Inglaterra, 22; en Francia, 20. Es decir, los peores de Argentina son superiores a los mejores del resto del mundo.

Es una cita donde se reúnen no sólo los mejores polistas del planeta, sino también los mejores caballos y el mejor público. Si lo que sucede dentro de la cancha es apoteósico, el ambiente que se vive fuera de ellas también lo es, habiéndose transformado en un espectáculo de peso propio. Los stand de las marcas auspiciadoras –Land Rover, Chandon, La Martina-, las espectaculares mujeres y los extranjeros que llegan del mundo entero, hacen de Palermo una fiesta única en su categoría.

Pero ojo, esto se trata de un glamour contenido, no de pasarela. Nada más equivocado que llegar a Palermo de gala; esto se trata de una suerte de “casual-chic” a-la-argentina. Por eso, las chicas usan jeans, pero claro, al estilo de las trasandinas: siempre con un detalle significativo en los zapatos, en la cartera o un pañuelo atado casualmente al cuello.  Habitués del evento son Delfina Blaquier, esposa del jugador y rostro de Ralph Lauren, Nacho Figueras. Su prima, la siempre extravagante Concepción Cochrane Blaquier y bueno, la primera dama del polo, la ex modelo y diseñadora María Vázquez, mujer del ídolo máximo, Adolfo Cambiaso, Capitán de La Dolfina.

A este ambiente colabora también que el polo es un asunto familiar: los Heguy, los Novillo Astrada, los MacDonough, los Pieres, por mencionar algunos. Muchos de los que juegan son hermanos, primos o cuñados. Los que miran, hijos, esposas y padres. Todo esto le da un sello muy alejado de la farándula criolla, que es quizás lo que más gusta de Palermo.

Pero la cosa no termina ahí. Quizá una de las mayores gracias del abierto argentino es que se trata de un evento sumamente popular. Es cierto que el polo en el mundo es un deporte de elite, pero en Buenos Aires no es así. Recuerdo la primera vez que asistí, el taxista me dijo: “¿vas a Palermo? Yo también”. De ahí el viaje se convirtió para mí en una clase magistral de polo: historia, jugadores y caballos.

Adolfito, el ídolo

Adolfo Cambiaso merece un capítulo aparte. Es más, sería difícil imaginar Palermo sin su presencia, y es el innegable atractivo del torneo: casi todos quieren ver jugar a quien es considerado el mejor polero de la actualidad, y probablemente de todos los tiempos; es, sin duda, el gran referente del polo a nivel mundial.

A los 19 años fue el jugador más joven en alcanzar el hándicap 10, el máximo otorgable. Hoy, a sus 41 años, mantiene una técnica inimitable. Su historial de éxitos es impresionante: ganó 12 veces el abierto argentino; siete veces el de Estados Unidos y otras siete el de Inglaterra. La reina le ha entregado la copa del Queen’s Cup en nueve ocasiones.

Es una figura que sobrepasa al deporte mismo; basta decir que el mismo Maradona estuvo tres horas alentando a su equipo para poder saludarlo al final del partido. Su vida transcurre entre el jet set mundial del deporte, pero el hombre es poco amigo de la farándula. Casado hace más de 15 años con María Vázquez, es el prototipo de un deportista de alta exigencia: lo suyo es el polo y nada más, por lo que es poco amigo de las entrevistas, lo cual por supuesto sólo enaltece su mito.


Peter de Cupere es un artista belga ha dedicado su vida a crear arte en base a olores, transformando e involucrando íntimamente al espectador con cada una de sus obras.

Su última aventura explora el mundo de la pasarela, dejando en el aire una interrogante acerca de la función que podría cumplir el olfato en sociedades donde la vista es la reina.


Texto George Simons Foto Gentileza The Naked Perfumance

Sentados a lo largo de un recorrido en forma de W en la sala del museo de la Moda de Hasselt, Bélgica, los espectadores esperan la salida de las modelos con los ojos vendados mientras de fondo suena un chill-out minimalista. Todos los modelos están desnudos y modelan olores, pasando a pocos centímetros de los espectadores. Los franceses, por supuesto, tienen una palabra para eso: le sillage: c’est la trace, le chemin, l’odeur laissée derrière soi par quelq’un. El rastro, el camino, el olor que alguien deja cuando ya no está. La asombrosa experiencia de retratar la personalidad con tan sólo olerla es la propuesta de Sillage, The Naked Perfumance, la última performance o experiencia creada por de Cupere.

