Axel Kaiser

EL EMPERADOR DEL IMPERIALISMO

¿DE DONDE SALIÓ ESTE RUBIO CON CARA DE GUAGUA QUE SACA RONCHAS CON SUS COLUMNAS Y LIBROS? EN «LA TIRANÍA DE LA IGUALDAD», SU LIBRO MÁS RECIENTE, REBATE DURAMENTE A LOS TEÓRICOS QUE INSPIRAN LAS REFORMAS DEL GOBIERNO. ¿LIBERTAD O IGUALDAD?, THAT`S THE QUESTION, PLANTEA Y ÉL SE QUEDA CON LO PRIMERO, AUNQUE LO ACUSEN DE «FACHO».


Texto Ximena Torres Cautivo Foto Mat Mondaca

Dice que escribir le resulta terapéutico y que, además, le sale fácil. Es cosa de que se lo proponga y saca un libro en pocos meses. “Como estoy todo el día leyendo y tengo buena memoria, me acuerdo dónde están las fuentes y escribir me fluye”. Así fue con su ensayo más reciente, La tiranía de la igualdad, que tiene como bajada la frase “por qué el proyecto de la izquierda destruye nuestras libertades y arruina nuestro progreso”. Rápidamente, su Tiranía se ubicó entre los más vendidos.

Axel Kaiser Barents von Hohenhagen (34) se ha convertido en el paladín del liberalismo más jugado en un Chile, donde -según él- el populismo de izquierda y su discurso estatista la llevan. Para mal, advierte. “La probabilidad de que Chile termine siendo un país más del montón en América Latina es muy alta. Yo me fui a hacer un postgrado en 2009, pensando en no volver, porque pensé que este país se iba a destruir. Y ahora es mucho peor, aunque tengo algo de esperanza. Hoy muchos más se dan cuenta de que el camino estatista, redistributivo, no es la solución y están dispuestos a hacer algo al respecto”.

Decidió regresar, porque hubo “visionarios” que compartieron las tesis de sus libros anteriores, en especial de La fatal ignorancia, donde denuncia “la anorexia cultural de la derecha frente al avance ideológico progresista”. Se refiere a los empresarios Nicolás Ibáñez y Dag Von Appen, con quienes creó la Fundación para el Progreso, que hoy preside y que está orientada a defender “la libertad, no el modelo neoliberal, la libertad a secas”.

¿Eres empleado de Ibáñez y de Von Appen, porque ellos financian la Fundación?
Yo diría que el concepto adecuado es socio, a pesar de que yo no pongo el capital. Ellos financian este producto, que es filantrópico, porque no obtienen ni un crédito a cambio. Lo de ellos es filantropía cultural.

Con aspecto de niño Jesús de Praga, este joven y rubio abogado es un polemista agresivo y un columnista de cuero de diablo, que en plena época de protestas estudiantiles escribió en El Mercurio que la educación no es un derecho. Opiniones como esa le han significado una amenaza de muerte; la preocupación de su mamá que preferiría que viviera en el extranjero y duras confrontaciones mediáticas con otros polemistas y con periodistas que, según él, en su mayoría tienen sensibilidad de izquierda. “Las ideas sobre la igualdad suenan mucho más románticas. Son más populares”. Pero él no ceja y opone al ideal de la igualdad el de la libertad. Ese es su leitmotiv, y defendiendo esa posición se hace pesado.

Te ves tan rabioso en la tele, tan tajante y duro.
En televisión hay poco tiempo y uno tiende a ponerse muy académico.

Ahora, en un café de Vitacura, el barrio donde vive; vestido con parka, camiseta, jeans y zapatillas, se relaja. Parece cualquier cosa menos abogado y doctor en Filosofía, menos todavía cuando cuenta que le encantaría escribir ficción. Una novela de aventuras fantásticas, como Harry Potter  o El señor de los anillos . “Pero no se me ocurre una idea, la trama, el argumento. Eso me falta; estoy en problemas ahí. Cómo doy con mi Señor de los Anillos y logro tener un éxito mundial es el asunto”.

