texto Javier Sanfeliú     ilustración Jorge Martinez

Escena uno: un niño en un supermercado patalea porque la mamá no le quiere comprar la pelota. El niño berrea y se agita incluso golpeando a la mamá haciendo que el resto de los consumidores miren, como pidiendo que la mamá haga algo. La mamá entonces toma la pelota y la pone en el carro. El niño calla.

Escena dos: niño de quinto básico no puede mantenerse quieto en la sala de clases, la profesora le llama la atención. Niño sale y pega un portazo.

Escena tres: niñita interrumpe el diálogo del papá y la mamá en la mesa. Los papás dicen “estamos conversando”. La niña arremete de nuevo y papá le dice “ya, dime, de qué se trata”. Papá y mamá la escuchan.

Situaciones cotidianas que se repiten en casos como éstos son miles. Niños que no han sido educados en el control de sus deseos y en el respeto por los mayores. Los psicólogos educativos han definido el síndrome como “Del Emperador”: Escogen qué hacer, para dónde ir, qué comer, dónde viajarán en vacaciones y qué se pondrán. No siempre del mejor modo, sino por lo general, todo lo contrario. También se le llama Trastorno de Oposición Desafiante (TOD).

Características: en líneas gruesas, son agresivos con los mayores. Pueden incluso llegar a la violencia física; tienen escasa tolerancia a la frustración. La pobre autoridad paterna no les ha enseñado a regular sentimientos y emociones. Y lo peor de todo: la culpa no la tienen ellos, sino sus padres. En general ambos están en el mundo laboral, por ende son educados por la nana que está muchas veces limitada a servirlos, negándosele la oportunidad de pararles el carro. Al llegar a la casa y con el escaso tiempo que tienen los padres con ellos, éstos lo dedican al regaloneo como compensación de su ausencia, generándoles una curiosa confusión: lo que estos niños entienden por amor es justamente lo que les hace daño, porque en el fondo un niño pide inconscientemente que le enseñen a crecer y a comportarse, ya que serán parte de una sociedad que no tendrá misericordia ante sus caprichosas conductas. Entonces el Emperador o Emperatriz entrará en crisis: vivirá alterado por la frustración: tocará desesperadamente la bocina,  adelantará maníacamente filas en un taco, usará ardides para ser siempre un campeón, tendrá torpe relación con sus pares, dará bote y hará ricos a psicólogos y a la industria farmacéutica.  En el caso que pueda, claro.

Nunca saldrá de su ombligo, sufrirá. Probablemente repita el modelo en su propia familia, se separará, estará ausente. Tendrá culpa (si logra sentirla) y tendremos, de forma colectiva, una sociedad emocionalmente fracturada en loop.

Este ha sido un problema no sólo para colegios sino también para universidades. Una vez fuera del cascarón colegial, el rol pasa a ser de los profesores que reciben niños sin faro y quienes intentan heroicamente corregir esas fracturas formativas, intentando inspirar en ellos aquello que la casa no pudo, una tarea rara vez exitosa.

Si estamos en la primera edad, aproximadamente entre los cero y los siete años, todo puede corregirse. Se puede pedir ayuda, se puede socializar con otros padres y se puede encontrar una salida sensata pensando tanto en el bien del individuo en cuestión como el de la sociedad a la que se incorporará, y bien valdrá la pena porque de Emperadores el mundo está tristemente repleto. Pueden ser fácilmente reconocidos por el ojo inexperto: En los restaurantes y los tacos. En jefaturas y en la política. Puertas adentro y puertas afuera. Y seamos francos; estamos en el punto de quiebre, no podemos bancarnos ni uno más.


ES SIN DUDA EL MAYOR ESPECTÁCULO DEPORTIVO QUE SE PUEDE VER EN ESTA PARTE DEL MUNDO. UNO QUE COMBINA LA MAGIA DEL POLO CON EL GLAMOUR QUE SE VIVE DENTRO Y FUERA DE LAS CANCHAS. EN SUMA, UNA FIESTA IMPERDIBLE.


foto Andrés Benítez      texto Malcolm Macgibbon

Es una fiesta, no cabe duda alguna. Un espectáculo donde convienen el deporte de primer nivel y el glamour como pocas veces se ve en estas latitudes. Por algo el abierto de Palermo es conocido como el verdadero campeonato mundial de polo, mismo motivo por el cual al lugar físico que lo alberga se le conoce como “La Catedral”, a la que sólo acceden los mejores jugadores -casi todos argentinos-, lo que da cuenta de la supremacía que tiene el país vecino en este deporte. Un dato interesante: el “piso” para que un equipo juegue en Palermo es de 28 goles de hándicap por equipo, es decir, dos tantos más que el “techo” que se pone en el resto del mundo. En Estados Unidos, el máximo hándicap de un equipo es 26; en Inglaterra, 22; en Francia, 20. Es decir, los peores de Argentina son superiores a los mejores del resto del mundo.

Es una cita donde se reúnen no sólo los mejores polistas del planeta, sino también los mejores caballos y el mejor público. Si lo que sucede dentro de la cancha es apoteósico, el ambiente que se vive fuera de ellas también lo es, habiéndose transformado en un espectáculo de peso propio. Los stand de las marcas auspiciadoras –Land Rover, Chandon, La Martina-, las espectaculares mujeres y los extranjeros que llegan del mundo entero, hacen de Palermo una fiesta única en su categoría.

Pero ojo, esto se trata de un glamour contenido, no de pasarela. Nada más equivocado que llegar a Palermo de gala; esto se trata de una suerte de “casual-chic” a-la-argentina. Por eso, las chicas usan jeans, pero claro, al estilo de las trasandinas: siempre con un detalle significativo en los zapatos, en la cartera o un pañuelo atado casualmente al cuello.  Habitués del evento son Delfina Blaquier, esposa del jugador y rostro de Ralph Lauren, Nacho Figueras. Su prima, la siempre extravagante Concepción Cochrane Blaquier y bueno, la primera dama del polo, la ex modelo y diseñadora María Vázquez, mujer del ídolo máximo, Adolfo Cambiaso, Capitán de La Dolfina.

A este ambiente colabora también que el polo es un asunto familiar: los Heguy, los Novillo Astrada, los MacDonough, los Pieres, por mencionar algunos. Muchos de los que juegan son hermanos, primos o cuñados. Los que miran, hijos, esposas y padres. Todo esto le da un sello muy alejado de la farándula criolla, que es quizás lo que más gusta de Palermo.

Pero la cosa no termina ahí. Quizá una de las mayores gracias del abierto argentino es que se trata de un evento sumamente popular. Es cierto que el polo en el mundo es un deporte de elite, pero en Buenos Aires no es así. Recuerdo la primera vez que asistí, el taxista me dijo: “¿vas a Palermo? Yo también”. De ahí el viaje se convirtió para mí en una clase magistral de polo: historia, jugadores y caballos.

Adolfito, el ídolo

Adolfo Cambiaso merece un capítulo aparte. Es más, sería difícil imaginar Palermo sin su presencia, y es el innegable atractivo del torneo: casi todos quieren ver jugar a quien es considerado el mejor polero de la actualidad, y probablemente de todos los tiempos; es, sin duda, el gran referente del polo a nivel mundial.

A los 19 años fue el jugador más joven en alcanzar el hándicap 10, el máximo otorgable. Hoy, a sus 41 años, mantiene una técnica inimitable. Su historial de éxitos es impresionante: ganó 12 veces el abierto argentino; siete veces el de Estados Unidos y otras siete el de Inglaterra. La reina le ha entregado la copa del Queen’s Cup en nueve ocasiones. Es una figura que sobrepasa al deporte mismo; basta decir que el mismo Maradona estuvo tres horas alentando a su equipo para poder saludarlo al final del partido. Su vida transcurre entre el jet set mundial del deporte, pero el hombre es poco amigo de la farándula. Casado hace más de 15 años con María Vázquez, es el prototipo de un deportista de alta exigencia: lo suyo es el polo y nada más, por lo que es poco amigo de las entrevistas, lo cual por supuesto sólo enaltece su mito.


Peter de Cupere – ARTE OLFATIVO

ESTE ARTISTA BELGA HA DEDICADO SU VIDA A CREAR ARTE EN BASE A OLORES, TRANSFORMANDO E INVOLUCRANDO ÍNTIMAMENTE AL ESPECTADOR CON CADA UNA DE SUS OBRAS. SU ÚLTIMA AVENTURA EXPLORA EL MUNDO DE LA PASARELA, DEJANDO EN EL AIRE UNA INTERROGANTE ACERCA DE LA FUNCIÓN QUE PODRÍA CUMPLIR EL OLFATO EN SOCIEDADES DONDE LA VISTA ES LA REINA.


Texto George Simons Foto Gentileza The Naked Perfumance

Sentados a lo largo de un recorrido en forma de W en la sala del museo de la Moda de Hasselt, Bélgica, los espectadores esperan la salida de las modelos con los ojos vendados mientras de fondo suena un chill-out minimalista. Todos los modelos están desnudos y modelan olores, pasando a pocos centímetros de los espectadores. Los franceses, por supuesto, tienen una palabra para eso: le sillage: c’est la trace, le chemin, l’odeur laissée derrière soi par quelq’un. El rastro, el camino, el olor que alguien deja cuando ya no está. La asombrosa experiencia de retratar la personalidad con tan sólo olerla es la propuesta de Sillage, The Naked Perfumance, la última performance o experiencia creada por de Cupere.

Él no es un “nariz”, un catador de la industria perfumera o un creador de perfumes como lo podría ser el icónico Frederic Malle, perfumista, nieto del creador de los perfumes Christian Dior. Tampoco es un científico. Sin embargo, la especialización de Peter de Cupere en las artes plásticas lo ha llevado a mezclar la sensibilidad del perfumista y el conocimiento del químico para crear insólitas obras de arte invisible. La mayoría de sus obras son experiencias creadas a través de artefactos, como El Olfactiano, una mezcla de piano y aromatizador; o a través de paisajes aromáticos como el Laberinto olfativo (2002), construido en base a algodones odoríficos en el jardín laberíntico de un castillo, donde el espectador debía confiar en su olfato para encontrar la salida. En otros casos, como en su instalación Madonna Desflorada (2014), en la cual buscaba la reivindicación metafísica de la mujer a través de los olores de su cuerpo como fuente de vida, se dedicó a obtener los aromas íntimos de 50 mujeres.

Para sus proyectos más ambiciosos, De Cupere trabaja con Internacional Fragance and Flavors (IFF), multinacional con más de 120 años de experiencia y cerca de 28.000 productos relacionados al olor, al sabor o al tacto. Por ejemplo, para el conjunto de instalaciones en Olor a Guerra (2015) en Poperinge, Bélgica, que conmemoraba el primer ataque con gas letal durante la I Guerra Mundial, trabajaron con el olor de la pólvora, el gas, la sangre, el sudor, y con temas aún más etéreos como el olor a miedo y a cadáveres en descomposición. “Los espectadores decían que habían percibido un olor desagradable. Ignoraban que habían olido la muerte”, afirmaba De Cupere una vez finalizado el show.