Él no es un “nariz”, un catador de la industria perfumera o un creador de perfumes como lo podría ser el icónico Frederic Malle, perfumista, nieto del creador de los perfumes Christian Dior. Tampoco es un científico. Sin embargo, la especialización de Peter de Cupere en las artes plásticas lo ha llevado a mezclar la sensibilidad del perfumista y el conocimiento del químico para crear insólitas obras de arte invisible. La mayoría de sus obras son experiencias creadas a través de artefactos, como El Olfactiano, una mezcla de piano y aromatizador; o a través de paisajes aromáticos como el Laberinto olfativo (2002), construido en base a algodones odoríficos en el jardín laberíntico de un castillo, donde el espectador debía confiar en su olfato para encontrar la salida. En otros casos, como en su instalación Madonna Desflorada (2014), en la cual buscaba la reivindicación metafísica de la mujer a través de los olores de su cuerpo como fuente de vida, se dedicó a obtener los aromas íntimos de 50 mujeres.

Para sus proyectos más ambiciosos, De Cupere trabaja con Internacional Fragance and Flavors (IFF), multinacional con más de 120 años de experiencia y cerca de 28.000 productos relacionados al olor, al sabor o al tacto. Por ejemplo, para el conjunto de instalaciones en Olor a Guerra (2015) en Poperinge, Bélgica, que conmemoraba el primer ataque con gas letal durante la I Guerra Mundial, trabajaron con el olor de la pólvora, el gas, la sangre, el sudor, y con temas aún más etéreos como el olor a miedo y a cadáveres en descomposición. “Los espectadores decían que habían percibido un olor desagradable. Ignoraban que habían olido la muerte”, afirmaba De Cupere una vez finalizado el show.

Las obras de Peter de Cupere desafían 20 siglos de tradición artística occidental. Previo a su impronta, el olfato era concebido como un sentido inferior al resto e inapropiado para el arte. Ya Platón, en su diálogo de juventud Hippias Mayor, definía lo bello o el objeto del arte como “aquel placer que entra por la vista y el oído, mas no del placer devenido de los otros sentidos”. El olfato quedó, desde hace mucho, relegado a un sentido menor, más animalesco y capaz de aportar un conocimiento meramente efímero, epidérmico, sensual e incluso peligroso.

¿Qué es lo más característico del arte con base en olores?

La reacción tan compleja que suscita. Los olores te sitúan en un umbral, frente a algo que deseas pero no puedes tener, o que no soportas y tienes cerca. En cuanto a la experiencia en sí, esa imposibilidad de “desocultarlo” del todo, de deslindar lo que sucede adentro de uno de lo que sucede afuera es tal vez lo más característico. Además, los insumos de las artes tradicionales son visibles, mientras que los insumos del arte olfativo son invisibles o responden a una estructura ausente; salvo por sus soportes o receptáculos, claro.

¿Cómo funciona el arte olfativo fisiológicamente hablando?

El sistema olfativo involucra funciones claves en la memoria y la imaginación. En un instante la información química del olor llega al nervio olfativo y de allí a la amígdala cerebral, área encargada de los procesos emocionales y de la memoria emocional. Además, pasa por las regiones más primitivas y menos conocidas del cerebro. Todo ello sucede en cuestión de pocos segundos y, de pronto, el espectador se ve involucrado como “creador”, como si él mismo creara su experiencia con una paleta de olores y recuerdos.

En la actualidad eres el responsable de Art Sense(s) Lab’ del departamento de Bellas Artes de la Universidad PXL-MAD Hasselt, Bélgica. ¿de qué trata este proyecto?

Es el primer programa universitario, en inglés, dirigido a estudiantes de artes plásticas, cuya reflexión y práctica gira en torno al gusto, olor y tacto,  pero no a partir del clásico prejuicio que los clasifica como “sentidos menores” o de menor valía cognitiva, sino como “sentidos próximos”, y como tales buscamos explorarlos y pensar la infraestructura para poderlos presentar.