LOS DEFECTOS DE CARLOS PEÑA

Axel se crió en Villarrica. Es el tercero de seis hermanos, muy seguidos en edad. Él tenía 8 años cuando sus padres se separaron. “Nadie puede decir que eso no deja marcas”, reconoce. Junto a los tres menores y a su padre se fueron a vivir al campo de su abuela, en la ribera norte del lago, la más despoblada y agreste. Los dos mayores, que estaban en enseñanza media, estudiaban en Temuco. Él y el resto iban al Colegio Alemán de Villarrica, después de madrugar para llegar a tiempo por un camino mayormente de tierra.

Su abuela paterna, una mujer muy religiosa, luterana y culta, marcó su gusto por la lectura, la música y el idioma alemán que se hablaba en la casa. “Mi abuela era una gran lectora. Tenía una biblioteca gigante de literatura clásica. Todo estaba en alemán, porque sólo leía en ese idioma. Había muchos libros antiguos. Era fanática de Goethe, al que consideraba su amor platónico. Lo había leído tanto que sentía que lo conocía como si hubiera estado con él. También le interesaba mucho Carl Jung. A nosotros, cuando chicos, nos leía los cuentos de los hermanos Grimm. Es una pena que cuando se incendió la casa, la biblioteca se quemara casi completa. Se salvaron apenas unos pocos libros”.

Hoy Axel casi no va al campo donde se crió. Apenas una vez al año, en plan de vacaciones. A repetir sus rutinas de niño: pescar, nadar, andar a caballo, leer y escuchar música. “Me gusta mucho la música romántica: Chopin, Beethoven y Wagner. Richard Wagner me encanta”. Aunque no lee fluidamente música, toca el piano de oído, también impulsado por esa abuela que fue central en su vida.

¿Tienes conciencia de cómo se definió tu vocación humanista, tu gusto por la filosofía?
Hay algo misterioso que uno lleva escrito en el espíritu. Es difícil saber por qué te gustan unas cosas y no otras. Por qué a uno le apasiona el violín y a otro las tuercas, teniendo incluso una misma crianza. Influyó en mí un ambiente familiar de mucha inquietud cultural, pero creo en eso misterioso que está en uno mismo y define tus intereses.

Cuando terminó cuarto medio en el Liceo Alemán de Villarrica, optó por Derecho en la Universidad Diego Portales. “Me interesaban la historia, la filosofía y la música y pensé que Derecho me daría una formación amplia”. Hoy, retrospectivamente, se plantea si no debió haberse inscrito en Economía. “Aunque muchos economistas del pasado han sido también abogados. Lo bueno del Derecho es que te permite vincular la economía con las demás ciencias sociales de hoy. Esa es una gran ventaja sobre muchos economistas actuales que reducen todo a modelos matemáticos, cuando finalmente la economía tiene que ver con los seres humanos y sus acciones”.

Al egresar, a los 24 años, publicó su primer libro: El Chile que viene, con prólogo de Álvaro Bardón, quien fue presidente del Banco Central y subsecretario de Economía de Pinochet. Una manifestación de precocidad, donde ya alertaba “sobre el crecimiento del discurso estatista; ahí ya dije que íbamos por mal camino”.

Entró a Derecho en la UDP, cuando el hoy rector Carlos Peña era el decano. “Fui su alumno. Me hizo Filosofía Moral en primer año. Para mí fue un muy buen profesor, pero era muy duro con los que no tenían el bichito intelectual. A veces sus llamadas de atención rayaban en la falta de respeto. Creo que era poco pedagógico. Muchos alumnos le tenían miedo”.

