INDUDABLEMENTE, RODRIGO BAUZÁ ‘TIENE ÁNGEL’. Y CÓMO NO, SI PRÁCTICAMENTE DIO SUS PRIMEROS PASOS ENTRE LOS PARRONES PISQUEROS MÁS CODICIADOS DEL LIMARÍ, RODEADO DE ESA EXTRAÑA ABUNDANCIA QUE SURGE COMO OASIS EN MEDIO DE LA IMPLACABLE ARIDEZ NORTINA.


Texto Richard Sharman Foto Pato Mardones

Evidentemente algo de esos singulares parajes cordilleranos de su infancia quedaron marcados en su carácter, porque su mera presencia transmite ese casi extinto optimismo que perdura en los recuerdos de verano y uno que otro día viernes de fin de semana largo.

No es casualidad que las recepciones en su departamento sean de las más memorables de Santiago. El arte de entretener lo aprendió -como afirma él mismo- “por osmosis”, siguiendo el ejemplo de sus padres quienes juntos orquestaban inolvidables encuentros. “Familiares, amigos, amigos de amigos, amigos de familiares, pololas, pololos… mi casa estaba siempre llena de gente y mis papás eran lejos los mejores anfitriones porque sabían perfectamente cómo pasar de la planificación a la espontaneidad sin estresarse. La premisa era pasarlo bien… gozar. Por lo mismo fue que crecí con ese arraigo de la celebración y esa predisposición a la familia extendida. A mis amigos los cuido muchísimo y a mi familia también”. Bauzá escoge sus palabras con pinzas y escucha con detenimiento a su interlocutor, mirándolo a los ojos en una forma que solo en él no resulta intimidante sino cercana.

“Me gusta disfrutar la vida, pero no me interesa hacerlo solo. Ese afán por compartir es definitivamente herencia de familia pisquera. La camaradería es algo muy propio del chileno y si te fijas, donde más se da es en torno al pisco. Desde un pisco sour en el aperitivo a una piscola el viernes después de la pega: el pisco reúne a la gente y por eso me enorgullece tanto ser parte de esta tradición”.

Viste impecable y sin embargo en un par de horas viaja a Limarí con un periodista británico que está haciendo un reportaje acerca de sus preciadas uvas Moscatel Rosadas. Es un viaje que realiza al menos una vez por semana a la Hacienda Bauzá en Varillar, Monte Patria, por lo que sabe perfecto cuánto tiempo necesita para tomar el vuelo justo a tiempo y maximizar su día laboral. Su oficina en Santiago tiene un enorme pizarrón blanco en el que junto a su equipo va articulando y monitoreando a la marca como si se tratara de un episodio de Homeland. Los vidrios también están rallados y por todas partes hay cientos de botellas de los mejores destilados, vinos y licores del mundo. Sin que se le pida, se sube al escritorio para alcanzar uno y te muestra un imperceptible detalle de diseño que ha estado estudiando últimamente. Sin haber terminado, saca otra botella de una caja, esta vez una de Pisco Bauzá que no reconocemos. “Es la primera botella de Bauzá” -dice como si estuviese presentando a su hijo recién nacido-. Su entusiasmo es tal, que cualquiera cae rendido ante sus relatos pisqueros.

 

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CERCA DEL 80% DE LA INFORMACIÓN QUE NOS RODEA ESTÁ RELACIONADA CON SEXO Y SIN EMBARGO, A LA HORA DE LA ACCIÓN CARECEMOS DE CONSENSO ESCRITO EN TORNO A LA ‘ETIQUETA Y CORTESÍA AFTER-SEX’.

¿QUÉ ES ACEPTABLE Y QUÉ ES DETESTABLE? EL SECRETO ESTÁ EN LA EMPATÍA, LA DISCRECIÓN Y EN EL SENTIDO COMÚN. SE TRATA DE PEQUEÑOS GRANDES GESTOS QUE PUEDEN DESTRUIR LA MEJOR DE LAS QUÍMICAS O BIEN ASEGURAR UN PRÓXIMO ENCUENTRO DEL ÚNICO DEPORTE CON MÁS COBERTURA MEDIÁTICA QUE EL FÚTBOL.


Texto Richard Sharman Ilustración Cosima Zu Knyphausen

LOS 12 PEORES FAUX-PAS DEL AFTER SEX EN EL S. XXI

 

1. DAR LAS GRACIAS.
Un simple “gracias” hace que el sexo se transforme en favor o servicio. Por bueno que haya sido el encuentro, jamás lo agradezca (o al menos no en voz alta).

