AUTOMOVILISMO EN CHILE

SE DICE QUE LAS CARRERAS DE AUTOMÓVILES NACIERON CUANDO SE TERMINÓ DE CONSTRUIR EL SEGUNDO AUTO…


Texto Felipe Lira    Foto Rodrigo Velasco

Los primeros automóviles, cuyo combustible variaba entre el vapor, el aceite y el carbón, se desarrollaron entre 1769 y 1860. Pasado 1885 comenzó la gran revolución de los autos a gasolina, y a partir de entonces, la historia ha tenido miles de hitos memorables que han ido forjando el deporte motor. Una de las primeras carreras documentadas fue la llamada ‘Carrera de Carruajes sin Caballos’ (Concours des Voitures sans Chevaux), organizada por Pierre Giffart, periodista de Le Petit Journal, uno de los tres diarios franceses más importantes de la época, llevada a cabo en la ruta de París-Rouen el 22 de julio de 1894. Esta carrera tuvo gran presencia de pilotos para la época, alcanzando 21 participantes y varios miles de espectadores.

Desde sus orígenes las carreras han sido un punto de encuentro para los fanáticos de las cuatro ruedas, dispuestos a invertir sustanciales cantidades de tiempo y dinero en ellas. Los pilotos, por su parte, desembolsan cuanto sea necesario para poner sus autos a punto y así lograr un desempeño óptimo al volante de sus máquinas. Los espectadores son capaces de cruzar ciudades e incluso fronteras con tal de presenciar los numerosos festivales de acero, gasolina y velocidad que se despliegan alrededor del mundo. Y es que los autos mueven corazones y cautivan sentidos. Ya sea para disfrutar la sinfonía obtenida por sus curvas de aceleración o admirar las líneas semi-voluptuosas de sus carrocerías, a veces basta pararse al lado de un auto para quedar extasiado con su estructura desnuda.

En Chile no estamos exentos de este goce. Si bien no somos un país “reconocido” por nuestro desempeño automovilístico, si sacudimos un poco nuestro prejuicioso statu quo, nos llevaremos la grata sorpresa de que varias actividades amateur y semiprofesionales se llevan a cabo en el país. Antes de tirar algunos de estos espectáculos a la letrina, la estoica historia de nuestra carrera automovilística merece ser destapada. En honor a la cronología, y más aún, a los héroes nacionales de esta disciplina, existe una especie de deber en destacar el nombre de Juan Zanelli y traerlo a la vida mediante este relato compartiendo una fracción de su historia. Zanelli nació en Iquique en 1906 y fue nada menos que el piloto automovilístico más importante que haya tenido nuestra nación. Lamentablemente poco se le recuerda y conoce; el tiempo ha hecho de las suyas y la novedad siempre es noticia dejando atrás herencias y legados invaluables. El gran piloto Zanelli, ya a su corta edad, corría en circuitos internacionales logrando célebres victorias en circuitos y carreras de renombre que cualquiera puede reconocer, entre ellos el Grand Prix de Barcelona y Le Mans, que ganó dos años consecutivos. Corrió para grandes marcas en los años 30, tales como Maserati, Bugatti y Alfa Romeo, quienes se peleaban su destreza en aquel entonces cuando la F1 aún no existía. Como si esto fuera poco, Juan Zanelli corrió exitosamente en los campeonatos europeos de montaña, carreras que dieron origen al afamado Rally Mundial, donde salió campeón en el año 1931. Los años 30 tuvieron una fuerte competencia automovilística en la entonces Europa Nacionalista, principalmente debido a la imponente Alemania Nazi que desde 1933 se había propuesto tener la supremacía en todo ámbito, incluyendo apoyar fuertemente la industria automotriz y con esto llevar a las marcas como Mercedes Benz y Auto Union a la cúspide del automovilismo. Zanelli hizo una gran carrera durante esa década, pero fue ya de entrada a la Segunda Guerra Mundial que su carrera como piloto se vio desaventajada y su sueño desvanecido. En el año 1944, siendo parte de la Francia Resistente, fue emboscado por los servicios de la Inteligencia Alemana que ya tenían identificados a la mayoría de los pilotos rebeldes a su causa, y en una confusa balacera fue herido de forma fatal. Su último respiro lo dio en la ciudad de Toulouse el 19 de agosto de 1944, a sólo meses de que las fuerzas aliadas liberaran Paris.

De seguro los grandes pilotos chilenos de la época antigua soñaban con ser como Juan Zanelli y forjaron su ambición automovilística con sus historias y victorias. El talquino Lorenzo Varoli, Bartolomé Ortiz,  Raúl “Papín” Jara, Sergio Neder, Germán “Picó” Domínguez, Nemesio Ravera, Boris Garafulic, Eugenio Velasco, Juan Gac, Santiago Bengolea, entre otros, conformaron la cúspide del verdadero deporte motor en el Chile de los años 30, 40, 50 y 60. En esa época, al igual que todo inicio de carreras internacionales, se corría en autos preparados sobre los caminos de tierra y cemento entrecortado, propios de las incipientes carreteras del país. Largos trazados que iban desde Santiago a Puerto Montt, y también el famoso Gran Premio Sudamericano con un trazado que partía desde Caracas hasta Buenos Aires, las carreras tenían el sentido más puro de la automoción: personificaban las más grandes proezas, y sus pilotos recorrían enormes distancias a velocidades que promediaban los 170 kilómetros por hora. En ese entonces, los pilotos no eran pilotos, sino más bien superhéroes a bordo de naves voladoras.