En el 2015, De Cupere, junto con la Universidad PXL-MAD Hasselt, Bélgica creó One Drop of Freedom, una gota de esencia de hierba enfrascada en una lágrima de cristal. A €10 cada una, y una edición limitada gold leave edition de €1000, las rentas del proyecto irán al Refugee Aid Flanders y la plataforma de Limburgo para Refugiados.

¿Por qué sería importante para una sociedad prestar más atención a los olores?

Cada olor es importante para la sociedad porque es un registro emocional, no sólo íntimo, sino interpersonal. Creo sinceramente que habría más tolerancia y más capacidad de empatía en las sociedades contemporáneas si desde niños nos enseñaran a oler a los demás, aprenderíamos que no olemos todos de la misma manera siempre; aprenderíamos que las plantas y los animales huelen mal cuando están enfermos, y que los humanos tenemos reacciones odoríficas similares. O ¿a qué huele la comida sana y a qué huele el fast-food?, a lo mejor, de saberlo, tendríamos mejores hábitos alimenticios. Asimismo, podríamos asociar aromas a circunstancias felices y una esencia de ese aroma en momentos difíciles podría devolvernos el buen ánimo como hace Des Esseintes, el antihéroe de la novela A contrapelo, de J.K. Huysmans. Es más, en términos de sanación, los olores pueden ser el restaño que vincule la fractura entre mente y cuerpo. Los olores abren dimensiones desconocidas de la realidad que aún nos quedan por explorar.


RAIDE, EL ACTUAL PUBLISHER DEL DIARIO EL MOSTRADOR TIENE TODA CLASE DE MÉRITOS A SU HABER.

UN SELF-MADE MAN CON TODAS SUS LETRAS, RAIDE ES EL EPÍTOME DEL EMPRENDEDOR CHILENO… PERO SIN LO LATERO. MUY POR EL CONTRARIO TIENE UNA SINGULAR Y GENUINA CHISPA QUE MANEJA CON TITERETESCA PERFECCIÓN Y A LA CUAL DEBE PODER ATRIBUIRSE SU INIGUALABLE CAPACIDAD DE CONVOCATORIA:  PAULMANN, BARANDA, DE GREGORIO, IBÁÑEZ, MENEM, LUKSIC, CLARO Y UN LARGO ETCÉTERA DE IMPORTANTES PERSONAJES HAN CREÍDO (Y SIGUEN CREYENDO) EN PROYECTOS TAN RUPTURISTAS COMO “JÓVENES LÍDERES” (2006) Y “FORO LIDERAZGO” (2014), AMBOS DE SU AUTORÍA.


Texto Richard Sharman Foto A.A.I.

Para los griegos “entusiasmo” significaba literalmente “tener un dios dentro de sí”. La persona entusiasmada, por lo tanto, era guiada por la fuerza y la sabiduría de una deidad que catalizaba acciones a través de su cuerpo en una especie de posesión divina. Desde el primer apretón de manos, pareciera que Max Raide es el arquetipo de ese entusiasmo helénico, no porque profese algún tipo de discurso monoteísta, sino por el convencimiento con que enuncia sus palabras y el ímpetu con que ha ejecutado cada uno de sus proyectos: no le hace falta mayor carta de presentación que su historial como emprendedor social. Cuando muchos lo llamaron soñador, Raide supo dimensionar la posibilidad que yacía en frente e identificar el mejor camino para hacer de cada supuesto sueño una palpable realidad. He aquí una persona que sabe olfatear una oportunidad en medio de una crisis.

En la actualidad se ha transformado, con o sin quererlo, en la cara visible de El Mostrador, medio posicionado en la cúspide de la prensa independiente con más de 2,5 millones de lectores mensuales, 1,5 millones de seguidores en redes sociales y un crecimiento comercial anual de más de 50% en uno de los peores años de la industria de los medios de comunicaciòn, siendo además un invitado permanente a la Conferencia anual del Consejo de las Américas presidida por David Rockefeller y Susan Segal. En enero de 2007, Revista Capital publicó un perfil en su honor titulado “Lo Máximo” en el que, entre otros logros, se mencionó la envidiable red de contactos derivada de su poder de convocatoria. Lo cierto es que en definitiva lo máximo, para Raide, no es el engorde perpetuo de sus redes sino la singular facultad que éstas le otorgan para constelar personas claves en torno a una misma misión país: concretar políticas de inclusión en un Chile exclusivo.