2. PREGUNTAR POR DESEMPEÑO.
La detestable pregunta de ¿cómo estuvo?
Si hace falta hacerla es porque no basta con la evidencia. Saque sus propias conclusiones al respecto.

3. TODA ACTIVIDAD TELEFÓNICA INMEDIATA.
Fatal, pero sumamente común. Ni en la mesa, ni en reunión y mucho menos en la cama. Los mil grupos de WhatsApp, el mail de la jefa, Instagram, etc. definitivamente pueden esperar. Esto es más importante.

4. LA NO-TAN-SUTIL MIRADA AL RELOJ.
“Uf qué tarde, mañana tengo que madrugar”. No lo haga. Si ese es efectivamente el caso, es lamentable, pero lo hecho está hecho: ahora aperrar y punto. Lo contrario equivale a botar a la otra persona de la cama.

5. ABANDONAR LA ESCENA.
Si bien es cierto que ciertas situaciones ameritan una salida de emergencia, lo que sí no puede hacerse es abandonar la escena sin explicación ni despedida alguna, cual ladrón. En caso de que la contraparte duerma al momento de la fuga, es imperativo dejar una nota escrita. (No, WhatsApp no cuenta).

6. ACOSTARSE Y DARLE LA ESPALDA A LA OTRA PERSONA.
No basta con permanecer en la escena. Hay sutiles conductas que son al sexo lo que el Tánax es a las hormigas, y esta es una de ellas. El lenguaje corporal íntimo es sumamente delicado, por lo que hay que manejarlo con pinzas tanto al comienzo de una relación como tras 50 años de matrimonio.

7. THE X FACTOR.
“Con mi ex hacíamos tal cosa”.
“A mi ex le gustaba tal cosa”.
“Esta es la primera vez que hago esto desde que terminé con mi ex”.
La palabra ex, al igual que el teléfono, no se toca en la cama. Tan simple como eso.

8. INSINUAR O INCITAR RANKINGS DE PERFORMANCE, EXPERIENCIA Y/O TAMAÑO.

Buscar aprobación, dentro y fuera de la cama, es otro veneno pasional. Evidencia inseguridades, a la par que inseguriza innecesariamente a la otra persona.

9. CONSEJOS DEL KAMASUTRA
En gustos no hay nada escrito y en técnicas tampoco. Hacer un review sexual es del todo detestable, en particular si nadie lo ha pedido. Esto es sexo, no entrenamiento ni lecciones del Kamasutra.

10. CORTESÍA BÁSICA
Como a cualquier otro invitado, a una contraparte sexual se le tiene que necesariamente ofrecer algo para tomar y comer sin que lo tenga que pedir.

11. PUDOR EXCESIVO
Esto trasciende el dilema de “luz prendida/ luz apagada” y se adentra en territorios de autoestima y seguridad, que son indiscutidamente un afrodisíaco universal. No se trata de ser o no ser un Adonis, sino más bien de sentirse a gusto en la propia piel y demostrarlo. Un 90% del mal sexo es producto de inseguridades autoimpuestas.

12. SALIR CORRIENDO A LA DUCHA
Meterse a la ducha inmediatamente puede tomarse como si te sintieras sucio o arrepentido de lo que hiciste. Simplemente espera un poco.

 


Un binomio es una expresión algebraica de dos términos que se suman o restan: (a+b). Al elevar esa suma al cuadrado, (a+b)2, se da lo que los matemáticos llaman un ‘trimonio cuadrado perfecto’: (a2+2ab+b2), parte de los llamados ‘productos notables’. Dejemos de lado la matemática y quedémonos con las palabras: perfecto y notable. Cuando dos elementos se suman y se multiplican por sí mismos, efectivamente se obtiene ese acercamiento textual a la matemática. Tal es el caso del insuperable power couple de la banquetería santiaguina, conformado por Francesca Margozzini y Pablo Bagnara, quienes en sus 14 años como socios y 18 años de amistad han establecido nuevos cánones de excelencia para toda una industria.

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PROVIDENCIA

EN UNO DE LOS EDIFICIOS MÁS CLÁSICOS DE PROVIDENCIA, PAZ Y EDUARDO HAN CREADO UN ESPACIO ÚNICO EN QUE CONVIVEN LAS INCREÍBLES HISTORIAS, ANÉCDOTAS Y ANTIGÜEDADES QUE HAN COLECCIONADO DURANTE SUS 53 AÑOS DE MATRIMONIO. 