Las obras de Peter de Cupere desafían 20 siglos de tradición artística occidental. Previo a su impronta, el olfato era concebido como un sentido inferior al resto e inapropiado para el arte. Ya Platón, en su diálogo de juventud Hippias Mayor, definía lo bello o el objeto del arte como “aquel placer que entra por la vista y el oído, mas no del placer devenido de los otros sentidos”. El olfato quedó, desde hace mucho, relegado a un sentido menor, más animalesco y capaz de aportar un conocimiento meramente efímero, epidérmico, sensual e incluso peligroso.

¿Qué es lo más característico del arte con base en olores?

La reacción tan compleja que suscita. Los olores te sitúan en un umbral, frente a algo que deseas pero no puedes tener, o que no soportas y tienes cerca. En cuanto a la experiencia en sí, esa imposibilidad de “desocultarlo” del todo, de deslindar lo que sucede adentro de uno de lo que sucede afuera es tal vez lo más característico. Además, los insumos de las artes tradicionales son visibles, mientras que los insumos del arte olfativo son invisibles o responden a una estructura ausente; salvo por sus soportes o receptáculos, claro.

¿Cómo funciona el arte olfativo fisiológicamente hablando?

El sistema olfativo involucra funciones claves en la memoria y la imaginación. En un instante la información química del olor llega al nervio olfativo y de allí a la amígdala cerebral, área encargada de los procesos emocionales y de la memoria emocional. Además, pasa por las regiones más primitivas y menos conocidas del cerebro. Todo ello sucede en cuestión de pocos segundos y, de pronto, el espectador se ve involucrado como “creador”, como si él mismo creara su experiencia con una paleta de olores y recuerdos.

En la actualidad eres el responsable de Art Sense(s) Lab’ del departamento de Bellas Artes de la Universidad PXL-MAD Hasselt, Bélgica. ¿de qué trata este proyecto?

Es el primer programa universitario, en inglés, dirigido a estudiantes de artes plásticas, cuya reflexión y práctica gira en torno al gusto, olor y tacto,  pero no a partir del clásico prejuicio que los clasifica como “sentidos menores” o de menor valía cognitiva, sino como “sentidos próximos”, y como tales buscamos explorarlos y pensar la infraestructura para poderlos presentar.

En el 2015, De Cupere, junto con la Universidad PXL-MAD Hasselt, Bélgica creó One Drop of Freedom, una gota de esencia de hierba enfrascada en una lágrima de cristal. A €10 cada una, y una edición limitada gold leave edition de €1000, las rentas del proyecto irán al Refugee Aid Flanders y la plataforma de Limburgo para Refugiados.

¿Por qué sería importante para una sociedad prestar más atención a los olores?

Cada olor es importante para la sociedad porque es un registro emocional, no sólo íntimo, sino interpersonal. Creo sinceramente que habría más tolerancia y más capacidad de empatía en las sociedades contemporáneas si desde niños nos enseñaran a oler a los demás, aprenderíamos que no olemos todos de la misma manera siempre; aprenderíamos que las plantas y los animales huelen mal cuando están enfermos, y que los humanos tenemos reacciones odoríficas similares. O ¿a qué huele la comida sana y a qué huele el fast-food?, a lo mejor, de saberlo, tendríamos mejores hábitos alimenticios. Asimismo, podríamos asociar aromas a circunstancias felices y una esencia de ese aroma en momentos difíciles podría devolvernos el buen ánimo como hace Des Esseintes, el antihéroe de la novela A contrapelo, de J.K. Huysmans. Es más, en términos de sanación, los olores pueden ser el restaño que vincule la fractura entre mente y cuerpo. Los olores abren dimensiones desconocidas de la realidad que aún nos quedan por explorar.


EL ACTUAL PUBLISHER DEL DIARIO EL MOSTRADOR TIENE TODA CLASE DE MÉRITOS A SU HABER.

UN SELF-MADE MAN CON TODAS SUS LETRAS, RAIDE ES EL EPÍTOME DEL EMPRENDEDOR CHILENO… PERO SIN LO LATERO. MUY POR EL CONTRARIO TIENE UNA SINGULAR Y GENUINA CHISPA QUE MANEJA CON TITERETESCA PERFECCIÓN Y A LA CUAL DEBE PODER ATRIBUIRSE SU INIGUALABLE CAPACIDAD DE CONVOCATORIA:  PAULMANN, BARANDA, DE GREGORIO, IBÁÑEZ, MENEM, LUKSIC, CLARO Y UN LARGO ETCÉTERA DE IMPORTANTES PERSONAJES HAN CREÍDO (Y SIGUEN CREYENDO) EN PROYECTOS TAN RUPTURISTAS COMO “JÓVENES LÍDERES” (2006) Y “FORO LIDERAZGO” (2014), AMBOS DE SU AUTORÍA.


Texto Richard Sharman Foto A.A.I.

Para los griegos “entusiasmo” significaba literalmente “tener un dios dentro de sí”. La persona entusiasmada, por lo tanto, era guiada por la fuerza y la sabiduría de una deidad que catalizaba acciones a través de su cuerpo en una especie de posesión divina. Desde el primer apretón de manos, pareciera que Max Raide es el arquetipo de ese entusiasmo helénico, no porque profese algún tipo de discurso monoteísta, sino por el convencimiento con que enuncia sus palabras y el ímpetu con que ha ejecutado cada uno de sus proyectos: no le hace falta mayor carta de presentación que su historial como emprendedor social. Cuando muchos lo llamaron soñador, Raide supo dimensionar la posibilidad que yacía en frente e identificar el mejor camino para hacer de cada supuesto sueño una palpable realidad. He aquí una persona que sabe olfatear una oportunidad en medio de una crisis.

En la actualidad se ha transformado, con o sin quererlo, en la cara visible de El Mostrador, medio posicionado en la cúspide de la prensa independiente con más de 2,5 millones de lectores mensuales, 1,5 millones de seguidores en redes sociales y un crecimiento comercial anual de más de 50% en uno de los peores años de la industria de los medios de comunicaciòn, siendo además un invitado permanente a la Conferencia anual del Consejo de las Américas presidida por David Rockefeller y Susan Segal. En enero de 2007, Revista Capital publicó un perfil en su honor titulado “Lo Máximo” en el que, entre otros logros, se mencionó la envidiable red de contactos derivada de su poder de convocatoria. Lo cierto es que en definitiva lo máximo, para Raide, no es el engorde perpetuo de sus redes sino la singular facultad que éstas le otorgan para constelar personas claves en torno a una misma misión país: concretar políticas de inclusión en un Chile exclusivo.

Uno de los mayores sellos de esta máquina de ideas es la perseverancia, que quedó demostrada con la creación de “Grupo Liderazgo” durante su periodo universitario. El éxito de esta empresa fue tal que no solo fue el sustento económico de su familia sino que, junto a sus hermanos Domingo y Juan Pablo, consolidó su reputación en la difícil industria gastronómica y de entretención.

El encabezado de su cuenta de Instagram lee: “Un hombre es lo que él mismo consigue”, una cita por Frank Sinatra que definitivamente lo define y que cobra especial importancia ante la actual crisis del liderazgo que enfrenta Chile.

¿Ante la actual escasez de líderes, dónde crees que debemos buscar nuevas fuentes de liderazgo?

Los nuevos liderazgos se hacen en la calle y se validan en tiempos de crisis, no sólo en la cotidianidad.

¿Cómo piensas que esta fuente se relaciona con la actual crisis institucional del país?

No es sólo Chile el que vive una crisis de liderazgo, sino el mundo entero. A eso mismo es que responde la elección de Trump, el cuestionamiento de Santos y la abstención generalizada al voto. Se está viviendo un cambio en el que la gente va a exigirle a sus líderes una validación y un mérito propio, una suerte de evidencia no tradicional respecto a lo que los hace capaces de ocupar un cargo democrático. Va a ser interesante lo que ocurra con el concepto de los bandos políticos, porque en este momento el que defienda acérrimamente a cualquier partido, simplemente no ha estado viendo las noticias.

Pero la respuesta ha sido un desencanto político absoluto, no un empoderamiento ciudadano.

Lo que pasa es que nos desencontramos con nuestro propio cuento. Como chilenos, durante mucho tiempo basamos nuestro auto-concepto país en la credibilidad, orden y rectitud de nuestras instituciones públicas y privadas. Mirábamos casi con pena a Argentina, Bolivia y Perú. Este año, sin embargo, de golpe nos enteramos que era todo mentira y nuestro concepto nación se vino al piso en cuestión de meses. Esa pérdida necesariamente requiere de un proceso de aceptación, que es gradual. Partimos por la negación; los de derecha culpaban a la izquierda, los de la izquierda a la derecha, hasta que salió toda la evidencia contra ambos lados. Luego pasamos a la ira perpetuada en la prensa independiente y las redes sociales, y luego a la depresión, que se tradujo en la altísima tasa de abstención al voto en las elecciones municipales. Eventualmente llegaremos a la negociación, en la que la ciudadanía se pondrá los pantalones y, como dices tú, se empoderará de su poder colectivo. Finalmente llegará la aceptación, y esa es la que se verá plasmada en las próximas presidenciales. Es un proceso que tenemos que vivir y que me parece absolutamente sano.

¿No te parece preocupante este nihilismo político en el que vivimos?

Una sociedad que no cree en nada ni nadie es efectivamente preocupante porque entorpece el avance social. A diferencia de hace seis años, creo que hoy prácticamente nadie quiere trabajar para el gobierno, sea de derecha o de izquierda. Si Piñera sale reelecto, se va a enfrentar a una realidad muy distinta a la del 2010, en la que quienes trabajaban para el sector público, sentían que iban a algo, a hacer un aporte para su país. Pese a eso, creo que estamos frente a una jugosa oportunidad para redefinir temas políticos, sociales y empresariales; una redefinición que, por cierto, Chile necesita con urgencia.

Hablando de la empresa, ¿cuál es el rol del empresario en una sociedad?

Existe una mala concepción por parte del empresariado de creer que su rol es la mera creación de empleos, y no es así. Es clave que el empresario entienda el efecto mariposa de sus acciones, comenzando por el simple hecho de que un trabajador, en la mayoría de los casos, es la cabeza de una familia. Mis malas decisiones como empresario tienen repercusiones muchísimo mayores a lo que me imagino. 40 trabajadores determinan el bienestar de 40 familias, que influyen en 40 comunidades y que, a la larga, pueden afectar a todo un país. Tiene que existir una “conciencia Chile” en cada empresario, tenga 50 trabajadores a su cargo o 10.000.

¿Crees que actualmente las empresas son vilipendiadas?

Efectivamente lo son, pero no es gratuito.

¿En qué sentido?

Existe una actitud ludopática por parte de la empresa, y eso es lo que debe cambiar. Por ejemplo, estuve intentando convencer a un amigo mío que es dueño de restaurant respecto a la importancia de hacer un acceso para discapacitados. Su respuesta fue que ya se había gastado un fajo de plata en adaptar el espacio a las nuevas normas anti-tabaco, y que por eso no lo haría. Yo, por supuesto, le hice ver que eso había sido una inversión con un retorno predeterminado, y que por eso lo había hecho, mientras que adecuarse a las necesidades de un discapacitado no le generaba renta evidente y por eso no lo hacía. Ojo que también existen empresas con una conciencia social sumamente aguda, pero que padecen de una muy mala comunicación con el público, permitiendo que sean los gremios quienes hablen, en lugar de desarrollar un programa de voz corporativa independiente.