Uno de los mayores sellos de esta máquina de ideas es la perseverancia, que quedó demostrada con la creación de “Grupo Liderazgo” durante su periodo universitario. El éxito de esta empresa fue tal que no solo fue el sustento económico de su familia sino que, junto a sus hermanos Domingo y Juan Pablo, consolidó su reputación en la difícil industria gastronómica y de entretención.

El encabezado de su cuenta de Instagram lee: “Un hombre es lo que él mismo consigue”, una cita por Frank Sinatra que definitivamente lo define y que cobra especial importancia ante la actual crisis del liderazgo que enfrenta Chile.

¿Ante la actual escasez de líderes, dónde crees que debemos buscar nuevas fuentes de liderazgo?

Los nuevos liderazgos se hacen en la calle y se validan en tiempos de crisis, no sólo en la cotidianidad.

¿Cómo piensas que esta fuente se relaciona con la actual crisis institucional del país?

No es sólo Chile el que vive una crisis de liderazgo, sino el mundo entero. A eso mismo es que responde la elección de Trump, el cuestionamiento de Santos y la abstención generalizada al voto. Se está viviendo un cambio en el que la gente va a exigirle a sus líderes una validación y un mérito propio, una suerte de evidencia no tradicional respecto a lo que los hace capaces de ocupar un cargo democrático. Va a ser interesante lo que ocurra con el concepto de los bandos políticos, porque en este momento el que defienda acérrimamente a cualquier partido, simplemente no ha estado viendo las noticias.

Pero la respuesta ha sido un desencanto político absoluto, no un empoderamiento ciudadano.

Lo que pasa es que nos desencontramos con nuestro propio cuento. Como chilenos, durante mucho tiempo basamos nuestro auto-concepto país en la credibilidad, orden y rectitud de nuestras instituciones públicas y privadas. Mirábamos casi con pena a Argentina, Bolivia y Perú. Este año, sin embargo, de golpe nos enteramos que era todo mentira y nuestro concepto nación se vino al piso en cuestión de meses. Esa pérdida necesariamente requiere de un proceso de aceptación, que es gradual. Partimos por la negación; los de derecha culpaban a la izquierda, los de la izquierda a la derecha, hasta que salió toda la evidencia contra ambos lados. Luego pasamos a la ira perpetuada en la prensa independiente y las redes sociales, y luego a la depresión, que se tradujo en la altísima tasa de abstención al voto en las elecciones municipales. Eventualmente llegaremos a la negociación, en la que la ciudadanía se pondrá los pantalones y, como dices tú, se empoderará de su poder colectivo. Finalmente llegará la aceptación, y esa es la que se verá plasmada en las próximas presidenciales. Es un proceso que tenemos que vivir y que me parece absolutamente sano.

¿No te parece preocupante este nihilismo político en el que vivimos?

Una sociedad que no cree en nada ni nadie es efectivamente preocupante porque entorpece el avance social. A diferencia de hace seis años, creo que hoy prácticamente nadie quiere trabajar para el gobierno, sea de derecha o de izquierda. Si Piñera sale reelecto, se va a enfrentar a una realidad muy distinta a la del 2010, en la que quienes trabajaban para el sector público, sentían que iban a algo, a hacer un aporte para su país. Pese a eso, creo que estamos frente a una jugosa oportunidad para redefinir temas políticos, sociales y empresariales; una redefinición que, por cierto, Chile necesita con urgencia.

Hablando de la empresa, ¿cuál es el rol del empresario en una sociedad?

Existe una mala concepción por parte del empresariado de creer que su rol es la mera creación de empleos, y no es así. Es clave que el empresario entienda el efecto mariposa de sus acciones, comenzando por el simple hecho de que un trabajador, en la mayoría de los casos, es la cabeza de una familia. Mis malas decisiones como empresario tienen repercusiones muchísimo mayores a lo que me imagino. 40 trabajadores determinan el bienestar de 40 familias, que influyen en 40 comunidades y que, a la larga, pueden afectar a todo un país. Tiene que existir una “conciencia Chile” en cada empresario, tenga 50 trabajadores a su cargo o 10.000.