Texto Richard Sharman Fotos Sebastián Utreras

Entre la sobriedad de materiales aparecen sin falta las chispas de humor y celebración que caracterizan a la pareja, evidentes desde el primerísimo encuentro con ambos al cruzar la puerta. Este es un hábitat definido no sólo por la elegancia de su acopio material, sino también por el incuantificable valor inmaterial tras cada objeto; desde la foto autografiada de Marilyn Monroe, a panteras de cerámica enlacada y enormes óleos de la aristocracia francesa, cada pieza tiene su historia, y no existen mejores narradores que sus mismos dueños para darles vida. Entre pesadas cortinas y enormes lámparas de lágrimas, aquí las reliquias francesas e italianas, lejos de intimidar al visitante, lo invitan a investigar, examinar y maravillarse.

“Este departamento tiene un tema no menor de luz eléctrica. Hay pocos enchufes, y los muros son tan gruesos que ponerse a romperlos es casi sacrílego. Por lo mismo es que los colores y texturas se acoplan muy bien a la luz solar y a cómo ésta varía durante el día. Tengo una relación cercana con los objetos por haber sido anticuaria durante muchos años. Viajaba a París y Roma a buscar las mejores piezas y las traía a Chile, aunque obviamente esto significaba que muchas veces ni siquiera alcanzaba a pensar en venderlas y me las quedaba.

Es interesante el tema de los objetos, porque muchos se heredan, pero muchos se adquieren, y así se va dando una mezcla absolutamente representativa de la vida misma: un encuentro entre lo que te tocó y lo que eliges proactivamente para ti y tu propia familia. Soy maniática de la simetría, pero no pretendo en ningún momento vivir en un museo. Si tengo cosas lindas, es para que se usen; esta es una casa para la familia, para los amigos. Mi papá nos tenía prohibido sentarnos en ciertos sillones, tocar ciertas cosas, y a mí eso de “los objetos sagrados” me patea.

Nos encantan las visitas, nos encanta que vengan nuestros hijos, nietos y amigos y que usen nuestra casa… para eso está. Adoro cocinar, y la comida siempre reúne a la gente, pero todo cocinero sabe que para comer, cocinar no basta. También tiene que existir un espacio que se acople a todo lo que rodea la ocasión, haciendo del más simple almuerzo una memorable celebración”.


V de Valdivia

ES PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE EXPLICAR LO PODEROSA QUE ES LA OBRA DEL ARTISTA FELIPE VALDIVIA PARA QUIEN NO LA HA VISTO. SU MANEJO VERBAL ES TAN PRECISO COMO LAS AGUJAS CON QUE TRABAJA, Y USANDO UN LENGUAJE ABSOLUTAMENTE PROPIO, LOGRA ESTREMECER AL ESPECTADOR DESDE LA LATERALIDAD, LA INTELIGENCIA Y EL HUMOR, PERO TAMBIÉN EL AMOR. NO ESE AMOR ROSADO ACARAMELADO, SINO ESE AMOR SINCERO, SUFRIDO, LASCIVO Y CARENTE DE TODO FILTRO. LO DE VALDIVIA ES TANTÍSIMO MÁS QUE HILOS Y GÉNEROS: SON PALABRAS QUE TODOS HEMOS PENSADO, POCOS HEMOS DICHO Y SOLO ÉL HA, LITERALMENTE, HILADO.


Texto Richard Sharman Foto Sebastián Utreras

El mundo de este artista-publicista está poblado de personas, perros, retazos de género y palabras, muchas palabras. Su mente, como la de todo buen publicista, está en constante cacería de insights, algunos publicitarios y otros no tanto, que articulan parte importante de su inconfundible discurso. “Soy publicista hace 15 años. Ese es mi trabajo y me encanta. Además soy profesor, doy clases de publicidad en la Universidad del Desarrollo. Como artista, sin embargo, soy completamente autodidacta: cuando comencé bordando, hace 10 años, no sabía ni bordar, ni dibujar, ni nada, pero fui aprendiendo. Esa particularidad de aprender sobre la marcha, de formarse a sí mismo y de enfrentarse al ‘no saber’ queda plasmado en la obra, y eso me encanta.