A propósito de discapacitados, tu más reciente batalla tiene que ver con su inclusión social.

Efectivamente. Creo que esta “batalla”, viene como consecuencia del camino que he recorrido y de las experiencias que he tenido. Chile tiene una obsesión pública y privada por el desarrollo, pero aún no existe una conciencia en torno a las negligencias fundacionales que hemos arrastrado durante siglos y perpetuado en nuestra realidad contemporánea. Tanto en “Jóvenes Líderes” como en “Foro Liderazgo”, me dediqué a congregar gente para poner cambios en movimiento, y estoy convencido de que la discapacidad en Chile necesita una solución sinérgica de la que sean partícipes todos los sectores de la sociedad. En este minuto, el tema es gravísimo: existen 2,5 millones de chilenos discapacitados, constituyendo la minoría más grande del país, de la cual un 90% está desempleado y 80% está sumido en la pobreza, sin herramientas para salir de ella.

¿Cómo se generan cambios en un ámbito como este, entendiendo el contexto público y privado del que ya hablamos? 

En eso es que estamos. Chile es un país en el que mucha gente está dispuesta a ayudar, el tema es la canalización de estos esfuerzos para generar soluciones no asistencialistas, de largo plazo. Para esta canalización tienen que existir instancias de diálogo colaborativo, donde se oiga la voz de los discapacitados en todo momento.

Por eso en El Mostrador creamos la sección “Vida Inclusiva”, donde entrevistamos personas involucradas con discapacidad o bien discapacitados, para mostrar lo que se muestra cada dos años en la Teletón, de manera cotidiana. Mi opinión es que los medios de comunicación no sólo tienen el deber de informar sin sesgos, sino también de hacer agenda desde un punto de vista humano y país. Mi meta es que El Mostrador se convierta en un aporte sustancial en este campo.


Texto Richard Sharman Foto Diego Becas

Lo primero que se ve al entrar a la casa-taller de Diego Becas en La Reina es esta frase escrita en mayúsculas sobre un sencillo cartón color topo, apoyado casualmente contra un muro de hormigón. Al ver que llama nuestra atención, Becas se detiene a contemplar la frase desde la distancia, y con una mezcla de alivio y admiración, dice: “Esa es la mejor descripción poética de lo que hago”.

El diseñador y cartelista especializado en la creación de carteles de autor, hechos a mano, se refiere a sí mismo como un “pensador gráfico”, una acertada descripción que no requiere mayor contexto que su fenomenal cuerpo de obra. A los 34 años, con un total de 25 exposiciones a cuestas, 4 de ellas individuales, sus carteles han recorrido el mundo entero; desde Italia, a Rusia, Bolivia y Estados Unidos, en alas de las bienales que celebran este delicado arte. No existe receta para un cartel memorable, puesto que se trata de una obra sintáctica, provocativa y subversiva, inserta en un contexto que no lo ha comisionado. Esta especificidad y delicado balance hacen que el cartelismo sea una decodificación en torno a la contingencia, casi periodística, pero estéticamente específica y atractiva en la que se encuentran tributo, provocación y belleza, pero por sobre todo, realidad. “Por esto es que las conversaciones que uno tiene con un cartelista, nunca son de carteles, sino de absolutamente todo lo demás”.

“Toda mi infancia padecí de tartamudismo severo”, cuenta Becas. Su testimonio es sorprendente porque una de las cosas que lo caracterizan es la puntuda elocuencia con la que se comunica. Estamos frente a alguien que claramente conoce tanto el valor unitario de la palabra, como la potencia de un buen discurso. “No me refiero al tartamudismo leve” -continúa- “sino a ese en el que las palabras simplemente no salen y en que se alarga eternamente el sonido del silencio. El tema es que tenía mucho que decir y necesitaba hacerlo de alguna forma. La música, la literatura y el arte, fueron entonces mi forma de comunicarme con el mundo. Las cosas que quería decir con la boca y no podía, las escribía, las pintaba y de una u otra forma encontraba otra forma de expresarlas creativamente. Tal vez por eso mi sueño original era ser pianista, para hablar ‘de corrido’ a través de la música. Las personas que hemos vivido en el silencio, amamos el sonido. Mi batalla con el tartamudismo se extendió hasta la adolescencia, y dado que mi familia no tenía recursos para ningún tipo de terapia, estaba simplemente destinado a arreglármelas con mi discapacidad como mejor pudiera. Nunca me ha gustado seguir órdenes, por lo que a los 15 años decidí sanarme solo. Punto. Me propuse hablar”.

“En mi casa lo único que abundaba eran los libros, por lo que era lógico que mi primer ejercicio fuese leer de corrido, como hacían mis compañeros de curso. Sin consulta fonoaudiológica, ni Google, ni nadie, me acerqué al estante de libros y saqué Altazor, de Vicente Huidobro. De una u otra forma leí las 10 primeras páginas, el prefacio, de una, en voz alta, de corrido. Fue la primera vez que oí el ritmo natural de mi voz. Desde ese momento siento que le debo mucho a los libros, por lo que decidí que tenía que dedicarme a hacer portadas de libros, que son, en esencia, carteles”.

¿Cómo pasaste del tartamudismo al cartelismo?

No tenía claro qué había que estudiar para dedicarme a esto, hasta que di con el diseño gráfico. Diseñar carteles es un cruce sumamente específico de dos disciplinas en un mismo punto. En la universidad casi todos se dedicaban a la parte futurista de animación, pero lo mío fue siempre lo tangible. Partí haciendo carteles cuando estaba trabajando en un estudio de diseño. Mis primeros trabajos estuvieron ligados principalmente a cosas que en ese minuto podía interpretar estética e intelectualmente: la ópera, el teatro, el arte. De a poco entendí que el cartelismo más poderoso, complejo y relevante está ligado a la contigencia socio-política reflexiva, de pensamiento crítico.

¿Qué tiene que tener un cartel para causar un impacto?

Un cartel es pensamiento artístico materializado, mismo motivo por el cual los cartelistas no abundan. No sólo hace falta un lenguaje estético, sino también un lenguaje intelectual.

No existe una fórmula. Cada cartel se adapta a su génesis, pero lo que sí es universal, es que para que un cartel sea realmente un cartel, tiene que estar en la calle. Por eso el cartelismo sigue siendo un arte tan desconocido en Chile.

“Pero… calles tenemos, y muchas” decimos incrédulamente. 

Riendo, se explica: “Claro que tenemos calles, sin embargo todos los espacios fueron comprados y monetizados por la publicidad corporativa. Pegar carteles en la calle es ilegal, a menos que sea publicidad. Absurdo, ¿no?

En una de las bienales en que he participado, uno de los oradores dijo: “Ustedes hacen mariposas muertas. El cartel tiene que volar”.

¿A qué se refería?

A diferencia de un cuadro, un cartel se reproduce 20.000 veces, en un formato de bajo costo, y no está pensado para estar en una galería, sino expuesto a los elementos. La publicidad ha tomado la espontaneidad callejera, la opinión colectiva y la ha corporativizado. No es que no tengamos calles, sino que ya no son nuestras. Por eso no vuelan las mariposas. La subversividad, la crítica, la provocación, tienen que tener un espacio, no se trata de sólo complacer, en la crítica está el avance colectivo”.

Es decir que tiene que estar vinculado a una realidad, ¿no?

Un cartel TIENE que estar vinculado a una contingencia. Tiene que hacerle sentido al transeúnte, y no a través de la complacencia, sino a través de la provocación y el cuestionamiento. Sólo así trasciende, siendo veraz.


A AMBOS LADOS DE LA BARRA

Foto Gentileza Bombay Sapphire

Con 26 años de edad, oriunda del D.F. mexicano, María Fernanda -Mafer- Tejada es la flamante Brand Ambassador para Latinoamérica de Bombay Sapphire, un título por el que ha trabajado arduamente los últimos seis años de su carrera, ganando la World Class México, una de las competencias de mixología más importantes del mundo, donde compitió con más de 55 de los mejores bartenders del planeta. Su profesión la ha llevado a las barras más prestigiosas de los cinco continentes, donde ha conocido a mixólogos insignes de cada capital, empapándose cada vez más de su pasión.

Durante el mes de noviembre, Mafer estuvo en Santiago en el marco de los preparativos para la competencia Most Imaginative Bartender, donde los más destacados bartenders de Chile compitieron para crear su cocktail más creativo con Bombay Sapphire. El ganador representará a nuestro país en febrero del 2017 en la final regional, para disputar el título del Bartender más creativo del continente.

El camino, aclara Tejada, no fue fácil: “Estudiaba arquitectura pero no estaba del todo contenta con la carrera, así que busqué un trabajo de verano. Llegué de casualidad a un bar, donde comencé como mesera, hasta que un día faltó un barman y me preguntaron si me interesaba reemplazarlo. La coctelería siempre me había llamado la atención, pero nunca me había percatado de todo el conocimiento que tiene que manejar un bartender. Si no te gusta el aprendizaje constante, no te conviene ser barman, tanto en cuanto a lo técnico como a lo relacional: es fundamental ser propositivo, el cliente tiene la razón, pero la barra es del barman”.

¿Es una profesión difícil?

Creo que todas las profesiones tienen su dificultad. El bartender trabaja en horarios diferentes al resto del mundo, 6 días a la semana. Esto te altera los hábitos alimenticios y deportivos, por lo que uno tiene que ser sumamente riguroso consigo mismo. Algo que sí te da esta carrera, son alas para viajar. Puedes agarrar tus cosas y largarte donde sea y ponerte a trabajar. Lo lindo es que a través del consumo alcohólico puedes saber mucho acerca de un país, es un microcosmos de la realidad nacional.

¿Qué diferencia a un bartender “normal” de uno excepcional?

El afán por innovar. La coctelería clásica se hizo hace ya 50 años; es una buena herramienta sobre la cual edificar, pero en el 2016 ya es hora de traer nuevas cosas a la mesa, literalmente. Un buen trago se caracteriza por la artesanía e investigación sensorial tras su preparación, y es por eso que Bombay Sapphire decidió hacer el concurso de innovación a nivel regional: los latinos somos innovadores, disruptivos y creativos, y Latinoamérica bien podría cambiarle la cara a la coctelería mundial.

¿Qué es lo más loco que te ha tocado ver en tus viajes por el continente?

En Argentina me tocó ver un trago preparado con jarabe de bife de chorizo, por ejemplo. Del Río Grande al Cabo de Hornos, hay toda una generación de loquillos que están entregados a la innovar.

¿Y en cuanto a Chile?

El pisco es un destilado con el que me encanta trabajar, creo que tiene un tremendo potencial a nivel mundial.

¿Cuál es tu trago favorito con pisco? 

