BAGNARA – MARGOZZINI

POWER COUPLE

UN BINOMIO ES UNA EXPRESIÓN ALGEBRAICA DE DOS TÉRMINOS QUE SE SUMAN O RESTAN: (A+B). AL ELEVAR ESA SUMA AL CUADRADO, (A+B)2, SE DA LO QUE LOS MATEMÁTICOS LLAMAN UN ‘TRIMONIO CUADRADO PERFECTO’: (A2+2AB+B2), PARTE DE LOS LLAMADOS ‘PRODUCTOS NOTABLES’. DEJEMOS DE LADO LA MATEMÁTICA Y QUEDÉMONOS CON LAS PALABRAS: PERFECTO Y NOTABLE. CUANDO DOS ELEMENTOS SE SUMAN Y SE MULTIPLICAN POR SÍ MISMOS, EFECTIVAMENTE SE OBTIENE ESE ACERCAMIENTO TEXTUAL A LA MATEMÁTICA. TAL ES EL CASO DEL INSUPERABLE POWER COUPLE DE LA BANQUETERÍA SANTIAGUINA, CONFORMADO POR FRANCESCA MARGOZZINI Y PABLO BAGNARA, QUIENES EN SUS 14 AÑOS COMO SOCIOS Y 18 AÑOS DE AMISTAD HAN ESTABLECIDO NUEVOS CÁNONES DE EXCELENCIA PARA TODA UNA INDUSTRIA.


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utreras

DICEN TANTO SUS APELLIDOS QUE PODRÍA SER UNO solo, tipo Pérez-Bannen o García-Márquez. Más que dos apellidos ‘Bagnaraymargozzini’ ya es más bien una sola palabra, capaz de generar expectativas, gatillar emociones y, por supuesto, empapar paladares. Lo suyo no es la banquetería a secas, sino el diseño de experiencias integrales cuya génesis es la comida. En esta dupla no estamos ante mínimos sino máximos comunes denominadores de dos personas aparentemente disímiles, pero perfectamente acompasados. Lo primero que los acompasa ha de ser la risa: estruendosa y sin censura, la de ambos. Lo segundo el vozarrón con que sin quererlo se anuncian, y lo tercero, la pasión por el trabajo y la entrañable amistad que los hace efectivamente (Bagnara + Margozzini)2. “Llevamos 14 años como socios, más cuatro estudiando. 18 años en total. Además de socios, soy padrino de Santiago, el hijo de la Francesca; o sea que realmente estamos siempre juntos”, dice Pablo con vistazos de complicidad a su socia. “Estudiamos juntos en el INACAP y egresamos de Hotelería con mención en Alimentos y Bebidas.

Cuando terminamos la carrera nos enfrentamos a que a ninguno de los dos nos interesaba ‘tirar currículum’. Queríamos trabajar, pero no nos atraía ninguna empresa en particular”. Ese primer verano de egresados, entre 2003 y 2004, se instalaron en la cafetería de la tienda Casablanca en Zapallar. “Fueron meses clave, porque nos dimos cuenta que trabajábamos muy bien juntos. En este rubro hay mucho sacrificio en términos de presión y horario, por lo que uno ve muy rápidamente los colores de la otra persona y si acaso existe o no compatibilidad laboral más allá de la amistad. Fueron tres meses durmiendo juntos, trabajando de sol a sol, sin una sola pelea”, agrega Francesca.

“Además fue un muy buen lugar para partir y tuvimos la suerte de trabajar puntualmente en una cafetería durante un verano muy nublado; la gente quería salir de sus casas, comer cosas ricas, fue perfecto. Los clientes empezaron a pedirnos cosas para llevarse a las casas, para sus eventos, etc. Ya de vuelta en Santiago el vínculo estaba hecho, y así comenzó la banquetería propiamente tal. Empezamos a hacer eventos chicos y en noviembre del 2004 hicimos nuestro primer matrimonio”. “El siguiente paso lo dimos cuando arrendamos una casa en Vitacura, dispuestos a seguir creciendo.

Al principio usábamos solo la cocina de la casa, después el living y después la casa entera. Por espacio y permisos tuvimos que migrar de ahí, así que juntamos plata, nos compramos un terreno y construimos nuestra actual oficina. Hemos sido inteligentes en cuanto a crecimiento, porque lo hemos hecho en la medida que lo hemos necesitado, nunca como: ‘¿Qué hacemos con esta tremenda cocina?’”.

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