“Peligroso”; 1.60×70, 2017

 

“No Love”; 80×60, 2015

  

LA PALABRA HABLADA ES EFÍMERA, PERO LAS SUTURAS EMOCIONALES DEL HILO Y LA AGUJA, QUEDAN.

¿Qué viene primero, el formato o el discurso?

Mi tema no es el bordado como técnica, sino lo que materializo a través del bordado. Si bien llevo haciendo esto más de una década, el día de mañana podría pasar a usar mimbre, metal o cualquier otra cosa. El material es una nave para transportar un mensaje, y el mensaje es la verdadera materia prima.

¿El bordado se ha popularizado bastante en lo que llevamos del año. Te genera algún rechazo esto?

Cuando partí bordando, nadie más lo hacía, salvo las “señoras que bordaban”. Había referentes artísticos, como Violeta Parra, pero no era visto como un formato de arte. Hoy se ha popularizado bastante, y mucha gente me pregunta si me choca esto en términos de copia. No me choca. Mucha gente puede bordar, pero nadie va a poder decir lo que yo digo, vuelvo a que la materia prima de mi trabajo es el discurso, y eso es algo inimitable. El hilo es el lápiz con el que, por el momento, escribo.

No obstante, la materialidad es absolutamente clave en lo que hago. No solo por un tema estético, sino también sensorial del público con la obra: que toquen el bordado, que sientan el hilo, que vean la puntada. La lana, por ejemplo tiene la habilidad de catalizar recuerdos de infancia y la gente naturalmente tiende a tocarla, lo que le pase es como consecuencia de ser manoseada, es parte del proceso que tiene que vivir esa obra. Para mí, a la obra tienen que pasarle cosas producto de haber interactuado con el espectador.

 

“Tinta”, 18×18; 2014 / “Compré mi Singer en Estados Unidos y aprendí a usarla a punta de tutoriales en Youtube”.

¿Hay un hilo conductor particular en tu trabajo desde el lado escrito?
El hecho que prácticamente toda mi obra tenga texto, ya es un hilo conductor, y dentro del discurso mismo, los textos efectivamente suelen ir en una misma dirección. Es difícil definir esta dirección y acotarla sin restringirla, pero todo lo que escribo viene de la visceralidad, y por lo tanto es 100% honesto.

Mucho tiempo me sentí intelectualmente ajeno al arte y la poesía: leía algo y no lo entendía. Miraba algo y no me hacía sentido. Por lo mismo es que evito a toda costa la sobre-intelectualidad en mis obras. Mis textos tienen mucho de insight, de cosas mundanas que a todos nos han pasado, que todos hemos sentido alguna vez, y que al verlas escritas -más aún si podemos tocarlas- reaccionamos desde muy adentro.

Nano Valdivia en su estudio

 

 

El arte en los tiempos de Instagram: por el formato de tu obra, ha recorrido las redes sociales muy fácilmente. ¿Cómo ves el arte en relación a nuevas plataformas como esta?
Para mí como artista, Instagram es buenísimo. Por lo mismo es que el tema de la copia no me molesta en absoluto: en el momento en que uno expone su vida más allá de su obra, como yo lo hago, uno se vuelve un “personaje público” y la copia -supongo- es natural. Además estamos en una etapa en la que a la gente le interesa el origen; de su comida, de su ropa, y también de su arte. Entender al artista hace mucho más valiosa su obra, y eso me parece excelente.

Es interesante el uso que cada artista le da a sus redes sociales, porque el canal, la cuenta o lo que sea, se vuelve una galería propia. Mucha gente me compra cosas que vio en mi Instagram. Creo que esto tiene mucho que ver con el galerismo del futuro y de cómo el mundo del arte saldrá cada vez más de los museos cerrados, estando presente en el bolsillo de todo quien lo quiera ver. Los artistas estamos mostrando mucho nuestras obras a través de las redes sociales, y eso enriquece el valor que el público inexperto le da al arte.