Se llama “Cordial” y se prepara con una infusión de mantequilla con Bombay Sapphire. Primero se derrite la mantequilla fresca en el gin, luego se agita, se mete a congelador para que se separe la grasa del alcohol, y se filtra. El resultado es un gin con un retrogusto mantequilloso y sedoso al que luego se le agrega pisco, jarabe de almendras, jugo de manzana, un poco de jugo de limón y bitters aromáticos. Se bate todo hasta que se genere una buena espuma, y listo.


EL ÑUÑORKINO


HACE UN AÑO Y MEDIO QUE EL PSICÓLOGO SANTIAGUINO DANIEL GLUCKMAN ABRIÓ LAS PUERTAS DE LO QUE SE HA TRANSFORMADO EN UNO DE LOS PUNTOS DE ENCUENTRO MÁS POPULARES DE LA CAPITAL: LA DELICIOSA DANIEL’S BAKERY. TRAS CADA MUFFIN, AREPA Y CAFÉ QUE SE PREPARA ESTÁ LA CALCULADA MANO DE GLUKMAN, PROBABLEMENTE EL ÚNICO PSICÓLOGO-PANADERO-PASTELERO-REPOSTERO DE CHILE O QUIZÁS DEL MUNDO ENTERO. LA AMALGAMA DE PROFESIONES ES CIERTAMENTE INUSUAL, PERO ABSOLUTAMENTE COHERENTE CON SU PERSONAJE.


Texto Richard Sharman Foto A.A.I.

Nos recibe con una sonrisa de oreja a oreja, como si fuese parte del elenco de Disney, y es que ciertamente hay algo muy gringo acerca de él. Entra con flores en una mano, las llaves del auto cascabeleando en la otra, apurado pero no estresado, con su gorro imaginario de capitán de un barco que va a mil por hora. Y sí: la encantadora bakery ubicada en pleno Ñuñoa efectivamente va a mil por hora: en menos de 10 minutos hay una fila de gente intentando entrar, y apenas es martes.

“Lo que más me gustaba de la pastelería gringa era su casualidad: eso que puede hacerlo la abuela o quien sea en su casa y es una manera de entregar cariño. No es rebuscada ni pretenciosa, sino muy rica.

Me identifico mucho con el comfort food. Hay algo mágico en cómo te puede hacer sentir una buena comida. Durante mis estudios de psicología tomé todos los cursos de extensión del Culinary y una vez que estuve listo me conseguí una pasantía en Nueva York en una pastelería enorme llamada Amy’s Bread, donde estuve todo un año.

En el día trabajaba y en la noche estudiaba panadería, por eso es que efectivamente soy psicólogo-panadero-pastelero.

Viviendo allá te das cuenta de lo satelitalmente que funcionan los barrios y cómo la clientela de los restaurantes y cafeterías son los mismos vecinos. Esto hace que los locales establezcan medidas para fidelizar a los vecinos: calidad, atención, caras conocidas, etc. De vuelta en Santiago me di cuenta que la comuna que más está valorando este concepto de barrio satelital es Ñuñoa, tanto así que le dicen Ñuñork”, dice riendo. “Al principio no me tincaba Ñuñoa para nada, tenía el prejuicio de que quedaba a trasmano y que nadie iba a venir, pero de a poco me fui convenciendo de que podía transformar las desventajas teóricas en ventajas prácticas”.

“¿Dicho y hecho?”, le preguntamos. 

“¡Já!”, exclama. “Nada es dicho y hecho en esta industria”.

Miramos hacia fuera y contestatariamente señalamos la fila de comensales que esperan entrar.

“Efectivamente funcionó, pero tomó algo de tiempo. Hemos creado una comunidad en torno a este lugar, que es lo que siempre quise. Me encanta que Daniel’s Bakery se transforme en el top-of-mind de un grupo de personas y que vengan tanto que nos sepamos sus nombres. Vuelven una y otra vez porque no les fallamos, y eso hace que se sientan en casa. Es un trabajo duro, porque una vez que fijas estándares altos, sólo puedes seguir subiéndolos. Algo que nos permite hacer esto es que absolutamente toda la comida sea hecha puertas adentro: para mí la materia prima y la intención con que se hace cada bocado son fundamentales, ya que reflejan la cabeza y corazón que existen en la cocina”.


LA MITOLOGÍA QUE SE HA GENERADO EN TORNO A LA CAÑA VIENE 100% MERECIDA. UNA MULTIFORME QUIMERA DEL CUERPO, SICARIO DE LOS MUCHOS PAGARÉS BIOLÓGICOS QUE FIRMAMOS CON COPETE EN MANO SIN TENER CLARO CÓMO SERÁN COBRADOS. LO QUE SÍ ESTÁ CLARO ES QUE UNA CAÑA VENGATIVA ES CAPAZ DE PONER DE RODILLAS AL MÁS FUERTE DE LOS COMBATIENTES Y PESE A ESTO, AUN ANTE DIABLO CONOCIDO, PERMANECEMOS RETICENTES A SACRIFICAR UNA MILÉSIMA DE CELEBRACIÓN POR SU DISTANTE AMENAZA. MENOS A FIN DE AÑO.

A CONTINUACIÓN LA GUÍA SML PARA PASAR LA CAÑA.


Todos los alcoholes dan algún grado de caña, ya que el cerebro y el hígado procesan toda variación del etanol de la misma manera. A mayor % de alcohol, la caña suele ser mayor.

 Dependiendo del organismo, el historial de cada cual y la comida con que se acompañe, distintas personas reaccionan de distinta manera a distintos alcoholes.

 La regla básica para evitar la caña es el 2×1: cada dos vasos de alcohol, uno de agua al seco.

La mayoría de los alcoholes son monosacáridos que el hígado debe descomponer para metabolizar. El mezcal, en cambio, es un polisacárido cuya metabolización comienza en la boca, disminuyendo la carga sobre el hígado y reduciendo el tiempo general  de metabolización. Un buen mezcal efectivamente no da caña.

 El vino blanco suele tener un factor de caña agregado que afecta el estómago. Esto se debe a que aumenta la secreción ácida del mismo.

 Ante la borrachera de golpe, evitar a toda costa irse a dormir. El cese en la actividad física frena el metabolismo y obviamente estanca la velocidad con la que procesamos lo ingerido. Por lo mismo, el after party creámoslo o no, es la mejor prevención para una caña anunciada.


CÓMO ENFRENTAR LA CAÑA

Lo primero: Abrir las ventanas, inhalar y exhalar lentamente, enfocándose en el aire que entra y sale de los pulmones durante cinco minutos. El oxígeno es un estimulante natural que ayuda a dar por iniciado el proceso de superación, lentamente despertando al cuerpo.

CAFÉ: En caso de tener que moverse la cafeína (teína, mateína, guaranina) es perfecta, ya que inhibe la captación cerebral de la adenosina, que nos hace sentir cansados y somnolientos. El café es recomendado para el encañado que lo consume habitualmente. Quien no consume café podrá verse perjudicado por su alta acidez, particularmente a nivel estomacal. La cafeína no es un remedio para la caña propiamente tal, sino una herramienta de efecto inmediato para enfrentar el día.

UN PELO DEL PERRO QUE TE MORDIÓ: Más alcohol.

ALIMENTACIÓN: La hidratación debe ser acompañada de una alimentación calórica, por lo que es recomendable evitar los alimentos light. Si bien muchos están convencidos que lo mejor para la caña son las cosas fritas, el alcohol rezagado y la fritura son una combinación letal que en la mayoría de los casos despierta la acidez. Se aconseja preferir alimentos de fácil digestión, particularmente en base a cereales.

FÁRMACOS: Las aspirinas, paracetamoles e ibuprofenos son aconsejables únicamente en caso que no se tome alcohol de manera habitual. Además de exigirle más al hígado, pueden resultar en heridas estomacales debido a su alta acidez.

PEPINILLOS: Curiosamente los pepinillos son uno de los mejores remedios para la caña debido a sus muchos electrolitos que aceleran la recuperación metabólica. Tan certero es su efecto, que en Polonia el jugo de pepinillos es un antiguo remedio casero multipropósito.

HIDRATACIÓN: La deshidratación es el caballo de batalla de la caña. Se produce ya que el etanol funciona como diurético, haciendo que eliminemos mayores cantidades de agua que lo habitual, dejándonos en déficit para el día siguiente. Esta deshidratación es tanto interna como externa. El componente externo se combate con aguas termales en spray y cremas hidratantes de rápida absorción, mientras que para el interno son aconsejables bebidas isotónicas como Gatorade y Vitamin Water.



EN UN PISO DEL ENSANCHE DE FINES DEL SIGLO XIX EL EMPRESARIO INGLÉS IVÁN MASSOW, ETERNO ENAMORADO DE LA CAPITAL CATALANA, ENCONTRÓ ESTE ESPACIO EN COMPLETO ABANDONO, SIN PUERTAS, VENTANAS NI PISOS. EL PEDIDO QUE LE HIZO AL DECORADOR JAIME BERIESTAIN PARA SUS 260 M2 FUE DESTACAR LO INDUSTRIAL SIN BORRAR SU INNEGABLE IDENTIDAD BARCELONESA. LIVING, DOS DORMITORIOS, COCINA-COMEDOR, TERRAZA Y TRADICIONAL BÓVEDA CATALANA FUERON SOMETIDAS A UNA MINUCIOSA RECUPERACIÓN Y REMODELACIÓN, LLEVANDO EL CARACTERÍSTICO SELLO QUE CARACTERIZA CADA ESPACIO INTERVENIDO POR  EL CHILENO, RADICADO EN ESPAÑA DESDE 2002.


Texto Richard Sharman  Foto Pablo Zamora, Retrato Sebastián Troncoso

La forma alargada del inmueble permitió a Beriestain y su equipo dividir el departamento según su uso diurno y nocturno, creando además un invernadero acristalado. “Este es el resultado de una intervención íntegra: hubo que entrar a picar. Todo proyecto requiere de una acérrima investigación respecto al uso que se le dará al espacio y, por supuesto, a lo que el cliente espera. Lo industrial se reforzó por enormes puertas de hierro macizo hechas a mano y la puesta en valor de los muros de ladrillo a la vista”, dice el diseñador.

Lo que sí es rápido en aclarar es que los espacios que diseña no son necesariamente industriales sino que oscilan de estilo en estilo dependiendo del contexto y cliente al que se enfrenta. El hilo conductor, sin embargo, independiente de si se encuentra en Barcelona, Francia o Ginebra, es la elegancia, calidez y calidad de los resultados.

“La importancia que tiene la calidez en los espacios que diseño debe tener origen en mi infancia. Crecí en una casa muy acogedora, por lo que le doy especial importancia a los ambientes que brindan contención. En la medida en que uno tiene solucionada la comodidad, fluyen otras cosas y cambia mucho la manera en que interactuamos con el espacio”.

¿Además de la calidez y la atención por el detalle, qué es “muy tú”?

La autenticidad y la sinceridad. No uso cosas que “parezcan algo”. Si no uso madera, uso otra cosa, jamás algo que la imite. Lo mismo para cualquier otro material: la falsa apariencia contradice la esencia del proyecto y de la filosofía que todos mis proyectos respiran. Claro, cada cliente tiene presupuestos distintos, pero tengo la suerte de trabajar con un equipo excelente donde cada parte sabe a cabalidad su rol en el engranaje. Todos vamos al mismo ritmo; estamos alineados y eso facilita enormemente cada proyecto.