¿Crees que actualmente las empresas son vilipendiadas?

Efectivamente lo son, pero no es gratuito.

¿En qué sentido?

Existe una actitud ludopática por parte de la empresa, y eso es lo que debe cambiar. Por ejemplo, estuve intentando convencer a un amigo mío que es dueño de restaurant respecto a la importancia de hacer un acceso para discapacitados. Su respuesta fue que ya se había gastado un fajo de plata en adaptar el espacio a las nuevas normas anti-tabaco, y que por eso no lo haría. Yo, por supuesto, le hice ver que eso había sido una inversión con un retorno predeterminado, y que por eso lo había hecho, mientras que adecuarse a las necesidades de un discapacitado no le generaba renta evidente y por eso no lo hacía. Ojo que también existen empresas con una conciencia social sumamente aguda, pero que padecen de una muy mala comunicación con el público, permitiendo que sean los gremios quienes hablen, en lugar de desarrollar un programa de voz corporativa independiente.

A propósito de discapacitados, tu más reciente batalla tiene que ver con su inclusión social.

Efectivamente. Creo que esta “batalla”, viene como consecuencia del camino que he recorrido y de las experiencias que he tenido. Chile tiene una obsesión pública y privada por el desarrollo, pero aún no existe una conciencia en torno a las negligencias fundacionales que hemos arrastrado durante siglos y perpetuado en nuestra realidad contemporánea. Tanto en “Jóvenes Líderes” como en “Foro Liderazgo”, me dediqué a congregar gente para poner cambios en movimiento, y estoy convencido de que la discapacidad en Chile necesita una solución sinérgica de la que sean partícipes todos los sectores de la sociedad. En este minuto, el tema es gravísimo: existen 2,5 millones de chilenos discapacitados, constituyendo la minoría más grande del país, de la cual un 90% está desempleado y 80% está sumido en la pobreza, sin herramientas para salir de ella.

¿Cómo se generan cambios en un ámbito como este, entendiendo el contexto público y privado del que ya hablamos? 

En eso es que estamos. Chile es un país en el que mucha gente está dispuesta a ayudar, el tema es la canalización de estos esfuerzos para generar soluciones no asistencialistas, de largo plazo. Para esta canalización tienen que existir instancias de diálogo colaborativo, donde se oiga la voz de los discapacitados en todo momento.

Por eso en El Mostrador creamos la sección “Vida Inclusiva”, donde entrevistamos personas involucradas con discapacidad o bien discapacitados, para mostrar lo que se muestra cada dos años en la Teletón, de manera cotidiana. Mi opinión es que los medios de comunicación no sólo tienen el deber de informar sin sesgos, sino también de hacer agenda desde un punto de vista humano y país. Mi meta es que El Mostrador se convierta en un aporte sustancial en este campo.


Cartelista

Lo primero que se ve al entrar a la casa-taller de Diego Becas en La Reina es esta frase escrita en mayúsculas sobre un sencillo cartón color topo, apoyado casualmente contra un muro de hormigón. Al ver que llama nuestra atención, Becas se detiene a contemplar la frase desde la distancia, y con una mezcla de alivio y admiración, dice: “Esa es la mejor descripción poética de lo que hago”.

El diseñador y cartelista especializado en la creación de carteles de autor, hechos a mano, se refiere a sí mismo como un “pensador gráfico”, una acertada descripción que no requiere mayor contexto que su fenomenal cuerpo de obra. A los 34 años, con un total de 25 exposiciones a cuestas, 4 de ellas individuales, sus carteles han recorrido el mundo entero; desde Italia, a Rusia, Bolivia y Estados Unidos, en alas de las bienales que celebran este delicado arte. No existe receta para un cartel memorable, puesto que se trata de una obra sintáctica, provocativa y subversiva, inserta en un contexto que no lo ha comisionado. Esta especificidad y delicado balance hacen que el cartelismo sea una decodificación en torno a la contingencia, casi periodística, pero estéticamente específica y atractiva en la que se encuentran tributo, provocación y belleza, pero por sobre todo, realidad. “Por esto es que las conversaciones que uno tiene con un cartelista, nunca son de carteles, sino de absolutamente todo lo demás”.