Hay gente que, al igual que me pasaba a mí, se siente muy ajena al arte, y con mi obra les pasa todo lo contrario, tanto por la obra misma como por mi forma de exponerla. La gente se siente parte de ella, y eso es lo que más me llena. Finalmente la democratización no se trata sólo de precios, sino también de educación, de acceso y exposición

 

 


EL EMPRESARIO ARGENTINO QUE REDEFINIO EL LUJO Y CONQUISTO MIAMI

“TAREA, LABOR U OCUPACIÓN POR LLEVARSE A CABO. PROVENIENTE DEL LATÍN ‘FACIENDA’: “COSAS POR HACER”. ESA ES LA DEFINICIÓN DE LA PALABRA QUE LLEVA POR APELLIDO ALAN FAENA, EL EMPRESARIO ARGENTINO QUE SE ROBA LOS SUSPIROS DEL MUNDO ENTERO TRAS LEVANTAR NO UN EDIFICIO, SINO TODO UN BARRIO EN MIAMI BEACH, CATALIZANDO UN MOVIMIENTO QUE TERMINÓ POR CONSAGRAR A LA LLAMADA CAPITAL DE LATINOAMÉRICA COMO UN POLO CULTURAL DEL CALIBRE DE VENECIA O BERLÍN.

PENSAR, CREAR, CONSTELAR, PERO ADEMÁS CONCRETAR: LAS IDEAS DE ESTE PORTEÑO NO QUEDAN EN GRANDILOCUENTES PROYECTOS SIN EJECUCIÓN, SINO QUE, CONTRA VIENTO Y MAREA, CRISIS O BONANZA, SE HACEN REALIDAD DE LA FORMA MÁS ESPECTACULARMENTE IMAGINABLE. REY MIDAS, VISIONARIO, GENIO. EN FIN; ES FÁCIL TIRARLE FLORES, PORQUE EFECTIVAMENTE LLEVA EL APELLIDO BIEN PUESTO, UN HOMBRE DE MUCHOS VERBOS, PERO FINALMENTE MOVIDO POR EL SIMPLE HECHO DE “HACER”.


Texto Richard Sharman Fotos Archivo Alan Faena

De mirada penstiva y cejas expresivas, vestido íntegramente de blanco y con su característico sombrero sobre la cabeza, a los 53 años la figura de Alan Faena es una que inspira no sólo admiración, sino innegable intriga. Le han llamado el Gran Gatsby Latino, y efectivamente parece serlo: cómodamente extravagante, extrañamente lumínico. Una especie de mito que se pasea con merecida autoridad por las calles de las ciudades donde ha desplegado su imperio.

La historia de su éxito no es reciente. A los 18 años fundó ‘Via Vai’ junto a su socia creativa y ex mujer, Paula Cahen D’Anvers. La marca de ropa fue una de las primeras de la Argentina post dictadura, y en poco tiempo se consagró como un clásico en todo el país, definiendo gran parte de lo que sería una de las industrias de moda más fuertes del continente. Tras recorrer los titulares de cuanta revista trasandina paparazzi existe, en el año 2002 transformó la cara de Buenos Aires cuando comenzó la construcción del Faena Art District en el alicaído barrio de Puerto Madero, hoy uno de los más exclusivos spots de la capital argentina.

Más que un simple hotel, lo que Alan se traía entre manos era todo un universo, calles incluidas: un oasis de tecnología, arquitectura sostenible, naturaleza, arte y creatividad distribuido en cinco complejos residenciales (The Aleph, Los Molinos, El Porteño, La Porteña I y La Porteña II), el Faena Arts Center, y el magnífco Faena Hotel + Universe.

Tras este hit inmobiliario, a fines de 2015 revolucionó South Beach junto a su socio ucraniano Len Blavatnik, inaugurando un barrio de siete manzanas distribuidas sobre la tradicional Collins Avenue entre la 32 y la 36. El Faena District Miami está integrado por seis complejos: Faena House, un condominio de 18 pisos con diseño de Foster+Partners; el Faena Art, una organización dedicada a las artes y la cultura; el Faena Forum, espacio para el arte y la cultura; el Faena Versailles, dos torres residenciales contiguas; Casa Claridge’s, una exclusiva casa junto a la playa; y Faena Bazaar, un espacio de compras ad-hoc al paraíso del retail en que se emplaza.

Faena, Faena, Faena, Faena, Faena. Todo parece llevar su nombre en una ciudad cuyo único apellido lo lleva justamente la tradicional Collins Avenue, bautizada así en honor a su fundador. Además del Faena District, el único otro barrio de Miami con, por así decirlo, “denominación de origen”, es el Art Deco District. Y es que efectivamente Faena ya resuena como muchísimo más que un apellido o un hotel, consagrándose como una filosofía y forma de vivir.