Otra cosa que me caracteriza es la curatoría de arte que realizamos en torno a cada proyecto. En cada render que presentamos se muestran piezas específicas, no azarosas. Estamos trabajando una casa de lujo en Ginebra, y parte de la propuesta es una obra de Anish Kapoor, que no compramos porque tuviéramos que comprar algo, ni para llenar un espacio, sino porque es un reflejo tanto del entorno como del propietario. Ahí está la delicadeza de interpretar el gusto de un cliente.

¿Cuál es tu cliente ideal?

Buena pregunta. Es aquel que confía, que se entrega y encomienda sus proyectos a un equipo profesional. Cuando uno va al dentista uno no le dice cómo hacer una tapadura, lo mismo si uno va a un hotel: no pides sábanas para hacer la cama. Lo mismo debiese ocurrir cuando uno va a un diseñador, decorador o a cualquier profesional. Si vienes a mi estudio es porque necesitas ayuda y entiendes el valor del trabajo por el cual estás pagando.

 


“SOY CHURRO”


NO ES UNA DECLARACIÓN ESTÉTICA, SINO EL NOMBRE DE SU NUEVO EMPRENDIMIENTO, UNA PASTELERÍA ESPECIALIZADA EN LOS TRADICIONALES DULCES ESPAÑOLES. AD PORTAS DE LOS 50, EL RUBIO PERIODISTA HABLA DE LO DULCE, LO ÁCIDO Y LO AMARGO.


Por Ximena Torres Cautivo  Foto Javier Álvarez  Producción Mari Mackenna y Gerri Kimber

Es caballeroso, servicial, educado, compuesto y bien hablado. Está dispuesto a dejar su boulangerie favorita por un lugar donde yo no arriesgue una infracción, cuando le cuento que quedé mal estacionada. Camina por el lado externo de la vereda, protegiéndonos. A la antigua, como se debe. Saluda con una venia a los transeúntes de Vitacura que lo reconocen. Observándolo, resulta fácil entender que haya salido victorioso en el mítico concurso del espacio “Solteras sin compromiso”, donde se elegía al hombre ideal. Se presentó a la competencia cuando tenía 18 años y llevaba apenas dos semanas en Chile, a instancias de su padrastro, el publicista húngaro-australiano Jerry Sinclair, que le dijo que podía ser una experiencia interesante.

-Él, con su mentalidad anglosajona, me aconsejó “métete, no tienes nada que perder y mucho que ganar”. Lo hice, pero jamás imaginé que Chile iba a tener una memoria tan elefantiásica y lo iban a seguir recordando durante décadas. Gané 30 mil pesos, que en ese tiempo era mucho dinero, un televisor chiquitito a color y una cita con mi supuesta mujer ideal, según las computadoras, porque en entonces, 1985, había una especie de obsesión cibernética. Amaro Gómez Pablos (48) agrega a sus virtudes de trato un metro 86 de estatura, ojazos calipsos, una sonrisa de dientes blancos y parejos y un pelo rubio y abundante, aunque afirma, modesto, que “ya pinta canas”. Todo lo dice en ese español castizo, de resonancias arcaicas, que refuerza la idea de estar frente al príncipe azul de una película traducida. No le hacen gracia las críticas a su hablar tan castellano. Dice que es pura ignorancia, falta de mundo y algo de malaleche, aunque reconoce que en algún momento intentó hablar más neutro. “En TVN me hizo clases la mujer de Tito Noguera, Claudia Berger, pero finalmente me desahució. Dijo que no tenía remedio”, comenta, riéndose de sí mismo. Y añade que “de tanto preocuparme de cómo decía las cosas, me estaba despreocupando de las cosas que decía”.

ÉL, JULIETA Y EL PRINCIPITO

Amaro Gómez Pablos Benavides nació en Madrid. Su abuelo materno era diplomático y estaba de servicio en España con su familia. Así fue como Patricia, su mamá, conoció al periodista español Amaro Gómez Pablos Maristany, su padre, que trabajó siempre en medios escritos, como el ABC y La Vanguardia. “No sé si él influyó en mi vocación, aunque me maravilla la buena pluma que tenía. Era muy ducho con las palabras, jugaba con ellas. Por otro lado, tuve la suerte de tener un padrastro publicista, que fue como mi padre y mi mentor, muy diestro también con los mensajes. Esas influencias cruzadas, que vienen de ambos, son las que deben haber influido”, dice Amaro, quien se crió con su mamá y a los 13 años partió a Venezuela, luego a Estados Unidos y finalmente a Chile con su nueva familia, a la que se habían sumado Daniela y Rebeca, sus medias hermanas.

¿Nunca tuvo celos tu padre de tu padrastro? ¿No resintió que te refirieras a él como tu “mentor”? Mi madre, cuando se separó, tuvo la virtud y la sabiduría de nunca meterme ponzoña en la cabeza. Nada que favoreciera ningún tipo de juicio negativo sobre lo sucedido entre ellos. Yo los consideré a ambos mis modelos masculinos y conté con ellos siempre -responde Amaro y es inevitable no entrar a la acusación de violencia psicológica intrafamiliar que presentó en su contra hace un par de meses Amaya Forch, su segunda mujer y madre de Julieta (10) y Alonso (3), sus hijos. Si bien los tribunales la desestimaron y ha podido seguir viendo regularmente a los niños como hace desde su separación, producida hace tres años, el tema le cambia la expresión. Lo devasta.

“Cuesta mucho asumir la condición de padre y de hombre separado. Al principio piensas que no será posible. Cuesta, apena, duele no estar en la mañana, no tomar desayuno con ellos, no darles un beso y leerles un cuento por las noches. Por eso me parece tan importante la tuición compartida. En Chile se tiende a ver al padre sólo como un proveedor, no como un cuidador hábil. Me parece que eso es de un sexismo horrible. Es un concepto anacrónico y lesivo de la igualdad de condiciones que procuran muchas mujeres, porque al final estás encasillando al hombre en un rol que no se condice con los tiempos modernos”.

Hecha esta introducción, se desahoga contra la acusación de violencia intrafamiliar. Sostiene: “Me parece que el sistema judicial en Chile en esta materia es muy poco ecuánime. Es increíble que se pueda hacer cualquier imputación, mentir abiertamente, y no sufrir ninguna consecuencia. Yo fui afortunado, porque la acusación fue desestimada por el tribunal, pero conozco decenas de situaciones injustas en que padres pasan meses sin poder ver a sus hijos. Creo que cuando se miente en esto, se burla al sistema y se ofende a las mujeres y a los niños que de verdad padecen violencia familiar”.

No se atreve a especular qué consecuencias podrían tener estas disputas públicas entre él y su ex mujer en sus hijos. “Debo observar en el largo plazo ese efecto”, reflexiona, cabizbajo.

Desde hace un año, Amaro convive con la venezolana Marly Aponte, con quien pololeaba desde hace dos. “La conocí en una cobertura periodística en Venezuela. Ella es la encarnación de la alegría. No es modelo, pero pasa por tal, por lo guapa que es. Tiene 30 años. Pero lo mío por ella no es físico, se relaciona con la felicidad, con la alegría que ella transmite”.

Me imagino que tendrán hijos…  No -responde, definitivo. Y agrega: -Estoy feliz con los hijos que tengo. Alonso, el chiquitín, es canchero, divertido, con una gran personalidad. Julieta es una intrépida aventurera. Fuimos juntos a Marruecos en busca del avión de Antoine de Saint-Exupéry, luego de leer El Principito. Buscamos a los hombres tuareg, los nómades azules del desierto, cabalgamos en camellos, acampamos en carpa en las dunas, para preguntarles si habían oído la risa del Principito. Fue un viaje realmente maravilloso -cuenta, entusiasmado, y busca en su celular unas fotos preciosas de él y su hija sobre una duna recortados contra un atardecer en el Sahara. “Fíjate que Julieta está parada, en la misma posición que lo hacía el Principito”. No hay nada que lo entusiasme más que hablar de viajes, ojalá a destinos remotos e intocados, aventuras para las que -lamenta- probablemente le faltará vida. Un pendiente es Irian Jaya, la zona más inexplorada de Nueva Guinea, y Fidji, en un plano más idílico. Calcula que ha estado en más de 50 países. Y le gusta hacer la diferencia entre ser turista y ser  viajero. “Los primeros tienen pasaje de ida y vuelta; los segundos, nunca saben dónde terminarán”, concluye este rubio, dado a las sentencias.

¿ESPEJO O VENTANA?

¿Tienes algún rollo con la proximidad de los 50?  No, para nada. Reconozco ciertas fallas de material ad portas de los 50. Estoy más viejo; tengo mucha juventud acumulada, como decía una señora de 75. Fuera de bromas, no soy pretencioso, tampoco me interesa “alolarme”. Soy quien soy, y cuando me veo las canas, me sonrío. No soy un hombre de boto. En octubre de 2015, el anchor man de 24 Horas , el noticiero central de TVN, durante 10 años, se despidió en pantalla. Fue un momento emotivo en que a Mónica Pérez se le quebró la voz y él terminó siendo aplaudido por sus compañeros del departamento de prensa.

¿Por qué se acabó esa etapa?  Decidí renunciar porque estaba dejando de ser reportero, de salir a terreno y hacer investigación. No he sido nunca un tipo frente a un teleprompter. Hacer sólo eso me habría aburrido soberanamente. Siempre antepuse mi condición de reportero a la de conductor del noticiero, e hice cosas importantes, como el reportaje a las cárceles de Guantánamo. Eso no era una imposición contractual; era una autoexigencia. Lo que más me amargaba en el último tiempo era la falta de agenda global, internacional, del noticiero. Siento que Chile es uno de los países más ensimismados que he conocido. En fin, al cambiar la administración del canal (se refiere a cuando asumió Ricardo Solari), me empecé a sentir amarrado, sin posibilidades de desarrollo. Cuando pasa eso, no queda otra que tomar tu camino. Y eso hice. No se fue peleado, de manera que ahora mismo está en las pantallas de TVN, junto a Consuelo Saavedra, conduciendo Y tú qué harías , programa al que define como de “experimentos sociales”. Este año con su fundación 4ChangeMedia hizo una serie de seis reportajes que transmitió Canal 13 en horario prime. Labstar , se llamó, y tuvo el mérito de juntar en un capítulo al biólogo Humberto Maturana con el Dalai Lama. Una notable manera de relevar a nuestros Premios Nacionales en Ciencia, que ahora busca distribuir como material de estudio en las escuelas de Chile.

¿Cómo evalúas el actual estado de la televisión abierta?  Uf. Hoy formo parte de los que ven poco y nada de televisión abierta, la que tal cual la conocemos va directo al despeñadero. Frente a Netflix, que te saluda al despertar y te hace sugerencias de películas, documentales, series, la tele abierta te considera parte de una masa anónima y amorfa.