Pasan los años y el automovilismo no deja de mover a los chilenos. Las carreteras dejaron de ser las pistas de carreras y la gente se movía a los autódromos. Era el gran Autódromo de Las Vizcachas el punto de reunión para los más de 50.000 fanáticos, miles de corazones vibrando con el rugido de los motores de aquel 1971, donde el Torneo Internacional de Fórmula 2 inauguraba su competencia anual en Chile, y donde el chileno Eduardo Kovacs pasaba la meta marcando la victoria del día.

Hoy el Autódromo de Vizcachas permanece, pero carece de los permisos necesarios para realizar competencias automovilísticas. Se siente en la atmosfera que los años dorados del automovilismo nacional han quedado atrás y que el país no tiene impulso de este deporte en ningún nivel, pero para la suerte de muchos, es un sentimiento lejano a la realidad. Lo más seguro es que las siglas CASV, TP AIC, TA, GT, TC, F3 no sean de conocimiento popular, pero sí son parte de la existente parrilla de eventos y escenarios automovilísticos que ofrecen entretención todos los fines de semana. Si bien Vizcachas ya no exhibe el deporte motor, existen en el país más de 4 autódromos de muy alto nivel, abiertos al público que incluso puede acceder a sus pits y compartir con los pilotos.

CASV

El CASV, Club de Automóviles Sport Vitacura, es el más antiguo de su clase y presenta un atractivo show a sus visitantes mediante ocho fechas que son disputadas principalmente en los autódromos de Codegua (AIC), Temuco (Interlomas) y San Antonio (Leydaring). Si bien es una competencia catalogada como amateur (es decir no es parte de un organismo formal profesional del automovilismo internacional), lo único amateur de estas sesiones es la falta de información y difusión de un tan bien organizado evento y su inmensamente variada y bien preparada grilla de autos. Es casi una oda a los automóviles de Competición Clásicos y de Turismo Competición, en que cada carrera presenta una experiencia digna de todo fanático de las tuercas.

TP Race

La TP Race, Turismo Producción, se volvió a lanzar este año con cara renovada, disputando 8 fechas, también en los principales autódromos del país. Esta carrera es abierta al público y tiene los fundamentos del automovilismo profesional de categoría, siendo sus autos de cilindrada máxima 1600 cc. y variadas reglas que comprometen brindar el más puro estilo de competición para sus pilotos y asistentes.

F3

La Fórmula 3 ha tenido una historia intermitente en el país, pero ha sido de las más duraderas. Comenzó en 1872 bajo el nombre de Fórmula Cuatro, y de inmediato capturó la atención de los entusiastas. Fue luego benéficamente impulsada con la entrada de Chiletabacos, empresa tabacalera que creyó fuertemente en el deporte y auspició equipos bajo sus marcas Malboro, Viceroy y John Player. Durante la década de los 80, esta categoría sería la estrella en el mundo automovilístico nacional, con transmisiones en la televisión que hacían clásicos los domingos de familia y carreras. La Fórmula 3 fue relanzada este 2016 bajo el nombre de Fórmula Castrol, disputándose en distintas fechas, principalmente en el autódromo de San Antonio.

TA

TA, TimeAttack Chile es otra actividad amateur, quizá de las más nuevas pero no por eso de las menos importantes. Autos con muchos caballos de fuerza, modelos reconocidos por su velocidad y más de 1.000 asistentes por cada fecha, son la antesala de esta competencia que se realiza a lo largo del año, dividiéndose en 9 categorías. Este espectáculo es el claro ejemplo de que Chile tiene automovilismo en todos sus niveles. Por una entrada inferior a los $10.000 (USD 18), uno puede entrar a pits y conocer toda la preparación de los pilotos y sus autos, que aunque es parte de las competencias “amateur”, dejan perplejo a cualquier fanático por el grado de profesionalismo de los equipos y organización.

 


¡Dios vehemente de una raza de acero, automóvil ebrio de espacio, que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes! ¡Oh formidable monstruo japonés de ojos de fragua, nutrido de llamas y aceites minerales, hambriento de horizontes y presas siderales tu corazón se expande en su taf-taf diabólico y tus recios neumáticos se hinchan para las danzas que bailen por las blancas carreteras del mundo! Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas con embriaguez al Infinito liberador! Al estrépito del aullar de tu voz… he aquí que el Sol poniente va Imitando tu andar veloz, acelerando su palpitación sanguinolento a ras del horizonte… ¡Míralo galopar al fondo de los bosques!… ¡Qué importa, hermoso Demonio! A tu merced me encuentro… 

“A MON PÉGASE L’AUTOMOBILE”  Canción del automóvil y las carreras, por Filippo Tommaso Marianetti, Abogado, Ideólogo Futurista, Poeta y editor Italiano. 1910.


Share this post