Alfredo Moreno Echeverría:
Otra forma de hacer política

TIENE 37 AÑOS Y LIDERA LA ESCUADRA ECUESTRE PALMAS DE PEÑAFLOR, UN ESPECTÁCULO QUE CON EL CABALLO Y EL HUASO COMO PROTAGONISTAS MUESTRA LAS TRADICIONES CHILENAS DE UNA MANERA TAN SOFISTICADA QUE HA SEDUCIDO A LA PROPIA REINA ISABEL. Y AUNQUE NO TIENE EL ALMA DE POLÍTICO DE SU PADRE, NADIE PODRÍA DESCONOCER QUE DE ÉL HEREDÓ UNA ESPECIAL SENSIBILIDAD POR LO SOCIAL. 

No lidera un partido político, no trabaja en el Congreso ni es miembro del gabinete de Piñera como su papá, el actual ministro de Obras Públicas, pero sí lo mueve ese espíritu social propio de quien busca lo mejor para el país y trabaja por ello. Es ese interés el que lo ha convertido en un silencioso y flamante embajador de las tradiciones nacionales. 

Hace años que lidera la Escuadra Ecuestre Palmas de Peñaflor, un espectáculo cuyo objetivo es ir contando la historia de Chile con el caballo chileno y el huaso como protagonistas. En cada presentación -cuyo foco va cambiando año a año o varía según el contexto en el que se presente- caballos y huasos van pasando por diferentes cuadros que muestran la cultura de Chile, en un amplio recorrido que abarca diferentes zonas y tradiciones del país; como el norte y la cultura de La Tirana, Isla de Pascua, Chiloé, o fiestas como la vendimia y la cosecha del trigo. Todo esto va acompañado por una voz en off que suena de fondo y también por diferentes estilos musicales que van haciendo bailar al caballo.

“El espectáculo muestra cómo llegamos a ser Chile a partir de la mezcla de la cultura española con la de los pueblos originarios. Mostramos al país, su identidad, su cultura, sus distintas y variadas tradiciones; para dar cuenta de que, aunque hay una inmensa variedad, hay una unidad que convierte a esto en Chile”.

No hay una sola tradición o una sola manera de enfrentarla, estaríamos equivocados si entendiéramos a Chile sólo por la cueca o sólo por el huaso y dejáramos de lado la cultura Rapa Nui, por ejemplo. Por eso incluimos todo en lo que es la cultura chilena, para así buscar la unidad dentro de esa diversidad”. 

La idea surge hace más de 30 años cuando sus papás, buscando un lugar donde ir fuera de Santiago, compraron un campo del que se enamoraron en Molina. En él invirtieron tiempo, cariño, energía y también muchos recursos porque, aunque tenía una casa ya construida y un parque maravilloso, todo estaba bastante deteriorado. Y fue a partir de ahí que les llegó el gusto e interés por los caballos que tiempo después se convirtió en fanatismo.

“Esto empezó siendo un lugar de descanso que no tenía una relación mayor ni con los caballos ni con nuestras tradiciones. De a poco mi papá se empezó a interesar por el caballo chileno y en los viajes que hacía miraba espectáculos ecuestres para ver qué se podría hace acá, convencido de que algo se podía inventar con lo que teníamos. Así nace esto que se ha convertido en una empresa familiar bien entendida no solamente en lo económico, sino porque es un emprendimiento al que le dedico mucho tiempo”, recuerda. Cuando no está en Molina está en Santiago viendo temas del campo, metido en algunos asuntos financieros y trabajando, entre otras cosas como vicepresidente de la Federación de Criadores. Pero Molina es su principal motor. “Cuando digo que esto es familiar es porque es ciento por ciento familiar. Estás frente a quien hace el 90% de las cosas del campo. El espectáculo ya tiene un cuerpo central definido, un esqueleto que ya está listo, pero al que todos los años intentamos darle un sentido distinto. Este año la idea es que se llame “Recorriendo Chile entre parras y palmas” y contar la historia a través de los textos de los Parra, e intentar que las canciones sean las de Violeta Parra. Así vamos dándoles forma”.