“Toda mi infancia padecí de tartamudismo severo”, cuenta Becas. Su testimonio es sorprendente porque una de las cosas que lo caracterizan es la puntuda elocuencia con la que se comunica. Estamos frente a alguien que claramente conoce tanto el valor unitario de la palabra, como la potencia de un buen discurso. “No me refiero al tartamudismo leve” -continúa- “sino a ese en el que las palabras simplemente no salen y en que se alarga eternamente el sonido del silencio.

El tema es que tenía mucho que decir y necesitaba hacerlo de alguna forma. La música, la literatura y el arte, fueron entonces mi forma de comunicarme con el mundo. Las cosas que quería decir con la boca y no podía, las escribía, las pintaba y de una u otra forma encontraba otra forma de expresarlas creativamente. Tal vez por eso mi sueño original era ser pianista, para hablar ‘de corrido’ a través de la música.

Las personas que hemos vivido en el silencio, amamos el sonido. Mi batalla con el tartamudismo se extendió hasta la adolescencia, y dado que mi familia no tenía recursos para ningún tipo de terapia, estaba simplemente destinado a arreglármelas con mi discapacidad como mejor pudiera. Nunca me ha gustado seguir órdenes, por lo que a los 15 años decidí sanarme solo. Punto. Me propuse hablar”.

“En mi casa lo único que abundaba eran los libros, por lo que era lógico que mi primer ejercicio fuese leer de corrido, como hacían mis compañeros de curso. Sin consulta fonoaudiológica, ni Google, ni nadie, me acerqué al estante de libros y saqué Altazor, de Vicente Huidobro. De una u otra forma leí las 10 primeras páginas, el prefacio, de una, en voz alta, de corrido. Fue la primera vez que oí el ritmo natural de mi voz. Desde ese momento siento que le debo mucho a los libros, por lo que decidí que tenía que dedicarme a hacer portadas de libros, que son, en esencia, carteles”.

¿Cómo pasaste del tartamudismo al cartelismo?

No tenía claro qué había que estudiar para dedicarme a esto, hasta que di con el diseño gráfico. Diseñar carteles es un cruce sumamente específico de dos disciplinas en un mismo punto. En la universidad casi todos se dedicaban a la parte futurista de animación, pero lo mío fue siempre lo tangible. Partí haciendo carteles cuando estaba trabajando en un estudio de diseño. Mis primeros trabajos estuvieron ligados principalmente a cosas que en ese minuto podía interpretar estética e intelectualmente: la ópera, el teatro, el arte. De a poco entendí que el cartelismo más poderoso, complejo y relevante está ligado a la contigencia socio-política reflexiva, de pensamiento crítico.

¿Qué tiene que tener un cartel para causar un impacto?

Un cartel es pensamiento artístico materializado, mismo motivo por el cual los cartelistas no abundan. No sólo hace falta un lenguaje estético, sino también un lenguaje intelectual.

No existe una fórmula. Cada cartel se adapta a su génesis, pero lo que sí es universal, es que para que un cartel sea realmente un cartel, tiene que estar en la calle. Por eso el cartelismo sigue siendo un arte tan desconocido en Chile.

“Pero… calles tenemos, y muchas” decimos incrédulamente. 

Riendo, se explica: “Claro que tenemos calles, sin embargo todos los espacios fueron comprados y monetizados por la publicidad corporativa. Pegar carteles en la calle es ilegal, a menos que sea publicidad. Absurdo, ¿no?

En una de las bienales en que he participado, uno de los oradores dijo: “Ustedes hacen mariposas muertas. El cartel tiene que volar”.

¿A qué se refería?

A diferencia de un cuadro, un cartel se reproduce 20.000 veces, en un formato de bajo costo, y no está pensado para estar en una galería, sino expuesto a los elementos. La publicidad ha tomado la espontaneidad callejera, la opinión colectiva y la ha corporativizado. No es que no tengamos calles, sino que ya no son nuestras. Por eso no vuelan las mariposas. La subversividad, la crítica, la provocación, tienen que tener un espacio, no se trata de sólo complacer, en la crítica está el avance colectivo”.