Y te desprecia con contenido que muchas veces es basura. Ciertamente hay una evidente subestimación de la audiencia. Yo me niego y me he negado siempre a menospreciar al público; eso lo ofende y devalúa nuestro oficio; es algo contra lo que hay que batallar. Y a eso obedece Labstar, que se convirtió en trending topic y tuvo un nada despreciable rating, pese a tratar de ciencia, de científicos.

¿Ves algún cambio de tendencia en los canales locales?  No, ninguna. Por ahora el desafío es lograr que la torta publicitaria se reparta mejor y no se la coma toda Mega. Como simple ciudadano de a pie, siento que hay un gran contenido allá afuera que la TV abierta no toca. Me refiero a ir más allá de la protesta, que es lo que vende y se muestra, y ocuparse de la propuesta. Se entusiasma hablando de “Camiseteados”, otro proyecto de su fundación que consiste en la busqueda a través de la web de chilenos extraordinarios que se la jueguen por hacer cambios sociales positivos en su comunidad. Ahora están en la fase de constatación de los méritos de los “camiseteados” propuestos, para que un jurado haga la selección definitiva. Con sus historias grabará una serie de programas inspiradores.

-Chile está sumido en un capitalismo salvaje, en una sociedad muy mercantilizada y no hay nadie promoviendo las virtudes cívicas. De eso se trata “Camiseteados”. Los chilenos se comportan siempre bajo la lógica del consumidor. Incluso cuando marchan a La Moneda, lo hacen como dirigiéndose a la oficina de reclamos de una tienda del retail, pidiendo la gratificación inmediata: la devolución de la plata, el cambio del producto, la compensación por la falla. La actitud es “el cliente siempre tiene la razón”, por lo tanto, no hay argumentos ni razones, sólo la invocación de derechos y ninguna responsabilidad.

¿Cuánta culpa le cabe en esta actitud a los medios? Esta es una cuestión que los medios no están detectando y me parece una falencia mayor. Existe mucha protesta y cero propuesta en lo que se cubre. Al mostrar sólo lo malo se cae en un espiral y en un círculo vicioso. Los medios pueden informar, pero también pueden deformar.

¿Cuánto deforma el medio a sus “rostros”? ¿Existe eso que Los Prisioneros en una canción llaman “personalidad televisiva”? La televisión es un ambiente muy competitivo. Una hoguera de vanidades. No sabes quién es quién. Es como estar en el Festival de Venecia; hay mucha máscara, pero yo nunca me distraje con eso. Yo me dedicaba a lo que me encanta hacer y no soy ambicioso. Nunca trabajé para ser el number one, sino porque me gusta. A veces la figuración pública te puede desnaturalizar, pero si no te crees el personaje, que es mi caso, no pasa nada. Yo salí del 24 Horas  y camino por la calle como uno más, con soltura y naturalidad. Nunca entendí la televisión como un espejito.

Espejito, espejito, dime quién es el más bonito, sino como una ventana. Es curioso que el programa que hicimos con Santiago Pavlovic, que ganó el premio más importante que ha logrado la televisión chilena y es lo más lindo que he hecho, se llame justamente así: 360, ventana al mundo . A sus proyectos audiovisuales, el activo Amaro acaba de sumar un emprendimiento dulce y castizo: “Soy churro”, se llama. Y es una pasteleríaheladería especializada en churros y chocolate caliente, que vio en Australia, su país favorito, y decidió copiar. “Si ellos adoptaron los churros, imagínate lo que va a pasar con nosotros”, afirma, entusiasmado, aunque la instalación del negocio no ha sido fácil. “Pese al capitalismo salvaje de Chile, su burocracia es soviética. No sabes cuánto ha tardado la otorgación de los permisos”.

¿No ha agilizado el trámite tu condición de personaje conocido? No, para nada. Yo hago la cola como cualquier otro.

Que el negocio se llame “Soy churro”, ¿es por ti?  No embromes. Ya te dije: no soy autorreferente ni egocéntrico.


AHORA CUADRA


ESTE ES EL PRESENTE DE UNO DE LOS HOMBRES MÁS DISONANTES DE NUESTRO PASADO RECIENTE. EL VOCERO DE PINOCHET QUE MANIPULABA HASTA EL COMETA HALLEY Y ESTUVO EN LA LISTA NEGRA DE LA IZQUIERDA ARMADA, YA NO SUFRE LUMBAGO, COME AJO Y CEBOLLA, DEFIENDE EL RODEO


Por Ximena Torres Cautivo  Foto Sebastián Utreras

Odia los buzos y las zapatillas deportivas. “Son tan de la cultura yanqui. A mí me carga Estados Unidos; será porque no me gustan los imperios”, dice el abogado Francisco Javier Cuadra (62). Luce aseado, pulcro y bien forrado en algodón Oxford, paño inglés, cuero italiano, de la cabeza a los pies, como siempre.

Ha cambiado más por dentro que por fuera desde que fue ministro secretario general de gobierno de Pinochet en 1984. Aunque duró menos de un año en el cargo, fue tan protagónico y se hizo de tantos enemigos, que, dicen, estaba en la lista de “los 5 asesinables” para la izquierda extrema, junto a Sergio Onofre Jarpa, Sergio Fernández, Sergio Diez y el malogrado Jaime Guzmán. Niega que ser parte de ese quinteto lo enorgulleciera y dice que recién en 2008 se enteró por el libro de un ex rodriguista que “para el atentado del general Pinochet, el segundo objetivo era yo”. Agrega: “Entre el 90 y el 94 tuve varias alertas sobre mi seguridad dadas directamente por el ministerio del Interior. Los ministros de Aylin, Krauss y Velasco, se portaron muy bien conmigo y tuve protección especial durante un tiempo. Pero me agota tener que volver 40 años atrás. Yo hice mi trabajo y por eso estuve en el centro de la noticia, pero quienes me conocen saben que soy una persona reservada, quitada de bulla”. Con sus característicos anteojos y su cuidada barba, hoy prescinde de la gomina, pero no de la partidura perfecta y del corte de pelo ídem. Está canoso y un poco más grueso; ya no es el ministro espigado y juvenil que luego fue destinado por Pinochet como embajador al Vaticano. Ahí comenzó su metamorfosis: “En Roma aprendí a comer. Antes yo era neurótico, no probaba el ajo, no comía cebolla”.

Quizás eso te ha hecho engordar. ¿Te preocupa el deterioro? Soy muy consciente de los años y siento que esta es mi mejor edad. Ya entré a la sexta década y calculo que me quedan 20 años de vida útil, los que espero vivir intensamente. Después vendrán las enfermedades y el deterioro. Yo sufrí mucho y por largo tiempo crisis de lumbago, que no tenían un origen anatómico, sino tensional. Eran puro estrés. Para tratarlas tuve que hacer gimnasia, lo que me aburría terriblemente. No me aprendía los ejercicios, los encontraba absurdos, no tenía constancia y además tenía que usar buzo y zapatillas. Todo mal.

Un día un médico le comentó que el baile podía ser una alternativa al ejercicio y a la kinesiología. “Pero yo para el baile siempre había sido negado. No tenía idea de lo que era mi cuerpo en movimiento; sólo sabía poner mi mente en movimiento”. Un único ritmo le pareció abordable y afín con él: la cueca, que lo remontaba a su infancia rancagüina. Y tomó clases. Eso fue hace 4 años. “Encontré a una profesora en internet que daba clases en su departamento en el centro. Éramos dos alumnos: una señora de Puente Alto que buscaba integrarse al conjunto folclórico de la municipalidad y yo. Así partí. Después una amiga que fue una de las mejores cantoras de rodeo, Mirta Iturra, hoy retirada, me aconsejó practicar sistemáticamente”. Desde entonces, todos los jueves en la noche, parte solo a la calle Maipú, en pleno barrio del roto chileno, donde funciona el restaurante El Huaso Enrique. Va directo a la mesa 9, que alberga a los contertulios más fieles. Y baila cueca, “chilena”, como la llama. No sólo le hace a la punta y al taco, al zapateado y al escobillado, sino que se ha convertido en un erudito en los orígenes, características y variantes del baile nacional que le ha quitado el lumbago y lo tiene completamente esponjado.

HOMERO, PORTALES Y CARLOS PENA

Cuadra se casó en 1981 con Francisca Montero, con quien tiene 8 hijos y 6 nietos. Se han separado dos veces. La primera en 2002. Cuatro años después volvieron, pero en 2010 la separación fue definitiva. No elude responder cuando le preguntamos por qué.

-En todas las separaciones hay involucrados temas de personalidad y carácter. Con la Francisca siempre hemos tenido una muy buena relación, pero yo soy fregado. Me gusta vivir solo.  Hace años, cuando estabas casado, tenías un departamento en Gertrudis Echeñique, para ti, para estar solo. Sí. Era mío, para la soledad. Yo estudio mucho, leo mucho, soy pájaro nocturno, me duermo tarde y duermo poco, apenas cinco horas más una siesta en la tarde. Además almuerzo temprano.

Son rutinas bien estrictas. ¿Eres medio maniático? Sí, soy de rutinas. Y sobre todo soy de silencio; no me gusta que me hablen. Y la Francisca es mamá y es abuela: o sea, su vida es colectiva y ruidosa. Lo suyo es la comunidad y lo mío la soledad; son orientaciones difíciles de compatibilizar.

 ¿Eres un buen papá? No sé si un papá presente. Nunca he tratado a los niños como niños, sino como pares. Con mis nietos es lo mismo. Cada uno de mis hijos es distinto y yo me adapto a sus personalidades. La mayor tiene 34, es mamá. La menor, 19. Hay dos abogados, dos diseñadoras, dos en el área de la administración, una es parvularia y la otra, vegana, y tiene una empresa de catering, porque estudió gastronomía. Como padre, me adapto a cada uno y las cosas funcionan bien.

¿Nunca padecieron por ser hijos de un ministro de Pinochet? Con la Francisca siempre tratamos de que mi vida pública no los contaminara. Que no interfiriera en nuestra cotidianidad familiar. Algunos de mis hijos se enteraron por sus compañeros de colegio que yo había sido ministro, porque cuando lo fui eran muy niños. No se daban cuenta.

 Políticamente, ¿qué son? De derecha, pero no todos. Hay algunas y algunos disidentes.

 ¿Nunca te han cuestionado? Hemos conversado sobre todos los temas, pero desde el razonamiento, nunca desde el apasionamiento. Y uno al final llega a la conclusión de que todo está marcado por las diferencias generacionales. Cada generación tiene su centro de gravedad, y la historia hay que comprenderla en su momento. El ex ministro, ex embajador y ex rector de la Universidad Diego Portales, es un intelectual. Lo suyo es la razón, la reflexión, el pensamiento. Incluso cuando hablamos de su catolicismo, del que no es particularmente practicante, no se enfoca en la fe, sino en la calidad de la palabra de la misa que prefiere, la del monasterio de los benedictinos. “Me gustan el orden y la tranquilidad de esa liturgia. Ahí una homilía de cinco minutos dice más que una de veinte en otros lados. Como yo soy analítico, me doy cuenta de inmediato del nivel de densidad y preparación de los sacerdotes, por eso voy ahí”.