Diferentes escenarios han sido testigos de este magnífico y sofisticado espectáculo, cuya línea de presentación es muy variada y los ha llevado a estar en eventos públicos populares como la Semana de la Chilenidad y fiestas municipales; eventos privados como celebraciones de bancos o la apertura del festival del Huaso de Olmué; ser en 2013 el espectáculo central de la Cumbre Celac-UE, la más grande que se ha hecho en el país y que tuvo como espectadores a sesenta jefes de estado internacionales; entre ellos Angela Merkel, Raúl Castro, y Juan Manuel Santos. Le han mostrado también su función a las princesas Haya de Jordania y Ana de Inglaterra, y dos veces han sido invitados al palacio de Windsor para celebrar a la propia reina Isabel. La primera fue en 2012 cuando los invitaron a ser parte de la celebración de los 60 años de su reinado en el marco de El mundo viene a Windsor, espectáculo que fue armado en función del conocido fanatismo que la reina tiene por los caballos. La segunda en 2016, esta vez para su cumpleaños número 90 en el que se presentaron en el picadero privado que la reina tiene en el castillo. 

Consciente de que es importante tener elementos que nos representen afuera, además del vino y el cobre, es que Moreno se ha propuesto hacer de este un espectáculo lindo, entretenido y que con calidad muestre nuestra propia identidad. Y lo han logrado, no por nada han estado también en la Real Escuela Andaluza y en Córdoba en España; en el DF y Michoacan en México; y en 2017 en el Spasskaya Tower Festival, en la Plaza Roja de Moscú.

“Todos esos viajes requieren de harto trabajo, porque hay que organizar un montón de cosas y levantar recursos, pero es un emprendimiento que tiene un factor social súper importante, le entrega al país, a la sociedad, a la cultura algo que estaba menos mostrado. Mis papás, y especialmente mi papá, tiene una cosa social que la ha demostrado en sus distintas labores, dedicándole una parte importante de su tiempo a cosas que tal vez son menos rentables económicamente, pero que entregan por otros lados y esta es una de ellas. No es un negocio y probablemente nunca lo sea, pero es una manera de retribuirle algo a las tradiciones, a las raíces y al resto de la gente. Yo no voy a ser político como mi papá, pero para mí esto es una manera de hacer política, porque defendemos y fomentamos tradiciones y costumbres del mundo rural que se están perdiendo. Tratamos de ayudar a la gente que está inmersa trabajando en esta área y eso es uno de los alicientes para seguir poniéndole fuerzas y seguir creciendo”, dice Alfredo Moreno. 

Los días en los que no está en el campo trabaja en una oficina en el barrio El Golf. La mayoría de los hombres que suben o bajan del ascensor del edificio van de chaqueta y corbata, Alfredo en cambio usa una camisa a cuadros blanca con rojo, pantalón gris típico de huaso y botas. Se ve elegante, pero es difícil imaginárselo caminando por Apoquindo sin llamar la atención del resto de la gente. 

“Tengo la suerte y el orgullo de poder vestirme así cinco días a la semana y me gusta, no me complica ser un huaso en la ciudad. Sé que es diferente a como anda vestido el resto, pero es parte de lo que estamos hablando, es parte de la labor. Hace un tiempo me invitaron al cumpleaños de la reina Isabel en la embajada de Inglaterra. Todos andaban de chaqueta y corbata, y yo fui de sombrero y chamanto. Fui así porque me invitaron por la labor que hemos hecho y que hacemos los huasos, no por trabajar en El Golf. En los viajes a los que he ido me he dado cuenta de que es la diversidad la que nos enriquece. En Inglaterra la gente nos decía chilean huasos porque andábamos vestidos así, era eso lo que nos hacía distintos, lo que le daba valor a lo que hacemos. Hoy, con un mundo tan globalizado, en el que todos andan iguales, creo que es importante mantener la diversidad y darle valor a que somos chilenos”, finaliza Moreno. SML

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