¿Te consideras un hotelero?
En absoluto. Soy un constructor de comunidades. La hotelería es parte de un todo mucho más amplio. El objetivo tras cada uno de mis proyectos es generar no sólo una infraestructura material, sino además dotarla de contenido que enriquezca la vida tanto de quienes lo utilicen directamente como de todos a quienes rodea. Pensar en un proyecto inmobiliario como una obra finita y exclusiva de sus propietarios, es una mirada cortoplacista y absolutamente egoísta. Estos proyectos transforman las ciudades y por lo tanto a las personas. Depende de uno, como gestor, que esa transformación sea para bien y no para mal.

En Chile, lamentablemente, nos enfrentamos a desarrolladores inmobiliarios que no miden el impacto de sus obras sobre la comunidad, y efectivamente quien sufre es la ciudad y sus habitantes.
Son cosas distintas, tampoco soy desarrollador inmobiliario. Un desarrollador, a secas, y con sus razones propias, busca simplemente el beneficio en cada proyecto en que se involucra. Nosotros buscamos la transformación comunitaria en cada ciudad donde Faena aterriza, eso es lo que nos mueve. Por nuestro nivel de excelencia, pero también por nuestra mirada radicalmente distinta a la de otras compañías, nuestros proyectos se convierten, sin falta, en los más exitosos de la ciudad. Estos resultados vienen porque encaramos las problemáticas de manera distinta, y en mi opinión el encare lo es todo. El desarrollador inmobiliario típicamente tiende a la repetición, y si me preguntan a mí, en la repetición se pierden las utilidades. Es en la creación, que al proponer un nuevo punto de vista tiene mucho más riesgo, donde está la utilidad mayor. Play big, win big. En Buenos Aires proyectar algo en un lugar descampado como lo era Puerto Madero, parecía absurdo. La ciudad crecía hacia el norte, y esto quedaba hacia el sur. Seguir hacia el norte habría sido caer en la repetición, en el huir del riesgo, y te aseguro que habría generado pérdidas. Lo que planteamos nosotros, según todo el mundo “una locura”, fue hacer todo: desde edificios, a calles y árboles, que tampoco habían. ¿Riesgoso? MUY, pero el resultado meramente tangible de lo que generó ese riesgo, es que el metro cuadrado más caro de la ciudad, está hoy en Puerto Madero.

En cuanto al hotel mismo, pensar en competir con el Alvear y con la tradición que caracterizaba al mercado hospitalario porteño, era también otra idea aparentemente “absurda”. Riesgos, riesgos, riesgos. Pensar distinto tiene más riesgo y requiere de más huevos, pero una vez que lo haces, y si es que no corrompes en lo más mínimo la excelencia de la ejecución, las cosas andan.

El éxito de Faena responde también a nuevos mercados y nuevas generaciones. ¿Cómo es el proceso de constante adaptación a este escenario?
La gente busca, en mercados saturados, propuestas interesantes de dinamismo constante. No buscan una misma experiencia perpetua, sino algo que mantenga la excelencia pero que esté vivo, que proponga, que potencie. Nunca tuvimos que, por ser nuevos, poner ofertas ni bajar nuestros precios. Todo lo contrario. Al estar conscientes de que nuestra propuesta de valor era justamente el ser interesantes, pensantes y vanguardistas -pero además excelentes- pudimos mantener los precios más caros y lograr que la gente quisiera quedarse en nuestro hotel como parte de su experiencia en la ciudad. No buscamos ser un oasis que contradiga la esencia del lugar donde nos emplazamos, sino acompasarnos a su identidad y realzarla de forma genuina: estar en Faena es estar en Miami, es estar en Buenos Aires.

Lo más importante es entender que esto no es una fachada de genialidad que realmente funciona igual que todo lo demás. No. Esto no es cualquier compañía y por eso el éxito tampoco ha sido cualquiera.