 ¿No extrañas hacer clases o tu etapa de rector de la UDP? Fue un episodio triste ese de la Portales -responde, aludiendo a su renuncia obligada a la Universidad, en 2005, a causa de los cuestionamientos por su responsabilidad en violaciones a los derechos humanos en dictadura. Agrega: -El diablo metió la cola. Un diablo con nombre y apellido, aunque no lo vamos a decir aquí. Después me pidió perdón, pero que se portó mal, se portó mal.

¿No estamos hablando de Carlos Peña, el actual rector? No, no. A Carlos le tengo mucho afecto y gratitud porque siendo yo profesor de la Portales, él como mi decano en Derecho, fue muy respetuoso de mi libertad y estimuló mi desarrollo académico. Cuando me nombraron rector, lo elegí como mi vicerrector. No lo he vuelto a ver. Disfruto muchos sus columnas; escribe bien, es culto y agudo.

Y bien egótico, dicen. Como todos nosotros. ¿Quién no lo es? Peña me parece una de las mentes más lúcidas que tiene Chile en este momento, además de un hombre de gran cultura. Sus opositores en la UDP, “fueron un movimiento de profesores de Derecho que actuaron como patota callejera y no como académicos”, acusa, dolido. Después de su renuncia, durante tres años, organizó un taller con ex alumnos en su casa. “Eran de Derecho, todos de centro izquierda, pero con los que tenía una muy buena relación personal. Trabajábamos los viernes en torno al pensamiento de Homero y de Portales, tomando vino y comiendo pan y fruta”, dice, nostálgico y lamenta que el grupo se haya dispersado, pero tampoco tanto. Mal que mal, es un solitario.

LA TEORIA DEL HUASO SIN CAMPO

Vive solo en un departamento sesentero en Carlos Antúnez al que acaba de mudarse. Es su casa y también su oficina, porque allí funciona Identitas, su empresa de desarrollo estratégico.

¿No tienes personal, nadie a tu cargo? Mi oficina es mi cabeza y mi computador, no necesito más. Puedo estar aquí, en la punta del Cerro Manquehue, en un restaurante en Curacaví o en La Torre, en Santo Domingo, trabajando. Pese al reciente cambio de domicilio, todo luce impecable, gracias a Jeanette, su nana, que sabe dónde está cada cosa, incluidos algunos libros aún meticulosamente embalados. No hay novelas aquí, sólo ensayo y textos de derecho, historia, filosofía y arte. En la pared principal cuelga un cuadro de trazo conocido e impresionante.

¿De quién es? Bacon -responde, chocho. Y cuenta que lo encargó directamente a una galería de Nueva York que lo tenía en venta. Cuenta que ya no se compra ropa. “Tengo de todo”. Y que invierte en arte. La pintura es otro de sus pasatiempos. Le gusta trabajar con los artistas los temas que le interesan: la cueca -“la chilena”, como insiste en decir-, el rodeo y los toros. Experimentar. Dar ideas, como una serie de fotos de toreros antiguas, en que le pidió al pintor que las coloree con acrílico fosforescente. “Cuando apago la luz en la noche, me duermo viendo esos trazos que brillan”, cuenta. Nos lleva a una pequeña sala de estar, donde hay cuadros arrumados, otros en las paredes y un colgador con sus espectaculares mantas. Muestra una de Doñihue, preciosa, y otra mapuche, espectacular, y las explica, como siempre, con erudición. La afición huasa es casi ralladura. Un maldadoso que lo conoce nos dijo cuando le comentamos su caso: “No entiendo tanta onda con la cueca y con el rodeo, cuando nunca se ha tenido campo. Es como ser fanático del esquí y no tener refugio”, abundó el pelador analista. Pero a Cuadra le da lo mismo. Hace un año formó la Fundación Jazmín y Clavel, para el estudio y promoción de “la chilena”. “Yo nací en San Fernando, Colchagua, pero me crié en Rancagua. Entre el Maipo y el Rapel, está toda mi historia. Mi familia paterna llegó en 1728 y la materna, los Lizana, ya estaban en la zona central”, explica, justificando su interés, familiaridad y raigambre con el tema.

Pero tu papá era abogado de El Teniente, no agricultor. Ustedes no tenían campo.

Lo último que tuvo mi papá era unos derechos en Lo Miranda, que les cedió a sus hermanas. Pero de niño, como ocurre siempre en la provincia, se iba al rodeo y los sones de la cueca son parte de mi infancia, aunque nunca me interesó bailarla. Me habría gustado practicar el rodeo, pero el lumbago me lo impidió.

Suena políticamente incorrecto amar el rodeo en estos tiempos. La polémica surge de la ignorancia. La acusación de maltrato es ilógica; el rodeo sólo puede funcionar con caballos y novillos en buena forma. Los criadores de caballos y los ganaderos saben que su espectáculo requiere esa condición. El rodeo es la actividad más antigua y, por lo mismo, más arraigada en el corazón de los chilenos que conocen Chile. Existe una primera ordenanza de rodeo de 1564 y la raza caballar chilena actual viene del buen caballo andaluz, que llegó en 1570. Está reconocida por la FAO como una raza especial para la ganadería. Su estatura y la fortaleza de sus pechos le permiten atajar al novillo. Así logra rodear y atajar al ganado para mantenerlo en grupo en el campo. Hablar de maltrato es no conocer la realidad. Me parece que mucho más maltrato es ponerle abrigo a un perro, porque si las mascotas necesitaran ropa no tendrían pelo -sentencia, dando por zanjado el tema. Y ¡vuelta a la cueca!, la que estudia al revés y al derecho. No detalla quiénes más integran su Fundación, pero nos muestra un libro donde quedó registrada la última fiesta chilena con que dieron el vamos al año este enero. “Nosotros no bailamos sólo en septiembre”, afirma. La fiesta, que es por todo lo alto, se lleva a cabo en “La Torre”, una parcela de 3 hectáreas, varios kilómetros al sur de Santo Domingo, donde Cuadra tiene su refugio. Su pequeño campo. La periodista Loreto Daza, su polola desde hace 5 años, que escribió en coautoría la biografía de Sebastián Piñera antes de que asumiera la presidencia y tiene también un libro sobre la CIA, es la fotógrafa y editora de “ese registro meramente testimonial”. Dice que no viven juntos. Por sus mañas ya aludidas y porque ella tiene sus hijas. Tampoco es su pareja de cueca, como vemos en las fotos. “Normalmente bailo con la María Angélica Reyes, que como yo es de tradición huasa, muy diferente de la urbana”. Cuenta que la Fundación aún no tiene sede. “Somos como el pueblo de Israel; andamos tras nuestra Tierra Prometida”, bromea. Pero casi todos los fines de semana tienen actividades de investigación que los llevan por distintos pueblos. “Estuvimos en San Vicente de Tagua- Tagua y ahora vamos a Petorca”.

¿Tienes muchos amigos? Soy de pocos amigos. Cuando tenía unos 11 años, murió mi gran amigo de niñez. Sufrí mucho y esa muerte me marcó profundamente en cuanto a proximidad afectiva. Como que me fui para adentro. En las fotos de la fiesta, vemos a Felipe Izquierdo y a Federico Sánchez, sus amigos, cantando con Ofelia Gana, una cantora de rodeos. “Eso fue genial; los tres se pusieron a improvisar el blues del pan con huevo y las empanadas de pera. Estuvieron como media hora en eso”, dice satisfecho. Y explica: “Federico entró a los Hermanos Maristas de Rancagua, cuando yo estaba saliendo. Yo era compañero de curso de uno de sus hermanos mayores. Después coincidimos en la UDP y nos hicimos amigos. No es que nos veamos tanto, pero a veces nos juntamos a tomar té los domingos o a comer en la semana. Felipe ha ido conmigo a El Huaso Enrique. Disfruto mucho los jueves, cuando bailo cueca. Me río, se cuentan chistes, es el Chile real”.


Y SU CARRERA POR SANTIAGO


texto Juan Andrés Vallejos   foto Juan Massad 

No fue fácil, su candidatura por Chile Vamos a la Municipalidad de Santiago tuvo que pasar por distintos obstáculos que vinieron de su mismo sector. Primero tuvo que posicionarse frente a la concejala Carolina Lavín, quien terminó por bajar su candidatura tras la irrupción de su propio tío, Joaquín Lavín, y además tuvo que estar atento siempre a la posibilidad de que se sumara a la carrera la ex ministra Cecilia Pérez.  Hasta le ofrecieron una candidatura a diputado para bajar su opción al municipio, pero él no cedió.

¿Siempre quiso ser alcalde de Santiago?

Sí, siempre quise serlo desde que tengo memoria. Me encanta el urbanismo, me encanta la ciudad y siempre ando mirando las veredas, los edificios, los jardines, vibro mucho con eso. Por otra parte las municipalidades tienen a cargo la educación y la salud, entonces uno puede ser un servidor público de verdad. Conozco el municipio desde mis doce años porque mi papá fue alcalde, y ahí vi efectivamente cuánto puede uno trabajar.

¿Qué significa para usted Santiago?

Es mucho más que la capital de Chile, es donde nuestros ancestros caminaron y donde se fundó la patria.

¿Qué le dice su familia por ser candidato a alcalde?

Mi padre y mi madre están felices. Se sienten orgullosos y ven también que contra viento y marea pude llegar a la posición en que estoy hoy como candidato, no sólo de Chile Vamos, sino también de Amplitud y de mucha gente independiente, incluso gente de la Concertación quienes hoy se sienten completamente desencantados. Para mi señora ha sido más difícil porque ella no viene de una familia política y jamás pensó que el trabajo era tan intenso.

¿Cuál es el principal problema de la comuna?

La delincuencia. Hoy día Santiago es una comuna tremendamente insegura. Es la comuna de Chile en donde más delitos se cometen. Lo que nosotros queremos es recuperar Santiago para los vecinos, para los que transitan por la comuna, para que vengan turistas y se lleven una buena imagen. Que Santiago se ponga de pie, y recupere su dignidad. Hoy en día la gente no se dice santiaguina, sino que se considera más de los barrios, del Balmaceda o del Bogotá, pero esa pertenencia a Santiago no la dicen porque está mal representada.

¿Cuál ha sido el mayor aporte de Carolina Tohá al municipio?

Ella ha hecho un plan interesante de recuperación de los cités, consiguiendo recuperarlos en cuanto a pintura, sistema eléctrico y alcantarillado. Queda mucho por hacer, pero ese es un plan que seguiré potenciando, porque me interesa mucho y porque no quiero más edificios en Santiago.

¿Cómo logró establecer su candidatura?

Fue duro, fue tenso, pero no fui yo quien los convenció, sino los números. Los partidos se dieron cuenta que los trabajos en terreno son sumamente fructíferos, la gente valora la cercanía.

¿Cuál es el eje de su campaña?

Ciento por ciento ciudadano, con los pies en la calle. No es una campaña millonaria, sino más bien austera, vamos a estar muy por debajo del límite del gasto electoral. Mi campaña es de compromiso con los vecinos, más allá de llenar de papelería contaminante. Pondré un par de letreros, sí, pero no llenaré la comuna porque encuentro que se ven horribles y son un contra propósito a lo que planteo.