Es decir que tiene que estar vinculado a una realidad, ¿no?

Un cartel TIENE que estar vinculado a una contingencia. Tiene que hacerle sentido al transeúnte, y no a través de la complacencia, sino a través de la provocación y el cuestionamiento. Sólo así trasciende, siendo veraz.


EL ÑUÑORKINO

HACE UN AÑO Y MEDIO QUE EL PSICÓLOGO SANTIAGUINO DANIEL GLUCKMAN ABRIÓ LAS PUERTAS DE LO QUE SE HA TRANSFORMADO EN UNO DE LOS PUNTOS DE ENCUENTRO MÁS POPULARES DE LA CAPITAL: LA DELICIOSA DANIEL’S BAKERY. TRAS CADA MUFFIN, AREPA Y CAFÉ QUE SE PREPARA ESTÁ LA CALCULADA MANO DE GLUKMAN, PROBABLEMENTE EL ÚNICO PSICÓLOGO-PANADERO-PASTELERO-REPOSTERO DE CHILE O QUIZÁS DEL MUNDO ENTERO. LA AMALGAMA DE PROFESIONES ES CIERTAMENTE INUSUAL, PERO ABSOLUTAMENTE COHERENTE CON SU PERSONAJE.


Texto Richard Sharman Foto A.A.I.

Nos recibe con una sonrisa de oreja a oreja, como si fuese parte del elenco de Disney, y es que ciertamente hay algo muy gringo acerca de él. Entra con flores en una mano, las llaves del auto cascabeleando en la otra, apurado pero no estresado, con su gorro imaginario de capitán de un barco que va a mil por hora. Y sí: la encantadora bakery ubicada en pleno Ñuñoa efectivamente va a mil por hora: en menos de 10 minutos hay una fila de gente intentando entrar, y apenas es martes.

“Lo que más me gustaba de la pastelería gringa era su casualidad: eso que puede hacerlo la abuela o quien sea en su casa y es una manera de entregar cariño. No es rebuscada ni pretenciosa, sino muy rica.

Me identifico mucho con el comfort food. Hay algo mágico en cómo te puede hacer sentir una buena comida. Durante mis estudios de psicología tomé todos los cursos de extensión del Culinary y una vez que estuve listo me conseguí una pasantía en Nueva York en una pastelería enorme llamada Amy’s Bread, donde estuve todo un año.

En el día trabajaba y en la noche estudiaba panadería, por eso es que efectivamente soy psicólogo-panadero-pastelero.

Viviendo allá te das cuenta de lo satelitalmente que funcionan los barrios y cómo la clientela de los restaurantes y cafeterías son los mismos vecinos. Esto hace que los locales establezcan medidas para fidelizar a los vecinos: calidad, atención, caras conocidas, etc. De vuelta en Santiago me di cuenta que la comuna que más está valorando este concepto de barrio satelital es Ñuñoa, tanto así que le dicen Ñuñork”, dice riendo. “Al principio no me tincaba Ñuñoa para nada, tenía el prejuicio de que quedaba a trasmano y que nadie iba a venir, pero de a poco me fui convenciendo de que podía transformar las desventajas teóricas en ventajas prácticas”.

“¿Dicho y hecho?”, le preguntamos. 

“¡Já!”, exclama. “Nada es dicho y hecho en esta industria”.

Miramos hacia fuera y contestatariamente señalamos la fila de comensales que esperan entrar.

“Efectivamente funcionó, pero tomó algo de tiempo. Hemos creado una comunidad en torno a este lugar, que es lo que siempre quise. Me encanta que Daniel’s Bakery se transforme en el top-of-mind de un grupo de personas y que vengan tanto que nos sepamos sus nombres. Vuelven una y otra vez porque no les fallamos, y eso hace que se sientan en casa. Es un trabajo duro, porque una vez que fijas estándares altos, sólo puedes seguir subiéndolos. Algo que nos permite hacer esto es que absolutamente toda la comida sea hecha puertas adentro: para mí la materia prima y la intención con que se hace cada bocado son fundamentales, ya que reflejan la cabeza y corazón que existen en la cocina”.