¿Qué te parece como columnista?
No es una novedad decir que escribe muy bien y es un agrado leerlo. Obviamente tengo una filosofía distinta en muchas materias a la suya y me parece que no aporta cuando cae en la caricatura descalificatoria. Peña puede ser muy ofensivo y cruel; ha llegado a burlarse incluso de características físicas de aquellos a los que critica. Eso no es civilizado ni racional. Él tiene argumentos sólidos para refutar el fondo de las cosas, y hacer eso le resta. Así no se aporta al debate. Yo creo en la confrontación ruda de ideas, pero no en la agresión personal.

¿Quiénes, a tu juicio, sí aportan?
José Ramón Valente, Sergio Melnick, Agustín Squella, Fernando Villegas, Alfredo Joignant. Todos ellos están interesados en debates de fondo, no en ir a la descalificación personal.

MICK JAGGER, NERUDA Y LA BACHELET

Axel es nacido el 4 de julio, lo que tiene muchísimas lecturas, mucho más allá de que sea Cáncer, un signo lunar. Nació el Día de la Independencia de un país que admira, al punto que su segundo postgrado en Alemania fue sobre los padres fundadores de Estados Unidos. Dice que si pudiera elegir donde vivir, Nueva York sería su destino. “Es una ciudad llena de panoramas, entretenida, donde tengo muchos contactos. Me encantaría vivir ahí una buena temporada”. Además, su idioma preferido es el inglés. Le gustan su estructura, su lógica. Ahora, si de seguir estudiando se trata, tendría que volar a Madrid. “He pensado en hacer el postgrado en Economía que dicta Jesús Huerta de Soto, en la Universidad Rey Juan Carlos. Huerta de Soto es uno de los principales teóricos de la Escuela Austríaca de Economía, que reconoce e integra las distintas ciencias sociales a la economía y evita el reduccionismo del economicismo matemático de las escuelas más modernas”. Huerta de Soto le prologó su libro más internacional: La miseria del intervencionismo 1929-2008 , que se publicó en Chile, España, Estados Unidos y Eslovenia. Es una opción académica tentadora, pero agotadora. “Acabo de terminar un postgrado y es harto esfuerzo”.

¿Harías el esfuerzo de presentarte a un cargo de representación popular?
No. Aunque uno nunca puede saber lo que va a pasar en 20 años, ahora lo tengo completamente descartado. Pero, como decía Einstein, nunca pienso en el futuro porque llega lo suficientemente rápido. Ahora estoy en una cruzada educativa por preservar valores claves para el bien del país.

Y del mundo; está trabajando en un libro que denuncia el populismo en Latinoamérica y España en sociedad con la buenaza politóloga guatemalteca Gloria Álvarez, famosa por su defensa de la libertad en videos que son un éxito en YouTube. La Fundación para el Progreso la trajo a Chile a fines del verano y tuvo gran cobertura mediática. Entonces se conocieron e hicieron amigos.

Harían linda pareja. Ella me dijo que admira tu facilidad para escribir.
Así como yo admiro su increíble talento comunicacional. Su espontaneidad frente a una cámara, su capacidad de cautivar al público.

Podrían pololear. Sería bonito…
Quién sabe las vueltas que da la vida -se ríe, como pillado. Y agrega: Yo estoy soltero; no estoy pololeando. Ella está con un pinche, bastante menor.

¿Qué esperas con tu libro “La tiranía de la igualdad”?
Que en la medida que la gente lo lea se vaya destruyendo la mitología igualitarista que se instaló en Chile y vaya cambiando la hegemonía de ese discurso centrado en la igualdad hacia uno centrado en la libertad. Ojalá el día de mañana estemos viendo bajar impuestos, privatizar empresas estatales y darle más libertad e incentivos a las personas. Quisiera quitarle el poder a los políticos y devolvérselo a la gente.