En Miami, Faena House rompió los records históricos de venta de todo el estado de Florida. ¿Qué se siente ser del sur y dar cátedra en el norte? ¿Llevas tu latitud a cuestas?
Llevo toda la región a cuestas. Me encanta ser el primer proyecto latinoamericano que llega con bombo y platillo del sur al norte, y siento que el norte efectivamente necesita más voces y talentos del sur. En mi opinión, Latinoamérica tiene uno de los acerbos de talento más grandes del mundo. Tiene mentes capaces de superar la adversidad, adaptarse al cambio y crear a como dé lugar. Esa es una de nuestras grandes riquezas como región. El problema es que efectivamente la infraestructura no está dada para ayudar a quienes piensan distinto. La creatividad, las ideas y la pasión están impecables. Falta generar una forma de facilitar y apoyar este talento, que lo haga volar y que lo posicione como nuestro baluarte regional de exportación. Faena es un ejemplo de esto: yo aquí no llegué solo, sino que me traje artistas, pensadores, creativos de Latinoamérica y les sumé otros del mundo entero. Si bien digo que llevo la región a cuestas, creo que no existen las banderas sino las ideas.

Reservado, pero rodeado de las mentes creativas más poderosas de nuestra era, Faena es especialista en constelar talentos a través de los cuales da vida a sus ideas. Esta constelación faénica no es algo etéreo, sino absolutamente concreto, y lleva el nombre de Faena Collaborative, una multitalentosa armada conformada por, entre otros, Sir Norman Foster, Francis Mallmann, Rem Koolhaas, Sho Shigematsu, Baz Luhrmann, Juan Gatti, Philippe Starck y Paul Qui.

¿Qué grado de involucramiento tiene el Faena Collaborative con la ejecución de cada proyecto?
Tiene total involucramiento. Faena es mucho más que una marca. Somos un movimiento en base a grandes pensadores, exploradores urbanitas y aventureros epicúreos quienes nos juntamos en una misma plataforma interdisciplinaria. El Faena Collaborative es un centro para la imaginación, un lienzo sobre el cual los participantes presentamos, desarrollamos y ejecutamos nuevos conceptos e ideas destinados a construir comunidades.

¿Cual es la importancia que tienen las ideas en la filosofía Faena?
Las ideas son motores que transforman la manera en la cual vivimos y pensamos. Son herramientas potentes con la facultad de cambiar el mundo por completo. Por esta convicción es que considero fundamental la existencia del Faena Collaboratory como “think tank” creativo; un verdadero laboratorio de ideas de donde germinan proyectos y se concretan realidades.

¿Como logras contagiar pasión a individuos creativos, con sus respectivos egos, bajo una misma idea?
Esto no es un sueño mío, sino de un montón de gente que empuja para el mismo lado con sus ideas. Me toca trabajar con mentes muy grandes y claro, con mucho ego, pero tienen en común que respetan las buenas ideas y ven su participación no como algo mayor ni menor, sino como algo que es parte de un todo. La gente inteligente respeta las ideas claras. Baz Luhrmann, por ejemplo, entiende que dentro de Faena está un storytelling, y eso es justamente lo que el hace: trabaja con guiones, con imágenes.

Juan Gatti, diseñador de Almodóvar y Spinetta entre muchos otros grandes, se refiere al Collaborative como “los nuevos románticos”. ¿Que hay de cierto en esto?
Mucho. Soy, por sobre todo, un storyteller. Me gusta contar historias y llevarlas a la vida. De eso es que se trata Faena: de hacer participes a distintas personas de una historia a través de ritmos, con sonidos, imágenes, colores y sabores. De una experiencia holística memorable.

¿Qué es para ti el lujo?
El lujo, para mí, es encontrar la sintonía de la vida. Las distintas facetas vitales, bien ecualizadas, generan el valor del instante, encauzan la atención al presente. Cuando uno logra transmitir eso, cuando la persona valora el segundo que está viviendo gracias a la instrumentalización de elementos en la justa medida, eso es lujo, y eso es el Universo Faena. Lo clave en el lujo es la impecabilidad y el cálculo en todo orden de cosas. Para mí no existe lo mayor y lo menor. No importa si haces una remera o un edificio, pero si lleva la misma impecabilidad, esfuerzo y excelencia ambos pueden generar el mismo impacto en una persona.

¿Hay algo en particular que te dé miedo?
Los miedos son parte de la realización. Si te dijera que no los tengo, sería mentira. Pero sí considero que los miedos me mantienen concentrado y atento. El miedo, como todo, es una sensación no del todo negativa, siempre y cuando uno sepa que no puedes sucumbir a él. El miedo bien puede ser el mar sobre el cual navegas, y lo que cohesione a tu equipo a llegar a puerto.