¿Cómo financia su campaña?

Pedí un crédito de 35 millones de pesos. Así partimos. A eso añadí los aportes de amigos y de la familia, que siempre se pone con algo.

¿Y con quién le gustaría aparecer en el balcón? ¿Con Piñera u Ossandón?

Vamos a aparecer con los vecinos y no en un balcón, sino en la plaza. Vamos a celebrar en el mismo condominio en donde lancé mi campaña o en la Plaza Bogotá.

¿Ha habido intervencionismo en la carrera municipal de Santiago?

Sí, ha sido brutal. Me atrevo a decir que a niveles nunca antes vistos en la historia republicana. Día por medio la alcaldesa ha tenido pauta con ministros y con el intendente. A mí lo que me afecta de eso no es que el ministro o el intendente o la presidenta vayan, sino que hay recursos públicos comprometidos que están siendo utilizados para favorecer una campaña en particular. Lo encuentro grave.

MARCHAS, TOMAS Y DEMANDAS SOCIALES

Santiago centro es la comuna sede de las principales marchas del país. Muchas veces estas marchas traen consigo destrozos al patrimonio y al comercio. ¿Cuál es su propuesta frente a esto?

Me encanta que la gente se manifieste, pero hay formas y formas. En mayo creo que hubo 18 días hábiles con marchas. Los kioscos y los cafés tienen que cerrar sus cortinas a las 11 de la mañana, que les implica una pérdida tremenda. Personalmente estoy abierto a las marchas, que por cierto no dependen de la municipalidad sino del intendente, quien las autoriza.

En cuanto a las demandas que se manifiestan en las marchas, ¿está usted de acuerdo con el matrimonio igualitario y la adopción?

Yo creo en la diversidad. Me encanta la diferencia, es más ¡viva la diferencia! Trato de meterme poco en la vida privada de las personas, eso es de cada uno y debe ser libre. Ya existe el acuerdo de Unión Civil, pero si se quieren casar, ni un problema. En cuanto a la adopción, imagínate, acabamos de enterarnos de 31 muertes más en el Sename que no estaban registradas, entonces, si una pareja de personas del mismo sexo quiere adoptar un niño o una niña y darle amor, cariño y afecto, me parece perfecto.

¿Y el aborto?

Es un tema más complejo, hay que discutirlo sin duda alguna. Nadie puede tapar el sol con un dedo. En Chile se hacen abortos, yo prefiero que se regule. Puntualmente soy contrario al aborto, pero no soy contrario a que se legisle. Uno no puede imponer sus creencias a toda una sociedad. Es importante también trabajar en una buena educación sexual para prevenir llegar a este punto. El aborto es una realidad y el parlamento es el órgano que debe discutirlo.

Respecto a la marihuana, los municipios pueden tener un rol importante. ¿Su eventual gestión lo abordará?

Una persona que trabaja conmigo se mejoró de sus dolencias de la espalda con cannabis.  No tengo ni un problema. Fue uno de los temas que propuso Amplitud para que firmaran mi apoyo. Los municipios pueden ayudar al cultivo. Está probado que hace bien.

Finalmente, ¿cuánto favorece y cuanto perjudica ser Alessandri?

Creo que perjudica cero y ayuda bastante. Casi todos los días adultos mayores, y otros no tan mayores, me cuentan que se acuerdan cuando el presidente Jorge Alessandri caminaba a La Moneda o del perro de Arturo Alessandri. Recuerdan lo austeros que eran, los recuerdan como buenos gobiernos. También recuerdan a mi padre cuando fue alcalde y diputado y que los ayudó bastante. Es un plus, porque fueron personas con una altura moral importante y que se dedicaron, por sobre todo, a trabajar.


texto Amaro Gómez-Pablos

Estamos en guerra. A diferencia de ocasiones anteriores, esta Guerra Mundial, tercera en su tipo, no tiene la entonación de Edith Piaf, “el Gorrión de París”, quien personificó la voz de la resistencia francesa ante la ocupación nazi, ni tampoco el ritmo de la mítica melodía “I didn’t raise my child to be a soldier”, que en 1915 denunciaba la barbarie de la Primera Guerra Mundial.

Nuestra Tercera Guerra Mundial no tiene un sello musical distintivo. Podría, tal vez, ser hip hop o reggaetón, esa estridencia popera tan inmemorable como lo es permanente: un zumbido constante que ya ni sabemos distinguir, de forma muy similar a lo que nos ocurre con el conflicto mismo, que se ha vuelto una sucesión visual de bombardeos aéreos y ataques suicidas cuyo origen ya no recordamos ni entendemos, y cuyo final no vaticinamos. Un estruendoso zumbido que pese a ser global, nos sigue pareciendo remoto. Despertamos apenas de la modorra bélica cuando nos atropella un camión en Niza o asistimos a una multitudinaria procesión a favor de las riadas de refugiados (a quienes no vemos), escapando de campos de batalla (que tampoco vemos). Después, volvemos a dormir.

Pese a su aparente lejanía, el frente de la Tercera Guerra Mundial está abierto y sangra todos los días. Hay, literalmente, decenas de países involucrados con sus respectivos civiles, militares y paramilitares, pero es la asepsia tecnológica la que nos tiene confundidos: armas del siglo XXI se usan para combatir un Islam yihadista del siglo XVIII: Al Qaeda o la multinacional del terror que es hoy Estado Islámico, la organización terrorista más acaudalada de la historia, la más nutrida en adeptos y la de mayor alcance planetario.

¿Pero cuándo empezó el conflicto? ¿Fue con el desplome de las Torres Gemelas? Esa fatídica mañana del 11 de septiembre del 2001, Al Qaeda consumaba su plan: gastó cerca de 500 mil dólares en los ataques, pero el daño infligido fue muchísimo mayor. El costo de la destrucción y la posterior respuesta militar de Estados Unidos ascendió a más de tres mil millones de dólares. Es decir que por cada dólar de Al Qaeda, Estados Unidos gastó siete millones. La contabilidad es efectivamente importante porque reseña una de las características fundamentales de esta Tercera Guerra Mundial: su asimetría. Es un patrón que se repite cuando pequeños grupos de combatientes desangran a picotazos el poderío militar tradicional, fuerzas irregulares e impredecibles contra la predictibilidad de un enemigo más grande, más poderoso pero más torpe en maniobra. No se trata de aplastar a la superpotencia y su coalición, sino de mermarla desorganizadamente hasta agotarla.

Esta Tercera Guerra Mundial no tiene una frontera acotada, por lo que es inabarcable en su comprensión, predicción y contención. La artillería pesada abre fuego tanto en Siria como en Iraq, Afganistán, Libia, Nigeria, Yemen y Somalia, mientras que los atentados retumban en las calles de París, Bruselas, Estambul o Sídney. La sociedad civil en Occidente tiene, además, otro talón de Aquiles: un déficit atencional que la aburre con facilidad, por lo que los conflictos prolongados le generan la fatiga emocional propia de un público acostumbrado a la gratificación inmediata y la pronta resolución de sus problemas, ante lo cual nuevamente, se vuelve a dormir.

No existen las guerras cortas. Y el tedio occidental es una doble exigencia sobre nuestros políticos y una enorme desventaja estratégica. Como bien decía un combatiente afgano: “Occidente usa un reloj de pulsera. Nosotros un reloj de arena”. El conflicto aventaja a quien esté dispuesto a guerrear por años sin mirar el minutaje, porque esta guerra tiene tintes de guerrilla pandémica globalizada.

Abu Safiyya puede bien ser un nombre que no suscite gran reconocimiento. Fue un joven criado en Noruega, angloparlante, también conocido como Bastián Vásquez: chileno convertido al islam y escogido a conciencia por el Estado Islámico para anunciar el califato. ¿Por qué él? Para dar cuenta de la globalidad y el alcance de un movimiento capaz de nutrirse de adeptos provenientes de los lugares más recónditos del planeta. En esta Tercera Guerra Mundial la desafección de jóvenes de todas las latitudes es cantera casi inagotable de reclutamiento, munición hecha carne para quienes empeñan la vida como un arma.

El 70% de los presos en Francia son musulmanes, pero sólo el 10% del total de la población francesa profesa el islám. En Bélgica sólo un 6% reza a Alá, pero cerca del 40% de los reclusos son musulmanes. ¿Es acaso casual que hayamos visto los más crudos atentados ocurrir en París y Bruselas? ¿Pueden las ya sobre exigidas naciones de Occidente rápidamente enmendar sus políticas de inclusión social? La respuesta a esa pregunta es otra ventaja para el Estado Islámico, ya que su oficina de reclutamiento está siempre abierta y ni siquiera hay que ficharse para hacer un atentado, sino que puede hacerse desde el anonimato individual.

Las guerras asimétricas no son nuevas, pero su perfeccionamiento sí lo es. En Harvard, el profesor Iván Arreguín-Toft ha analizado 197 de ellas. Antes los más débiles no ganaban más que en un 11,8% de los conflictos, pero entre 1950 y 1998, ese porcentaje se disparó a un 55%. Es un cambio de paradigma brutal porque si antes la superioridad de fuego determinaba la victoria, hoy ya no es el caso. Estamos viviendo lo que los expertos llaman “una guerra de pleno espectro”: hay armas tradicionales de avanzada en tecnología, pero también bombas físicas, cuya sencillez es capaz de infligir el mismo daño que un tanque de última generación. De igual forma, hay propaganda en todos los campos, virtuales y reales, desde las redes sociales, al café de la esquina, y los combatientes ya no son sólo uniformados, sino principalmente civiles indetectables al ojo desnudo, cuya camaleónica apariencia ha desatado una cacería de brujas igualmente desastrosa que su origen. Así es como estamos frente a una guerra siempre latente. Con comienzo pero sin fin, sin perímetros ni parámetros… y decididamente sin lírica, porque no hay canción que logre distinguirla.


“TUS IMPERFECCIONES SON TU MEJOR ARMA”

texto Richard Sharman  foto Cortesía Giles Deacon

Su lacónica figura la ha hecho una de las más populares modelos de esta década, y sin embargo lo suyo no ha sido la controversia sino el trabajo exhaustivo. Pese a que el hecho de ser hija de Pat Cleveland, la icónica modelo setentera que sirvió de musa a artistas de la talla de Dalí, Saint-Laurent, Weber y Warhol pudo haberla catapultado a la instafama sin esfuerzo alguno, Anna (28) optó desde un comienzo por consagrar un legado propio.

Lo suyo, dice, no es meramente usar la ropa de un diseñador y posar, sino hacer una colaboración creativa. “Modelar, es crear”, afirma. Creció viendo cómo su madre practicaba este silencioso arte del modelaje, que en su opinión es una de las disciplinas más complejas de la comunicación, y con el tiempo se dedicó a aprender a hablar a través de una actitud en lugar de un discurso.

Lo que es indiscutible, sin embargo, es la impactante semejanza entre Anna y su madre Pat; los rasgos de las Cleveland parecen más bien haber escapado de un cuadro de Modigliani: andróginas, pálidas y con narices prominentes, con lo cual ambas han perpetuado el mito de que en el modelaje “tus imperfecciones son tu mejor arma”.