No parece fácil. Las reformas políticas del gobierno son lo opuesto a todo lo que quisiera ver Kaiser. ¿A quién culpa? “Michelle Bachelet nunca ha tenido condiciones para ser presidenta. Ni el liderazgo, ni las calificaciones ni el conocimiento, lo que no significa que no tenga el derecho a ser presidenta. Pero obviamente el poncho le queda muy grande. En su primer gobierno se salvó porque tenía asesores razonables, pero ahora son totalmente ineptos y el programa radical. Todo se desmadró”.

Da la sensación de que hoy es re fácil pegarle a la Presidenta…
Yo le he pegado siempre, no sólo ahora, así es que esa crítica no vale para mí. Siempre dije que no tenía condiciones. Y eso se le nota. No sabe nada de economía. Ni lo más básico. Es un producto del marketing, como ha dicho Alfredo Jocelyn-Holt.

¿Evelyn Matthei lo habría hecho mejor?
Cualquiera lo habría hecho mejor. Matthei es muchísimo más preparada que Bachelet y jamás habría propuesto este programa de reformas populistas que nos tiene cuesta abajo. Cualquiera de los candidatos con opciones, salvo ME-O, lo habría hecho mejor.

¿Por qué excluyes a ME-O?
Porque es un populista radical, alineado con el chavismo y admirador de Venezuela, como Alejandro Navarro, con un doble estándar tremendo en materia de derechos humanos. En eso se parece a Bachelet. Ella nunca ha dejado de ser marxista. Recientemente ha alabado a la Alemania comunista, casi como un modelo a seguir. La Presidenta condena y con toda razón las violaciones a los derechos humanos en Chile, pero cuando se trata de Cuba o de la RDA no dice nada. Ni siquiera cuando le preguntan. Responde que sólo tiene palabras de gratitud para Alemania Oriental. ¿Acaso no supo de los miles que morían intentando cruzar el Muro de Berlín? Su actitud significa que no le importan los derechos humanos. No logro darme otra explicación. Tiene un doble estándar increíble, que ha denunciado muchísimo el escritor Roberto Ampuero.

Axel Kaiser lamenta lo poco sexies que son las ideas liberales, en contraste con lo atractivas y populares que son las que propician la igualdad. Históricamente, la izquierda ha tenido el monopolio de la cultura y el aplauso mayoritario de intelectuales y artistas. En La tiranía de la igualdad  dice algo de eso. E insiste en censurar a “los empresarios que no han salido a condenar con la energía necesaria las prácticas deshonestas, abusivas, colusivas que hemos visto recientemente en muchos de sus pares”. Y en lamentar su falta de lecturas e inquietudes intelectuales que les permitirían defender las ideas liberales frente a las del igualitarismo y el populismo.

Tomando café, suma quejas sobre esta dispar contienda ideológica, donde el liberalismo no saber vender sus ventajas. “Mick Jagger, el líder de los Rolling Stones, dijo que era discípulo de Hayek y le hicieron un bullying feroz. El dramaturgo y poeta Bertolt Brecht, que hablaba de los pobres y se vestía de obrero para presentarse en público, vivía como el último de los duques y tenía cuentas millonarias en Suiza. No me importa que a Neruda le gustara vivir bien, pero no me parece que apoyara a la URSS y escribiera odas a Stalin, un genocida. Esa es una inconsecuencia increíble, similar a la de Sartre. Si hubiera sido Borges no se lo perdonarían. Este doble estándar impresionante tiene que ver con lo que decía Orwell: A todos nos gusta la igualdad, pero unos son más iguales que otros”.

Por eso, insiste, la libertad debe primar sobre la igualdad. Y no sólo para emprender o hacer negocios. Su liberalismo incluye despenalizar el aborto, legalizar las drogas, aplicar la eutanasia, eliminar el matrimonio del Código Civil, no oponerse a que una pareja homosexual adopte a un niño. “La libertad es una y debe ser respetada en todos los ámbitos. Y el principio base de la libertad es que eres libre de elegir en la medida que no dañes a otro”.

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