¿Vives hacia el próximo proyecto, o hacia el que está?
El proyecto que está, ya está; y el proyecto que viene es el hoy. Sé que tengo varios proyectos que se vienen, pero lo que más me motiva es disfrutar el proyecto del hoy. Lo que pasó ya fue, y lo que viene vendrá. No me quedo ni en el pasado ni pretendo estar en el futuro. El futuro está construido de presentes.

¿Una de las keyword que la prensa ha acuñado en torno a tu imagen, es “excéntrico”. ¿Qué opinas de esa caracterización?
Eso es algo que se ve desde afuera. Yo soy yo. Aprendí haciendo lo que hice gracias a ser quien soy. Nunca he sido otro. Mis ideas vienen de mi personalidad, de mi entendimiento vital, que permea todo: desde cómo me muevo, a cómo me visto y cómo pienso. Decir que alguien es excéntrico es subjetivo, y viene desde el punto opuesto, que es la normativización de todo. ¿Qué es raro? ¿Qué es excéntrico? Que me lo diga el que no lo sea. Todos debiésemos ser libre pensantes, todos debiésemos ser excéntricos. ESOS son los agentes de cambio, los que no se quedan achunchados en lo estándar. Los que empujan los límites, se atreven, se arriesgan y ganan. Faena, como lugar, tanto en Buenos Aires como en Miami, también responde a eso: un centro al que confluye gente que valora la individualidad y que entiende que todo puede ser distinto, todo puede ser mejor.

La decoración de interiores de Faena Buenos Aires estuvo a cargo del arquitecto y diseñador Philippe Starck, quien tomó inspiraciones criollas mezclándolas con vanguardia internacional

Con una superficie de 25.000 m2, el “Porteño Building” fue construido en 1900 con ladrillos traídos de Manchester, Inglaterra. Su función original era almacenar granos y cereales en la zona de Puerto Madero Este.

 


OJO ESPACIAL

VICENTE GARCÍA MEKIS (33) HA HECHO DEL ESPACIO LA MÉDULA DE SU CARRERA. NO HABLAMOS DE UN ASTRONAUTA, SINO DE UN ARQUITECTO CONVENCIDO DE LA SUPREMA IMPORTANCIA QUE TIENE EL AMBIENTE EN EL QUE VIVIMOS Y NUESTRA RELACIÓN CON LOS OBJETOS DE LOS QUE NOS RODEAMOS. FOTÓGRAFO Y CO-FUNDADOR DE LA EXITOSA MARCA DE DECORACIÓN ONLINE KILIMA, ES UNA DE ESAS PERSONAS CON “OJO ESPACIAL”, UNA SINGULAR CARACTERÍSTICA EVIDENCIADA A CABALIDAD EN CADA UNO DE LOS PROYECTOS EN LOS QUE SE INVOLUCRA ESTE RISUEÑO REY MIDAS DE LA ESTÉTICA INTEGRAL.


Al entrar al departamento de Vicho, algo inevitablemente hace ‘click’ respecto a él y su conocido ojo espacial. Pareciera que cada objeto y color ha sido dispuesto y ajustado hasta lograr un diálogo integral con quien lo habita, y es imposible no sentirse como espectador en una muy bien lograda sinfonía hombre-espacio. Al igual que sus diseños y cada una de sus fotografías o acuarelas, se trata de una mezcla exacta de nostalgia y prolijidad en donde cada cosa tiene su lugar; un inusual híbrido entre lo práctico y lo romántico.

Su espacio es una materialización de su mente, y los objetos que diseña junto a su socia Javiera Pérez-Cotapos, responden a la perspicaz percepción de ambos respecto al nuevo rumbo de la decoración en el retail: consumidores cada vez más involucrados con el espacio que habitan y una industria comprensiva respecto a sus nuevas necesidades.

“Gran parte de mi formación estética y de mi interés por los espacios y objetos, se lo debo a las revistas. Mi mamá es decoradora, y en la época en que no existía ni Amazon ni Pinterest ni nada por el estilo, la única forma de mirar hacia afuera y de poder meterse en las casas y espacios de otros, era viajar e “importar” revistas.

Tengo grabado ese momento en que llegaban las ediciones nuevas a la casa, esa sensación de renovación de nuevas ideas, comparable únicamente a mirar por una ventana o tener un pasaporte en las manos. Cuando uno estudia la manera en que viven distintas personas alrededor del mundo, vas dándote cuenta que pese a que existen una infinidad de estilos decorativos, la forma en que utilizamos e intervenimos nuestros espacios se rige siempre por una combinación entre razón y emoción.

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